N/A: Este capítulo tiene lemon, y escenas de violencia.
Recomiendo las siguientes canciones para leer: "I want to know" (Benjamin Anderson), "Promises" (Megadeth), "Requiem" (カスタマイZ)
(XIV)
La mujer también se vuelve la mujer de las dos caras
Sai sigue fumando, entre la oscuridad de la puerta Sur espera que ella llegue y así poder decirle la verdad. No quiere jugar a dos bandos. No quiere traicionarla. No sabe el porqué. Quizá es porque le recuerda a aquella mujer de la niñez que lo trató con amor, como un niño que necesitaba cariño. Tal vez es por eso. Por esos ojos azules que denotan dolor, no quiere que sufran más. Ya el mundo tiene suficiente dolor como para destrozar más sus ilusiones y lo poco —o nada— que le queda de esperanza.
Ino aparece entre la oscuridad y lo ve, él está sentado fumando. Siempre lo está. Se acerca a él y toca su hombro.
—Sai…
—Ino. ¿Tú sabes quién soy yo, cierto?
—Es miembro de ANBU-Raíz. Seguidor de Danzo Shimura.
Sai le sonríe y la invita a sentarse debajo de un árbol. Ino asiente, no muy segura.
—Puede que sea ANBU-Raíz, pero no soy seguidor de ese hombre. Así como usted, y así como todos ustedes lo detesto.
Ino no comprende porque él sigue sonriendo. Es una sonrisa triste, no es de felicidad. Es de dolor.
—Entonces…
—No puedo deshacerme tan fácil de mis antiguos lazos. No puedo cortarlos y empezar de nuevo. He crecido en Raíz y ahí me enseñaron a sobrevivir. Puedo destruir Raíz en algún momento y alcanzar eso que le llaman libertad, pero no es sencillo.
—Lamento no haberle escuchado antes.
—Está bien, las personas que no confían en otros son las más leales.
—Entiendo…
—Ellos me pidieron infiltrarme en su vida, conseguir información de usted. ¿No me tiene desconfianza?
Ino niega con la cabeza y traga saliva de forma pesada.
—Era normal que algo así pasara Sai. No es libre. Incluso yo… Si mis colegas se enteraran que hablo con un miembro de ANBU-Raíz desconfiarían de mí de forma inmediata. Lo entiendo.
—Estamos en los mismos términos entonces. Ino, para alcanzar la libertad debemos volar muy alto. En la vida solo he tenido este sueño, y quiero ver caer a Danzo. No importa a qué precio.
—Todos queremos eso de alguna u otra manera.
El silencio se forma entre los dos. Las palabras comienzan a llevárselas el viento.
—Me dieron un año para investigarla y matarla. Sinceramente, preferiría no hacerlo.
—Sai, ¿puedo pedirle un favor?
—Sí.
—Si me mata… Que no duela, quiero una muerte rápida.
—Está bien.
"Dos corazones que no deberían hablarse el uno al otro se acercan en una ciudad más parecida a una celda. La gente menciona sus nombres en la calle en voz baja…"
Los dos se miran, sus miradas se cruzan nuevamente y en el ambiente se forma una atmosfera densa. El frío comienza a colarse entre sus poros. Ino no comprende que es lo que le está sucediendo, porqué su cuerpo comienza a acercarse al de Sai incluso cuando sabe que no es correcto. Pero aprovechará la oportunidad.
Sai se mantiene inmutable y desde luego que no comprende lo que está ocurriendo. Tampoco es como que quisiera saberlo.
Ino acerca su cuerpo al de él y lo abraza.
Lo abraza, se aferra a la última esperanza. Lo abraza como si esa noche fuera a terminar el mundo.
Sai no sabe cómo abrazar a las personas, él no conoce nada de esas expresiones humanas. Él sabe matar, él sabe hacer arte pero nunca abrazar. ¿Qué son esas sensaciones raras en su cuerpo?
—¿Se puede hacer de una noche una noche eterna?—pregunta Ino, jugando a ser la mujer de las dos caras. Su primera faceta es la de una mujer desgastada por la guerra y el caos y la segunda cara es la de una mujer que se siente atraída por un hombre y algo más—, ¿podemos vivir sólo por hoy?
Sai asiente sin saber a lo que se refiere Ino.
Ella en cambio se permite darse ese gusto, sabe de su muerte. La crónica de una muerte anunciada que se avecina, y ella quiere amar. Quiere ser amada aunque sea una sola noche, aunque sea con la persona que la matara.
Ino tira a Sai y lo tumba en el pasto, nadie mira. No hay ojos fisgones ni cámara en esa zona. Sai empieza a tener una vaga idea de lo que pasara.
—Ino…
—Sai—dice ella sonrojada—, esta va a ser nuestra última noche en este mundo. ¿Por qué no fingimos que el mundo es perfecto y que no hay caos detrás de todo esto? ¿Por qué no fingimos que esto es una cita?
—¿Una cita?—Sai mira los ojos azules de Ino y se da cuenta que en este momento son preciosos, quiere pintarlos, quiere pintar a la mujer que mira al infinito: a él.
La atmosfera se vuelve tan libre que Ino se siente en otro mundo, en otro lugar. Respira del cuello de Sai su propia esencia y la guarda en lo más profundo de sus memorias. Ella, que solo sabe de espionaje y de flores huele a Sai como si fuera su flor favorita.
Sai en cambio se olvida de todo, todo el odio con el cual ha crecido queda en un segundo plano y decide acercar su rostro al de Ino y unirse, él quizá en el fondo ha anhelado ese calor humano que nunca encontró en nadie. Ino le brinda ese placer, ese placer que nunca consiguió.
Quedan frente a frente, sus narices chocan y los dos miran en ambos la misma convicción de querer vivir. Por primera vez, Sai se siente triste de no poder conservar esa mirada de ella. No poder retenerla para siempre. Ino, por su parte desearía que la mirada de Sai fuera esa y no una fría y sin sentimientos.
El beso se siente caliente, sus labios se mueven torpemente y de vez en cuando besan sus rostros y no sus labios. Sai comienza a besar el cuello de Ino con delicadez, sin saber que estar haciendo, se está metiendo en un terreno no explorado.
Ino sonríe para sí misma y acerca a su hombre a su pecho, le permite ver más allá de lo que alguna vez le permitió a sus enamorados muchos años atrás. Sai duda, pero ella lo motiva a seguir explorando por esos valles. Sai los toma entre sus manos y comienza a chupar aquellos pezones rosados. Pronto Ino comienza a sentir un vaivén en su pecho, al igual que un ligero y placentero dolor en sus senos.
—¿La lastimé?—pregunta Sai deteniendo su agarre.
Ino niega. Joder no. Es el dolor más placentero de toda su vida y quizá el único que vaya a sentir en todo lo que le resta. Es masoquista.
Él la sujeta con firmeza y besa cada parte de ella, dejando un rastro de su ser en el cuerpo de Ino. Ella se mueve con pasión, y él aprovecha cada movimiento para dejar su huella.
Es Ino quién le baja el pantalón y le pide que entre. Sai no sabe a qué se refiere.
Ino entonces sujeta el pene de Sai y lo acaricia en la punta con suavidad, sintiendo como de a poco se va humedeciendo, aquello le causa éxtasis, ni que decir de su amante, quién cierra los ojos y aprieta sus labios.
—¿Es su primera vez?—pregunta Ino, mientras contiene su aliento. Finas gotas de sudor están en su frente. Jadea.
Sai asiente en medio del placer que las manos de Ino le provocan en su miembro erecto. Tan duro y deseable.
—También la mía—comenta Ino con un deje de felicidad—, vamos a vivir hoy Sai.
Se acerca a él y en varios intentos trata de meter el pene de Sai en su estrecha vagina, pues él no sabe precisamente como hacerlo y ella decide tomar la iniciativa.
Sai se desespera y la tumba en el suelo, ese acto repentino asusta un poco a Ino pero después él toma sus manos con las de ella y dejándola abajo —a su completa merced— logra penetrar.
—Me dejó muy duro—dice él en voz muy baja—, es mala señorita Ino.
Ella lo abraza y eso provoca que el pene de Sai ingrese más y más en ella. Sale, entra. Entra, sale. Es en ese momento que Ino puede sentir algo caliente recorrerla, nadie le toma importancia en el momento. Los dos disfrutan el momento. La pasión les da un placebo.
—¿Podemos ser infinitos ahora, no?
Sai asiente mientras sigue disfrutando de la sensación de ser amado por una única ocasión.
—Esta noche somos infinitos Ino, hoy lo somos.
—Silencio Sai y no pares, por favor. ¡No pares!
(XV)
Locura de amor: obsesión interna
Cuatro meses han pasado. Ino no ha salido de casa.
Sobrevive con los pocos ahorros que tiene y con la ayuda de su mejor amiga. Sakura la mira con total enojo y suelta insultos al aire. Aprieta sus puños y camina en círculos.
—Él no lo sabe—dice Ino—, no quiero decírselo.
—"Nadie en el mundo puede saber esto"—concluye Sakura—, ¿por qué hiciste eso Ino? Es ilógico.
—Yo sólo quería amar Sakura, ¿es un pecado eso?
—No es pecado, pero ¿dónde quedó Ino Yamanaka? La chica con neuronas. Llevaste muy lejos el plan de Naruto.
—Sakura…
—Debes contactar a Sai, sí o sí. Debes decirle lo que pasó esa noche. Dios, eres una estúpida Ino.
—Me hablas de estupidez cuando tú misma has estado amando al mismo hombre por años siendo rechazada. Has amado a un criminal, a Sasuke Uchiha.
—Tú no sabes nada. Cállate—espeta Sakura mostrando en sus ojos fiereza.
—Tu corazón se ha endurecido—dice Ino con tristeza—, es una decepción. ¿Pero sabes? Viví una noche, una maldita noche vivimos.
—Ni siquiera sabes si él estaba fingiendo. Ni sabes que es vivir.
—Él no fingía Sakura, él vivía al igual que yo. ¿Acaso tú sabes vivir Sakura?
—Al día siguiente se dijeron adiós como si nada. ¿Qué clase de amor es ese?
—¡Un amor en tiempo de caos! ¿No lo ves Sakura?
—Iré a buscarlo hasta el último confín del universo Ino, si él no responde juro que…
—¿Juras qué Sakura? ¿Qué matarás a un miembro Raíz? Tus amenazas las sueltas al aire, no significan nada—dice Ino con frialdad—, mide tus palabras.
Sakura suelta una risa burlona. Ino no lo comprende, de hecho siente miedo. Un cosquilleo la recorre, envuelve su espina dorsal. Algo ahí adentro se mueve, patalea. También siente miedo.
—No. Juro que te mataré a ti Ino Yamanaka, prometo matarte y juro que no te permitiré ver la luz del día.
Ino se levanta de su colchón rojo y mira a Sakura con preocupación. No entiende lo que dice.
—Me quedan ocho meses de vida Sakura, ¿me matarías aun sabiendo eso? ¿de qué demonios estás hablando?
—Te mataría porque te quiero Ino, y no quiero que otro que no sea yo te mate.
"No quiero que otro que no sea yo te mate"
"No quiero que otro que no sea yo te mate"
"No quiero que otro que no sea yo te mate"
—Has enloquecido Sakura.
—Lo sé, y es porque te amo—responde con simpleza.
Porque te amo.
Porque te amo.
Porque te amo.
Te amo. Te amo. Te amo.
Sakura toma a Ino entre sus brazos —Ino no puede moverse, está asustada y en shock— y le planta un beso en la boca. Será el último y el primero. La ama tanto que le duele saber que morirá, pero no puede detener ese hecho. Ama a esa rubia desde que supo que la esperanza no era más que una falsa ilusión. Ino es lo único que le queda de lo que algún día fue: La Sakura parlanchina con ganas de vivir. La ama tanto que duele. Amar le duele. Saber que morirá, saber que no vivirá.
A continuación sale de la casa de Ino en busca del futuro padre del hijo de su imposible y destruido amor. Incomprendida se siente. No busca la aprobación de Ino. Se siente demente. Mas sabe que debe protegerla, al menos mientras ella esté viva nada le pasara a Ino Yamanaka.
Una vez que lo pierdes todo, la cordura se va al demonio.
Sí. Pero si Sai no está ni responde, jura matarla. Mataría a Sakura con tal de evitar más dolor en esos ojos azules. Impedirá su dolor a toda costa.
Ino se siente vacía, una vez más.
Vomita, vomita desilusiones y amores no correspondidos. Sostiene su vientre y decide olvidar lo ocurrido. Debe haber sido un mal sueño, uno muy real.
Pero no es así…
Ese beso le supo frío, ácido, cruel. Las lágrimas empiezan a fluir al tiempo que el eco de la puerta que ha azotado Sakura resuena. Ha enloquecido. Todos enloquecen en tiempos de dolor.
(XVI)
Él la va a inmortalizar bajo el lienzo del fino papel
Sai toma al pequeño bebé entre sus brazos. Ha nacido fuerte y sano, según palabras de Sakura Haruno, médico clandestino ahora que la situación está tensa en Konoha.
El parto se llevó a cabo en la casa de Ino —a escondidas— , entre llanto y gritos el pequeño nació.
Sakura mira a Sai con desdén y sale de la habitación, aquella escena le asquea. Saber que a Ino le quedan meses de vida es algo que no tolera. El hecho de que él sí respondió y desde el primer momento se hizo cargo del niño le dio escalofríos. Un miembro Raíz-ANBU con sentimientos era como encontrar un trébol de cuatro hojas. Odia a Sai. Odia a ese hombre pálido y flacucho con apariencia de pocos amigos. Detesta la manera en que le sonríe a Ino dándole falsas ilusiones, aborrece la manera en que carga al hijo de su mejor amiga. No confía en él ni en sus pretensiones. No puede verlo como un aliado. Ninguna persona de Raíz puede ser confiable. No para Sakura.
—Sai…
—Es muy pequeño, ¿verdad?—dice—, no quiero que sienta lo que yo sentí al ser abandonado.
—Él no será abandonado, lo cuidaremos los dos. Viviremos por él.
—Ino…
—Déjeme fantasear un poco, ¿sí? Déjeme creer que tenemos toda una vida por delante y que podemos ser una familia.
Sai asiente, no quiere que Ino pierda ese brillo en sus ojos.
Cuando Ino carga a su pequeño hijo. Sai inmortaliza bajo el lienzo del fino papel a la chica que mira al infinito: su chica, aquella que mira el infinito de un mundo de sueños donde la alegría existe.
—Inojin, ¿le gusta Sai?
—Me gusta. Nuestro hijo nunca será un hombre sin nombre.
(XVII)
Crónicas de una muerte anunciada
Está cansada de llorar, débil.
Se arrepiente de toda la felicidad a medias. Le sabe agría. Como un pastel bonito que por dentro está echado a perder. Como un buen queso que empieza a ponerse verde.
Ino está sentada mientras carga a su bebé. Lo arrulla y canta una linda canción de amor, lo ama más que a nadie en el universo. Ese pequeño es el infinito que siempre mantendrá en su corazón.
"Lo desconocido brillante es una magia que desaparece cuando nos tropezamos.
Podemos ver el cielo quebrándose a través de nosotros.
En una azotea abandonada somos rodeados por susurros de dientes de león. Somos una canción.
Con mis alas arrancadas soplo, hasta quedarme sin aliento… "
Ino ha decorado su hogar con claveles de diferentes colores. Ino ha dejado una carta en el comedor junto con un sobre. Ha arreglado ese pendiente y al menos en ese aspecto puede descansar tranquila. Por fin dormirá sin pesadillas ni arrepentimientos. Siempre agradeció que Sai no fuera un experto en emociones, pues de lo contrario se habría dado cuenta.
De su culpa.
De su idiotez.
De su traición.
De su verdadero amor.
—Inojin, mamá va estar bien. Tú también lo estarás—le sonríe con felicidad—, para morir hay que vivir. Yo ya viví. Pero a ti te falta tanto por lo cual vivir… Debes de ser un niño bueno, no bebas mucho ni fumes. Que tu padre no te herede esa manía suya por fumar, por favor. Sé obediente y regálales a las niñas muchas flores. Nos gustan las flores. Y sobre todo… nunca traiciones por la espalda.
Ino deja a su hijo en su recámara y lo arropa. Le da un último beso en la coronilla de su cabeza y lo abraza.
Suspira, le duele.
—Amor mío, ¿por qué duele tanto decirle adiós a las personas que amas? ¿por qué se siente un dolor en el pecho que no se puede curar? No llores Inojin, no llores. Mamá va estar bien.
Ino camina hacia la sala, se sienta en el sillón y toma con sus manos el arma. Se siente fría. Su bebé ni su amante eterno verán la escena, ni tampoco la amiga que un día la besó y le confesó su amor.
—¡Ino!
Sai entra a su casa con una desesperación horrible, y mira a Ino. Ella está tranquila acariciando el arma. Hubiera deseado ser más rápida. Seguir siendo una cobarde con cara de inocente.
—¿Ino?—pregunta él, viendo ya lo obvio—, ni siquiera lo piense.
Sai intenta acercarse a Ino con brusquedad pero ella apunta hacia él. Hacia su frente. Sai retrocede por inercia y no lo entiende. Parece una escena sacada de un mal sueño suyo. De una pesadilla de esas que no quieres recordar.
—Hace un año pasamos la mejor noche de nuestras vidas. Pero un año es un año Sai.
—Aún podemos cambiar las cosas.
—Sai, ellos te perseguirán. No te dejarán cumplir tu sueño, libertad.
—¡No!—Por primera vez ve en él desesperación—,baje esa arma.
—Sai, tú me has contado muchas cosas pero yo a ti no te conté muchas. Soy la mujer de las dos caras después de todo… En un principio Naruto Uzumaki me pidió que usara mis encantos para amarrarte y soltarte toda la información—dice Ino por primera vez hablándole de tú.
—¿Qué?
"—Además él hablo de confiar… Me encargaré de ver si eso es cierto.
—¿A qué te refieres Naruto?—preguntó Ino nerviosa, su mano temblaba mientras sostenía el teléfono—, ¿Naruto?
—El hombre sin nombre—prosiguió Naruto, hablando con tranquilidad—, incluso si se ha acercado a ti y finge ser buena persona no podemos fiarnos. Lo he salvado Ino.
—No lo entiendo—Ino movía sus piernas y eventualmente chocaba con las demás personas—. ¿De qué salvaste a Sai?
—De su muerte.
—¿Qué?
—Ino, no debemos confiarnos. No podemos permitir que nos traicionen de nuevo.
—Sai no nos tracionaría…
—Probaremos sus actitudes. Jugaremos a las dos caras. Para ello necesito que investigues todo de él Ino, haz que confíe en ti. Saca información de él, de ahí veremos que nos puede servir.
—No haré eso…
—¿Nos estás traicionando?
—¡No! Es sólo que…"
Sai siente el peso de aquellas palabras en su pecho. Ino sigue sonriendo mientras finas lágrimas caen.
—Fue hace mucho que me lo pidió, yo no quería. Pero lo hice. Jugué a las dos caras Sai. No fui sincera contigo, pero al final no se pude ser de dos bandos. Te vendí. Aunque de hecho… Naruto cumplió su promesa de creer en ti. Él fue el responsable de que tu vivieras, él envió a uno de sus hombres a salvarte de tu muerte ¿lo recuerdas?
"Entonces, escuchas el sonido de la puerta. De forma silenciosa, un miembro de ANBU-Raíz se acerca a ti, en una de sus manos trae una jeringa. No quieres morir de ese modo, no quieres que te den esa muerte. Te es vergonzoso.
¿Después? Después ya no sientes nada…"
—Al final yo me entregué a ti y decidí vivir como una persona que mira al infinito, me enamoré justo cuando supe que la muerte venía por mí. Yo también te investigué e infiltré información tuya al grupo de los siete. Te traicioné Sai. TE TRAICIONÉ.
"Te traicioné Sai"
"Te traicioné Sai"
"Te traicioné Sai"
—Ino… Debe ser una broma, ¿estás jugando no? No es momento para…
Sai siente sus ojos húmedos e Ino no tolera eso. Sai ha sido traicionado. La traición hace llorar. Ino no quiere ver a Sai llorar, eso la parte en mil pedazos.
—No, no llores Sai. Tú no puedes llorar—lo dice con tristeza—, no debes llorar.
—Pides que no llore cuando hoy sé que la mujer a la que tanto adoro me…
—Cállate Sai. Yo te quiero—Le duele. Le duele mucho escuchar todo eso.
—¡Ino!—Sai aprieta sus puños y frunce el ceño con enojo. Está dolido.
—Sai, te amo. Todas las palabras que no dije están en ese sobre. Vende mi vida a ANBU-Raíz. Cuéntales la triste historia de la mujer que jugó a las dos caras. No dejaré que ensucies tus manos conmigo. No valgo la pena para eso. Sólo… Sólo cuida de Inojin. Él no tiene la culpa de las acciones de su madre, yo sí lo amo—Ino menea su mano con dolor en su corazón—. Adiós Sai, adiós para siempre amor mío.
Ino pone el arma en su sien y a continuación jala el gatillo.
Inojin despierta. Inojin llora.
Sai se queda parado. Sai no se mueve.
"Lo sé, sé que te he decepcionado. Pero ahora, después de todo el dolor y sufrimiento… Es momento de aceptar que aquellos a los que amas significan más que cualquier otra cosa. Así que con tristeza en mi corazón siento que lo mejor que podría hacer es terminar con todo e irme para siempre.
Lo que está hecho, hecho está, y se siente tan mal.
Lo que una vez fue felicidad, ahora es tristeza,
Nunca volveré a amar, mi mundo se está acabando"
Ino cae al suelo. Ino se envuelve en su propia sangre. Ino muere.
Sai reacciona, suelta un grito de desesperación y llora. Golpea el cuerpo de Ino y se ensucia con su propia sangre. Enloquece en esos minutos de eterna agonía. Sai toma el arma y le dispara en repetidas ocasiones, remata su cuerpo y desfigura el rostro que tanto amó. Lo destruye por completo.
Sangre, pastel rojo. Órganos y latidos. Sai siente desamor y traición, siente tristeza y dolor.
"Desearía poder retroceder el tiempo, ya que toda la culpa es mía. No se puede vivir sin la confianza de aquellos que amas"
Aplausos. Risas de fondo. El sonido de un corazón roto también se escucha.
Sai voltea hacia donde provienen los pasos, siente un escalofrío recorrerlo. Desea que no sea ningún vecino pues no sabe cómo podría reaccionar.
—Mataste a Ino Yamanaka finalmente—dice el general Ikari a sus espaldas—, felicidades.
Sai cierra sus ojos, grita y apunta hacia el general.
Uno, dos, tres.
—¿Sai?—El General Ikari cae al suelo, está desconcertado. Levanta su arma pero es demasiado tarde—, ¿así es como nos pagas? ¿así le pagas al hombre que te dio un nombre?
—Adiós General Ikari—dice Sai entre lágrimas—, me dio un nombre pero me arrebató la vida. Me dejó muerto. Le robó todo a mi hermano y también a mi hijo.
El ambiente forma una apertura musical de completo deleite. El preludio al caos se forma. Inojin es el coro de los gritos y lágrimas de fondo, mientras que la detonación del arma de fuego son las percusiones de la orquesta.
—Váyanse a la mierda—dice Sai entre lágrimas—, ¡los odio!
Sai se recuesta junto a Ino y toma su mano. Comienza a ponerse fría. Se hace ovillo y se mancha la ropa de sangre y otras cosas.
Sangre…
Son los chillidos provenientes de la habitación de Ino que sacan de su propio trance a Sai. Es demasiado decir que odia a una criatura que no conoce la maldad.
Se arrastra hacia la habitación, está destruido.
Se acerca a su hijo, el pequeño mueve sus manitas y patalea. Su rostro está coloreado de rojo por tanto llorar y sus ojitos azules miran a Sai con preocupación. Sai sostiene al bebé entre sus brazos e Inojin deja de llorar. No siendo así con Sai, pues él sigue en el mundo que le dejó Ino: uno vacío y sin esperanza.
"Estás solo en la lluvia, he estado pensando en ti. No puedes parar tus lágrimas. Cuando estabas conmigo, justo antes… Quiero saber, ¿tú me amas? ¿cuánto tiempo tuviste que esperar por mí? No puedes pensar en el ayer. Cuando me viste… pero yo ya no pude hablar y tumbada en el piso… Así que es demasiado tarde.
¿Cómo puedo hablar contigo? Si tú pudieras escuchar mi secreto, ahora realmente quiero hablar. Es una pena, ¿tú conoces una manera en la que puedes encontrar lo que buscas? Serás más fuerte de verdad…
Sai"
En Konoha llueve. Las gotas pesadas mojan a Sai, sin embargo él envuelve en su totalidad a su pequeño hijo. Es lo único que tiene en todo el universo. Desearía darle algo mejor, ser una persona nueva para él. Pero lo único que puede ofrecerle es sus manos llenas de sangre y sus ojos vacíos. Quizá un pincel para pintar y un lienzo de un papel fino.
—Estaremos en un lugar mejor Inojin. Te lo prometo.
Inojin mueve sus manitas y parece sonreír. Él no sabe nada del mundo cruel que le depara.
"Pero es demasiado tarde cuando el miedo se ha ido. Te veré en la otra vida. Te lo prometo. En donde podamos estar juntos… Hasta entonces te esperaré en el cielo"
(XVIII)
Locura y odio
Sakura seca su cabello. Ha salido de una reunión con Naruto Uzumaki —cabecilla del grupo de los siete— y con Shikamaru Nara.
Realmente se siente exhausta. No quiere hablar con Ino y contarle el plan que se llevará a cabo el siguiente mes. Ella sigue sin confiar en aquel muchacho pálido de sonrisa fingida que tiene su mejor amiga por amante —novio, esposo o lo que sea—, no comprende como un ser como él puede amar.
"Los hombres nunca aman" Se dice a sí misma mientras ve la casa de Ino. La puerta está abierta y aquello le sorprende pues con un clima tan lluvioso es inusual que su amiga —que odia la lluvia— deje la puerta y ventanas abiertas.
Pero aquello no le da buena espina. Las ventanas están rotas y cuando ingresa a la casa de su mejor amiga puede olfatear el olor a sangre. Ella se ha vuelto una experta en detectarlo pues trabaja como médico clandestino —aunque alguna vez ejerció en el Hospital de Konoha, cuando aún trabajaba ahí y valoraban su trabajo y no sus ideales— y reconocería ese olor como el más repugnante.
Lo primero que ve es a un hombre tirado cuyo uniforme es de ANBU-Raíz.
Sakura comienza a abrazarse y a sentir el frío colarse por todas la ventanas. Todas las luces apagadas y aquella escena no le dan buena espina.
Es entonces que ve la tragedia.
Su piel palidece, casi al color blanco leche. Sus pupilas se agrandan y sus dientes rechinan. Aprieta los puños.
Lo primero que hace por mera inercia es vomitar.
Llena su pulcro y hermoso cabello rosa de rastros amarillentos de vomito. Sus ojos siguen viendo aquel desfigurado rostro. De no ser por el cabello y el cuerpo no lo reconocería.
El desfiguro del rostro de Ino es tal que Sakura suelta un grito de horror. Toma su cabeza entre sus manos y se dice que es una pesadilla, una muy fea.
Comienza a golpear el piso de madera cuantas veces sea necesario. Pero ella es humana, no es tan fuerte como podría parecer —ni física ni emocionalmente— así que eventualmente en los nudillos de su mano comienza a surgir la sangre. No siente dolor alguno. No hay ni pizca de aquello.
—¡INO!
Grita su nombre hasta que su garganta arde, hasta que el aire le hace falta. La lluvia incrementa al igual que el odio y el dolor.
No puede ver siquiera su rostro, pues nada está en donde debería estar —literalmente— y eso no debería ser real.
Un arma está junto al cuerpo de su amiga. De su platónico amor, de su querida amiga que prometió cuidar. Se culpa a sí misma por no haber cumplido su promesa.
"Mientras esté viva, nada te pasará Ino. Lo juro"
—Maldito hijo de puta—dice entrecortadamente—, MALDITO HIJO DE PUTA, SAI.
Sakura finalmente se desmaya y queda tendida en el piso, entre una combinación de olores extraños y colores no gratos, entre texturas de vómito y de la sangre misma.
(XIX)
Adiós. Te quiero. Hasta nunca.
Catorce años después.
Largos, dolorosos y con rencor.
Sai mira el panorama destruido y se arropa con una cobija gastada con olor a humedad. Amegakure no es el mejor lugar para vivir pero al menos su hijo ha estado seguro ahí.
Enciende un cigarrillo para pensar mejor, hoy es el día en el que sus deseos pueden (o no) ser cumplidos. Hoy terminará el ciclo del odio que se ha repetido desde hace cuatro décadas. Sai tiene ya cuarenta y un años.
¿Es cobarde asesinar a alguien anciano? No.
¿Es cobarde asesinar a Danzo Shimura? No.
Sai no puede soportar todo el dolor, ni las sonrisas de su adolescente hijo logran sacarlo de ese vicio del dolor. Aquél bebé ha crecido con una verdad a medias. Sai no es capaz de confesarle toda la verdad, sabe que su hijo no lo soportaría.
Es mejor así.
Inojin suele llorar en las noches, más en aquellas de tormenta.
—Creo que mamá fue humana, realmente lo fue. Mamá te amó mucho papá, creo que ella decidió manchar sus manos de sangre antes de que tú tuvieras en tus hombros la sensación de haber matado a la persona más especial de tu vida. Por eso ella decidió suicidarse ¿verdad?
Sai aquel día fumó dos cajetillas de cigarro y se encerró en su habitación a pintar cuadros grises y negros. Inojin se sintió culpable aquél día y preparó mucho café. Sai lo aceptó y tomó todas las tazas de golpe.
—Siempre tienes la razón—le dijo.
Inojin mira ahora a su padre con preocupación y le extiende un café muy cargado. Sai toma la taza de café y la toma de un solo sorbo. Inojin sabe que cuando su padre bebe el café de esa manera significa que está realmente ansioso.
—No puedo ser cómo tú… —dice Inojin con tristeza.
"Eres tan frío… Eres tan distinto a mí. ¿Cómo puedo alcanzarte?"
—No debes de serlo, cada quién tiene su estilo.
"Su manera de ver la vida, ¿tienes tu propia perspectiva hijo mío?"
—Entonces, ¿así era ella papá? ¿siempre miraba al infinito? ¿por qué tú vas a asesinarlo?
Inojin siempre mira aquella pintura que su padre atesora como la pertenencia terrenal más importante. Gracias a esa pintura sabe cómo fue físicamente su madre y la belleza interminable de aquellos ojos. No lo reconoce, pero en el fondo odia que su padre haya rematado el cuerpo inerte de su madre. Sabe esa y más cosas. Las ha ido descubriendo.
En el fondo sí odia esa parte de su padre. Le asquea. Le da pesadillas. Pero trata de salir adelante pues él siente que al final las cosas pueden resultar diferentes.
Pobre inocente.
—Sí Inojin, así es. Los motivos ya los sabes.
"Ella me traicionó, pero al final los dos nos amamos. Qué enfermos fuimos"
—Desearía recordarla más. Desearía haber retratado el rostro de mi madre.
"Pero era un bebé que sólo lloró. Siempre he llorado. Nunca he podido ser tan fuerte. Escondo mi odio con amabilidad… ¿Por qué?"
—Está bien, todo lo está.
"La verdad es que no, nada está bien"
Sai le sonríe a su hijo mientras se levanta y se quita aquella cobija mugrosa y apestosa.
—No sonrías de esa manera papá, ambos sabemos que las cosas no estarán bien.
—Regresaré pronto Inojin.
"Posiblemente no…"
—No es cierto.
"Tienes razón, siempre la tienes"
Sai sonríe. Le brinda una última sonrisa a su hijo, una sonrisa fingida cargada de profundo dolor.
—Regresaré. Te quiero hijo.
"De verdad sí te quiero"
—Papá… No te vayas. No digas te quiero… Mamá murió diciendo te quiero.
Sai asiente, es la segunda vez que dice te quiero a alguien. Ni siquiera a Ino se lo dijo, pero sí a Shin.
—Te quiero es una palabra muy especial Inojin.
—Papá, ¡no te vayas!—ruega Inoji entre lágrimas. Lo jala de su remera negra y mira con dolor la determinación de su padre.
Sai es inmune ya a esas miradas y con frialdad retira las blancas manos de su hijo de su prenda. Sin temor a nada mira hacia el frente y nunca hacia los ojos azules que heredó de la mujer que robó todo lo humano de él.
—Si es un mes no vuelvo, huye de aquí Inojin. Tan rápido como puedas.
"Es mejor que huyas ya"
—Papá…
Sai sale de su casa y corre hacia Konoha. No mira hacia atrás porque quizá… tan sólo quizá después de todo lo único humano que le quede es su propio hijo. Es posible que al mirar sus ojos se arrepienta de todo y decida vivir en la resignación de un hombre que nunca tuvo nombre.
Inojin lo persigue hasta que sus piernas se acalambran, hasta que su corazón revienta del esfuerzo. Pierde a su padre de vista y comienza a llorar. Se ha quedado solo, y esta vez para siempre.
—¡PAPÁ, NO ME ABANDONES COMO LO HIZO MAMÁ! ¡NO ME DEJES SOLO POR FAVOR!
. . .
Danzo le dispara a Sai por la espalda, como lo hacen los cobardes. Sai sonríe feliz, está feliz de verdad.
—Me disparaste—dice—, bingo.
Sai sabe que la libertad es la aspiración más grande. Sin embargo, alguna vez Inojin lo contradijo.
—Papá, yo creo que la paz es la aspiración más grande. Un mundo sin guerra, un mundo donde todos se amen…
Sai sonríe de felicidad. Las lágrimas cubren su rostro y Danzo Shimura no comprende esa expresión.
Así que dispara una vez más. Sai ríe por primera vez en su vida.
A continuación, el cuartel general de ANBU-Raíz explota. El disparo a Sai ha detonado la bomba que el mismo se colocó en su propio cuerpo. Sai muere rápido, no duele. Su cuerpo se desintegra, se vuelve ceniza en medio del fuego. Danzo muere no sin antes abrir su boca en una mueca de horror, todo por lo cual luchó y peleó al final cae. La rebelión inicia. La dictadura cae.
Sale el sol, las hojas caen de los árboles.
La libertad es la aspiración más fuerte pero la paz es la aspiración más noble.
Sai se vuelve infinito, se vuelve un clavel marchito finalmente. En sus últimos momentos de vida es feliz, pudo serlo. Se libera.
"Sí, este mundo debe caer y estoy destinado a dar mi vida. ¿Por qué debería vivir?
Si nunca te hubiera conocido jamás habría conocido este dolor que destroza mi corazón…"
Sai muere feliz al final. Sai cumplió su único deseo. Sai no regresa nunca con su hijo.
(XX)
Nació muy pronto para sufrir, nació muy tarde para ser feliz
Es un día soleado de verano. Las hojas caen en Konoha y la gente comienza a barrerlas. Los comercios empiezan a abrir y comienzan a promocionar sus productos nuevamente.
Los niños juegan a ser soldados en las calles, ante la mirada de temor de los adultos. Ellos aún temen por el futuro, todo es incierto en aquellas calles de gente que comienza a soñar.
Él camina entre esas calles y la gente lo mira de manera extraña. Quizá es su palidez o el color tan inusual de su cabello. Él no lo sabe, y no es como que quiera averiguarlo.
"Tú vienes de un pueblo donde la gente no se molesta en saludar a menos que alguien nazca o muera. Yo vengo de un pueblo donde ellos arrastran tus esperanzas por el barro; porque todos sus propios sueños están muriendo…"
Inojin no recuerda un día tan soleado, de hecho el sol pica su piel. Provoca un hormigueo, él que está acostumbrado a la sombra y a la lluvia se sorprende de todo aquel lugar. Se permite admirarlo y sacar sus propios pinceles para así pintar. Le encanta pintar paisajes naturales.
Es entonces que un hombre rubio se acerca a él. Inojin lo mira hacia arriba.
—Hola—saluda el hombre, ojos azules como el mar y piel morena—, ¿quién eres?
—Yo…—Inojin recoge sus pinceles— soy un extranjero.
—Soy el Hokage de este lugar, mi nombre es Naruto Uzumaki.
Inojin ladea su cabeza y alza sus hombros. No sabe cómo reaccionar ante ello.
—Usted es el Hokage de este lugar—dice Inojin con seriedad—, al final el dictador fue asesinado, ¿verdad?
Naruto parece querer decir algo… pero sus palabras las corta y cambia el discurso que tenía planeado.
—Hace cinco años un hombre mató al dictador, ciertamente lo hizo. Debí confiar en sus convicciones desde un inicio. Habríamos perdido menos personas de no ser por la desconfianza del pueblo. Gracias a él Konoha puede ser libre.
—La libertad es la aspiración más noble—musita Inojin—, de casualidad ¿el nombre del hombre que mató al dictador era… Sai?
Naruto abre su boca con sorpresa y parpadea un par de veces. ¿Es posible que…?
—Ya veo—interrumpe Inojin con una sonrisa de lado—, me alegra mucho que al final su deseo haya sido consumado. Él siempre anheló y luchó por la libertad. Alguna vez me dijo que su hermano murió a manos de ese régimen, él realmente amaba a su hermano. Heredó en consecuencia esa convicción. Me alegra que lo haya logrado.
Inojin aprieta sus puños con fiereza. Después de cinco años puede respirar con tranquilidad, podrá dormir en las noches sin estar con un ojo abierto a la expectativa que su padre aparezca. Si bien él fue claro y le dijo que si en un mes no regresaba mejor huyera, Inojin nunca se hizo a esa idea. En el fondo de su corazón, en lo más íntimo esperaba con los ojos empapados que su padre llegara con una sonrisa real y no una fingida.
Ahora lo sabe, y de alguna manera muy extraña le da felicidad.
—Espera—Naruto sostiene al adolescente por los hombros y lo mira a los ojos—, ¿acaso tú eres…?
—Soy Inojin Yamanaka y vine a buscar a mi padre, sin embargo…—Inojin mira al cielo, es azul de verdad, no es gris como en Amegakure— él ahora está muerto, ahora lo sé.
—Inojin—dice Naruto mirándolo—, tu padre fue un gran hombre.
—No acepto ese cumplido, sólo quisiera saber que hizo "el grupo de los siete". Ustedes preparaban una estrategia para derrocar al dictador pero…—Sabe que no debe de hablar de más, su lengua está afilada. Los gobernantes del país siempre se envuelven en la gloria de los caídos— eso ya no importa, es momento de marcharme.
—Lo siento mucho, de verdad.
Inojin sonríe, pero es una sonrisa falsa.
—Hasta nunca señor Uzumaki.
. . .
. . .
Inoji está en el cementerio de los caídos de Konoha. Cientos de lápidas están en columnas perfectamente formadas y clasificadas. Recorre cada una de ellas y les deja una flor pequeña, en especial a aquellas que pertenecieron a las mujeres.
Se detiene cuando encuentra la lápida de su madre.
(Nunca encontró la lápida de su padre. Nadie en Konoha le dedicó un espacio al hombre que tenía por única identidad el nombre de Sai)
No llora. Inojin ya no llora como cuando era un niño. Ahora sólo siente un piquete en su corazón pero se limita a sonreír. Las lágrimas ya no amortiguan el dolor.
"Ino Yamanaka"
Inojin le deja un ramo de claveles, escuchó alguna vez que esa fue su flor favorita. Su padre lo dijo un día, no recuerda cuál pero está seguro que lo dijo.
—¿Quién es usted?
Voltea hacia donde proviene la voz, para encontrarse con una mujer de cabello rosa.
—¿Uh?
Ve en ella ojos marchitos, y la agonía de una vida de dolor. Está claramente afligida.
—¿Eres Inojin?
—¿Disculpe? No la conozco, pero parece que usted sí…
—¡Eres tú!
—Señora… disculpe, yo no la conozco.
—Inojin, soy yo, Sakura Haruno, ¿me recuerdas? Yo…
—Imposible—Interrumpe, provocando que la mujer frente a él se quede inexpresiva—, yo no conozco a nadie de esta ciudad. Ahora, si me permite…
Inojin le da la espalda a la mujer de cabello rosado y labios pálidos para finalmente marcharse.
Sakura no lo detiene, su corazón vuelve a doler. Al menos ahora sabe que el hijo de su mejor amiga está vivo.
—Adiós Inojin.
N/A Muchas gracias a quiénes han leído esta historia. Ha significado mucho escribir esta historia para mí.
Hay muchas cosas que de aquí se pueden aclarar, al principio pensé que un final feliz sería perfecto. Sin embargo, esta historia es triste entonces un final feliz habría sido ilógico.
Sobre Naruto, siempre lo he visto como un héroe cálido, aquí es algo diferente... Él más bien sí quiso destituir a Danzo pero como ven, quién hizo las cosas 'sucias' fue Sai. Por ello Inojin piensa lo siguiente: "Sabe que no debe de hablar de más, su lengua está afilada. Los gobernantes del país siempre se envuelven en la gloria de los caídos"
Sobre Sakura, no malinterpreten, ella no ama a Sakura en sentido amoroso. Sino que su mente estaba demasiado rota por la idea de perder a la única amiga que tiene, y la persona más cercana a Sakura. La idea de que su amistad haya sido desplazada por un hombre (la relación Ino-Sai) terminó por romper la mente de Sakura. Por ello la amenazó con matarla. Por cierto, Sakura se queda con la idea de que Sai asesinó a Ino de manera brutal (siendo que Ino se suicidó, y Sai en un momento de ansiedad y euforia termina por rematarla, pero Ino ya estaba muerta).
Sobre el General Ikari, es un personaje creado por mí, pero en mi mente me lo imagino como Ikari (personaje de Evangelion), su muerte quizá parezca muy estúpida (o sencilla) pero Sai encontró el momento perfecto para asesinarlo, puesto que llegó en el momento en que Ino le había dado la noticia de su traición.
Sobre Ino... Ino realmente amó a Sai y a su hijo, no duden de eso. Ella no sabía de los planes de Naruto. Recordemos que el grupo de los siete y ANBU-Raíz son enemigos. No es como que Naruto (líder) fuera a confiar en Sai sólo por que a Ino le pareció buena persona. Ella como tal le ocultó las cosas a Sai, y esto fue lo que le sacó de quicio al pobre.
Sobre Inojin, él con el tiempo va haciéndose más insensible. Él de verdad guardaba en su corazón la esperanza de que Sai viviera.
Sobre Sai, al final él decide morir y cumplir su sueño, de ese modo le dejaría a Inojin un mundo sin ANBU-Raíz...
Creo ya no hay nada más que aclarar, salvo que me inspiré en las tres canciones que les puse al inicio del fic. En adicional la canción de Come, sweet death (Komm, süsser Tod)
Sin más, muchas gracias por leer :3
