¡Hola! Bueno, nada... Perdón por la tardanza pero, para ser sincera, no tengo ni tiempo ni ganas de escribir. Estoy por viajar a Italia, por lo que voy a estar aún más ausente. Mil perdones, no es mi culpa que mi familia viva en otro continente.
En fin, basta de excusas... vamos a las formalidades:
Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. No lucro con ésto. El fic sí es de mi autoría.
Summary (del capítulo treinta y tres): Necesitaba calmar su alma. Quitarse todo de sus hombros y sanar cada herida. No podía sola, pero para eso estaba Daryl.
Dedicatoria: A mi bebé y a mi familia italiana, que me hace un lugar en su casa y corazón para que podamos, por fin, volver a nuestra tierra.
De todas formas, soy orgullosamente Argentina, ¡aguante mi país, carajo!
Y a ustedes, los amo.
¡En fin, al fic! Y recordá que podés seguirme en las redes sociales que podrás encontrar en mi perfil. No sirve de nada, debo ser sincera, pero me gusta usarlas, en especial Tumblr, donde me paso la vida.
Querido diario.
By: Belencitah.
~Capítulo treinta y tres: Sólo un beso puede sanar.~
—Estaba esperándote fuera de la funeraria… —comenzó Beth, con miedo. Realmente no quería aclarar que casi moría de un infarto al ver que él no salía— Estaba a punto de entrar cuando algo me golpeó la cabeza y todo se puso negro…
—Cuando salí, pudo ver un auto negro con una cruz en la parte posterior… —comentó Daryl con pena. Él debería haberla salvado ahí, ahorrarle cualquier mal— Lo corrí, pero… Fue demasiado rápido, llegué a un camino dividido y no supe qué hacer.
Aquello último sonó a suplica. Parecía sentirse terriblemente mal de sólo recordar lo que había sucedido, cómo se habían separado.
—Era una… Me llevaron a una comunidad y me mantuvieron cautiva. Gabriel, se llamaba aquél cura… —continuaba la chica, mirando fijamente el piso, intentando recordar todo. Al parecer, su cerebro había bloqueado aquellos momentos, probablemente por ser algo que no quería recordar jamás— Todo, la funeraria, la comida, todo había sido una trampa hecha para capturarme. Según él, yo era digna de su comunidad por ser "un alma pura", pero tú no… —dolía recordar, cómo dolía— Por eso enviaron a los caminantes, para… para matarte.
Daryl la escuchaba atentamente, sentada con ella en el colchón, intentando procesar todo. ¿Es que había gente tan enferma en el mundo? Aunque debía admitir que la parte de ser pura o digna sí que tenía sentido. Ellos eran todo lo contrario, él sí se merecía aquél destino, la muerte. Ella no, ella merecía ser salvada, quizá las ideas de aquél idiota no estaban del todo erradas.
—¿E… Eran buenos allí? ¿Te trataron bien? No hicieron… Aquél mal nacido no te hizo nada, ¿verdad? —¿Había una manera sutil de preguntar si había sido violada? No. Y si la contestación de la chica era positiva, él mismo se encargaría de buscarlo, si seguía vivo, y asesinarlo. Lo haría sufrir, lo haría pagar por ello.
—La comunidad era buena… Aunque estaban terriblemente manipulados —concluyó ella. Su expresión cambió a una interrogante al comprender la pregunta final. Miró fijamente a Daryl y siguió— ¿Te refieres a…? Oh, no… No, no, él no hizo nada de eso.
Daryl volvió a respirar, volvió a la vida. Beth seguía intacta, al menos físicamente. Él se encargaría de curar su corazón luego…
—Conocí a un hombre… —continuó la chica, volviendo su vista al suelo— Se llamaba Frank y era el doctor de la comunidad. Él era el único que no estaba de acuerdo con todo eso… todo lo que pasaba…
—¿Qué sucedía allí? —preguntó Daryl sin darle importancia al tema Frank, quería saber qué había vivido Beth por su maldita culpa.
—No había ningún niño… Tampoco ancianos… Cualquier persona enferma o que significara una carga para la comunidad era… —cerró los ojos con asco… ¿Cómo podían hacer algo así?— Eran asesinados.
Daryl nunca creyó en la bondad humana, pero todo tenía un jodido límite. ¿Niños? ¿Cómo querían que la humanidad prospere si no hay futuro?
—Tuviste que ver… como…
—No, jamás ví nada… Frank me lo contó, el médico. Gracias a él escapé de allí.
—¿Qué sucedió con él? —preguntó Daryl con tacto. Obviamente, nada bueno, sino aquél doctor hubiera vuelto con Beth.
—Fingí entender las razones de Gabriel, fingí llevarme bien con él, mientras tanto, planeábamos una huída con el doctor, pero…
Una lágrima traicionó a Beth y Daryl no pudo sentirse más desolado. No era bueno con las demostraciones de afecto, por lo que simplemente pasó un brazo por los hombros de la chica, para que continuara sabiendo que él estaría allí siempre, de ahora en adelante.
—Sacrificó su vida para que yo pudiera escapar— concluyó por fin la chica y más lágrimas siguieron a la primera.
—¡Ey, tranquila, Bethy! —consoló Daryl, mientras la estrechaba más hacia él. No soportaba verla así, tan destruida.
—Y, gracias a Frank, pude escapar —concluyó Beth, secándose las lágrimas con las mangas de su camiseta.
—Y… ¿Y luego? —preguntó Daryl por fin, sin dejar de abrazarla. Parecía intentar procesar toda la información que Beth le había facilitado. Parecía no poder creer que aquella frágil y dulce chica podría haber ideado ese plan tan perfecto. Quizá Beth no era tan indefensa como creía.
—Vagué por el bosque, encontré una camioneta y me instalé allí. Luego de… Bueno, luego de unos días me decidí por intentar sobrevivir —terminó ella, no veía necesario aclarar que estuvo varios días dejándose morir en aquél trailer.
Daryl abrió los ojos bastante y miró fijamente la pared que tenía a su frente. Simplemente increíble. Su dulce chica, a la cual él prometió cuidar, había tenido que sufrir todo aquello. ¿Cómo se lo perdonaría? Siquiera podía contestarle algo… ¿Qué le diría? ¿Te felicito? No tenía palabras suficientes de perdón. El mundo se había ido a la mierda, y ya no perdonaba ningún alma, siquiera a Judith, pero de todas formas le parecía inconcebible la idea de que ella, precisamente ella, tuviera que sufrir aquél calvario y, lo peor, completamente sola, porque él no fue lo bastante veloz como para encontrarla a tiempo.
—Fue gracias a ti, Daryl —dijo ella, mirándolo fijamente. Beth no era tonta, lo veía en sus ojos, la culpa lo carcomía y ella no entendía por qué. ¿No se daba cuenta de que, sin sus enseñanzas, ella estaría muerta?
Daryl negó con la cabeza, sin dejar de ver la pared, mientras esbozaba una media sonrisa falsa. El hombre la soltó, se levantó y caminó hacia la ventana, observando la noche y escuchando los quejidos secos de los caminantes fuera de la cerca.
Beth estaba comenzando a perder su paciencia. No entendía a ese hombre, ¿por qué era tan testarudo? ¿Por qué le costaba aceptar que gracias a él, ella estaba ahí?
—Daryl… —intentó tranquilizarse la chica, mientras se ponía de pie y caminaba hacia él, en la ventana— ¿Por qué te cuesta aceptar que me salvaste?
—¡Yo no te salvé, yo te puse en peligro! —gritó el hombre de pronto, mientras se giraba para observar a la chica, que pegó un saltito del susto— ¡Tú lo hiciste sola, Beth, porque eres la persona más fuerte que conocí!
La aludida sonrió. Sostendría hasta el final de sus días que aquél hombre era puro amor, muy dentro de esa capa de rudeza, había un hombre tierno, sensible… Alguien que se preocupaba más por su seguridad que por la de él mismo.
Y la chica no pudo contenerse más. Quería a Daryl, realmente lo quería mucho. Ya no le importaba el qué dirán los demás, siquiera lo que pensaría el mismo Dixon. Nada le importaba, si algo había aprendido de sus días en soledad, era que había que hacer las cosas cuando se sentían, porque quizá luego sería tarde. El dicho: "No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy" jamás tuvo más sentido para ella.
Así que lo tomó por los hombros con fuerza, lo volteó y, cuando por fin pudo verlo frente a ella, lo besó.
Lo besó casi con desesperación, como si hubiera estado esperando ese momento durante mucho, mucho tiempo.
Al principio Daryl no supo qué sucedía, simplemente abrió los ojos como platos mientras la chica seguía en lo suyo. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Aquello estaba bien? Ella era tan pequeña… ¡Al demonio! Por fin, el hombre cerró los ojos y correspondió a la joven con la misma voracidad que ella profesaba.
Daryl tomó el rostro de Beth para profundizar el beso, en tanto, la chica se paraba de puntitas y lo abrazaba por el cuello para poder estar más a su altura.
Se besaron con ternura y fuerza, sin importar nada. Sin importar que alguien entrase de pronto, sin tener en cuenta el mundo de muertos que imploraban entrar en busca de carne. Nada importaba en ese momento, salvo ellos.
¡Los amo tanto, tanto! No estoy pasando mi mejor momento, tengan paciencia. Los amo mucho, no los olvido.
Espero que lo hayan disfrutado. No es el último capítulo, pero ya falta muy poco, quiero que lo sepan. Espero que el final sea acorde a sus expectativas.
Tienen mi amor eterno, che.
Y una enorme plegaria a los afectados por el temporal que asoló a Argentina en estos días. La inundación destruyó muchas viviendas y asesinó a un niño. Mis condolencias a todos ellos.
Bel~
