Disclaimer: la serie y los personajes no me pertenecen a mí, sino a su autor y legítimos dueños y propietarios

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- Oh, bienvenido décimo – saludo Gokudera en el mismo instante en el que Tsuna puso un pie en la cocina de la base donde todos estaban desayunando.

El desayuno resulto un poco agobiante para Tsuna. Todos le preguntaban por sus heridas, le impedían hacer cualquier movimiento, por mínimo que fuese e incluso le recomendaron diversas formas de recuperarse cuanto antes de las pequeñas heridas que aun le quedaban.

Todos sus amigos le aconsejaban y preguntaban mientras el intentaba tomar su primera comida después de casi dos días sin poder tomar nada aparte de agua.

En el entrenamiento no fueron tan buenos con él.

Reborn dijo que tenia que recuperar el tiempo que habia pasado "haciendo el vago" en su habitación.

Su entrenamiento fue largo, muy largo, demasiado para alguien que se acababa de recuperar de unas heridas graves. Al final del día su cuerpo casi no le respondía, por lo que al llegar a su habitación, no pudo evitar quedarse dormido inmediatamente.

Levantarse. Desayunar. Entrenar. Comer. Entrenar. Cenar. Dormir. Un día tras otro, sin ningún cambio. Había momentos en los que agradecería que incluso sus enemigos le atacaran para poder variar un poco la rutina diaria. Por amor de dios, ¿No estaban en guerra?, que alguien le atacase.

La situación estaba volviendo loco a Tsuna. Esta empeoraba cuando llegaba a su habitación después de cenar o se despertaba mas temprano de lo habitual y tenia unos minutos libres.

Tiempo que su mente no desaprovechaba para poder torturarle un poco.

"Hibari pasa los días de la misma forma que tú, en esta base, pero nunca los pasara contigo"

Le daban ganas de sacarse su propio cerebro y abofetearlo hasta quedarse a gusto y así que dejase de pensar en esas horribles cosas.

Ese día en cuanto entro en la sala de entrenamientos tuvo el presentimiento de que no iba a pasar nada bueno.

Nada mas entrar vio a Dino hablando con Reborn. Al parecer el rubio habia sugerido que fuese Hibari el que entrenara ese día a Tsuna. Algo que al castaño no le gustaba ni un poquito pero que parecia que al arcobaleno y a Dino entusiasmaba.

Hibari ya estaba en la sala cuando se decidió dar por empezada la clase, a pesar de las quejas de Tsuna.

No era buena idea, nada buena.

Tsuna era incapaz de atacar a Hibari con todas sus fuerzas, como sus entrenadores y Hibari querían que hiciese, simplemente no podía hacer daño al pelinegro, pero al parecer el otro no compartía el dilema emocional de Tsuna.

En un instante, Hibari, estaba atacando a Tsuna como si de un enemigo que fuera a matarlo se tratase.

Uno de los ataques mas poderosos del moreno fue lanzado contra Tsuna, sin que el castaño pudiera defenderse de tal cantidad de energía concentrada contra él. En el momento en el que vio a Hibari amenazar su vida de esa forma, sin tener en cuenta que podría incluso acabar con esta, el cuerpo y mente de Tsuna se paralizaron, se sentía traicionado por la persona que quería.

Era como si Hibari se estuviese riendo de sus sentimientos y con un solo movimiento, y antes de que se convirtieran en un problema mayor, quisiera eliminar por completo los sentimientos que Tsuna guardaba en su corazón hacia él.

Ese ataque le daría a Tsuna y con el acabaría todo.

Tsuna rodó por el suelo de la sala de entrenamientos.

Él estaba mas o menos ileso gracias a la rápida intervención de Reborn, al apartarle de la trayectoria del ataque, pero la pared del fondo de la sala no.

Cuando se levantó, escucho como Reborn le estaba diciendo algo, era como si le estuviese hablando mientras el se encontraba bajo una lluvia torrencial. Todos los sonidos llegaban muy débiles y amortiguados a sus oídos. Las palabras simplemente no llegaban a él.

No aguantaba más. Tenia que salir de allí cuanto antes.

No soportaba la regañina de Reborn, ni la mirada preocupada de Dino, como si en verdad le importara lo que le llegase a ocurrir, pero mucho menos podía soportar la mirada de indiferencia total en los ojos de Hibari.

Hibari volvió a ocupar el lugar que habia mantenido desde su entrada en la sala, apoyado en el lado derecho de la puerta de entrada, dando por finalizado el entrenamiento, como si no valiese la pena continuar.

Tsuna fue hacia la puerta para salir de aquel lugar. Le costaba respirar y sentía como el sudor frio se extendía por todo su cuerpo.

Antes de salir miro por ultima vez a Hibari. No sabia como pero, al salir, habia conseguido una pequeña reacción por parte del moreno cuando le habia mirado a los ojos.

"Wow, el herbívoro me odia " pensó Hibari en cuanto vio esos ojos marrones cargados de demasiados sentimientos encontrados, girados hacia él.

Tsuna se fue en dirección a su habitación y por suerte no se encontró con nadie por el camino.

En esos momentos se sentía como la bomba mas inestable del mundo y no quería explotar y decir algo que no sentía a alguno de sus amigos por accidente, solo podía explotar con la persona que lo habia enfurecido tanto.

Hibari.

Cuando llego a la puerta de su cuarto, paso de largo dejando la puerta tras él.

No quería estar allí, no quería estar en ningún lugar de esa base que compartía con la persona que odiaba.

Necesitaba aire, pero no el aire filtrado que respiraba todos los días, sino aire fresco y solo habia un lugar en el que conseguirlo, arriba, en la superficie.

A donde se dirigía.