¡Helow, oh, oh, oh, oh! Bueh, perdón por la tardanza pero internet anda de mal en peor, supongo que tengo que cambiar el modem pero para eso se necesita dinero y bueno... Seguiremos así :)
Vamos directamente a las formalidades:
Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. No lucro con ésto. El fic, sin embargo, sí es de mi autoría.
Summary (Del capítulo diecinueve): Era desesperante necesitar tanto a alguien y no poder hacer nada, tener que vivir simplemente con eso.
Dedicatoria: * A mis lectores hermosos que, a pesar de todo, siguen leyendo (o eso espero). Los quiero mucho, chicuelos.
* Y a mi hermosa hija que me dejó de molestar cinco minutos para dejarme terminar el capítulo. Te amo bebota.
* Y, tercero, a Argentina que acaba de ganarle un amistoso a Trinidad y Tobago. Sé que soy mujer pero, como toda Argentina, soy muy competitiva y amo el futbol así que nada, gracias Argentina :3
Bueno, ¡Disfruten!
Querido Diario.
By: Belencitah.
~ Capítulo diecinueve: Necesidad. ~
Daryl abrió lentamente los ojos despertado por una agitada charla. La fábrica era tan grande que el eco de aquellas voces le destrozaba el tímpano.
Se frotó los ojos bruscamente e intentó desperezarse. Su rostro hizo una mueca al descubrir que se había quedado dormido con la ballesta sobre él y con una sensación ajena y dolorosa en el pecho.
La primer cosa en la que pensó al despertar era en la frágil Beth Greene y, con solo aquél dulce pensamiento, se levantó de la cama de golpe, lo más rápido que pudo y levantó la ballesta que, por el brusco movimiento, había caído al piso. Se la colgó en el hombro y caminó fuera de su precaria habitación.
Aquél sería el día en el que saldría a buscarla así les guste a los demás o no. Poco le importaba, de todas formas sabía que contaba con el apoyo de Maggie. Esa joven quería recuperar a su hermanita tanto como él.
Bajó lentamente la endeble escalera. Le había costado subir la noche anterior, incluso temió caer, pero todas esas cosas quedaban en segundo plano cuando se trataba de la vida de su preciada Beth. Toda preocupación ajena a la chica era ajena a él también. Y no podía evitar preguntar a Dios o a quién sea cómo es que una torpe y frágil chica lo había hecho cambiar tanto en unos simples y efímeros días.
Movió la cabeza intentando alejar aquellos pensamientos que no ayudaban y, una vez se vio en el piso, sano y salvo, divisó a Rick hablando con Michonne, Glenn y Carl.
—¿Dormí demasiado? —interrumpió Daryl al pequeño grupo que se encontraba charlando en ronda. Todas las miradas fueron hacia él cuando lo escucharon.
—No, aún no ha salido el sol, probablemente sean las cinco de la madrugada —le contestó el líder con una media sonrisa y con los ojos bastante cerrados, probablemente por el sueño.
—¿De qué me perdí? —preguntó el menor de los Dixon.
—Nada en verdad. Algunos no pudieron dormir mucho así que decidimos comenzar a planear la rutina de hoy para después discutirla con el grupo —contestó Michonne moviendo un poco una de sus manos mientras que, con la otra, abrazaba a Carl por los hombros.
—Entonces… —comentó Daryl sobándose un poco la nuca. Le dolía a montones por la manera en la que cayó en sueño.
—Hay un camión en el fondo —dijo Glenn rompiendo su silencio—, pero necesitamos Gasolina.
—Y también comida, no queda nada —comentó Carl casi en un grito. El pobre niño tenía hambre, como todos allí.
Rick se rió y Michonne lo miró con ternura. A veces no parecía, pero Carl conservaba cierta inocencia propia de un niño de su edad.
—Claro, también necesitamos comida y agua. Queda poca bebida y debemos estar hidratados para cuando decidamos qué hacer con Términus —dijo el líder dándole crédito a lo dicho por el niño.
—Yo voy —pronunció Daryl con seguridad mientras tomaba la ballesta de su hombro para asegurarse de que nada faltara antes de salir.
—¿Qué? ¿A esta hora? —gritó sorprendida Michonne— Necesitamos establecer los grupos y esperar a que salga el sol, ¿no crees?
—Ven un minuto, Daryl —dijo Rick mientras empezaba a alejarse unos metros de los demás.
El aludido observó a Michonne algo enojado pero decidió no darle importancia. Quizá la morena tenía razón.
Caminó hacia Rick a paso largo y sosteniendo la ballesta al costado de su cuerpo.
—Oye, hermano, sé que quieres encontrar a Beth —el rostro de Daryl se formó en una mueca de fastidio. Su líder, en ocasiones, lo hacía sentir como un niño de dos años. Rick ignoró a su amigo y continuó—, pero para hacerlo debemos tener un plan.
—¿Quieres un plan? De acuerdo. Salgo, la busco, la encuentro, la traigo sana y salva —carcajeó de ansiedad Daryl y, con ironía palpable, continuó— ¿Te gusta mi plan?
—¡Maldición, ella te necesita vivo, no muerto! —Gritó Rick exasperado, moviendo sus manos para hacerlo entrar en razón. Los demás miraron de reojo pero decidieron ignorarlos. Era tema de ellos.
—Lo sé pero… —el hombre estaba visiblemente desesperado. No era fácil esperar sabiendo que, quizá, la otra persona no tenga tiempo que perder.
—Te entiendo, Daryl. ¿Crees que no quiero ir a buscarla? Es una de nosotros, demonios, pero hay que pensar con claridad. De nada le servirás a esa pobre chica si te transformas.
Daryl asintió. Tenía un nudo en la garganta y poco que decir a su favor. Rick y Michonne tenían toda la razón.
—Supongo que en unas horas saldrá el sol y podremos formar los grupos para buscar a Beth y suministros —comentó Rick y, acercándose a Daryl para palparle el hombro, concluyó— Prometo que hoy mandaremos a los grupos y tú estarás en uno de ellos.
—Gracias, amigo —susurró Dixon mientras palmeaba la mano de su hermano, la cual yacía en su hombro.
—Y sé que lo que te pediré es algo casi imposible pero… —Rick suspiró con los ojos cerrados y la cabeza arriba. Abrió los ojos y continuó— Te necesito fuerte, como siempre. Eres Daryl Dixon, demonios.
Ambos sonrieron de lado, sonrisa por compromiso pero sonrisa al fin.
—Y lo estaré cuando encuentre a esa chica —respondió Daryl y, soltándose del agarre de Rick, caminó hasta desaparecer entre un par de cajas a lo lejos.
Rick lo observó hasta ya no verlo y, dando media vuelta, volvió al pequeño grupo al que ya se sumaban Carol y Maggie, quien abrazaba amorosamente a Glenn.
—¿Qué pasó? ¿Irá solo? —preguntó Glenn.
—No, lo convencí de esperar y formar los grupos una vez el sol salga —respondió Rick estableciéndose en su lugar.
—¿Qué le pasa ahora? —dijo Carol poniendo los ojos en blanco. Su amigo normalmente no causaba problemas pero, desde que lo había encontrado en aquél camión notó que algo pasaba. No era el mismo hombre y no sabía por qué.
—Todos tenemos nuestros demonios —respondió sencillamente el líder—. Muy bien, necesitamos esos suministros, ¿alguno se ofrece?
—Yo tengo que ir, ¿Me dan unos minutos? —preguntó Maggie alejándose del grupo y soltando lentamente la mano de Glenn.
La chica corrió en dirección a donde, creyó, Daryl se había ido y lo encontró pateando un par de cajas en lo que, al parecer, había sido un depósito en el pasado.
—¿Qué sucede, Daryl? —tanteó la chica caminando sigilosamente hacia él. No sabía cómo, suponía que por la partida de Beth, pero últimamente la salud de Daryl, en especial la mental, le preocupaba bastante.
—Nada, estoy aburrido —contestó secamente él, dejando de patear a diestra y siniestra cajas y sentándose en una rueda de camión tirada en el piso.
—Dime, ¿es por Beth? Iremos a buscarla ni bien salga el sol, Rick dijo- —pronunció ella sentándose con él, pero el hombre la interrumpió abruptamente.
—¿Y si ella no tiene tiempo? Ella puede estar necesitándonos justo ahora y nosotros estamos aquí haciendo nada —gritó de pronto el hombre, levantándose de la rueda para volver a su tarea anterior: Patear cosas.
La mayor Greene suspiró agotada. Razonar con él cuando se encontraba así de enojado era tarea difícil, en especial para ella, quien no había tenido contacto con el hombre hasta que sucedió lo de su hermanita.
—¿Crees que no quiero encontrarla? Daryl, es mi hermana —enfatizó las últimas palabras para que entendiera que no había nadie que quisiera más a Beth que ella misma. Bueno, quizá la chica había encontrado a alguien.
—¡Sé que quieres! ¡Demonios, sé que todos tienen razón pero estoy molesto! —gritó Daryl y a esas alturas, probablemente, todos habían escuchado su acalorada charla.
Maggie se levantó de la goma con pesar. Lo cierto era que, como Daryl, tampoco había dormido bien y le dolía muchísimo la espalda. Suspiró con dolor y caminó hacia él hasta llegar a apoyar su mano en el hombro del hombre, quien estaba de espaldas a ella.
—Sé que crees que no la extraño o que no me esforcé en buscarla porque no me ves tirando cajas o gritando a medio mundo pero no es así —la chica miró al suelo sin soltar el hombro de Daryl y un par de lágrimas cayeron por sus mejillas— Es mi hermanita.
El hombre depositó la ballesta en el suelo y se giró para ver de frente a Maggie. Era verdad que, en un principio, creyó que la joven no se había esforzado mucho en buscar a su hermana pero... ¿y él? ¿Qué había hecho? Correr como un idiota detrás de un auto no era hacer algo. Dejarla afuera sabiendo que la chica no sabía defenderse aún sola tampoco había sido inteligente. En realidad todo había sido su culpa y la pobre Maggie jamás lo había juzgado.
—Lo siento —solo pudo susurrar eso, no tenía fuerza para más. Pocas veces se había sentido tan mal, tan derrotado.
—No fue tu culpa, Daryl. No te conozco demasiado pero me has demostrado que en verdad te importa Beth —dijo Maggie secándose las lágrimas con el puño de su camisa larga—. Solo... Hay que concentrarnos, mantener la calma e ir a buscarla en grupo como Rick dijo.
—Lo sé —comentó el hombre mirando el piso. Se sentía realmente avergonzado. No tenía demasiada confianza con la chica como para que lo viera en esa situación, caprichoso como un niño de tres años pero, de alguna forma, sentía que la conocía, sentía que podía confiar en ella. Después de todo, tenían una meta en común. Hallar a Beth Greene.
—¡Maggie, dónde estás! —se oyó gritar a Glenn a lo lejos.
—Mejor calmémonos un poco y volvamos. Tenemos que prepararnos, ya casi sale el sol y supongo que la mayoría ha despertado —dijo la aludida terminando de secar su rostro y parpadeando un par de veces.
—Sí, vamos...
Bueno, espero que haya gustado. No fue de mis favoritos pero bueno, tampoco estoy tan disgustada teniendo en cuenta el escaso tiempo que tuve para hacerlo, terminarlo y corregirlo.
Los quiero muchísimo y espero que lo hayan disfrutado.
Bel
