Aquí vuelvo (tras bastante tiempo sin escribir) con el nuevo capítulo de mi fic "Grandeza débil". Todos los que esperan nuevo capítulo de "Atrapados por el océano", tranquilos, en breve estará listo. Perdón por la tardanza, y empecemos...
Grandeza Débil: Capítulo 2
Cuando terminaron de cantar, un incómodo silencio se hizo presente entre el público, y la banda podía ver como todos estaban totalmente sorprendidos. Y, de alguna forma, aquel incómodo silencio era un dulce sinónimo del aplauso más caluroso, y por tanto, de la victoria más absoluta.
Y, sin más dilación, el público estalló en un terremoto de aplausos y se empezaron a oír alaridos de pura emoción. Todo había sido perfecto: la base, electrónica pero rockera, la batería, perfectamente temporizada, y las guitarras, melódicas pero estridentes cuando debían serlo. Todo eso sumado a la emotiva letra escrita e interpretada con la entonación perfecta de Gray y a la voz perfectamente raspada de Natsu; era un intenso orgasmo para los oídos de cualquier humano.
-Joder...ha sido increíble...- Sonrió Gray, volviéndose hacia Natsu. Pero entonces pudo ver otra vez en los ojos del pelirrosa eso que de vez en cuando divisaba: rencor y odio. Esos sentimientos que él savia que su amigo no mostraba pero que, sin lugar a dudas, lo estaban pudriendo por dentro de una forma cuanto menos terrible.
-¿Porqué aplauden? No es justo que nos jodan todo el rato, y que de repente, y sin más, estos malditos hijos de las mil...- Gray le puso la mano en el hombro a Natsu, y éste pudo ver en la sonrisa de su amigo algo que le hizo parar lo que estaba diciendo.
-Les hemos cayado la boca con nuestra música, ¿no era eso lo que deseabas?- Las palabras de Gray llegaron hondo en Natsu, pero ni siquiera eso pudo hacer, ni hoy en día puede hacer, que se fueran las heridas de su corazón, heridas abiertas en los más profundo de su ser. Heridas que no pueden lavarse jamás del todo. Heridas de las que nunca puedes olvidarte del todo.
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-¿Dónde está Natsu?- Preguntó un hombre de edad media. Su mujer ni siquiera se molestó en voltearse para responderle.
-En su cuarto- Respondió fríamente. El hombre suspiró y subió por las escaleras de su domicilio hacia el cuarto de su hijo: Natsu.
Cuando abrió la puerta de la estancia en cuestión, pudo divisar la figura de su hijo tumbado en la cama escuchando música con unos auriculares, iluminado por la tenue luz que desprendía la pequeña rendija abierta entre la persiana y el final de la ventana.
-¿Qué te pasa hoy? Tu madre y yo estamos preocupados- Afirmó el padre de Natsu. Natsu apretó fuerte los puños. Eso era mentira. Ellos nunca se preocuparían por un hijo no deseado como él. nunca se habían preocupado antes, no lo iban a hacer ahora. No iban a dejar de pelearse por tal de no causarle daño a él. No iban a dejar de tirarse mierda el uno al otro por tal de que su hijo no se sintiera vacío y confundido. No, sus padres seguirían peleando y gritándose por siempre. Y cuando tuvieran un mal día, lo pagarían pegándole o recordándole la mierda de vida que tiene en el colegio. Eso se había convertido en una rutina para él. Una rutina de la que muchas veces había intentado salir, pero que siempre le había ganado. En lo único que podía confiar de verdad era en el Metal. La única cosa que, por paradójico que parezca (puesto que el Metal es una música agresiva), le alejaba por unos minutos de la realidad que tenía que vivir.
-Sé que para alguien como tú, perder a un padre debe ser duro. Pero comprende que tu madre es una maldita **** sin perdón- Natsu ya no podía más con la basura que sus padres sacaban por la boca. Le había dicho mil veces que dejara de insultar a su madre. Que eso no le hacía más fuerte, ni le iba a dar la razón. De hecho, esta vez se lo tendría que haber dicho, pero...¿para qué? Solo conseguiría un guantazo y una bronca con humillación incluida.
-Solo...vete...por favor...necesito...estar solo...- El padre de Natsu intentaba volver a acercarse a él. Pero él ya estaba cansado de mentiras y de falsedad. Cada muestra de cariño de su padre se esfumaba cada vez que volvía a casa borracho y le agredía a él y prácticamente violaba a su madre. Al igual pasaba con su madre, fingía que lo quería, pero no podía perdonar que engañara a su padre con tantos hombres que perdió la cuenta en los cincuenta. No podía soportar que su padre, ese hombre al que tanto admiraba y que trabajaba por el sustento de la familia, se convirtiera irremediablemente en un parasito sedentario, violento y alcohólico, debido a las infidelidades de su mujer.
-¡NO ME TOQUES!- Los ojos de Natsu se abrían como platos, en un intento por apartar la mirada rodeada por siniestras ojeras de su padre. El grito de Natsu provocó que su padre le diera un bofetón, y después un puñetazo en el estómago y después otro en la cara...para tiempo después...beber de esa botella que tenía en su mano derecha.
-Maldito imbécil, esto es lo que pasa por no usar preservativo, hijo mío. Úsalos cuando tengas la oportunidad, así no tendrás que cuidar de gilipollas como tú- Natsu no podía parar de llorar, y se dolía del pómulo derecho mientras de su boca derramaba sangre. Sus ojos desprendían dolor. Pero no dolor físico, un dolor mucho más pesado y destructor, un dolor psicológico.
En un arrebato de rabia, Natsu escupió en la cara a su "padre", y empezó a correr escaleras abajo. Su madre seguía inmutada, y de espaldas, lavaba los platos. Como de costumbre hacía cuando su padre llegaba borracho a casa.
Ya ni se molestaba en pedir ayuda a su madre. Nunca se la daba. Solo se quedaba ahí, sin hacer nada, mientras el padre de Natsu les pegaba una paliza. En el fondo, ella también creía que Natsu había sido producto de un error. En el fondo, incluso Natsu era consciente de que su existencia era de por sí un error. En ese momento, Natsu pensó en lo que tenía en aquella casa. Tenía una cama en la que le era imposible descansar, tenía unos padres que no le querían y una pertenencias que su padre rompía cada vez que llegaba a casa bebido (muy frecuentemente). Si lo pensaba bien, realmente no tenía nada. Por eso, decidió irse de casa. Y así fue como Natsu escapó de su hogar, dejando atrás la vida que conocía solo cuando tenía diez años.
Durante un período largo de tiempo fue de lugar en lugar, intentando encontrar un banco en el que dormir y rebuscando en la basura de la gran ciudad en busca de algo de comida, mientras los transeúntes se apartaban de él como si fuese menos que un perro. Cuando llovía se refugiaba en algún que otro portal hasta que el portero le echaba casi a patadas. Lo único que aún conservaba era su reproductor de cintas Rock y sus auriculares. Fue lo único bueno que se llevó de aquel infierno que muchos llamarían casa. Durante mucho tiempo estuvo malviviendo como un niño vagabundo, y se sentaba en las entradas de los supermercados para pedir limosna. Si había suerte, conseguía lo suficiente para comprar una bolsa de patatas, pero si no la había, tenía que pasar el día sin comer. Siempre quiso entrar a ese orfanato por el que pasaba cada vez que paseaba sin rumbo de aquí para allá, pero entrar sería un poco como reconocer su miseria, y por eso se resistía, y se convencía a si mismo inútilmente de que su vida no estaba tan mal.
Pero, ni siquiera él sabía, que la felicidad le había estado esperando durante todo ese tiempo dentro de aquel edificio. Su vida escolar también había sido difícil. No tenía amigos y toda su clase se burlaba de él porque le gustaba el Metal y a veces se vestía con camisetas de sus bandas preferidas. Pero, por primera vez, dentro de aquel lugar, iba a conocer a su primera amiga de verdad: Lucy Heartphilia, la actual batería de Fairy Tail.
Natsu aún recordaba vagamente, como una nube de cenizas que se desintegra en el aire con el soplido embravecido del viento, cuando vio por primera vez a Lucy. El chico pelirrosa estaba demacrado por la falta de alimento, y se tambaleaba débilmente frente al orfanato. No pudo más y se desmayó. Para cuando despertó, estaba en una habitación, arropado por una manta. Cuando abrió los ojos pudo ver que en frente suyo había una bandeja con suculenta comida, que no dudó en devorar cual animal salvaje. Un detalle que ignoraba le hizo parar de comer (imaginad el impacto que tuvo que recibir para que dejara de comer, después de haber estado al menos dos semanas sin comer), a su lado había una chica rubia moviendo la cabeza y las manos (simulando tocar una batería) al ritmo de su canción de Rock preferida.
-¿Que haces?- Le preguntó Natsu, sonriente pero sorprendido. La chica se puso totalmente roja.
-¿Me has visto? Joder, que vergüenza...- Lucy miraba hacia otro lado totalmente avergonzada por sus actos. Natsu soltó una risilla.
-No pasa nada. Tienes ritmo, podrías tocar muy bien la batería...- Sonrió el chico pelirrosa. Lucy lo miró con expresión sorprendida.
-¿En serio?- Le preguntó. Natsu asintió serio.
-Por cierto...¿dónde estoy?- Preguntó el chico.
-Estás en un orfanato. Si estabas en la calle en el estado en el que te encontrabas supuse que era porqué no tenías padres...como yo...- A Natsu se le ensombreció la mirada. Aún hoy recuerda la respuesta a esa pregunta que le hizo Lucy como uno de los momentos más duros de toda su vida.
-No, tampoco tengo padres- Respondió.
-Tranquilo, ya formas parte del orfanato- Afirmó al chica. Natsu la miró confundido. -Sí, papá ya te ha hecho la ficha. Estas dentro- Sonrió Lucy. Natsu negó con la cabeza.
-Lo siento, pero prefiero estar solo que vivir con gente que pueda hacerme daño. Más daño del que ya me han hecho. Solo tengo catorce años pero conzco muy bien el dolor- Lucy puso una mueca de enfado.
-¿Piensas que te voy a hacer daño? ¿Nos acabamos de conocer y ya piensas que soy una bruja sin escrúpulos?- Natsu negó rápidamente.
-No, de hecho por lo poco que te conozco, me has caído fenomenal. Pero...dudo que los demás me acepten como soy...Además, me han dicho que los propietarios del orfanato pegan y hacen cosas horribles a los niños que viven dentro de él...prefiero estar en la calle...- Natsu iba a levantarse, pero Lucy lo paró en seco.
-Solo somos tú y yo aquí. No hay nadie más, somos los "hijos" de un hombre que tiene la licencia de orfanato. Nada más somos nosotros dos. Seguramente te refieres al orfanato que tenías delante de donde te encontré. No sé si es verdad lo que dicen de sus dueños, pero no estás en él- Natsu relajó sus abdominales y volvió a estirarse completamente en la cama.
-En ese caso, está bien- Sonrió Natsu. Era la primera vez en mucho, mucho tiempo en que sentía el calor de las mantas y la comodidad de un colchón. Hacía ya cuatro años que no dormía en un colchón.
Esos años fueron geniales, y su relación con Lucy y con sus "padre" se hizo muy estrecha, tanto que podía considerarlos sus familia. A Makarov lo consideraba su padre, y aunque no tenía "madre", podía ver sonriente que hacía lo posible porque él y Lucy fuesen felices. Pero, por parte de Lucy, más que ser su "hermana", lo que notaba era que era su amiga, su mejor amiga, su única amiga. Compartían gustos y aficiones (de hecho habían empezado a cantar ellos dos solos, Lucy usando unos cubos como batería y Natsu practicando su voz, que por ese entonces ya era bastante buena), y además estaban siempre riendo, y aunque a veces Lucy metía el dedo en la llaga, siempre acababan divirtiéndose. Sinceramente, el tiempo que Natsu y Lucy pasaban junto a Makarov era un sueño hecho realidad. Un sueño tan sencillo como tener una familia.
Más, todo cambiaba al entrar al instituto, una nueva etapa de su vida que sin duda fue aún más dolorosa que en su escuela primaria, es duro que la gente te insulte y te pegue, pero, es aún más doloroso que la gente te esquive y haga como si no existes. Sentir que la gente ni siquiera se molesta en hacerte la vida imposible es algo con lo que Natsu y Lucy habían tenido que lidiar toda su vida escolar, al menos hasta que llegaron Juvia, Jellal y Erza. Ellos compartían todos el gusto por el Metal, y era algo que, de hecho, les encantaba tanto, que decidieron hacer una banda formada por ellos cinco. ¿Por qué no? Su instituto era famoso por las bandas de música que salían de él. Aunque el Metal no era una música muy común allí, si hacían buen Metal, estaban seguros de que acabarían reconociéndolo.
A partir de ese momento empezaron a practicar una y otra vez, a escribir canciones, etc., y a esperar que algún día la dirección del instituto les permitiese demostrar su valía tocando delante de todo el instituto. Cosa que parecía tan imposible, que estuvieron a punto de desistir. Pero entonces, como por arte del destino, llegó Gray (el rapero de la banda), y les empezó a ayudar con todo, y les hizo el favor más grande de sus vidas, convenciendo a la dirección.
Pero por parte de los otros compañeros, esos que ahora gritaban: "OTRA, OTRA" des del público solo habían recibido indiferencia y eso les causaba un dolor inenarrable, sobre todo a Natsu, que había tenido que sufrir TANTO para llegar a ese escenario.
-¿Quieren otra?- Preguntó Natsu. -De acuerdo, cantaremos "Numb", una canción dedicada a ellos- Aclaró. -Gray tu solo tienes que decir antes del estribillo "Caught in the undertow, just caught in the undertow"- Dijo Natsu. Gray asintió. Y entonces empezó esa canción llena de dolor por parte de todos, pero tan necesaria para entender a la banda.
Voy a hacer una pausa. Por favor, id a YouTube y escuchad LINKIN PARK - NUMB. Es la canción que canta "Fairy Tail" aquí.
sin paréntesis = partes de Natsu / patentéis = partes de Gray
I'm tired of being what you want me to be
Feeling so faithless, lost under the surface
Don't know what you're expecting of me
Put under the pressure of walking in your shoes
(Caught in the undertow, just caught in the undertow)
Every step that I take is another mistake to you
(Caught in the undertow, just caught in the undertow)
I've become so numb, I can't feel you there
Become so tired, so much more aware
I'm becoming this, all I want to do
Is be more like me and be less like you
Can't you see that you're smothering me,
Holding too tightly, afraid to lose control?
'Cause everything that you thought I would be
Has fallen apart right in front of you.
(Caught in the undertow, just caught in the undertow)
Every step that I take is another mistake to you.
(Caught in the undertow, just caught in the undertow)
And every second I waste is more than I can take.
I've become so numb, I can't feel you there,
Become so tired, so much more aware
I'm becoming this, all I want to do
Is be more like me and be less like you.
And I know
I may end up failing too.
But I know
You were just like me with someone disappointed in you.
I've become so numb, I can't feel you there,
Become so tired, so much more aware.
I'm becoming this, all I want to do
Is be more like me and be less like you.
I've become so numb, I can't feel you there.
(I'm tired of being what you want me to be)
I've become so numb, I can't feel you there.
(I'm tired of being what you want me to be)
CONTINUARÁ...
Perdón por la tardanza OTRA VEZ...REVIEWS PLS BYE!
