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Elena despertó al sonar su despertador y sonrió feliz al ver que Damon estaba tumbado en la cama con ella. No habían hablado de lo que sucedió en el baño, pero sí que se habían pasado gran parte de la noche hablando en la cama, sobre todo y sobre nada al mismo tiempo, compartiendo una de esas charlas que tanto le gustaban a la joven, donde ambos podían ser ellos mismos

-Buenos días –le saludó Damon con una espectacular sonrisa en su rostro.

-Hoy no me apetece ir a trabajar… -dijo ella haciendo pucheritos con los labios-. Quiero quedarme aquí contigo.

-Tienes que volver al mundo real. Y el trabajo es una parte fundamental de ese mundo.

-Solo un día… -pidió la chica cual niña pequeña-. Por favor.

-Venga, Elena. Es hora de levantarse y cumplir con las obligaciones.

-¿Estarás conmigo?

-Si mi presencia no te distrae de tu trabajo, estaré contigo.

-De acuerdo, hora de levantarse entonces.

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Creyendo que estaba sola, Elena se puso a hablar con Damon durante el desayuno.

-¿Con quién hablas, Elena? –le preguntó extrañada Bonnie al no ver a nadie con ella.

-Ah… Estaba hablando con Damon.

-¿Está aquí? –curioseó la bruja novata mirando a su alrededor por si veía algo que delatara la presencia del fantasma.

-Sí, está sentado justo aquí –le indicó Elena señalando la silla de su derecha-. Te dice "hola".

-Hola a ti también, Damon.

Bonnie se sentó con ellos y, intentó que la situación no fuera tan incómoda de lo que a ella le parecía, se puso a hablar con Elena mientras desayunaba ella también.

-Me voy al trabajo, nos vemos luego, Bonn.

-¿Damon va contigo o se queda aquí?

-Viene conmigo.

-De acuerdo, pues adiós a los dos.

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Ya en el trabajo, Elena se estaba preparando una taza de café en la sala de descanso cuando la vio Caroline, quien sonrió pícaramente al notarla tan resplandeciente.

-¿Has pasado una buena noche? –le preguntó la rubia divertida.

-Ah… Normal –murmuró Elena evasiva-. ¿Por qué lo preguntas?

-Pues porque tienes cara de haber echado un polvo.

Elena tosió al atragantarse con el café, sorprendida de oírle decir eso.

-Así que el rarito de tu novio y tú al final lo habéis hecho, ¿eh?

-No exactamente –respondió la chica Gilbert con pena en su voz.

-Pero algo habéis hecho, ¿no? –quiso saber la rubia, a lo que su amiga asintió-. Eso es bueno, Elena. Un gran avance.

-Tienes razón –se animó notoriamente esta-. Es algo bueno. Muy bueno.

El realizador del programa le hizo señas a Caroline para que fuera al camerino para prepararse para entrar en directo.

-Hablamos luego –se despidió la joven de su amiga-. Y no creas que vas a librarte de darme todos los detalles de tu avance con Damon.

-Vaaaale –accedió a regañadientes Elena, alargando las letras.

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Al salir del trabajo, Elena fue al Grill con Caroline y se reunieron allí con Bonnie, como hacían casi todas las noches.

-Bueno, ya estamos las tres –dijo la rubia dirigiéndose a Elena-. ¿Nos cuentas ahora lo de Damon?

-¿Qué pasa con Damon? –preguntó Bonnie nerviosa al creer que su amiga le había contada a Caroline que estaba viéndose con un fantasma.

-Anoche nos besamos –contó la chica Gilbert mientras le lanzaba una mirada significativa a la bruja, quien comprendería mejor que nadie lo importante que era dar ese paso para ella, puesto que se suponía que no podía tocar al fantasma de su novio.

-¿Solo eso? –se decepcionó Caroline-. Con lo contenta que estabas esta mañana, pensé que había habido, al menos, algo de temita bajo la ropa.

-No corras tanto, Car –intervino Bonnie esta vez-. Para Elena ese beso ha sido un gran paso, dale tiempo.

La bruja aprovechó que su amiga rubia se ausentase para ir al baño para comenzar así una conversación privada con Elena:

-¿Es verdad que os habéis besado? ¿Cómo pasó exactamente?

-Quiero contártelo todo, pero tiene que quedar entre nosotras dos.

-Por supuesto.

-No sé cómo contártelo sin que Damon se aparezca… Aún no hemos hablado sobre ello y no estoy segura de querer escuchar lo que tenga que decir al respecto.

"En fin, allá va… Anoche estaba en la ducha y comencé a pensar en él, ya sabes…

-¿¡En serio!? –alucinó Bonnie sorprendida y divertida a partes iguales.

-Y Damon me pilló haciéndolo.

-Vaya corte tuvo que ser.

-Sí, bueno… Al principio sí.

-¿Pero después?

-Damon me besó. No pude sentir su tacto, pero sus labios estaban unidos a los míos. Se puso a hablarme al oído y me animó a terminar lo que había empezado…

Bonnie se quedó con la boca abierta durante un largo momento, intentando procesarlo.

-Wow. Acabas de tener una especie de versión hot de Ghost.

-Sí, más o menos…

Como vieron a Caroline salir del baño e ir hacia ellas, las chicas dieron por concluida por el momento la conversación.

-¿Me he perdido algo? –preguntó la rubia tomando asiento junto a ellas.

-Íbamos a pedir unos chupitos para celebrar lo de Elena –le dijo Bonnie.

-¡Qué gran idea! ¡Camarero!

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Elena y Bonnie regresaron a casa de madrugada sin hacer ruido para no despertar a Jeremy, quien dormía en la planta de arriba y tenía un oído muy agudo. Fue entonces cuando Elena propuso hacer algo de café para que se les bajase la borrachera.

-¿Y has contado a Jer que eres bruja?

-Sí, se lo dije –respondió la chica Bennett-. Bueno, más bien se lo mostré, como hizo contigo.

-¿Cómo se lo ha tomado?

-Alucinó un poco, pero parece estar encantado. Dice que es como vivir en uno de sus cómics de superhéroes.

-Típico de él –rió Elena divertida-. ¿Y le has dicho también lo de Damon?

-No me apreció apropiado. Eres tú quien tiene que decírselo.

-No sé si debería… Quiero decir, nuestra relación ya es lo suficientemente complicada como para incluir el factor de hermano sobreprotector, ¿sabes?

Las chicas se quedan un momento en silencio, tan solo bebiendo sus tazas de café.

-Bonnie, quería preguntarte… ¿Por qué ahora puedo tocar a Damon? ¿Qué ha cambiado?

-El Otro Lado se está debilitando. Me abuela dice que los espíritus están intranquilos.

-¿Por qué? –se preocupó Elena sobremanera-. ¿Qué está ocurriendo con ellos?

-Algo está alterando el equilibrio, el velo que nos separa del Otro Lado.

-¿Eso quiere decir que hay una posibilidad de traer a Damon a este Lado?

-La naturaleza siempre busca un equilibrio y esto, a veces, la convierte en una ciencia imperfecta.

-¿A qué te refieres?

-Siempre hay formas de revertir un hechizo, solo que no todas deberían ser utilizadas.

-Explícate.

-Dijiste que se habían producido dos matanzas en Mystic Falls. Si se produjese una tercera y un brujo canalizase el poder de todas ellas, se podría dejar caer el velo y traer a alguien a la vida.

-Si esa tercera matanza ocurriese, ¿serías capaz de hacer el hechizo?

-¿Crees que va a haber otra?

-Estoy segura de ello y quiero adelantarme –dijo Elena con mucha firmeza en su voz.

-No estarás insinuando hacer tú la matanza, ¿verdad? Porque, por mucho que quiera ayudarte con Damon, es una locura. Por no decir un delito muy grave y algo muy pero que muy malo.

-Quiero estar con Damon, pero nunca haría tal cosa. Yo no soy así.

-De acuerdo… -suspiró aliviada la bruja-. Creo que es hora de irse a la cama. Buenas noches, Elena.

-Que descanses.

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Esa noche, estaba Elena recostada en su cama garabateando en su diaria sin escribir nada en realidad, cuando apareció Damon sentado a su lado.

-¿Qué es eso que te ronda por la cabeza que no te deja dormir?

-He estado hablando con Bonnie y creo que, si se produce una tercera matanza y el triángulo de expresión se completa, podemos traerte de vuelta a este mundo.

-Si alguien es tan malvado como para realizar esas matanzas, hará todo lo posible para lograr su objetivo y no será nada benevolente con los que se interpongan en su camino.

"Así que, por favor, no hagas nada, Elena. No puedo permitir que te expongas a ese peligro por mí.

-Tengo que intentarlo, Damon –insistió esta.

-¿Por qué? ¿Por qué te tomas tantas molestias por mí?

-Porque me he enamorado de ti –le repitió ella aquella confesión que se le escapó cuando compartieron aquel momento tan íntimo en la ducha-. Y la sola idea de perderte a ti también hace que me derrumbe del todo.

-Tienes que dejarme marchar, Elena. Estoy muerto, morí hace décadas, ni siquiera tenías que haberme conocido.

-Pero lo he hecho. Cuando mis padres murieron, fuiste tú quien me hizo seguir adelante. Te quiero. Y voy a encontrar el modo de llegar hasta ti, no importa cómo.