Rin observaba el cielo nocturno, vigilando cualquier tipo de señal de peligro, recordando las especificaciones de la misión. Según la información recolectada, mañana entrarían a una zona de peligro para los viajeros, era un sendero en el bosque próximo para entrar en el país de la yerba.
La zona del bosque es la guarida de unos bandidos sin nombre aparente, robaban y asesinaban a los viajeros incautos y grupos de genin que transitaban por ese lugar, no eran muy fuertes pero eran muchos entre 50 y 100 bandidos dirigidos por el líder de estos Bancho es su nombre al parecer.
Después de revisar la información, se relajó para estirase, alimentaba la leña para que no se apagara pero no demasiado para no delatar su ubicación.
Al pasar de las horas el aburrimiento se acrecentaba –Joder que aburrimiento- pensó. Una idea llego de manera fugaz, no, más bien un recuerdo de cuando Obito había regresado a la aldea y sus emociones al saber que continuaba vivo.
Flashback
Rin estaba ayudando en la reconstrucción de la villa después del ataque de Pain, ella al ser uno de los pocos médicos ninja que había en la aldea junto con Shizune y Sakura, no daban abasto ante la cantidad de heridos en la aldea. Ella continuaba su labor de medico cuando ella había oído hablar de que Naruto había vuelto a la aldea después de haber intentado persuadir al Riakage sobre la condena de Sasuke.
Ella no podía creer lo impetuoso que podía ser su alumno, porque aunque Kakashi fuese el sensei oficial del equipo 7, ella seguía siendo la sensei de Naruto en cuanto a control de chakra de Bijus se refiere…bueno, más bien cuando lo era, por que en el ataque de a la aldea a ella le fue extraído el Sanbi o como ella lo conocía Isobu y murió… y revivió, todo en el mismo día que fue salvado por Naruto.
Rin iba a recibir a su alumno a las puertas de la aldea, cuando lo vio Obito Uchiha…está vivo. Decir que se quedo sin palabras sería poco, ESTABA PETRIFICADA. Rápidamente los miembros de ANBU lo rodeaban y fue cuando lo vio la túnica negra con nubes rojas, el era un Akatsuki.
Esa noche se vio con Kakashi en un bar ella ocupaba y necesitaba hablar con alguien.
Hola Kakashi— saludó Rin.
Hola — dijo sin muchos ánimos.
— Ya sabes lo de Obito—
Si — su respuesta fue clara y contundente.
Ya entrada la noche, los tragos de sake, el ambiente de consternación, los silencios incómodos; todo para lograr formular la pregunta que ninguno quería decir.
¿Cómo es esto posible?…él murió, nosotros lo vimos, por esa roca gigante y el derrumbe... —
No lo sé Rin, pero la Hokage lo ha puesto bajo su custodia, al parecer tiene información tanto de Akatsuki como de ese "Madara" según nos han llegado los informes de inteligencia—
¿Crees que habrá una nueva guerra?—
Puede ser—
Tenemos que hablar con Obito, Kakashi sólo él puede decirnos que paso ese dia y que está pasando ahora—
Lo sé Rin, pero…Obito era parte de Akatsuki, es un ninja renegado—
Pero—
Rin ten paciencia, hay que darnos un tiempo en esto y a él también— y con esto dicho Kakashi dio por cerrada la conversación.
Rin estaba molesta con su amigo y antiguo interés amoroso, pero después de muchas botellas de sake, acepto que Kakashi la llevara a su apartamento, sólo al llegar y dejarla en su cama Kakashi se fue de allí dejando a Rin sola para pensar.
Después de que se comunicó tanto a los civiles como a ninjas en servicio la Cuarta Guerra Ninja, las cosas como hablar con Obito se complicaban enormemente, él era una pieza importante de información para la guerra contra Madara.
Excepto una vez. Una tarde cuando él salió de la sala de inteligencia, o más bien se había escapado de los constantes cuidados de los ANBU. Ella solo lo vio por casualidad cuando llevaba unos pergaminos al departamento de medicina y pasar por inteligencia era un atajo factible, con sólo esa oportunidad ella no se lo pensó dos veces, lo persiguió.
—Obito— gritó Rin
—Rin— al escucharla se detuvo en seco
Los dos se quedaron viéndose el uno al otro sin pronunciar una sola palabra, pero el silencio no duro mucho.
—Veo que estas bien Rin, me alegra—dijo dándole una sonrisa sincera
—G-gracias— dijo con un pequeño sonrojo
—Pero eso no es por lo que estoy aquí, te quiero preguntar ¿Cómo es que estás vivo?—
—Bueno, si te dijera que fue un milagro me creerías, jajaja—
Rin le dedico una mirada tan fría que un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Obito, este tosió para destensar el ambiente.
—La verdad es que, después del derrumbe un hombre me encontró y curó mis heridas, intento utilizarme como un arma y por obras del destino la cadena que tenía sobre mi se rompió, me convertí en un hombre muerto para proteger la villa sólo eso voy a decirte Rin— en esto último lo dijo como una orden.
—Estas de joda no—diciendo esto en susurro y apretando sus puños
— ¡Como que solo eso me dirás! Durante más de diez años te creí muerto y ni siquiera me contaras lo que sucedió, lo que sucede ahora, yo siempre…yo…yo q-quería verte de nuevo, pero las circunstancias.— ya el llanto que comenzó como un sollozo estaba desbordado.
—Lo siento Rin, adiós—
Rin se quedo allí parada con el rostro sumergido en un llanto de emociones contenidas por dieciséis más las recientes, está más que decir que su humor no era el mejor ese día y los siguientes, bueno, no le dirigió la palabra a Obito hasta el inicio de la Cuarta Guerra Ninja y la batalla contra el Juubi. La chica era rencorosa.
Pero lo que la obligo a dirigirle la a Obito, fue ver a un clon de este mismo con cabello verde, piel blanca…literalmente blanca y un Rinnegan. Sí ella tenía que saber que cojones pasaba…o casi lo olvidaba al lado de este estaba el verdadero Madara Uchiha, pero eso ya es harina de otro costal.
Fin Flashback
Demonios la noche la estaba volviendo una sentimental, pero por algún motivo ese cielo estrellado no la hacía sentirse patética, pero ese pequeño recuerdo le hizo plantearse una pregunta esa noche, una pregunta a la cual no quería llegar o más bien de la cual ella temía la respuesta.
¿Por qué le dolía ver a Obito con otra mujer que no sea ella?
El amanecer llegó y con ello el tramo final de la misión, todos estaba listos para el viaje, bueno, todos menos Obito. Rin no lo podía creer, sin duda él no cambiaria jamás, ella fue a sacarlo de su tienda de dormir y regañarlo por hacerlos retrasar estando no menos de 10 metros de ellos— ¡Kyaa! —fue el grito que se escuchó en el bosque.
— ¡Que pasa! Nos atacan— dijo Obito saliendo de su tienda
— ¡No saldas digo no salgas, pervertido, mañoso, indecente!—grito ella tapándose el rostro rojo de vergüenza y señalándolo de pies a cabeza.
—Rin pero que dic...DISCÚLPAME— fue cuando se dio cuenta de que estaba desnudo y rin lo había visto TODO.
Esta escena le resulto muy divertida a la caravana, aunque para ellos fue demasiado bochornoso. El viaje siguió sin muchos percances aunque con un silencio incomodo entre los dos ninjas. Cada que se veían se sonrojaban y hablaban tartamudeaban volviendo al silencio.
—Disculpe señor, ya mero llegamos— la más joven de la caravana de no más de 15 años.
— S-sí, solo nos falta cruzar una zona y llegaremos— contesto Obito con una sonrisa— y por cierto no soy un señor— ahora con una sonrisa algo forzada
—Si señor—
— Ahh, lo que sea—suspiro con pesar, por la rabadilla del ojo vio a rin soltar una pequeña risita.
—Señor, ¿Por qué estaba desnudo en la mañana?— pregunto con cierta malicia la joven.
—EHHH! B-bueno…ejem, la verdad es que anoche estaba haciendo calor en la tienda de campaña y bueno…yo me quite la ropa para poder dormir— respondió incomodo
—JAJAJAJAJAJAJA! Es todo un caso ¡jajaja! No debería asustar así a su novia—
— ¿Quién?— dijo dubitativo
— Su novia la ninja, la que nos acompaña— dijo esta vez sin malicia y viendo como los dos ninjas se sonrojaban y empezaban a balbucear intentando negarlo
— ¿Eh? ¿No son novios? Pero se pelean como una pareja de enamorados—
—NO LO SOMOS DE ACUERDO— gritó Obito intentando dejar de lado el tema
La negó con demasiada efusividad para el gusto de Rin, demasiada, tanto que cuando un cuchillo iba volando directo a su rostro apenas lo pudo evitar. —Maldición ya habían llegado a la zona de los bandidos— mascullo para sí misma.
Los tenían rodeados, eran entre 50 y 75 hombres armados con: espadas, cuchillos, lanzas y mazas. La mayoría no suponían una amenaza solo un puñado de ellos les darían problemas.
Gracias por las provisiones el jefe se los agradecerá— dijo uno de los bandidos con burla
— Sí, también gracias por la mano de obra gratis— dijo otro
—Ahora denos todo lo que tienen, lo ordeno yo Bancho gran oso de la yerba, háganlo y vivirán como mis subordinados y las mujeres como mis esposas— narcisista fueron lo que pensaron todos en la caravana incluidos los ninjas, pero no podían negar que el apodo le quedaba de unos 2 metros de altura, musculosos, de melena grande y ostentosa de verdad parecía un oso.
— Terminemos con esto—dijo Rin—ustedes me dan nauseas ¡HA!—grito dejando a casi todos los bandidos dentro de un Genjutsu.
—Ok rin— hablo Obito sacando un par de kunais de su bolsa uno en cada mano y poniéndose en posición de combate
— ¡Malditos! Se atreven a menospreciar mi bondad…MÁTENLOS, MÁTENLOS A TODOS— dijo Bancho con voz autoritaria y temblándole los brazos
—S-sí— dijo un bandido y los bandidos que resistieron el genjutsu sólo 7 de ellos y Bancho estando detrás de ellos
— ¡Hmp!— se lanzo Obito al ataque enfrentándose con cuatro de ellos al mismo tiempo
Los otros se dirigían a Rin que estaba en la retaguardia protegiendo a la caravana de los demás bandidos, un kunai clavado en la cabeza de uno de los bandidos termino con su vida, los otros dos intentaban esquivar los shuriken que ella lanzaba para mantenerlos a distancia y así proteger a los demás.
— ¡Perra, muere!—lanzándole su lanza que rozo a Rin en la mejilla, pero muriendo en el acto con un shuriken en la garganta
—Maldi…— fue todo lo que alcanzo a decir el último bandido asesinado por Obito desde 10 metros clavándole un kunai en la espalda.
—Te has oxidado Rin—se burlo Obito de ella dado que el ya había terminado con los suyos y brindándole una sonrisa a ella
— ¡Cállate!— fue la respuesta de Rin también sonriendo, ambos como cuando eran niños y esa sonrisa solo pertenecía a ella.
— ¡HUAAAAG!— un portentoso rugido de Bancho saliendo de los arbustos laterales a la caravana, blandiendo su enorme espada contra la jovencita con la que hablaba Obito. -¡Maldición se relajaron!- Fue el pensamiento de ambos. — ¡Kyaaaa!— era el grito de la joven.
No llegaría a tiempo maldecía Rin, por su descuido moriría una joven inocente, ella era la capitana maldición. Pero sólo en una fracción de segundo Obito había empujado a la joven a un lado y recibiendo el corte él. En la mente Rin volvió el recuerdo de cuando Obito moría debajo de una piedra gigante y ella no podía salvarlo, su corazón se detuvo un momento…pero vio como la espada lo atravesaba sin dañarlo y decapitando a Bancho en el acto.
— ¿Estás bien?— fue la pregunta que Obito hizo a la joven y tendiéndole la mano para levantarse
—S-sí, gracias— respondió tomando su mano y levantándose
— Será mejor que amarremos a estos malditos a los arboles y desarmándolos por supuesto, verdad Rin ¿Rin?— pregunto óbito al verla sin expresión alguna en su rostro
—S-sí, es lo mejor— respondió con un deje de molestia en su voz y volteando su rostro hacia un lado
Óbito se quedo pasmado por el tono de Rin, pero procedió a desarmar a los bandidos y amarrarlos a los arboles cercanos, por la mañana ellos despertarían bastante sorprendidos. Con sólo imaginar sus rostros el no pudo evitar sonreír con malicia.
Después de eso y revisando que nadie estuviese herido la caravana continuo con su camino, donde el final de esta también sería el final para la relación de nuestros ninjas.
