Grandeza Débil: Chapter 12

Erza se quedó de piedra ante la proposición del chico peliazul. ¿En serio Jellal le estaba pidiendo una cita con él? De alguna forma la idea le parecía demasiado irreal, pero no supo responder con palabras su petición, así que optó por evadir de forma cobarde la respuesta, y decidió intentar desviar la atención de su amigo con una pregunta demasiado obvia.

-¿Perdón?- Preguntó la chica, que había adoptado un rostro sorprendido y, porque no decirlo, algo ruborizado. Jellal ya había predicho esa pregunta tan esperable en esa situación, por lo que decidió seguir con su discurso. Si quería comprobar lo que sentía por Erza tenía que ser firme. Tenía que procurar ser exacto como las matemáticas pero, en el extraño caso de que la situación se quisiera salir de su cauce, tendría que ser rápido, y adoptar la flexibilidad de la filosofía.

-Que quiero tener una cita contigo, esa será la condición- En cierto modo también era muy esperable que el chico se hiciera el tonto, fingiendo que no había entendido el claro significado de la expresión "¿perdón?" en esa situación, y volviendo a incidir en lo que ya había dicho, como si ese "¿perdón?" adoptase un ilógico sentido literal.

-Espera…lo quiero decir es…-Dijo la pelirroja, tras suspirar resignada. Por un momento olvidó la envidiable agilidad mental de Jellal. Parece que había caído en su trampa metafórica de nuevo. – Yo… ¿te gusto?- Añadió, aumentando el rubor en sus mejillas.

-No lo sé. Es justo eso lo que quiero averiguar- Perfecto. Esa frase de Jellal tendría un claro impacto emocional en Erza, la cual no se espera para nada que este sea tan exageradamente sincero. Llegados a este punto, y conociendo a su amiga, Jellal sabía que la única opción ética que tenía Erza era aceptar su petición.

-De acuerdo. Trato Hecho- Afirmó la mujer de cabellera escarlata, vista envuelta por las gruesas paredes del laberinto emocional en el que Jellal le había metido durante su conversación. Su amigo solo sonrió como muestra de su victoria emocional. Después solo envió el archivo de audio que había creado al ordenador central del estudio y se hacia él, dejando a Erza aún sin asimilar lo que acababa de suceder.

Mientras Natsu, Gray, Juvia y Lucy…

-¿Qué te parece este acorde?- Le preguntaba Juvia a Natsu, mientras este probaba notas vocales encima del ritmo de la guitarra eléctrica de la chica peliazul. Natsu puso expresión de "es correcto, pero no perfecto", y entonces prosiguieron en su búsqueda del acorde perfecto.

-Me gustaría hacer un ritmo para la próxima canción, y quiero que el REMATE y el GOLIAT sea lo suficientemente largo como para que quepan 5 notas- Afirmó Gray, mientras Lucy probaba en la batería lo que le había pedido. Gray le hizo un gesto de que parara.

-Justo ese es el ritmo que busco. No me esperaba menos de ti, Lucy- Aclaró el atractivo chico, mientras le acariciaba el pelo de forma amistosa e iba junto a los demás integrantes de la banda. Momentos después, Lucy también se reunió con los demás.

-Bien, Erza, me gustaría que añadieras otra cuerda más al bajo para esta canción, ya que no creo que con cinco baste- Aclaró Gray, haciendo que la chica asintiera.

-Lo haré- Respondió.

-En cuanto a ti, Juvia. Quizás sea mejor un riff más pesado para la siguiente canción que estoy ideando, pues quiero que sea algo lo suficientemente Rock como para mantener por varios segundos la misma nota raspada- Aclaró el chico.

-Lo haré encantada, amor mío- Afirmaba la peliazul, con uno de sus típicos comentarios innecesariamente acaramelados.

Entonces fue cuando el teléfono de Lucy sonó, y como es obviamente normal, procedió a atender el mensaje que le había llegado de ese sujeto que reclamaba su atención des del otro lado de la pantalla, mientras todos los demás hablaban de su próximo tema.

El mensaje decía algo así. Sé que sabes quién soy. La he localizado, y pienso ir a por ella. De hecho, para cuando leas esto, probablemente ya estará en mis manos, o según como, entre las garras de la muerte. ¿Eras tan ingenua de creer que tu ayuda le haría escapar de mí?

-¡NO!- Gritó Lucy, totalmente aterrorizada, haciendo callar a todos los demás. Rápidamente toda esa angustia y temor se fue transformando en ira, y por eso, con todas sus fuerzas, reventó su Smartphone en el suelo. Natsu rápidamente le puso una mano en el hombro a su novia, y se acercó a ella, agarrándola suavemente por la cadera, para atraerla a él, en signo de que la apoyaba en lo que fuera que le pasaba. La rubia no tardó en apoyar su cabeza en el pecho del pelirrosa, aún con los ojos abiertos debido al pavor extremo que le provocaba lo que fuera que había visto en el móvil.

-¿Qué te pasa, Lucy?- Preguntó Gray, acercándose a la pareja. Lucy miró al pelinegro, deshaciendo su agarre con su pareja.

-Joder, no quería contar esto…Pero supongo que tendré que hacerlo. No podía pretender guardar esto en secreto por siempre- Aclaró Lucy, con cierta pesadez en su voz. –Aunque supongo que el saber esto os puede poner en relativo peligro - Añadió.

-No sé si avergonzarme de esto. Sé que no es culpa mía, ni mucho menos, pero no es fácil de contar…- Tras exhalar un más que latoso suspiro, empezó a contar su historia.

Lucy aún podía recordar vagamente, como un remolino de cenizas que se desvanece en el soplido embravecido del viento, el día en el que conoció a su nuevo "papa", a la edad de 8 años.

Aún podía recordar lo duro que fue para ella y para su hermana pequeña Michelle el perder a sus padres en un accidente y ni siquiera tener un hombro en el que llorar su perdida. Un día, simplemente se fueron a trabajar (ambos viajaban en el mismo coche, ya que laboraban en el mismo lugar) y jamás volvieron.

Sin embargo, no fue nada comparado con la vida que tendrían durante dos años enteros con su nuevo "padre" (por llamarlo de alguna forma). Todo tuvo un comienzo bastante relajado, puesto que al principio solo las recriminaba por todo lo que hacían y de vez en cuando les daba una cachetada (aunque debe reconocer que solo cuando se lo merecían). No obstante, el declive de la amabilidad de Fred, el nombre de su nuevo "padre", empezó cuando cruzaron el umbral de los 6 meses viviendo en la misma casa. Lucy notaba como el padrastro de ambas se empezaba a ir de la mano con su hermana pequeña, quien debido a su edad no podía siquiera mover un dedo del respeto maligno y temor que le había cogido a Fred. Lucy estaba realmente harta de toda esta situación, y para que se iba a engañar a sí misma, su principal preocupación, como niña egoísta que era, era que Fred cogiera confianza y empezara a agredirle a ella de forma tan asidua como a Michelle, por lo que decidió ser cobarde y callar mientras pudiera, confiando en que todo se iba a arreglar.

La rubia podía ver con manifiesta frustración como Fred pasaba de simples toques de atención físicos a dar auténticas palizas a su indefensa hermana, como un maldito cobarde. Aunque, pensándolo bien, tampoco podía culpar a alguien de cobardía cuando ella no tenía las narices de interferir entre su hermana y su torturador para sacarla de su miseria. Poco a poco, la cordura de su hermana iba deteriorándose, y aunque Lucy abrazaba a su hermana pequeña con fuerza por las noches y le prometía que si Fred venía a pegarle no le dejaría hacerlo, lo cierto era que si venía no tendría el valor de detenerlo.

En lo que Lucy no había pensado era en que Michelle llegaba una hora antes que ella de la escuela, y durante ese periodo de tiempo no podría proteger a su hermana de ser apalizada, por lo que nada más pisar la calle al salir de la escuela, recorrió el sucinto camino que había entre su colegio y su "hogar", si a ese infierno le podía llamar así, de la forma más rápida que sus piernas soportaron.

Nada la habría preparado para ver lo que vio al llegar a su casa. No lo recordaba muy bien, quizás el motivo era que el cerebro suele entrecortar las escenas traumáticas en un intento por eliminarlas de la psique, pero lo que sí que era muy obvio era que Fred estaba en ese mismo momento, y delante de los espeluznados ojos de Lucy, violando brutalmente a Michelle, su hermana pequeña de solo 6 años.

-¡DIOS MÍO, ¿QUÉ HACES?!- Gritó Lucy, totalmente despavorida, haciendo que Fred arrugara su expresión, formando una mirada de ira. Aún podía recordar de forma irregular, en forma de haces traumáticos de lucidez mental, el vestido color blanco con lunares estampados hecho trizas de su hermana, y sus gimoteos de auxilio, que aun siendo débiles, como su fe en el ser humano en esos momentos, eran totalmente horripilantes, y la rubia pensaba que si seguía sintiéndolos se volvería loca.

-¿No es obvio?- Contestó Fred, haciendo gala de una cruel ironía para esa situación tan mórbida.

-¡ESTOY HARTA YA! ¡APARTA DE ELLA AHORA MISMO SI NO QUIERES VÉRTELAS CONMIGO!- exhortaba Lucy, visible y obviamente irritada. Sin embargo, Fred hizo caso omiso de su advertencia, de su declaración de guerra, y siguió moviendo sus caderas, embistiendo la intimidad de su pobre hermana.

La chica de los cabellos de oro no pudo aguantar más, y en una explosión de adrenalina provocada por el momento, arremetió contra su "padre" e intentó apartarlo de su agonizante víctima, más solo consiguió molestarlo levemente. Las lágrimas se sucedían, y entonces comprendió que tenía que pasar de los empujones a algún tipo de violencia más radical, y entonces, en un ataque de rabia, clavó sus dientes en el brazo desnudo de ese monstruo humano, haciendo que ahogara un grito de dolor. El sentir dolor, provocó un acto reflejo en el cuerpo de Fred, y por eso le dio un codazo a Lucy, tirándola al suelo, y haciéndole sangrar, pues le había partido un labio con el golpe.

En vista de que Lucy no parecía querer desistir de entrometerse en sus enfermizos asuntos, Fred se levantó, mostrando su claramente mayor altura y su envergadura físicamente potente, y miró fijamente a Lucy con unos ojos en los que la rubia podía reconocer al mismísimo Satanás.

-Me estás diciendo a gritos que te viole y te haga sufrir hasta la muerte. Pensándolo mejor, la otra era solo como un entremés, tú estás más "formadita". De hecho, si fueras una fruta, estarías lista para recolectarte, ni muy "madura" ni muy "verde"- Aclaró Fred, con un tono de voz algo distorsionado, que demostraba su enfermiza excitación y su profunda locura.

Lucy se paralizó totalmente al ser agarrada de las muñecas por ese enfermo mental, y empezó a llorar de forma sorda, cuando notó sus repugnantes labios recorrer su níveo y pequeño cuello. No podía creer que estuviera empezando a tocar sus glúteos con mórbido ahínco.

-Me encanta que sea tan suave…En verdad eres una buena "fruta"…- Reía Fred, mostrando su faceta más violadora y depravada.

-Déjame, por favor…- Gimoteaba Lucy, mientras lágrimas resbalaban por sus mejillas, y forcejeaba inútilmente con las manos de su padrastro, que intentaba levantarle la camisa. Finalmente el maldito pederasta logró su cometido y empezó a lamerle el abdomen de forma cuanto menos repulsiva.

Más cuando la cosa iba a ponerse realmente fea para Lucy, el sonido del timbre irrumpió como un taladro en los afligidos cerebros de Michelle y Lucy, que lo vieron como su salvación.

Ese monstruo violador se levantó con mucho cuidado de encima de Lucy e hizo un signo con el dedo, diciéndoles gestualmente a sus hijastras que no osasen abrir la boca, mientras iba a atender la entrometida visita que reclamaba su atención.

-¿Si?- Dijo Fred, abriendo la puerta tras haberse acomodado la camisa que llevaba, para no dejar rastro de la deplorable escena que había antagonizado hacía escasos segundos. Parecía ser que era el vecino de arriba el que reclamaba la atención de esa quimera pedófila que tenían Michelle y Lucy por padrastro.

-Estoy oyendo ruidos muy extraños, como golpes y llantos provenientes de su piso ¿Está pasando algo?- Preguntó el vecino. A Fred no le gustó nada el gesto que hizo el susodicho, elevando la vista por encima de sus hombros para ver el escaso trozo de pasillo que se llegaba a ver desde la entrada, por lo que se puso de puntillas, para que la mirada curiosa del vecino se cruzase con la suya, cosa que hizo que el residente colindante devolvería su mirada a su posición natural. Estaba claro que sospechaba algo.

Por su parte, Lucy tenía abrazada fuertemente a su hermana, ambas en completo silencio. Entonces pensó en las consecuencias que podía tener gritar por auxilio ahora que tenía la oportunidad. ¿Qué más daba si no las mataba por delatarlo, de igual forma las iba a matar violándolas? Estaba decidido, iba a hacerlo. Por el tono del vecino, podía intuir que ya sospechaba algo, y aunque no tenía ni idea de las atrocidades que allí se estaban cometiendo, seguramente ya habría escuchado anteriormente los llantos de Michelle cuando Fred la apalizaba, por lo que no estaría desprevenido en el obvio caso de que Fred intentara callarle usando la violencia y sobre todo la sorpresa cuando gritara. Así que al rubia llenó sus pequeños pulmones con todo el aire que pudo aspirar y lo expiró en forma de grito desgarrador.

-¡SOCORROOOOOOOOOOOOOOOOO!- El grito desesperado pero indudablemente infantil de Lucy, hizo reaccionar a Fred, el cual intentó asestar un puñetazo en el estómago al vecino, pero aunque este recibió el golpe, logró estirar del pomo de la pesada puerta, antes de que ese despreciable hombre lograra cerrarla, y puso su pie de apoyo para que ese monstruo no lograra su objetivo de ocluir la vía de entrada al piso, segundos después, logró acertarle en el estómago con un puñetazo improvisado con su mano libre.

Horas después se llevaron a Fred del piso, y vinieron unos simpáticos psicólogos a atender las necesidades mentales de esas pequeñas chicas que habían sido traumadas de por vida.

-Lo mejor es que os alejéis todo lo que podáis de esta casa, puesto que probablemente solo cumplirá el plazo máximo de 72 horas en el calabazo, y se lo exculparán por falta de pruebas. Pero tranquilas, estaremos vigilándolo de cerca, así que ese horripilante hombre no os volverá a molestar. Va a ser duro para vosotras, pero lo mejor es que os alejéis la una de la otra, así será más difícil para él localizaros. Y por supuesto, no os preocupéis por el sitio donde os enviaremos, son dos lugares preciosos donde vais a estar con más niños de vuestra edad, y podréis hacer amigos. Ya veréis, va a ser muy divertido- Aclaró la psicóloga.

-Y a partir de ese día no volví a ver a Michelle- Aclaró Lucy, dejando completamente paralizados a todos y cada uno de los miembros de Fairy Tail. –Pero ahora…ha localizado a mi hermana y tiene mi teléfono, por lo que también a mí…- Sollozó Lucy, apretando los puños con rabia.

-Joder…no sabía que…pero…tiene que haber alguna forma de encontrar a tu hermana- Afirmó Erza, que no podía parar de llorar.

-¡ESE CABRONAZO!- Gritó Natsu, adoptando la que es posiblemente la cara más asesina que habría podido poner jamás. –Se acercará a ti o a tu hermanita de nuevo por encima de mi cadáver- Añadió, abrazando amorosamente a la rubia, que no pudo evitar sollozar, aferrándose al cuello de su novio y sintiendo su reconfortante calor.

-Podríamos empezar a buscar a Michelle….Tengo unos conocidos que…- Expuso Jellal. Más su intento de ayuda fue cortado por la amable negativa de Lucy.

-Gracias, Jellal, me alegro de que te preocupes por mí, pero no me siento con fuerzas para todo esto ahora. ¿Podríamos grabar la nueva canción?- Pidió Lucy. Todos asintieron efusivamente y empezaron con la grabación de su nueva tema: Crawling.

La letra le recordaba a Lucy sobre su pasado, y como esas heridas que se le abrieron hace tanto tiempo, jamás llegarán a cerrarse. De hecho, la canción era tan triste, tan oscura, que no pudo evitar soltar alguna que otra lágrima mientras golpeaba frenéticamente la batería.

Voy a hacer una pausa. Por favor, id a YouTube y mientras leéis la letra de la canción escuchad LINKIN PARK – CRAWLING. Es la canción que canta "Fairy Tail" aquí.

Sin paréntesis=partes de Natsu / Paréntesis=partes de Gray

Crawling in my skin
These wounds, they will not heal
Fear is how I fall
Confusing what is real, oh

There's something inside me that pulls beneath the surface
Consuming, confusing
This lack of self-control I fear is never ending
Controlling I can't seem
To find myself again
My walls are closing in
(Without a sense of confidence
I'm convinced that it's too much pressure to take)
I've felt this way before
So insecure

Crawling in my skin
These wounds, they will not heal
Fear is how I fall
Confusing what is real

Discomfort, endlessly has pulled itself upon me
Distracting, reacting
Against my will I stand beside my own reflection
It's haunting how I can't seem
To find myself again
My walls are closing in
(Without a sense of confidence
I'm convinced that it's too much pressure to take)
I've felt this way before
So insecure

Crawling in my skin
These wounds, they will not heal
Fear is how I fall
Confusing what is real

Crawling in my skin
These wounds, they will not heal
Fear is how I fall

Confusing, confusing what is real
(There's something inside me that pulls beneath the surface
Consuming)

confusing what is real
(This lack of self-control I fear is never ending
Confusing)

confusing what is real

CONTINUARÁ…

Espero que os hay gustado. No hay dudas de que Crawling es de las mejores canciones de Hybrid Theory…aunque la letra sea bastante repetitiva (es decir, casi todo el rato Chester canta el estribillo), el ritmo y la atmósfera que crea es simplemente magistral. ¿Qué opináis de Crawling, ya que estamos :D?

Nos vemos en otro chapter.

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