Sé que me deben estar odiando por no haber actualizado como prometí pero, por consejo de una querida compañera de página, voy a actualizar cuando me sienta segura de que va a gustar. No vale la pena actualizar por compromiso si el contenido del capítulo será una completa mier... Entonces, nada, perdonen, de verdad, pero quiero subir cuando esté feliz con lo que escribí.

En fin... ¿Cómo estuvieron, mis amores? Espero que bien, yo estuve enferma, por eso hoy no salgo ni nada (es sábado)... Ah, y viendo la pelea del año entre el Yankee (Mayweather) y el Argentino (Maidana) en las Vegas :3 Voten por Argentina, por favor. (AJAJJAJA, soy genial :B)

En fin, dejo de molestarlos y vamos derechito a las formalidades, por favor :)

Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. La historia, en cambio sí es de mi autoría.

Summary (Del capítulo catorce): Aún había una pequeña luz pero aquella horda de caminantes no los dejaba verla.

Dedicación: A Hotarubi86, mi hermosa compañera de FF y del foro MFySA (Espero que no lo conozcan o me odiarán :P). Nada, muchas gracias, linda, por tu ayuda y por entender mis enredados tiempos. Un besito, corazón.

Y también se lo dedico a todos los que dejan reviews regularmente. Ustedes saben quiénes son, no hace falta que los nombre a todos, saben que están en mi corazón porque, gracias a ustedes, cada vez me gusta más subir mis historias. Porque empecé escribiendo para mí misma y, de la nada, muchas personas comenzaron a leerme y fue tan jfdjhsadas *-* que no puedo explicarlo. Mil millones de gracias a ustedes.

Y, como tercera dedicación, a El chino Maidana, boxeador argentino que está peleando justamente ahora (como dije más arriba). Espero que ganes, campeón, te lo merecerías inmensamente. ¡Suerte!

En fin, dejando de lado mis idoteces, al fic, mis amores :D


Querido diario.

By: Bel.

~Capítulo catorce: De luces y hordas.~

—Era la voz de Tyreese… —susurró Sasha para todo el grupo que, de pronto, estaban en silencio mirándose entre sí.

—Yo también la oí —dijo Maggie, quien era abrazada y sostenida por Glenn sin necesidad, puesto que el camión se había detenido estrepitosamente.

—No hay por qué ponerse violentos, grandulón, somos parte de Términus, una hermosa comunidad que podría salvarles la vid-

El hombre no terminó de hablar, puesto que se escucharon dos tiros así como también ruido de cristal roto cayendo al suelo.

El grupo abrió los ojos con pánico, ¿qué había sucedido? Todos estaban seguros de haber escuchado la voz de Tyreese y luego aquellos dos tiros, Sasha comenzó a llorar e hizo amago de intentar abrir la puerta del trailer en vano, pues Bob la tomó por los hombros y los masajeó, intentando calmarla. No podían estar seguros aún, sus voces eran distantes.

—Todos para atrás, aléjense de la puerta —susurró Rick en voz baja para evitar ser oído por alguien que no sea del grupo.

Nadie replicó nada, todos hicieron caso y se acoplaron a la parte posterior del camión, lo más lejos posible de la puerta.

—Alguien viene… —dijo Daryl al escuchar pasos provenientes del exterior, podía sentir las piedras pequeñas del piso moverse al compás de alguien.

—Estén alertas y no hagan nada estúpido —respondió el líder.

Pronto, vieron una sombra por debajo de la puerta del remolque. Todos dieron un respingo de susto al sentir como alguien golpeaba la puerta del camión con un objeto contundente, no sabían qué. La persona intentaba desesperadamente abrir la puerta y nadie sabía con qué intenciones, pues tampoco sabían de quién se trataba.

Los golpes a la puerta se intensificaron hasta que sintieron algo caer al piso del lado de afuera. El grupo dedujo que se trataba de la cerradura, pronto abrirían la puerta y, para ser honestos, ninguno tenía idea de qué hacer.

—¡Rápido, antes de que vengan más! —gritó una mujer. Daryl entrecerró los ojos analizando la voz.

—¿Es Carol? —preguntó al grupo para confirmar lo que había oído.

—¿Quién? —preguntó Abraham, aunque sin respuesta.

—No lo sé con seguridad, el metal hace eco, podría ser cualquiera —comentó Michonne, quien siempre se mantenía alerta y jamás confiaba en algo sin verlo con sus propios ojos.

La puerta por fin se abrió lentamente y todos suspiraron aliviados y con una gran sonrisa al ver a Tyreese abriendo la puerta de par en par.

Los ojos del hombre y los de Sasha se vieron fijamente unos segundos antes de que la segunda corriera al encuentro de su hermano.

—¡Maldición, estaba asustada! —le reprochó la morena sin soltar a su hermano, a quien abrazó con todas sus fuerzas.

El grandote no contestó, simplemente cerró los ojos y le correspondió el abrazo dando un suspiro de alivio. Pronto se separaron al notar que no disponían de todo el tiempo del mundo, debían huir antes de que más termianos lleguen al lugar.

—¡Chicos! —gritó Maggie avanzando junto a Sasha, siendo la segunda el salir del camión.

Pronto, todo el grupo estuvo fuera del camión.

—¿Cómo…? ¿Qué pasó? —preguntó Rick mientras abrazaba a Carl por los hombros con Michonne a su lado.

—Nosotros también íbamos a Términus pero tuvimos un retraso… —Tyreese miró al suelo con los ojos algo húmedos y Carol suspiró con tristeza—, entonces vimos lo que sucedió y, obviamente, no entramos. Acampamos fuera y a la mañana siguiente vimos al camión salir del lugar. Los hombres hablaban de trasladar al "nuevo alimento" a la zona B, no sabíamos dónde quedaba, pero con las armas que teníamos decidimos interceptar el camión y rezamos por tener suer-

Carol no terminó de hablar, un llanto pequeño la detuvo. El grupo se miró las caras preguntándose qué era.

Tyresee sonrió y, con una mirada, le comunicó a Carol que sacara a Judith de su espalda.

—Estuvo dormida bastante tiempo, era hora de que despertara —dijo el moreno con suma ternura. Carol sonrió y tomó en brazos a la bebé, quien bostezaba abiertamente.

Lágrimas cayeron por los ojos de Rick, quien se tapó la boca con las manos. Carl simplemente miró estupefacto y comenzó a reír estrepitosamente mientras se acercaba a Carol y jugaba con la mano de su hermanita.

Rick se acercó a paso apurado y, con ayuda de la mujer, tomó a la niña entre sus brazos y la miró fijamente al rostro sonriendo de oreja a oreja. Pronto la abrazó con suma delicadeza mientras el resto sonreía ante la hermosa imagen que veían. Carl seguía riendo sin cesar. Fue una rotunda prueba de que, si bien había gente muy mala en aquél mundo, todavía había un poco de luz por la que valía la pena luchar.

—¿Cómo… —susurró Carl con la voz quebrada mientras miraba a su padre jugando y acurrucando a la niña sin tregua.

—La encontré en la prisión junto con… Junto con Mica y Lizzie —respondió Tyreese y, por un instante, aquella gran se borró de su rostro. Sasha lo notó y se paró junto a él, sosteniendo su mano.

—¿Y tú? —preguntó Daryl, quien por fin hablaba, refiriéndose a Carol con una sonrisa de lado.

—Encontré a Tyreese y las niñas en el bosque poco después… —contestó con la misma sonrisa, aunque desapareció segundos después—, y vi todo lo que sucedió.

Todos hicieron muecas diferentes aunque ninguna fue de alegría precisamente. Recordar aquél incidente no era nada bueno, habían perdido mucha gente querida.

—Tendremos tiempo para dialogar y conocernos luego, deberíamos buscar refugio, aquellos bastardos eran muchos y podrían encontrarnos —propuso Abraham acompañado de un movimiento de cabeza por parte de Tara en señal de aprobación.

—Es verdad, debemos movernos —susurró Rick dejaba a Judith en brazos de Carl quien, muy emocionado, comenzó a hacerle caras para entretenerla— ¿Recorrieron la zona?

—Algo… A unos kilómetros de aquí hay un camino y muchos carteles. Al parecer antes de todo esto el lugar estaba repleto de fábricas, podríamos ver qué hay —contestó Carol.

—Bueno, vamos a eso —concluyó Rick con una sonrisa. Los demás asintieron complacidos. Algunos se miraban las caras –como Carol, quien miraba interrogante a Abraham y su pequeño grupo, ¿quiénes eran?- pero decidieron que lo mejor sería responder interrogantes luego. Por lo pronto estaban felices, habían encontrado más compañeros vivos y, por sobre todo, habían encontrado a la pequeña patea traseros –cortesía de Daryl- muy viva y feliz.

El grupo rodeó el camión y lo pasaron, caminando a paso ligero por la carretera.

—Será mejor que no mires atrás, Carl… —susurró Michonne al niño cuando notó que éste tenía curiosidad por ver cuántos eran los termianos que los trasladaban y ver cómo habían muerto.

Al escuchar el comentario de Michonne, algunos curiosos del grupo no pudieron evitar girar la cabeza y ver el pequeño baño de sangre que habían dejado sus viejos amigos en aquél camión. El parabrisas estaba completamente destrozado y manchado con la sangre de los dos pobres infelices, jóvenes incautos, seguramente.

Luego de satisfacer su morbo, giraron sus cabezas hacia el frente. No había que pensar en el pasado, ahora el futuro parecía más prometedor.

—Exactamente… ¿Dónde es que vieron el sector de fábricas? —preguntó Maggie, quien ya cansada de caminar por cuatro horas a través de una carretera completamente desierta –incluso desierta de caminantes- había decidido ir un poco más atrás con Glenn.

—Pues, bastante lejos. Llegaremos en unas horas, casi anocheciendo —le contestó Tyreese, quien iba a la delantera junto con Rick, Daryl y Carol.

La chica no contestó, aunque se oyó un bufido testarudo por parte de ella y una carcajada de Glenn.

—¿Crees que puedan encontrarnos? —rompió el silencio Carl, quien jugaba con la manito somnolienta de Judith. Nadie parecía escucharlo, cada uno estaba en sus propios problemas y charlas, salvo Michonne, quien caminaba a su lado velando por la seguridad de ambos niños Grimes.

—No lo sé, Carl, pero estaremos preparados. Nada va a pasarte a ti o a la pequeña —susurró la morena con un aire maternal. El niño solo se limitó a sonreír. Si había algo que extrañaba de su madre era la seguridad que ella le transmitía en momentos como ese pero Michonne hacía bastante bien esa labor.

—¡Caminantes! —gritó Rick, quien iba primero. Todos dejaron sus banales charlas y pusieron sus manos en las armas que tenían. No eran muchas pero de algo serviría.

Daryl pudo clavarles una reluciente flecha en el cerebro a dos caminantes, mientras que Carol, por su parte, acuchillaba el cráneo de uno.

Rick corrió hacia Carl y Judith para protegerlos mientras Michonne rebanaba unos cuantos caminantes. El líder entró en pánico cuando vio como un caminante se acercaba peligrosamente a un Glenn desarmado pero, gracias a una rápida maniobra de Tyreese, él y su esposa estuvieron a salvo.

Abraham y Tara también lo hicieron bien, deshaciéndose de la mayoría con tan solo unas navajas.

—¡Vamos, aligeremos el paso, está anocheciendo! —ordenó Rick tomando a su hija de los brazos de Carl una vez los caminantes hubiesen vuelto a morir.

Todos hicieron caso sin pensarlo y comenzaron a caminar lo más rápido posible.

—Esa es la primera fábrica que vimos con Tyreese ayer, según lo que vimos por fuera es la más segura y tiene una reja bastante gruesa, soportaría al menos la noche —comentó Carol, quien luego de una hora de caminata exhaustiva, señalando un edificio bastante alto, tres pisos al menos, que se encontraba a varios metros de ellos. Judith iba en su espalda, ya dormida.

Pronto, mientras ellos se detenían a mirar el lugar señalado por la compañera, algunos solitarios caminantes salieron de entre los arbustos con un pútrido olor.

—Vamos allí antes de que lleguen más, no usen armas de fuego, solo llamarán más la atención —ordenó Rick a todos, quienes escuchaban atentamente.

—Como si tuviéramos municiones… —susurró carcajeando alguien del grupo, pero el líder, con una sonrisa, lo ignoró.

Todos corrieron lo más rápido que pudieron hasta llegar a unas rejas negras bastante oxidadas. Era una fábrica de textiles, o al menos eso daba a entender el pequeño cartel gastado.

Rick, como líder, abrió lentamente la reja. Daryl iba a su lado apuntando con su ballesta, cubriéndolo. No sabían qué podía esperarlos allí dentro pero sería mejor que la horda de hambrientos zombies que, de pronto, salían de entre los árboles.

—¡Entren, rápido! —gritó Rick sosteniendo la puerta de la reja para ayudar a los demás a entrar.


Estoy bastante conforme con el resultado así que espero que a ustedes les guste. Les juro, no es por hacerme la "chica/madre ocupada" pero en verdad es dificilísimo el estudio, casa, hija... Es demasiado pero no los olvido y jamás lo haría, los adoro y voy a seguir subiendo así tenga que dejar el colegio —Qué suplicio... -.- —(OKNO :P)

Los amoowwww

Bel~