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Los hermanos Gilbert, Bonnie y Caroline estaban una noche saliendo del Mytsic Grill cuando, a la hora de despedirse de la rubia, esta dijo:
-Me lo he pasado genial esta noche, chicos. A ver si la próxima vez se une a nosotros Damon, ¿no crees, Elena?
-Ah, sí. Claro… -murmuró la aludida algo incómoda.
-¿Damon? –preguntó de inmediato Jeremy sintiéndose fuera de la conversación.
-Vamos, Jer –dijo Caroline-. No me digas que tú no tienes ganas de ver por fin al novio de Elena.
Por la cara que pusieron los Gilbert, Caroline se dio cuenta de que había metido la pata.
-No lo sabías –comprendió la rubia, sintiéndose muy estúpida por no haberse dado cuenta-. Lo siento, Elena. Yo…
-No pasa nada, Car. Hablamos mañana, ¿vale?
-De acuerdo. Buenas noches, chicos.
Elena, Jeremy y Bonnie se montaron en el coche de este y el chico iba a arrancar el coche, pero no sin antes mantener una conversación con su hermana:
-Así que tienes novio.
-Sí, más o menos –confesó la menor de los Gilbert.
-¿Por qué no me lo habías contado?
-Porque Damon y yo no tenemos una relación muy… convencional, por así decirlo.
-¿Se trata de solo sexo?
-¿Qué? ¡No!
-¿Está casado? ¿Se ve con otras?
-¡Jeremy! –le interrumpió Elena alzando ligeramente el tono para que parase-. Damon es un fantasma.
-¿Un qué?
-Era brujo y, al morir, quedó atrapado en El Otro Lado. Cuando papá, mamá y yo tuvimos el accidente de coche, yo estuve muerta por un momento. Por eso puedo ver a Damon, porque tengo una conexión con El Otro Lado.
-Vale, necesito un momento… -pidió el chico haciendo una pequeña pausa para respirar profundamente-. ¿Estás saliendo con el fantasma de un brujo? ¿Pero qué...? ¿Cómo…?
-Por eso no te hablé de él. Es complicado.
-No sé cómo funcionará el purgatorio de los seres sobrenaturales pero, hasta donde yo sé, él está muerto y tú no. Él es sobrenatural y tú no. ¿Cómo vais a poder estar juntos en esta vida o en la otra?
-De nuevo, es complicado.
-Y que lo digas…
Una vez más, Jeremy se tomó un momento para tranquilizarse antes de poner al fin el coche en marcha.
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Como todos en casa ya sabían quién era Damon y el tipo de relación que Elena tenía con este, la chica dejó de fingir que no le estaba viendo y comenzó a hablar con el fantasma del hombre al que amaba con total libertad. Para Jeremy todo aquello seguía pareciéndole muy raro y realmente le preocupaba que su hermana estuviese saliendo con un fantasma, algo que no tenía futuro alguno, pero reconocía que desde que Damon había aparecido en la vida de la joven, esta lucía increíblemente feliz.
-¿Qué estás viendo, Elena? –le preguntó su hermano al verla en el sofá frente a la televisión.
La chica estaba tumbada en el sofá de una forma un tanto extraña para los ojos de Jeremy, puesto que esta estaba apoyada contra el pecho de Damon y, como el mayor de los Gilbert no podía ver al fantasma, a este le parecía como si estuviese flotando sobre la nada.
-Íbamos a poner "El tiempo en sus manos" (N/A: el título original de la cinta esThe Time Machine). Fue la primera película a la que le dejaron ir a Damon solo con sus amigos.
-Y no veas cuánto me arrepiente de eso –comentó el fantasma-. Tuve pesadillas durante meses por culpa de los dichosos morlocks.
-En esa época os asustabais con cualquier cosa –se burló Elena de su novio.
-¿Eso crees? Más te vale no llamarme esta noche porque has tenido una pesadilla con ellos.
Ese comentario provocó la risa de la joven, mientras su hermano seguía dándole vueltas en la cabeza al hecho de que Damon fuera al cine a ver una película tan antigua.
-¿Fuiste a verla en su año de estreno? –preguntó Jeremy mirando hacia donde se suponía que estaba el fantasma-. ¿En 1960?
-¿No le has dicho aún a tu hermano lo carca que soy? –bromeó Damon dirigiéndose a su chica.
-Tienes 27 años, no eres tan viejo –le dijo esta dedicándole una cálida sonrisa antes de responder a la pregunta de su hermano-. Sí, Jer. Damon vivió durante los años 60; es más, también los 50. Nació en el 48.
-Pero murió en el 75 –murmuró el mayor de los Gilbert echando cuentas al oír que el fantasma tenía unos eternos 27 años.
-Exacto.
-¿Qué pasó? –se interesó Jeremy, puesto que había llegado la hora de conocer mejor a su cuñado.
De esta forma, Elena comenzó a contarle la historia de Damon procurando ser lo más precisa posible pero sin intención alguna de incomodar a su novio ni contar nada que a este le molestase por ser demasiado personal.
-Bueno, ¿nos ponemos a ver la peli ya? –le propuso Damon a su chica cuando terminaron de poner al día a Jeremy-. Quiero comprobar si finalmente tienes pesadillas esta noche con los morlocks.
Elena hizo lo imposible para intentar ocultar su miedo a esas criaturas de siniestros ojos blancos pero nada pudo impedir que de vez en cuando diera un bote en el sofá; la mayoría de las veces por culpa de Damon, quien le gastaba bromas susurrándole al oído durante las escenas de más tensión.
-Eres peor que un niño chico –rió Elena tras uno de esos ataques de risa del chico debidos a los sobresaltos de ella.
-Te gusto así.
-No sabes cuánto –sonrió la joven justo antes de darle un corto beso en los labios.
Pese a que no pudieran sentirse el uno al otro, a ellos les gustaba tocarse y compartir esa clase de momentos como una pareja normal.
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Al día siguiente por la mañana, Elena despertó entre los brazos de Damon, algo que se estaba convirtiendo en una grata costumbre.
-¿Qué tal has dormido? –le preguntó él retirándole el flequillo de la cara.
-Nada de morlocks –dijo ella muy orgullosa de sí misma-. Y creo que tú tienes parte del mérito de eso…
-Sí, ¿eh?
-Puede que bastante parte, sí.
-Me alegro –sonrió sinceramente Damon dándole un beso en la frente a la joven.
Ella protestó por no poder sentir su tacto, pero eso no hizo que el gesto dejase de ser bonito.
-Hoy comienzan las campañas electorales para elegir al nuevo alcalde, así que me espera un largo día de trabajo –se lamentó Elena sabiendo que eso significaba que no podría ver a Damon en prácticamente todo el día porque estaría muy centrada en el trabajo y no podía permitirse distracciones.
-Tranquila, no me iré a ninguna parte. Estaré ahí siempre que me llames, donde sea, cuando sea.
-Te quiero tanto, Damon…
Como respuesta, el fantasma se limitó a darle un dulce beso en los labios. Siempre que Elena le declaraba su amor, este no solo no le daba feedback, sino que encima actuaba como si no la hubiera escucha decir tal cosa.
Elena sabía que el chico actuaba así porque tenía miedo de que, si él le decía lo que sentía, su relación sería completamente oficial y Damon parecía seguir esperando que ella se hartara de no poder avanzar en la relación y que diera por finalizada la misma, que conociera a algún vivo y siguiera adelante con su vida. Pero era más que evidente que Elena estaba perdidamente enamorada por Damon y eso no iba a pasar y, menos aún, cuando era cuestión de tiempo que el velo del Otro Lado se viniera abajo.
Elena estaba tan centrada en buscar información sobre los candidatos a alcalde de Mystic Falls para redactar la noticia que Caroline daría en el programa de TV, que tuvo que relegar el resto de noticias a April, la redactora becaria.
Prevenida por si el telepronter volvía a fallar durante el directo, Elena tenía en sus manos unos carteles que hacían las veces de telepronter casero de antaño. Por este motivo, la chica tenía que estar más pendiente que nunca al noticiario. La mayoría de las noticias de las que Caroline hablaba estaban relacionadas con las futuras elecciones a la alcaldía, pero había una noticia que llamó notoriamente la atención de Elena. Se trataba de la desaparición de cuatro personas.
La policía no era capaz de encontrar una conexión entre estas desapariciones y otras tantas que se habían estado sucediendo los pasados días a ese, pero eso era porque no sabía qué tenían que buscar. Y Elena lo tenía bastante claro.
Nada más terminar el noticiario sin tener que recurrir al falso telepronte manual, la chica Gilbert le pidió a April todos los reportes de desaparecidos los últimos días, encontrándose con una cifra total de nada más ni nada menos que 13 desaparecidos. La mayoría de ellos fueron vistos por última vez en una zona de acampada, por lo que Elena intuyó que se trataban de hombres lobo. Este ere el último sacrificio que hacía falta para completar el triángulo de expresión.
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Elena llegó a casa muy tarde, por lo que tan solo compartió un par de palabras con Damon antes de irse a la cama porque estaba realmente cansada.
A la mañana siguiente, Elena no tardó en hablarle a Damon sobre su reciente descubrimiento. En un intento por calmar los nervios de la joven, el fantasma posó una mano sobre el hombro de esta.
-¿Tú también le estás sintiendo? -le preguntó asombrada ella, incapaz de creerse que finalmente estuviese sintiese el contacto con la piel de Damon.
-Eso creo -murmuró él, volviendo a rozar su hombro algo temeroso de que esta vez no lograse sentir su calor.
-¿El velo ha caído finalmente?
-No lo sé…
-Da igual, aprovechemos este momento mientras aún sea posible –dijo Elena lanzándose a devorar los labios del chico con fiereza, gruñendo de placer ambos al poder sentir ese contacto tan deseado.
