Perdonad la tardanza, pero no he tenido mucho tiempo libre para escribir fics entre el trabajo, las clases de adiestramiento para mi perrita y que esta calor sevillana que fríe el cerebro.
Además, estoy intentando darle forma a todo un universo literario –de invención 100% propia- con cientos de historias que, aparentemente, no tienen nada de ver unas con otras pero que, en realidad, cada una es consecuencia o antecedente de la otra. Crear estas historias y los personajes que la forman conlleva mucho tiempo, así que van a haber menos fics de TVD a partir de ahora. Pero tranquilos, de vez en cuando caerá alguno.
PD: Espero que estéis disfrutando de esta historia, porque este es el penúltimo capítulo del fic.
0000
_11_
-Aprovechemos este momento mientras aún sea posible –dijo Elena lanzándose a devorar los labios del chico con fiereza, gruñendo de placer ambos al poder sentir ese contacto tan deseado.
La joven pareja estaba más que extasiada por poder tener ese contacto, por poder unir sus labios, por poder sentir un grato cosquilleo recorriendo su cuerpo al hacerlo.
-Te quiero –murmuró la chica Gilbert contra los labios del fantasma-. Y te deseo a horrores. Ahora más que nunca.
-Yo también –respondió Damon sin dejar de besarla.
Elena no sabía si se refería a que también la amaba o a que también la deseaba, pero no era algo que le importase demasiado en ese momento. Tener a Damon tan cerca y poder sentirle era un sueño hecho realidad y no sabía cuánto duraría esa ilusión, de modo que no iba a perder el tiempo con discusiones ni charlas.
-Te deseo… -volvió a decir ella repartiendo ahora besos por la garganta del fantasma al mismo tiempo que colaba sus manos por debajo de la camiseta de este para tocar sus perfectos y musculosos abdominales.
Damon levantó los brazos para ayudar a la chica a quitarse la prenda y después hizo lo mismo con la de esta.
-Me vuelves loco –le aseguró él posando sus manos sobre los senos de Elena cuando esta se desabrochó el sujetador.
-Soy yo la que ve fantasmas –le contradijo la joven haciéndole reír levemente.
-Entonces, eso nos convierte en la pareja perfecta… -susurró Damon inclinándose hacia ella para besar su pezón izquierdo, comenzando así una serie de caricias y besos que repartirían por todo su pecho sin fin.
Elena estaba más que excitada con sus mimos y, ahora más que nunca, la poca ropa que ambos llevaban puesto estorbaban sobremanera. Sentía como si las prendas ardieran y tuviese la necesidad de deshacerse de ellas de inmediato. Y eso hicieron.
-Eres preciosa, Elena –dijo Damon contemplándola como si fuera la primera vez que la veía desnuda.
-Calla y bésame –pidió ella tirando ligeramente de él para unir sus labios nuevamente.
0000
Damon no paraba de acariciar el cuerpo de la chica, de besar cada parte de ella, y a Elena le pasaba exactamente igual con él. Era como si no pudieran dejar de tocarse, como si al separarse, aunque tan solo fuera por una milésima de segunda, ya no podrían volver a sentirse.
-Jamás pensé que podría llegar a tocarte de este modo -murmuró él jugando con el cabello de la joven-. A sentirte…
-¿Cómo te sientes? -preguntó ella arrimándose más a su cuerpo.
-Después de tantos años, al fin vuelvo a sentirme vivo.
Esta declaración hizo sonreír a Elena, quien le dio un romántico beso al mismo tiempo que se movía para colocarse encima de él. Damon posó sus manos en las caderas de la joven y la apretó ligeramente contra sí no queriendo dejarla ir, pese a que esta no parecía tener intención alguna de hacer tal cosa.
La puerta de la habitación se abrió repentinamente, irrumpiendo Jeremy en la sala.
-Lo siento -se disculpó él tapándose los ojos rápidamente y girando la cabeza hacia otro lado-. Tenía que haber llamado. No sabía que estabas acompañada.
La pareja pillada infraganti parpadeó confusa ante el hecho de que el chico hubiera podido ver a Damon.
-Está bien, Jer -le dijo su hermana cubriendo su cuerpo desnudo con las sábanas-. ¿Qué quieres?
-Stefan Salvatore ha venido, está abajo. Pregunta por ti.
-Enseguida voy.
Con el mensaje ya entregado, el mayor de los Gilebrt se fue de la habitación muy avergonzado y sin hacer mención al tipo que estaba desnudo en la cama con su hermana. Sabía que a Elena le gustaba el fantasma de ese tal Damon, por lo que se extrañó mucho al verla acostándose con alguien. Aunque pensó que sería algo bueno, pues no estaba bien que sintiese algo por un muerto.
Damon no pudo evitar echarse a reír ante lo divertido de la situación y, especialmente, ante la cara que se le quedó a Elena cuando su hermano les pilló en la cama.
-No te rías –le regañó ella ruborizada al haber sido descubierta en esa postura.
0000
El ya anciano Stefan Salvatore se quedó pálido al ver quién bajó las escaleras con Elena.
-¿Damon?
-Qué mal llevas los años, hermanito -bromeó este, yendo a abrazarle con fuerza.
-No puedo decir lo mismo de ti, estás igual.
-Es lo que tiene llevar 40 años muerto -rió divertido el brujo de ojos azules.
Bonnie y Jeremy intercambiaron una mirada de desconcierto causada por esta escena.
-El velo ha caído -comprendió la bruja.
-Eso parece, sí -le respondió Damon.
-¿Por cuánto tiempo?
-No tengo ni idea.
Mientras los chicos ayudaban a Bonnie a llevar al salón algunos libros de magia que su abuela le dejó para que fuera practicando hechizos, Elena se ausentó a la cocina un momento para llamar al trabajo fingiendo estar enferma para que le diesen el día libre.
-Se te da fatal mentir –comentó Damon con una sonrisa burlona entrando en la sala.
-Pues no habré estado tan mal cuando se lo han creído –se defendió ella presumiendo de su logro.
-Sabiendo mentir o no, siempre resultas ser muy convincente –le alagó el brujo queriendo ganarse puntos extras puesto que acababa de perder algunos con el comentario de antes.
-Lo sé –sonrió Elena dándole un rápido beso en los labios antes de cambiar de tema-. ¿Estás listo para enfrentarte a lo que el destino nos tenga preparado?
-En absoluto.
-Yo tampoco. Pero no importa no que el destino quiera para nosotros. Yo sé lo que quiero. Y eres tú.
-Pues si no es eso lo que está predestinado para nosotros, lucharemos por ello. Juntos.
0000
Estando todos reunidos en el salón, sentados en torno a la mesa de café donde tenían colocados los libros que habían recopilado, Elena y Jeremy eran los únicos que no entendían nada de lo que ponía en esos libros de hechizos, puesto que eran los únicos del grupo que no eran brujos. Comprendiendo que no iba a ser nada de ayuda y viendo que Damon había terminado de revisar uno de los grimorios, Elena cogió otro libro y fue a sentarse en el regazo de este.
-¿Lo revisamos juntos? –le prepuso ella con la excusa de ayudar pero con verdaderas intenciones de sentir el contacto del brujo todo el tiempo que le fuera posible.
-Por supuesto –respondió este con una sonrisa, rodeando la cintura de la joven con sus fuertes brazos y pegándola a su cuerpo, encantado también de sentirla cerca de él.
-Mirad esto -llamó Bonnie al grupo al encontrar algo en un grimorio de la familia Bennett.
Elena hizo el intento de levantarse pero Damon tiró de ella para volver a sentarla en su regazo.
-No te separes de mí -le susurró él al oído.
-Nunca -prometió la chica sonriendo ampliamente al ver cuán importante era ella para Damon pese a que este no había dicho aún que la amaba.
-¿Qué es eso exactamente, Bonnie? –preguntó Jeremy sin comprender el hechizo que su novia estaba señalando en el grimorio.
-Tal vez no consiga levantar el velo de nuevo, pero puede que sí pueda crear una especie de portal para pasar de un lado a otro de forma permanente.
-Bien, ¿qué necesitamos para hacerlo? –se ofreció a ayudar el anciano Stefan.
0000
Mientras Stefan y Jeremy ayudaban a Bonnie a encontrar lo necesario para realizar el hechizo, Elena quiso ser de utilidad y se dirigió a la cocina con intención de preparar algo para comer.
La chica estaba mirando qué había en el frigorífico cuando notó el fuerte, cálido y dulce abrazo de Damon, quien se encontraba detrás de ella.
-Aún no me termino de creer que estemos así –le susurró el fantasma al oído-, tocándonos...
-Si esto es un sueño–contestó Elena pegándose más a su cuerpo y cerrando los ojos para disfrutar del contacto-, no quiero despertar jamás.
Damon le dio un dulce beso en el cuello, pero después realizar un camino de besos hasta su cara, muy cerca de la comisura de los labios de Elena, quien se giró hacia él para unir al fin sus labios en un apasionado beso. El brujo de ojos azules la aupó para sentarla sobre la encimera y continuar así comiéndose a besos.
-Podría entrar alguien -le advirtió ella riendo cuando Damon comenzó a mordisquearle el cuello.
-Puedo crear un escudo de invisibilidad a nuestro alrededor. No nos verán ni oirán.
-Eso suena fantástico, pero tenemos algo muy importante que hacer: traerte permanentemente a mi mundo.
Damon refunfuñó porque prefería su idea e hizo reír a la chica con su reacción, quien le dio un dulce beso en los labios para compensarle antes de bajarse de la encimera.
-¿Me ayudas a preparar el desayuno? –preguntó Elena poniendo carita de niña buena.
-A ti no puedo negarte nada. Y menos si me lo pides así.
-Tomo nota.
-¿Para qué?
-Para el futuro.
El hecho de que la joven pensara con tanta seguridad que tendría en un futuro con él, hizo que a Damon se le quedara una sonrisa de bobo durante un buen rato, sintiendo esperanzas de nuevo después de tantos años.
0000
Uno de los elementos necesarios para realizar el hechizo era un objeto personal de Damon, algo que fuera importante para él y que, al mismo tiempo, llevara cuando murió. Con esto, fuero todos a casa Salvatore a buscar ese elemento que solo Damon sabía que era el que necesitaban.
-¿Las llaves de un coche? –se sorprendió Bonnie no esperándose algo tan superficial como eso.
-No son de un coche cualquiera –se justificó el fantasma-. Son de mi coche, un Chevy Camaro del '69.
-Nuestro padre se lo regaló a Damon por su graduación en el instituto –recordó el anciano Stefan-. Yo le supliqué que me dejara conducirlo y, tras mucha insistencia, él cedió.
-Eras muy cabezota de joven –rió Damon recordando ese momento-. En realidad, siempre lo has sido.
-Soy el cabezota que se cargó el coche porque no tenía ni idea de conducir, pero tú, como siempre, fuiste el inconsciente que me permitiste hacerlo –comentó Stefan sonriendo también al recordar viejos tiempos.
-Teníamos tanto miedo de la reacción de padre al enterarse de lo sucedido que, a escondidas en el garaje, aprendimos a reparar el coche por nosotros mismos.
"Creí que le darías el coche a tu hijo Antony cuando se mudó a la universidad.
-Pensé en hacerlo, pero no pude deshacerme del coche, de este recuerdo de ti.
-Vale, las llaves nos valdrán entonces –intervino Bonnie tras esperar unos minutos de cortesía antes de romper esa conversación fraternal.
-¿Podemos ver el coche? –preguntó emocionado el novio de esta.
-Claro –accedió Stefan tras recibir una confirmación por parte del propietario-, está en el garaje principal.
Las chicas también acompañaron a estos al ver el vehículo pero, cuando los chicos empezaron a hablar sobre motores y a usar jerga de fanáticos de los coches con palabras que ninguna de las dos comprendía, estas se ausentaron para irse a ver el enorme y bien cuidado jardín trasero de la casa de huéspedes; algo que aprovechó la bruja para tener con su amiga una conversación que llevaba tiempo deseando tener pero que no había sido posible porque no habían estado a solas hasta el momento:
-Así que Damon y tú…
-¿Jer te lo ha contado? –se ruborizo sobremanera la chica Gilbert al recordar ese momento y al comprobar que su hermano no había sido capaz de mantener la boca cerrada al respecto.
-Con alguien tenía que desahogarse, el pobre –rió divertida su cuñada-. Esa clase de cosas causan traumas si no se comparten.
-Ja, ja. Muy graciosa –ironizó Elena.
-No, venga. Ahora en serio. ¿Lo habéis hecho? ¿De manera totalmente convencional?
-Si por convencional entiendes hacer el amor con un fantasma aprovechando un momento de debilidad del velo místico que separa nuestros mundos… Sí, fue bastante convencional.
-O sea, que pudiste sentirle. Y él a ti también.
-Sí, así es.
-Vaya. ¿Y cómo estuvo? ¿Mereció la pena la espera?
-No te haces ni idea…
0000
Se les hizo muy tarde en casa Salvatore y, como tenían allí todo lo que necesitaban para el conjuro y había habitaciones suficientes para todos, decidieron pasar allí la noche.
No era la primera vez que Elena estaba en esa casa, pero jamás había estado allí tanto tiempo. La mayoría de las veces que había ido se había dedicado a estar con el fantasma en el desván, pues era allí donde Stefan había llevado todas las pertenencias de su hermano.
Estar ahora en la habitación de Damon resultaba extraño. Aunque no era la única que se sentía así, pues al chico también se le hacía raro volver allí después de tantísimos años.
-¿Por qué no te vas dando un baño mientras yo busco algo de ropa para ponernos? –le ofreció Damon a la joven.
-Preferiría que te bañaras conmigo, pero si es eso lo que quieres…
-Eres un pequeño diablillo, ¿lo sabías?
-Ahora sí –sonrió Elena con orgullo justo antes de comenzar a desvestirse delante del fantasma hasta quedar en ropa interior-. ¿Tú no te ibas? –le preguntó al chico al ver que este se había quedado embobado contemplándola o, más bien, devorándola con la mirada.
-Ah… Pensándolo mejor, he pasado los últimos 41 años llevando la misma ropa, por un día más no pasará nada, ¿verdad?
-Me gusta cómo te quedan esos vaqueros –coincidió Elena con él.
0000
Tras compartir una ducha en pareja, Damon y Elena se dispusieron a dormir en la cama de este, aunque el fantasma se dio cuenta de que la joven parecía estar luchando con todas sus fuerzas para no dejarse llevar por el sueño.
-Duerme, Elena -le susurró él con voz dulce.
-No quiero -protestó esta pegándose más a su cuerpo.
-¡Pero si se te están cerrando los ojos! -rió él divertido.
-Tengo miedo -confesó ella-. Tengo miedo de lo que pasará mañana al despertarme. ¿Y si ya no puedo sentirte? O, peor aún, ¿y si El Otro lado desaparece contigo dentro?
-No puedo prometerte nada porque no sé qué pasará mañana, pero lo que sí sé es que ahora estoy aquí, contigo. Y no pienso irme a ninguna parte.
"Si no quieres dormir, está bien, no dormiremos. Hay cosas mejores que podemos hacer en su lugar.
-¿Como cuáles?
-Hmm… No sé… Ya se nos ocurrirá algo.
Acto seguido, Damon atrapó sus labios con deseo y se movió para quedar arriba de la chica para besarla, acariciarla y mimarla durante toda la noche.
