En el capítulo anterior, ¿llegaron a preguntarse por qué Donatello permaneció por tanto tiempo en casa de April?

Y después de esquivar todos esos objetos y evadir las cartas bomba que me mandaron, como en el EXTRA numero uno… ¡Capitulito rápido y cortito! Tenía todas las intenciones de colgar este capítulo 48 horas después del anterior, pero después decidí que lo haría a modo de celebrar cuando recibiera los 80 reviews, y… ¡Yey! ¡GRacias Akane Hitomi! Qué privilegio tan grande me has dado.

Advertencias: Mpreg (embarazo masculino). ¡Sí! Finalmente será revelado cómo y entre quienes será; aunque es realmente obvio lo segundo. Es muy importante que si no les agradan este tipo de géneros, por favor no continúen con la lectura, y de ser así, respeten los gustos de aquellos que decidan permanecer.

Dedicación muy especial a MisatoKatsuragui, ¡Mujer! ¡Amo que tengas una mente tan observadora! realmente estás logrando ver toda la realidad que tiene esto y sabes a donde me quiero dirigir. ¡Eres increíble! Para todos los demás que dejan review sacando sus conclusiones. Entre ellos los que comentan como Guest, a quienes desgraciadamente no puedo responderles los reviews por obvias razones. Me emociona y divierte mucho leer sus reacciones.

¡Por favor disfruten esta miniatura!

EXTRA II: April.

Tocó la ventana para que lo dejaran entrar; ya se estaba cansando de tener que volver a la guarida cada vez que recordaba que había olvidado algo.

O más bien, cada vez que April se lo recordaba.

Estaba a punto de llamarte dijo la joven mujer en cuanto vio a su amigo entrar al departamento. Esta vez te tardaste mucho.

Donatello le entregó la pequeña maleta y sonrió nervioso; habría llegado antes si no fuera porque Raphael se interpuso en su camino y lo distrajo con una buena sesión de ardientes besos que, aún y cuando no quería separarse de él, finalmente había tenido que hacerlo.

No sin antes prometerle que el día siguiente estaría dedicado completamente para él, y tras verlo tan ansioso por más, sería el mismo Raphael quien decidiera si llegarían más lejos o no al termino de la siguiente cita.

Se sonrojó débilmente de tan sólo pensarlo.

De verdad esperaba que el otro deseara intimar y finalmente pasar una noche al lado de su hermano, pues aquella forma tan atenta y apasionada de tratarlo últimamente parecía estarlo enamorando de a poco.

«¿Yo? ¿Enamorado de Raphael?», pensó, imaginándose que tenía la misma cara de tonto cada vez que veía a Mikey concentrarse en Leonardo.

¿Y bien? lo interrumpió April, como esperando una respuesta.

La joven tortuga se dio cuenta y se le quedó viendo, confundido.

Vaya que estás distraído, Donnie —sonrió ella—. Pregunté; ¿ahora si trajiste el resto del equipo?

Por supuesto —volvió a su postura—. Fue complicado salir sin que se dieran cuenta y por eso fue que tardé un poco más. Pero procuré olvidar nada esta vez.

Entonces será mejor que comencemos con las pruebas; ¿qué hay que hacer, profesor?

El joven sonrió cuando su asistente abrazó la pequeña maleta que le había sido entregada con anterioridad, para después ser tomada de la mano y caminar directamente hacia la cocina, donde habían improvisado un laboratorio equipado con todo lo que necesitaban en estos momento; o bueno, casi todo.

Cuando entraron, se dieron cuenta de que la computadora personal de Donatello había terminado de arrojar unos resultados que parecían haber tardado en completarse, imprimiendo inmediatamente todas las numeraciones necesarias en una pequeña hoja de papel blanca que April no tardó en tomar y leer cuidadosamente.

Fue entonces que los gestos de la chica se volvieron preocupantes para su mejor amigo, pues parecían no gustarle aquellos resultados.

¿Tan mal estoy? preguntó él, impaciente por saber lo que estaba ocurriendo.

Si sigues como hasta ahora, claro que tendrás problemas sentenció ella. Tus niveles de cortisol y prolactina están muy elevados, y sabes a la perfección que esto podría dañarte de forma permanente. Además, la testosterona en tu cuerpo está tan baja que si fueras un ser humano ya habrías desarrollado senos.

Donatello reprimió una carcajada, y ella se dio cuenta.

Sólo mírate, Donnie… —continuó—… Incluso estás más delgado. Tus músculos están desapareciendo.

April —la llamó el joven con ternura, intentando calmarla—. Está bien, ya pasará. Es cuestión de tiempo para que mi cuerpo vuelva a ser el de antes; puedo solucionarlo con mucho ejercicio y proteínas. Después de todo…

Sí, sí. Ya lo sé —lo interrumpió ella—; ya obtuviste lo que querías y eso era lo importante y único propósito para exponer tu cuerpo de esa manera. Pero necesitas cuidarte, Donnie; Cambiaste estos niveles a un extremo que es peligroso, y los efectos no tardarán en aparecer. Y simplemente para…

April no pudo seguir hablando porque se mostraba realmente preocupada; lo peor ya había pasado, de eso estaba consciente y agradecía con el alma que su amigo lograra su propósito a nada de que las cosas pasaran a niveles altamente perjudiciales.

Era necesario —se excusó él.

Lo sé. Era estrictamente indispensable que modificaras la estructura de tu información genética para seguir con esto… Pero lo que no logro entender es, ¿cómo lograste cubrir los huecos que estaban en tu cadena de ADN y que fueron rellenados con el mutageno que llevas en la sangre? Esa sustancia es inestable y fue por eso que la primera vez que intentamos esto no se logró el producto.

Donatello sonrió ante esta elaborada pregunta, creando un poco de misterio antes de entregarle un pequeño papel que llevaba escondido en su cinturón.

En cuanto lo leyó, quedó totalmente sorprendida con aquella información.

Pero Donnie… —no quería que aquello sonara como objeción, pero tenía que decirlo como era—… ¿estás consciente de que esto cambia totalmente el concepto de lo que estamos haciendo? —lo vio asentir, confiado—. Gracias a esto dejas de ser la fuente y pasas automáticamente a ser la…

¡Lo sé! —se mostró feliz, intentando contagiar esa alegría a su amiga humana—. Tienes que admitir que fue muy astuto de mi parte.

Ella se le quedó viendo, absteniéndose de interrumpir sus reacciones tan abruptas; realmente parecía feliz, y aunque desde un principio no estaba totalmente de acuerdo con lo que Donatello estaba haciendo, no le restaba más que apoyarlo y ayudar en todo lo que pudiera para que las cosas salieran bien y no corriera peligro en ningún momento.

Después de todo era una tortuga macho, y no estaba diseñado para algo como aquello.

Será mejor que hagamos la última prueba antes de sacar nuestras propias conclusiones —dijo April mientras le señalaba una pequeña cajita de cristal opaco y negro de donde salían infinidad de cables que terminaban conectados a un computador mucho más preciso que el de las anteriores pruebas de sangre.

Sobre esta, había un contador digital cuya numeración había llegado a cero y se encontraba lista para ser abierta y realizar las pruebas que fueran necesarias.

Llegó a cero desde hace unos minutos —mencionó ella con cierta emoción en sus palabras—. Si fue un éxito ya podrás darte cuenta.

Inmediatamente, Donatello le pidió a la chica que se pusiera unos guantes estériles y sacara el contenido de aquél contenedor para comenzar con las pruebas, y así lo hizo; en cuanto April la abrió, pudo encontrarse con un líquido espeso y amarillento en el cual hundió sus delgados dedos, palpando con todo el cuidado que pudo el pequeño objeto que era protagonista de toda atención en aquellos momentos.

Finalmente lo encontró; una superficie redondeada, suave, y muy pequeña le hizo saber que había encontrado su objetivo dentro de aquél abundante líquido que contenía casi toda la información genética de aquél a quien ayudaba.

En cuanto lo sacó por completo, Donatello lo miró con total anhelo reflejado en su rostro y no pudo evitar el quedarse así durante unos segundos, hasta que su amiga hizo un movimiento suave para entregárselo en las manos aún y cuando seguía manchado de aquella cosa tan desagradable.

Un huevo.

Un pequeño y delicado huevo de tortuga de agua dulce era lo que Donatello sostenía en sus manos sin importarle que estas se encontraran totalmente sucias por lo que estaba comenzando a escurrir de ellas.

Sin siquiera limpiar el pequeño huevo, lo colocó en el ovoscopio casero que él y April habían fabricado el día anterior, y con el corazón acelerado, tanto él como su amiga se acercaron al aparato en cuanto encendieron la bombilla.

Ambos se quedaron sin respiración y ahogaron un gemido en cuanto comprobaron el resultado.

April, quien observaba maravillada la reacción de su amigo, sonrió sincera, pues sabía exactamente lo que estaba pasando por aquella cabecita terca y muy, pero muy inteligente.

Felicidades Donnie… mencionó ella, finalmente… Dentro de poco serás mamá.

El jovencito sonrió, lleno de ilusión; no veía la hora de contárselo a todos. En especial a…

April se apartó para dejarlo a solas; era justo que disfrutara del momento y pensara un poco en lo que algunas semanas más cambiaría su vida para siempre.

Tomó asiento al otro lado de la mesa y leyó de nueva cuenta el contenido del papel:

"La sincronización de ambos códigos genéticos fue totalmente exitosa.

Tiempo de fertilización: 3 días.

Tiempo de incubación estimado: de 7 a 40 semanas. No se sabe si tomará el tiempo de gestación de una tortuga de agua dulce o de un ser humano al poseer características de ambas especies.

Información genética;

Célula feminizada: Sujeto de pruebas #1 – Donatello (92% de información genética).

Célula masculina: Sujeto de pruebas #2 – Raphael (8% de información genética).

Sólo fue necesaria poca información para rellenar los huecos en la cadena de ADN elegida para el embrión."

La chica suspiró; no sabía qué era lo que estaba pasando por la cabeza de su amigo al elegir el ADN de Raphael para complementar la cadena que le daría vida al embrión, pero gracias a ello quedaba muy lejos de ser una clonación ordinaria; sin duda alguna, esto los convertía a ambos en los padres de ese pequeño huevo que Donatello no dejaba de admirar, maravillado.

«Ay Rapha…» Pensó la pelirroja mientras le mostraba una tenue sonrisa al otro. «¿Qué tan buen padre llegarás a ser? ¿Porqué te eligió Donnie?»

Continúa en el capítulo 7.

Tengo que admitir que la mayoría de estos párrafos estaban listos desde que terminé de escribir el capítulo número 1, y estoy muy contenta de por fin poder revelárselos, pues me he quebrado la cabeza con esto. En el próximo capítulo podré explicarles mucho mejor en qué me basé para sacar esta retorcida idea. Aunque a decir verdad, ya les he dejado unas cuantas pistas a lo largo de estos 6 capis pasados. ¿Lo recuerdan?

Ahí tienen el tan preguntado Mpreg, ¿Les ha gustado? ¿Era lo que esperaban? Por favor, háganmelo saber en sus reviews.

Los quiere hasta el infinito…

Miss GRavedad.