7ma Noche

Tamaki Suoh


Escuché aquel leve quejido salir de tus labios en forma de débil susurro, e inmediatamente supe que algo no estaba bien. El escuchar ruidos provenientes de tu lado de la cama, era algo que no ocurría muy a menudo. Solías dormir como un bebé, sin hacer ningún ruido, sin moverte demasiado, hasta despertar al día siguiente, con aquella hermosa sonrisa adornando tu rostro perfecto.

Sin embargo, el sentir como te movías nerviosa solo sirvió para confirmar mis sospechas. El saber que algo te incomodaba y había interrumpido tu plácido sueño, provocándote gemir por lo bajo, que tu cuerpo se encogiese y tus puños se aferrasen firmemente a las cobijas, fue suficiente para hacerme despertar completamente, preguntándome mentalmente qué ocurría. ¿Te dolía algo? ¿Había algo que te preocupase? ¿Y qué era lo que yo debía hacer? ¿Debía despertarte? ¿Debía simplemente abrazarte?

Mirando tu espalda, me incorporé rápidamente, al tiempo que despertabas repentinamente, ahogando un grito. La suave luz de luna que entraba por la ventana y que iluminaba tu rostro, me dejó apreciar aquellas pequeñas lágrimas que habían quedado prendidas de tus pestañas.

Te veías tan hermosa y perfecta.

Apoyando el codo en el colchón, recosté suavemente mi cuerpo, y coloqué mi mano en tu hombro, llamando tu nombre en un cálido susurro. Al instante, tus suaves dedos tomaron los míos. Me asusté un poco al sentirte tan temblorosa. ¿Sería posible que te doliese algo?

Sin embargo, dejé que me sujetases durante un par de segundos, pues aquel sollozo había comenzado a ceder un poco, y no mostrabas señas de que algo te doliese.

¿Quizá alguna especie de preocupación?

Sabiendo que no terminaría de entender qué era lo que te afligía hasta que no me lo explicases, finalmente pregunté en un susurro:

-¿Ha pasado algo, mi hermosa princesa?

-Una pesadilla… -susurraste de vuelta.

-¿Quieres contarme, amada mía?

Negaste inmediatamente. Sin embargo, pude sentir como sujetabas aún con firmeza mis manos, con lo que entendí inmediatamente que no necesitabas que te dirigiese palabras de consuelo, sino acciones que demostrasen que me preocupaba por ti, y más que nada, estaba dispuesto a cuidarte.

Así que me recosté totalmente, de manera lenta y silenciosa, pegando mi torso completo a tu espalda. Con cuidado, pasé mi brazo por debajo de tu cintura, jalándote hacia mí, para envolverte en un fuerte pero suave abrazo.

Con el otro brazo, aún con tus dedos enredados en los míos, rodee igualmente tu cuerpo, sintiendo la calidez de tu piel, envolviendo aquel ligero temblor que aún te afectaba.

En un suave movimiento, acerqué mi rostro a tu cabeza, y enterré mi nariz en tu cabello. Aquel suave aroma de tu shampoo no tardó en hacerse presente, arrancándome una sonrisa.

-Todo estará bien, mi hermosa ninfa –te dije en un cálido susurro, mientras acariciaba tus dedos, y sentía como poco a poco tus sollozos se desvanecían, y aquel ligero temblor igualmente se esfumaba-. Yo estaré siempre aquí para cuidarte.

Continué susurrando palabras dulces en tu oído. No tardó mucho para que tu agarre se aflojase, y finalmente dejases de sujetarte firmemente de las cobijas.

Te habías quedado dormida como acostumbrabas: tranquila, silenciosa, con aquella paz reflejada en tu rostro.

Aquella paz que hizo que el sueño llegase a mí también.


Una parte de mi decía "pon al Tamaki cabeza hueca y tonto" otra parte decía "el Tamaki principesco es el mejor". Al final me decidí por un Tamaki tierno, basado un poco más en la personalidad que se le ve cuando protege a Haruhi de su miedo por los rayos y truenos. Creo que es la personalidad que mejor lo describe.

¡Bonito fin de semana tengan todas! Este es el último capi de este fic, con Tamaki terminamos de tener pesadillas y de ser reconfortadas por todos los miembros del club. Espero y este capi igual les haya gustado. Que dejen su acostumbrado review, like, follow, y todo eso. Saben que se aprecia mucho.

Esperando verlas en algún otro de mis fics, les mando un abrazo y un beso. Sigan bellas :D!

-Ribonette