¡Buona sera, bombones! ¿Cómo andan? Espero que muy bien. Hoy les traigo un nuevo capítulo de Querido diario. ¡Yeaaaay, cada vez más cerca del final! Bueno... Ante todo, sí, lo sé, son cortos... No tengo tiempo y lo dije ya muchas veces, no voy a molestarlos con lo mismo otra vez.
Estoy pasando momentos tristes así que su apoyo es indispensable para mí. Necesito curar de una vez mi mente, no puedo seguir así. Pero bueno, no es de su interés, ustedes vienen por cosas más interesantes ;)
¡Vamos a las formalidades, linduras!
Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. No lucro con ésto. El fic sí es de mi autoría (a no olvidar, plagiadores ¬¬).
Summary (Del capítulo treinta y dos): Necesitaba abrazarlo, sentirlo y contarle. Sobre todo contarle.
Dedicación: A ustedes. Me aguantan todo, y aún así me dejan reviews. Los amo tanto, tanto.
* En los comentarios una chica quería saber por qué me mudo. Me mudo porque con mi papá la relación es muy mala. Abandonó a mis hermanos y bueno, a mí no, pero lo hubiera preferido con tal de no aguantarlo. Simplemente por eso... Necesito paz. Es buen abuelo, claro, pero la convivencia es horrorosa. Mi mamá ya no está así que no tengo motivos para quedarme aquí. Además, amo a mi mejor amiga, juntas vivimos felices.
Y, aclararle a la misma persona: Sí, voy a escribir en italiano, pero seguiré con el español, no te preocupes, lindura.
Advertencias: Ninguna, salvo que es muy baja calidad. ¡Lo siento tanto, chicos! Prometo cosas mejores a futuro. No estoy orgullosa di questo.
¡Oh! Y quiero comentarios acerca del primer capítulo de TWD. ¿Les gustó? Yo no pude verlo, aún no tengo cable en mi nueva casa y tampoco internet... ¿Qué opinan de él?
Recordá que podés seguirme en cualquier red social. Los links están en mi perfil. Simplemente allí subo dibujos, manuscritos y es donde aviso cuándo voy a subir algo y qué tipo de escritura es.
Y bueno, ¡vamos allá!
Querido diario.
By: Belencitah.
~Capítulo Treinta y dos: Felicidad.~
Querido diario:
Siquiera puedo expresar con palabras la felicidad y paz que hoy irradio. ¡Daryl, mi Daryl, ha vuelto! Sí, lo encontramos esta tarde sobre la copa de un árbol. Había fabricado un buen hogar con maderas sobre la misma y utilizó una soga a modo de arnés para evitar caídas… ¡Es brillante! En tan sólo una semana logró un precario pero fabuloso hogar… Increíble.
De todas formas no hablamos demasiado. Nos acompañaban Rick y Michonne por lo que se me hizo algo incómodo hablarle… Quiero decir, tú sabes… No quería que notasen nada extraño entre nosotros, aunque lo cierto es que sé que saben lo que Daryl significa para mí. Soy demasiado obvia, no pude contener las lágrimas al verlo y me sentí una estúpida… ¿Qué pensarán Michonne y Rick? Seguramente que soy una tonta colegiala enamorada del chico malo.
Esperaba poder hablar con él cuando llegásemos, cuando estemos un poco más a solas, pero se me hizo imposible. Todo el grupo lo echó de menos y quisieron saludarlo, prepararle comida, calentaron agua para que él pudiese quitarse el lodo de encima… Y yo sólo pude observarlo con una sonrisa desde lo lejos mientras todos reían y hacían bromas respecto a su estado físico, porque a decir verdad, estaba bañado en tierra. ¿Cómo se las arreglaba para, aún así, ser perfecto? No sé.
Y ahora él se está arreglando, cambiándose, mientras yo te escribo a ti. Y es que no podía dejar de contarte lo feliz que estoy y las increíbles ganas que tengo de volverlo a abrazar, de preguntarle dónde estuvo y por qué hizo algo tan estúpido sólo por mí. ¿Acaso está igual de confundido que yo? Es que… ¡Demonios, diario! No sé qué siento por Dixon.
Y es que, a pesar de la apariencia de tipo duro que posee, sé que en el fondo es un cachorrito buscando afecto. Y jamás lo supe sino hasta que, por la fuerza, tuvimos que convivir juntos. ¿Por qué se abrió tanto conmigo en tan pocos días? Yo creo que debe sentir algo por mí, aunque él seguramente lo niegue una y otra vez. O… O quizá son sólo vanos deseos que no se harán realidad.
Cómo sea, en cualquier caso, soy la chica más feliz del mundo en este preciso momento. Daryl es muy importante para mí, para todos, en realidad. ¡Oh, si hubieras visto las caras de mis amigos cuando lo vieron! Parecían haber olvidado el mundo por completo, parecían felices por primera vez en largo tiempo. Así es él, sin quererlo, se hace querer.
Dios… Ya quiero que termine, quiero verlo. ¡Demonios! ¿tanto tarda en lavarse? Necesito hablar desesperadamente con él, saber si me buscó, saber qué pasó cuando nos separamos… Contarle, demonios, contarle todo lo que pasé. Y no es que quiera demostrarle que puedo sola gracias a él, eso es aparte, simplemente es algo que quiero compartir con él y sólo con él. No quiero darle detalles a nadie salvo a él, porque él me entiende a la perfección. Es como si nos conociéramos de hace años.
Ya no aguanto la espera.
La chica cerró su diario con rudeza y lo tiró arriba de la cama, volando. Con el bolígrafo tuvo más cuidado, pues era de Frank.
Se levantó del colchón que ofreció de cama y se asomó por una pequeña ventana estilo baño, aunque le daba una buena vista de las estrellas. Podía ver a sus amigos afuera, asesinando a los caminantes que chocaban contra la reja de la fábrica y sonrió. No era grato, claro que no, pero se sentía protegida. Con ellos jamás estaría sola.
Claro que ahora su confianza era otra, Beth se sentía totalmente autosuficiente en el sentido de supervivencia, gracias a su Daryl. Pero de todas formas necesitaba a esa gran familia cuidando su tesoro más preciado, su corazón. Y sobre todo a él, lo necesitaba a él. Y golpeó con su pequeño puño el marco de la ventana… ¿Por qué tardaba tanto?
Ella esperaba por él, no salió a buscarlo por la fábrica porque supuso que seguía aseándose, pero ya no podía aguantar.
Dio media vuelta para enfilarse hacia la salida de aquella habitación cuando brincó de un sobresalto.
—¿Daryl? —preguntó, como si no pudiera reconocerlo, pero lo hacía. Aquella figura grande, masculina y con hermosas alas a su espalda, la miraba desde el marco de la puerta con una expresión indescifrable.
El hombre caminó hacia ella a paso lento, como si dudara de sus actos. En pocos segundos estuvo frente a la chica. La habitación era muy pequeña y a Beth le pareció aún más.
Sin pensar demasiado, abrazó a la rubia con todas sus fuerzas, como si hubiera esperado aquél abrazo durante mucho, mucho tiempo.
Beth simplemente correspondió. A decir verdad, aquél acto la había tomado por sorpresa. Sabía que Daryl no era tan duro y tosco como se mostraba, pero jamás imaginó que él fuera el que daría el primer paso.
Y se abrazaron, se abrazaron y se quedaron así, en silencio. Cada uno en los brazos del otro, simplemente así. No se necesitaban palabras, el cariño era palpable en el aire.
Minutos, segundos o quizá horas después, el abrazo se rompió y sus ojos volvieron a encontrarse.
El rostro de Daryl seguía indescifrable para la rubia, la mirada de Dixon era completamente neutral, como si no sintiera, pero lo hacía.
Por el contrario, la chica reflejaba felicidad no muy común en ella desde la separación. Sus ojos estaban cristalizados, aunque no por tristeza. Pura y genuina felicidad.
—Te… Te eché tanto de menos —susurró Daryl como si aquello fuera un pecado imperdonable. Su mirada se notaba un poco triste, como si algo dentro de él se hubiera quebrado.
—Y yo a ti —contestó con voz quebrada la joven— Creí que estabas… Que estarías…
—Yo creí eso de ti… —interrumpió Daryl. Ya no quería pensar en eso, la chica estaba viva y una parte de su alma dolía cada vez que mencionaba la muerte de la chica.
—Da- Daryl… ¿qué pasó? —fue lo único que Beth pudo decir. Tantas preguntas había escrito en su diario y, unos minutos después, aquél hombre la hacía olvidarlas.
—Prometí cuidarte y no lo hice —comentó con su voz ronca de siempre—, lo siento.
Los ojos de Beth se abrieron un poco más de lo normal. ¿Acaso Daryl sentía culpa? ¡Demonios! Pero si ella había sido la inútil damisela en peligro, la tonta que no supo cuidarse sola. Y, si ella aún seguía ahí, era gracias a él. Porque Dixon le enseñó todo lo que usó para sobrevivir. Le enseñó lo que era tener coraje, valentía, lo que era ser un sobreviviente. Sin él, ella habría muerto. Habría llorado en aquella secta hasta morir.
—¿Qué? ¡No! Daryl, tú me salvaste… —susurró con una sonrisa blanca.
—¿Salvarte? —preguntó él con incredulidad. ¿Salvarla? ¡Demonios, no! Él debía cuidarla y tan solo unos días después de esa promesa, la había perdido. Debió quedarse con ella, debió poner atención a la puerta antes de abrir… Debió tantas cosas. El hombre se enojó, no con ella, sino con él— ¡Casi mueres por mi jodida culpa!
La joven, con suma ternura, le tomó la mano y lo llevó hacia el colchón. Al parecer, tenían mucho de qué hablar, por lo que sería mejor estar sentados.
—Daryl, si no me hubieras enseñado tantas cosas en nuestro tiempo juntos, yo habría muerto en aquella secta —dijo ella con calma, una vez sentados ambos en la mediocre cama.
—No debí perderte en prim… —Daryl analizó los dichos de la chica. ¿Secta? ¿Aquello fue lo que la secuestró?— ¿Una secta, Beth?
Y aquí venía la parte que Beth tanto añoró. Al fin le contaría a Daryl cómo había sobrevivido gracias a él. Al fin le quitaría la culpa de adentro a ese tierno tonto.
¡No me odien, carajo, que no tengo tiempo ni de vivir! Jajajaja, es un chiste, pero sí, no estoy orgullosa de questo... Mil disculpas, no es de la calidad que ustedes merecen pero es lo que puedo lograr en quince minutos. Tardo más en subirlo que en hacerlo.
Los amo, loco, los amo. Por favor, sigan haciéndome el aguante.
Notitas: Perdón por las palabras en italiano que pueda haber en la presentación o despedida. Estoy apurada y hay cosas que no puedo buscar ahora en el cyber... Si no entienden algo, reviews o tomatazos.
¡Perdón, ya aprenderé a escribir como se debe! Las palabras en italiano cuyo significado en español olvidé, las marcaré en cursiva.
Bel~
