¡Buon giorno, pastelitos! Bueno, hoy les traigo lo último que pienso subir a éste fic, el epílogo. Y, por dios, no esperen nada de otro mundo, consta de sólo mil palabras y es muy simple, no muestra demasiado de su vida...

Pero es que no quiero darle un cierre al fic, porque la vida de Daryl y Beth no termina acá, sigue en ustedes y en la imaginación que le pongan a ello.

Así que, repito, no imaginen una genialidad porque no lo es, tampoco tengo mucho tiempo así que escribí lo primero que se me vino a la mente.

Dicho todo esto, vamos a las divinas formalidades:

Disclaimer: Los personajes & Lugares no son míos. No lucro con ésto. El fic, sin embargo, sí es de mi autoría.

Summary (Del epílogo): Su diario había sido testigo del amor que, poco a poco, se gestó en Beth respecto a Daryl y, cómo no podía ser de otra forma, sería testigo de su relación.

Dedicación: A todos ustedes, criaturitas de Dios, que me leyeron y me bancaron en todo. Los adoro y, repito, no esperen gran cosa de ésto.

A los que estén leyendo ésto recién ahora, también, espero que lo hayan disfrutado y que esta historia haya sido de su agrado.

A mi mejor amiga, a la cual amo con la vida, y a mi bebé, esa cosita hermosa que llena mi vida de alegría y amor.

Y a Beth Greene porque, como leí en tu comentario, Nathi, yo tampoco supero su muerte... Ahora va todo bien pero cuando vuelva TWD en febrero será mucho más difícil. Sigo estando en desacuerdo con su muerte, apenas estaba floreciendo en ella en instinto de lucha y, plaf, muerta. Pero bueno, no vale la pena quejarme por algo que no cambiará. Beth sigue viva en nosotros y en cada fanfic dedicado a ella.

¡En fin, los quiero muchísimo, babys! Espero que tengan una buena vida.


Querido diario.

By: Belencitah.

~Capítulo treinta y nueve: Epílogo.~

Querido diario:

¡Oh, qué puedo contarte! Primero que nada, siento mucho haberte abandonado así, de un momento a otro, hace meses que no te escribo y lo lamento, pero pasaron tantas cosas que siquiera tuve tiempo para hojearte.

Al final, luego de habernos adaptado muy bien a la fábrica, tuvimos que abandonarla. Al parecer, los miembros de aquella secta llamada Términus, con la que mi hermana y los demás se habían topado, no habían muerto del todo. Intentaron invadir aunque, por suerte, las vallas nos dieron tiempo para preparar armas y escondernos.

Pudimos con ellos, eran sólo cinco personas, pero el caos y los disparos alertó a los caminantes y, bueno… Lo demás es historia.

Gracias al combustible que encontró Michonne y el auto que Abraham arregló, pudimos escapar. Ahora estamos viviendo en un edificio en la ciudad. Es provisorio, las ciudades están demasiado infestadas como para quedarnos pero, entre tanto escándalo, fue lo primero que hayamos.

Estamos en un piso diecinueve, por lo que no tendremos problemas, claro, en tanto no bajemos. Pero, eventualmente, tendremos que hacerlo, no podremos sobrevivir con las pocas provisiones que encontramos en los pisos del edificio.

De todas formas, estoy contenta. Podría estar mejor, claro, pero al menos todos tenemos vida y, mientras haya vida, hay esperanza.

Daryl me ayuda en mis días oscuros. Cuando estoy triste sé que puedo contar con él para lo que sea.

Porque sí, seguimos juntos, ¿sabes? Llevamos cuatro meses y aún me parece ayer. Todos lo aceptaron muy bien, demasiado, de hecho, lo que me dice que más de uno de mis amigos sabían de nuestra atracción mutua.

A Maggie le costó más, decía que era demasiado joven, que debía esperar, cumplir mi etapa de adolescente y luego tener una relación seria… Pero lo cierto es que las etapas ya no existen. Niños enfundan armas y matan sin siquiera pestañar. Además, le dije que ella había estado en mi lugar, cuando papá no aceptaba a Glenn y ella luchó por su amor de todas formas. Como me lo esperaba, aquello la ablandó, y, al verme tan feliz, aceptó que Daryl quizá sí era una buena contención, un buen novio.

Novio… Es una palabra extraña de combinar con Daryl, en verdad… Aún no me acostumbro.

Lo cierto es que nuestra relación no cambió el modo en el que actuamos frente a los demás, no somos personas demasiado acarameladas como quizá lo son Glenn y Maggie, pero eso no quiere decir que nos amemos menos. Nos gusta dejar la ternura para un ámbito más privado y así evitar comentarios por parte de Carl, quien sigue haciendo chistes respecto a la edad de Daryl. Chistes inocentes y graciosos pero vergonzosos al fin.

Me gustaría poder quedarme más tiempo aquí, pero sé que, eventualmente, nos iremos. Odio eso, no poder quedarnos en el mismo lugar más de una semana… Extraño la prisión y la gente que allí vivía.

A papá y a Frank, también. Me pregunto qué opinarían respecto a Daryl.

Puedo imaginarlo, papá estaría en total desacuerdo y practicaría tiro al blanco con él. El doctor… Supongo que estaría feliz por mí, aunque me veía como una niña… P-

—¿Estás escribiendo algo sobre mí? —preguntó Daryl, parado detrás de Beth, que se encontraba sentada en uno de los escritorios de las múltiples oficinas que el edificio tenía. En el rostro de él brillaba una sonrisa.

—Oh, sí —comentó ella sin esforzarse en cerrar su diario, después de todo, en el tiempo que llevaban juntos, Dixon había leído detalladamente cada una de sus páginas. La joven se levantó y se paró frente a su novio, abrazándolo por la nuca. Él la tomó por la cintura— Escribía sobre lo nefasto que eres como novio.

Dixon sonrió con malicia. Obviamente, sabía que la chica sólo quería jugar y él amaba hacerlo.

—¿A sí? —susurró él, y comenzó a besar el cuello de la chica— Soy un novio genial.

Beth cerró los ojos ante el contacto íntimo con el menor de los Dixon y, esforzándose por hablar, contestó:

—No lo sé, no me convences… —bromeó ella.

—¿Quieres apostar? —retó él, dejando su cuello por un momento. La observó detenidamente y, sin que ella pudiese contestar, la besó tiernamente.

La vida apocalíptica no era fácil para nadie, tampoco para Daryl aunque él lo hacía parecer sencillo. Y tampoco era fácil confiar en el amor cuando tu única preocupación debería ser sobrevivir un día más, pero él no había elegido enamorarse. Beth se metió en su corazón y Daryl tampoco se había esforzado demasiado en evitarlo.

La amaba con todo su corazón y sabía que ella también lo amaba aunque jamás entendería por qué a él entre tantos mejores y en ocasiones aquello le quitaba el sueño, pero bastaba ver la mirada de Beth, tan traslúcida y llena de amor, para que mandase cualquier pensamiento al diablo y se dedicara pura y exclusivamente a hacerla feliz.

La amaba y por eso la protegería con su vida.