¡OlaKeAse! ¿Cómo andan, chiquis? Espero que bien. Yo acá... Tirando. Hoy casi me da un infarto cuando vi el precio que tienen los yogures que le compro a mi hija. No se puede más vivir en un país así. Está bien, la presidente nos dá planes por hijo, por estudio, por todo... Pero te da dos pesos cuando una yerba para el mate te sale veinte... Osea, no quiero planes, quiero trabajo & es imposible conseguirlo cuando hay tantos despidos y cierres de empresa. No sé cuándo va a terminar esto. No se puede vivir más en Argentina.
Espero no molestar a nadie con mi ideal político, de todas formas no creo que haya gente que aún apoye esta presidencia.
Pero bueno, dejando de lado mis monólogos diarios, ¡Les traigo un nuevo capítulo! WII, cada vez más cerca el final y yo me pongo nostálgica. No quiero que termine, me acostumbré tanto a esto, escribir, revisar los reviews, contestarles, contarles cada ápice de mi vida. No sé, los voy a extrañar mucho... Todos sus reviews, sus mensajitos tiernos. ¡Ay, no quiero terminar! Pero bueno, todo tiene un final, todo termina...(8)
Antes de ponerme a llorar, a las formalidades, por favor:
Disclaimer: Los personajes y Lugares no son míos. No lucro con ésto. El fic, sin embargo, sí es de mi autoría (No te olvides de eso, Pyscho Yagami y companía...)
Summary (Del capítulo veintiocho): El reencuentro de Beth con sus amigos fue demasiado para el corazón de la chica. Los había extrañado más de lo que imaginaba. Sin embargo, todo dulce tiene su lado ácido.
Dedicación: · ¡A ustedes, preciosos! Gracias por hacerme llegar a los cien comentarios (De hecho, ahora son un par más), se los agradezco de corazón y me emociona saber que de verdad les gusta. Lo hago para ustedes. Obvio que amo escribir pero sin ustedes no sé si escribiría tan a menudo.
Los adoro, muchas gracias por todo. Sus mensajes, sus opiniones respecto a mis monólogos anteriores al capítulo, gracias por sus sugerencias, por su apoyo. En fin, GRACIAS.
· Y a mi hija. Todo el esfuerzo que hago, el dinero que gasto y no vuelve, el tiempo, el cómo me molestas cada cinco minutos. TODO ESO vale la pena para verte feliz. Te amo Zoe.
· Otra dedicación es a la cantante Amy Winehouse. En sus primeros pasos en la música, la británica Amy Winehouse formó un grupo llamado Dulce y ácido. Y nada, amo a esa cantante. Es mi mayor inspiración. Por siempre amor, Amy.
Sin más idioteces y sentimentalismos. ¡Derecho al capítulo de hoy!
Querido diario.
By: Belencitah.
~Capítulo veintiocho: Dulce y ácido.~
Carl no dudó en abrir la puerta tirando de la enorme soga que colgaba del techo. Si hubiera visto a Beth sola hubiera dudado de abrir, habría imaginado que era una loca alucinación, después de todo, él la suponía muerta. Pero no, ver a Glenn y Maggie confirmó que no era una visión de un tonto esperanzado, era un simple golpe de suerte que su grupo, después de tanto sufrimiento, había tenido. Algunos se van y otros vienen; Beth era prueba de ello. Un fantasma había tocado la puerta.
El portón enorme comenzó a deslizarse hasta abrirse por la mitad. Beth, Maggie y Glenn entraron rápidamente para evitar invitados inesperados y el chico volvió a cerrar la puerta ejerciendo una gran fuerza. Era un portón pesado.
—¿Beth… cómo? —susurró Carl y, de pronto, abrazó a la chica con toda su fuerza. Aquella joven había sido su compañera en la prisión, cuidaba de su hermana como si fuera su hija. Tenían una edad similar y compartían anécdotas y momentos que con ninguna otra persona podía compartir. Tuvieron que crecer rápido y lo habían hecho juntos, verla fue demasiado para el chico, ya no pudo aguantar ni un momento más aquella capa de adulto, de fuerza y frialdad que había logrado construir a lo largo del tiempo vivido en aquél infierno.
Beth, por su parte, correspondió el abrazo con una gran sonrisa. Para ella también era importante aquél chico. Lo consideraba un hermano, un cómplice, un mejor amigo.
Pronto tuvieron que separarse al ver llegar a Maggie y Glenn, siendo seguidos por caras muy conocidas para la chica, quien se quedó casi boquiabierta al verlos. Tantos rostros que creyó jamás ver, tantas personas que pensó muertas. Los había extrañado más de lo que creía. No pudo evitar que un par de lágrimas cayeran y se abrieran paso por sus mejillas.
—¡Beth! —fueron muchos los que gritaron su nombre y se acercaron casi corriendo hacia la chica, que sonreía y lloraba de felicidad. Ya estaba en casa, no necesitaba esa capa de fortaleza, con ellos podía sincerarse. Necesitaba sincerarse y sacar sus sentimientos de una vez. Quería liberarse.
Rick se acercó con Judith en brazos y abrazó a Beth tiernamente, casi de manera paternal. Luego, por su parte, Beth jugó con la pequeña mano de la bebé y le sonrió con mucha ternura. Necesitaba ver a esa niña. Estaba más grande de lo que la recordaba.
Y así fueron acercándose todos sus amigos perdidos. Carol le sonrió con ternura muy poco frecuente en la fría mujer. Tyresee sonreía de fondo, junto a Sasha, que parecía feliz de haber recuperado a uno de los suyos. Bob le tomó la mano y le sonrió casi de manera infantil y Michonne la abrazo por un lapso de unos pocos segundos pero, viniendo de ella, era una muestra irrefutable de aprecio.
Y, entre tanto alboroto por su llegada, logró divisar un par de caras nuevas. Un hombre alto, musculoso y con barba. Una chica delgada y una bonita mujer. Aquellos tres la miraban con una media sonrisa; no la conocían, siquiera sabían qué le había pasado, pero encontrar seres humanos vivos en aquél mundo devastado era como encontrar una aguja en un pajar. Se sentían afortunados. Cuantos más, mejor.
Las preguntas respecto a dónde había estado no se hicieron esperar. Todos querían saber qué había pasado en ese lapso de ausencia, en especial Carl, quien la atosigó en preguntas. Beth intentaba contestar a todos pero en verdad estaba cansada. Los adoraba, claro, pero necesitaba ver a Daryl. Daryl… Aquél nombre surcó su mente… ¿Dónde estaba Daryl? ¿Por qué no había ido a saludarla? ¿No le interesaba? Su corazón dio un vuelco.
—Maggie… —susurró en el oído a su hermana, quien estaba al lado de ella respondiendo las preguntas de todos para evitarle a su hermana rememorar el infierno— ¿Dónde está Daryl?
Su hermana cerró la boca de pronto. Ella sabía dónde estaba, Carol se lo había comentado cuando fue a anunciarle las buenas nuevas.
—¡Oigan, oigan! —gritó Rick para que todos pudieran oírlo, mientras mecía con ternura a su hija— Beth debe querer descansar un poco y comer algo.
—Sí, eso será lo mejor. Ya tendremos tiempo de hablar cuando esté mejor descansada… —comentó Maggie sin contestar la pregunta de su hermana.
Beth simplemente se limitó a observarlos a todos con una falsa sonrisa. No porque no los quisiera, ¡por supuesto que los quería! Pero tenía una nueva preocupación en mente y sabía que su hermana sabía algo.
—Llévala al sector B14, allí hay buenos colchones —comentó Tyresee.
—Yo abriré las latas de comida y prepararé algo de tomar —concluyó Bob, y se encaminó hacia la cocina del lugar. Se veía feliz, muy feliz de recuperar uno de los suyos.
Maggie asintió y guió a su hermana menor a su nueva y temporal habitación, mientras ella se despedía de todos con cansancio. Hacía semanas no dormía en paz, siempre tenía que estar alerta.
Llegaron al nombrado sector B14. La fábrica parecía más pequeña por fuera de lo que en verdad era y eso era decir demasiado. ¡Era enorme! Tuvieron que subir dos escaleras de consistencia dudosa pero llegaron, por fin estaban solas en aquella habitación pequeña.
Tenía un colchón y una cama de madera bastante maltratada, pero eso no importaba. Poco le importaba su habitación, quería gritarle a Maggie dónde demonios estaba Daryl pero se contuvo hasta aquél momento, no quería hacer una escena delante de sus felices amigos.
—¿Dónde está, Maggie? —le preguntó por fin. Su voz sonó más rencorosa que lo normal. No podía contener su frustración. Por fin había llegado y él no estaba allí. ¿Dónde diablos se suponía que estaba?
La aludida se sentó en la precaria cama e invitó a su hermana con un grácil movimiento de mano a acompañarla. De mala gana, la rubia se sentó a su lado y esperó una respuesta satisfactoria.
—Carol me dijo que fue a buscarte hoy mismo, cuando nosotros nos marchamos. Todavía no ha vuelto —intentó tener tacto al darle las malas nuevas. No sabía qué, pero algo pasaba entre ellos dos, a Beth le importaba demasiado aquél hombre.
La rubia abrió los ojos como platos y una mueca de disgusto se dibujó en su rostro.
—¿No volvió? ¡Es demasiado tarde! ¿Fue solo? —gritó de pronto y no le interesó si alguien escuchaba o no. Era una fábrica grande y les había tomado trabajo llegar a aquél sector, de todos modos, no creía que alguien escuchase.
—Tuvimos una discusión… Le dije que viniera conmigo, que no perdiera las esperanzas, pero no hizo caso… Salí a buscarte con Glenn y, según dijo Carol, se arrepintió de no haber venido. Dijo que te traería sana y salva a como diera lugar.
—¿Carol lo dejó ir solo? —gritó levantándose de pronto de la cama y mirando firmemente a su hermana.
Beth no era una persona temperamental, para nada, pero había cosas que sacaban lo peor de sí. Una de esas cosas era lo descuidado que podía ser Dixon a veces.
—Beth, hay cosas que no podemos evitar. Él te iría a buscar de una forma u otra y no había nada que Carol pudiera hacer. Él te necesitaba de verdad —dijo en un tono calmado Maggie, quien se incorporó para pararse frente a su hermana, quien giraba y daba vueltas en la habitación como un animal enjaulado.
Y Maggie pensó que todos cambiaban en un mundo así, todos habían cambiado menos Beth. Quizá era su turno.
—¿Qué hacemos? ¡Hay que ir a buscarlo! —dijo Beth un poco más calmada. Había que pensar con claridad. De nuevo a la burbuja de fortaleza y frialdad que había dejado caer minutos atrás. Ella también lo necesitaba, lo necesitaba allí, con ella, en ese momento, y él no estaba.
—Es muy tarde, Beth. Rick me dijo que esperarían a que vuelva hoy y, de no hacerlo, mañana saldrían a buscarlo. De todas formas necesitamos más comida y agua.
—Yo voy mañana. Podría ayudar, podría bu-
—Tú no irás a ningún lado. Acabas de llegar, estas sucia, hambrienta y cansada… ¿No confías en Rick? ¿No confías en las aptitudes de Daryl para sobrevivir? —presionó Maggie. No dejaría ir a su hermana en ningún grupo de búsqueda. Acababa de llegar, acababa de recuperarla y no volvería a perderla de ninguna forma.
—Yo… —susurró Beth y se sentó en la cama, rendida, con las manos entre las piernas y mirando fijamente el piso— Lo sé, sé que puede sobrevivir, también sé que no seré de ninguna utilidad pero… Tengo miedo, ¿entiendes?
Maggie se enterneció de pronto. Se acuclilló frente a su hermana e intentó levantarle el rostro con las manos, para mirarla a la cara.
—Yo estuve en tu posición. Cuando nos separamos en la cárcel, perdí a Glenn. Y, como tú, quería buscarlo a toda costa, incluso a costa de mi vida, pero Sasha, en su infinita sabiduría, me convenció de hacer las cosas bien, paso a paso. Ser paciente —continuó susurrando Maggie, con suma ternura y con voz muy baja, enfatizando cada punto—. Yo sé lo que es estar alejada del hombre que quieres, pero a las apuradas no lograrás nada. Deja que Rick se encargue, todo saldrá bien.
Y se levantó lentamente de su lugar una vez dichas aquellas palabras.
—¿Qué quieres… —preguntó Beth levantando la cabeza. ¿El hombre que quieres? ¿A qué se refería su hermana con aquél dicho?
—Iré a ver si Bob terminó con tu comida, no es la gran cosa pero es alimento al fin. Tranquilízate, Bethy, él estará bien.
Y la respuesta a la pregunta formulada por la rubia se fue con Maggie. Y ella quedó ahí, sola, pensando y carcomiéndose la cabeza una y otra vez.
¿Por qué todo lo bueno tiene un lado malo? ¿No existe el dulce sin el ácido? Parecía que cuando todo iba a mejorar, algo tenía que pasar.
Y es que confiaba en Daryl. A aquél testarudo hombre le confiaría su vida, pero estaba aterrada. Su confianza en él no cesaba la vocecita en su cabeza que le decía: Corre tras él.
Nota de hermosa aclaración: Como sabrán, a mi me encanta contarles de mi vida, mi pensamiento, mis emociones. Con ustedes soy realmente sincera, por eso sentí la necesidad inmediata de quejarme del gobierno argentino en la introducción del capítulo, pero quiero aclarar que respeto a las ideologías políticas que tienen los demás, es solo que a veces uno se saca de quicio al ver que un país que ama, decae en vez de crecer.
Y sé que no soy yo la única que sufre de presidentes nefastos. Sé que los venezolanos luchan con Maduro y su afición por las aves. Que los mexicanos tienen problemas con Ñeto... Pero nada, quería descargarme y, por favor, tómenlo como de quien viene, una tonta que escribe fics.
Sepan disculpar la calidad, como digo siempre, lo hago con tutti il mio cuore per voi.
Y bueno, nada, los adoro :3 Muchos besos y abrazos y muchosidad.
Bel~
