Disclaimer: la serie y los personajes no me pertenecen a mí, sino a su autor y legítimos dueños y propietarios

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Alerta de intruso. Alerta de intruso. Alerta de intruso. Alerta de intruso.

La base emitía toda clase de sonidos para llamar la atención de sus huéspedes.

Todos ellos se fueron reuniendo en la sala principal de comunicaciones donde un alterado Giannini intentaba averiguar lo que había causado tal alboroto.

-¿Que ocurre?- entro gritando Gokudera.

-Al parecer una de las puertas de la base que comunica con el exterior ha sido utilizada recientemente sin autorización – informo Giannini rápidamente a los que allí se encontraban.

-¿Nos están atacando?- pregunto Yamamoto.

-No se ha registrado ningún ataque en el interior de la base, por el momento.

Gokudera estaba inquieto, mas de lo normal. Miraba hacia todos los lados buscando algo que no encontraba, hasta que ya no pudo soportarlo mas.

-¿Donde esta el décimo?- grito. Al ver que nadie le contestaba saco la cabeza por el pasillo y volvió a gritar – ¡DECIMO! ¡DECIMO!

No contesto nadie.

-Giannini- dijo Dino que había llegado desde la sala de entrenamiento junto a Reborn y a Hibari- no se le puede localizar por medio de los auriculares de Spanner.

Después de unos minutos se pudo escuchar a través de los altavoces de la sala la respiración de alguien.

-¡DECIMO! - grito Gokudera antes de que cualquiera pudiese hablar - ¿Esta bien? ¿Donde esta?

Antes de que Tsuna pudiese contestarle se escucho el claxon de un coche de fondo.

-Así que te has atrevido a salir de la base sin permiso, Dame-Tsuna – le recrimino Reborn – por culpa tuya han saltado todas las alarmas de intrusos. Vuelve ahora mismo – le ordeno Reborn.

No se escuchaba nada al otro lado de los altavoces, parecía que la comunicación se había cortado, hasta que Tsuna hablo.

-No – alto y claro, sin dar pie a ninguna mala interpretación de sus palabras – Volveré mas tarde.

-Estamos en medio de una guerra, hay enemigos por todas partes y tu vas y sales sin decirle nada a nadie. Si te ordeno que regreses, tú lo único que haces es dar media vuelta y regresar aquí lo mas rápido posible – Reborn, a cada palabra que iba saliendo de su boca, se iba enfadando mas y mas con la actitud malcriada de su alumno.

-He dicho que no, volveré cuando haya terminado – dijo Tsuna sin tartamudear.

Giannini por fin pudo conectar con una de las cámaras que se encontraban en el exterior de la base para ver a Tsuna paseando por la superficie de la ciudad de Namimori, como si no pasase nada.

-Te ordeno que ...- comenzó Reborn pero fue interrumpido por Tsuna.

-Tu no me ordenas nada. Te vendría bien recordar de vez en cuando a quien le estas hablando, arcobaleno- dijo Tsuna, firme. - Adiós.

Por la cámara se veía como su semblante no se había alterado ni un milímetro, y por primera vez se pudo apreciar la sangre Vongola que corría por sus venas. Había actuado como todo un jefe mafioso ante la insubordinación de alguien bajo su mando.

La conexión fue cortada por parte de Tsuna.

Todos estaban alucinados por la reciente actuación de Tsuna y solo una persona en toda la sala mantenía aun una sonrisa ladeada bajo su sombrero negro.

Reborn acababa de ser testigo de un gran avance en el entrenamiento de su alumno. Recordar su puesto y marcar los limites para que un subordinado no se creyese mucho, era el primer paso, siempre y cuando no se arrepintiese o se disculpara la próxima vez que se vieran.

-¿En que esta pensando? - Pregunto para nadie en particular Lal – las calles últimamente están plagadas de enemigos, no puede ir así como así paseando por la calle, es peligroso.

Gokudera fue a salir de la sala pero fue detenido por la potente y furiosa voz de Reborn.

-¿A donde vas?- pregunto irónicamente el maestro.

-Voy a traer al Décimo a la base, a salvo- contesto Gokudera a Reborn, imitando la calma de Tsuna, aunque sin conseguirlo del todo. El resto de guardianes también querían ir a buscar a Tsuna y Reborn decidió acabar de raíz con ese pequeño motín.

Hizo que León se convirtiese en pistola para impedir que se movieran.

-Nadie mas va a salir de esta base – dijo Reborn – Giannini, bloquea todas las puertas de la base.

Mientras todos estaban atrapados en la base, solo pudiendo rezar por la seguridad de Tsuna a través de las cámaras de seguridad, uno y solamente uno de los guardianes había sido capaz de escapar de Reborn y escabullirse antes de la cuarentena a la que había sido sometida la base.

En cuanto había visto a Tsuna en el exterior, decidió hacer lo mismo e ir a obligar, aunque fuese a golpes, a hacer que ese maldito herbívoro suicida regresara a la base.

Antes de salir, gracias al resto de cámaras de la zona por la que habían visto a Tsuna, Hibari había adivinado a donde se dirigía el castaño. Era un camino que bien podría hacer con los ojos cerrados.

Al final del camino que Tsuna había tomado se encontraba la entrada de la escuela de Namimori.