Recomendación musical: Linkin Park- Iridescent.


"Me quedare contigo"

Era extraño, no sabía porque ella estaba allí, junto a él, en esa noche fría y de lluvia torrencial, pero le agradaba. Le agradaba sentir ese aroma a cerezas y fresas de sus cabellos azules, le agradaba que ella lo abrace como lo hacía y le agradaba que, a pesar de saber cómo era él, este a su lado, sin importar que.

Ella ya estaba dormida y eso él lo sabía, lo sentía. Acaricio ese cabello lacio de color azul, y la apretó más contra su pecho. La quería así siempre, abrazarla de esa manera, para que ella no se sintiera, aunque no lo admitiera, triste y sola. Quería acompañarla siempre y aunque el orgullo se muera en el intento, no le importaría, si se trataba de estar con ella...

Era de mañana por suerte era fin de semana, al fin era viernes y por suerte, no tenían que ir a la escuela. Vegeta aun no despertaba y ella solo lo miraba dormir, ese ceño fruncido no estaba y sin duda se veía más tranquilo. Acariciaba ese cabello azabache muy suavemente, no quería despertarlo.

Ella no quería admitirlo, pero, se estaba enamorando de su amigo. Y así como él tenía su orgullo y trataría de no demostrar en lo más mínimo eso que sentía por él. Ella que no creía en el amor, ella que odiaba cualquier tipo de sentimiento y solo conocía el sufrimiento la tristeza y un poco de felicidad, se había enamorado. Ella tenía una gran sonrisa en el rostro, quería besarlo ¿Tan urgida estaba por sentir sus labios con los suyos? No, no podía desesperarse, si lo besaba, él podría despertarse y ella no sabría que decirle, no tendría las palabras suficientes para explicarle algo así.

Él podía sentirla acariciar su cabello, no quería abrir los ojos, aun no. Quería besarla y poder creer que ella le correspondería como quería, pero no podía pensarlo siquiera, no quería besarla y que ella no le correspondiera.

Aunque no lo quisiera, tenía que despertarlo. A pesar de pasar solo una noche junto a él, le agrado verlo dormir "Vegeta" susurro, el azabache abrió los ojos. Sus ojos negros siempre le parecieron lindos, pero no tanto como ahora ¿será porque ya acepto estar enamorada?

Él estaba extasiado, nunca había imaginado que esos ojos azules fueran más hermosos de cerca, le parecía ver en ellos un brillo que no había visto antes. Si le dieran a escoger entre como vivía antes y despertar para ver esos ojos azules todas las mañana sin pensarlo elegiría la segunda. Quería despertar así, mirándola a los ojos, abrazarla, besarla y acariciarla todas las mañanas incluso mucho antes de dormir.- Hola.- no se le ocurrió otra cosa que decir, aún estaba sorprendido.

Hola.- contesto la peli azul y deposito un beso en la frente del azabache.- iré a preparar algo de desayunar.- Bulma se levantó de la cama, Vegeta se sorprendió al ver lo que ella usaba, ¿De verdad su amiga tenía tan lindas piernas y tan buen cuerpo? No lo creía. Siempre que la veía en la escuela ella nunca iba como las demás chicas, que usaban vestidos y faldas atrevidas que llamarían la atención de cualquiera, no, ella solo usaba pantalones de mezclilla y blusas holgadas, en la escuela la creían rara porque solo vestía de un color: Negro.

No le importaba como vistiera o que colores usara, ella era la única que se veía bien sin necesidad de usar un vestido...

Ella estaba en la cocina, ella sentía que se estaba como una esposa mientras el de seguro pensaba que ella estaba loca, tendría que tranquilizarse, a lo mejor eran sus hormonas, si debía de ser eso, nunca actuaba así ¿Es que de verdad le gustaba tanto? Si, le gustaba todo de él, que no podía soportar no poder besarle, pero trataría de no írsele encima, trataría de no querer besarlo, solo trataría de fingir que no siente nada por él.

Ya tenía listo el desayuno, tendría que subir a llamarlo, de seguro seguía dormido y por eso no bajaba; al subir hasta la habitación se dio cuenta de que Vegeta no estaba allí. Era raro, ¿Dónde se había ido y sin decir nada? No había ruido lo que era aún más extraño, no se había dado cuenta en que momento salió, tendría que buscarlo por toda la casa, aunque el desayuno se enfríe, sería culpa de el por desaparecerse de ese modo...

Estaba tan sumergida en sus pensamiento que no se había dado cuenta que él estaba en el baño tomando una ducha para quitarse el sueño que tenía de encima. Había dormido muy bien la noche anterior, claro, porque ella estaba a su lado, pero como no había dormido bien últimamente el sueño de días anteriores aun los traía encima así que decidió darse la ducha.

Caminaba con pasos suaves y lentos, no quería hacer ruido, quería asustarla y ver cuál sería su reacción quería "Divertirse" con ella, escuchar cada una de sus risas, él nunca la había hecho reír, a única persona que la hacía reír era Kakaroto, eso claro porque es un imbécil ¿Cómo ese estúpido no haría reír a nadie? Si era un absoluto payaso, era obvio que causaría risa a él igual le ha causado risa cada una de sus estupideces, pero por su orgullo, no permitiría que eso se notara. Ella estaba acostada en la cama con los ojos cerrados, era su oportunidad de asustarla, así que se acercó lo más que pudo, pero ¿De qué manera podría asustarla? Pensó en hacer algo que nunca había hecho. Así que se posó sobre ella y la tomo de la cintura, ella, sorprendida dio un gritito y abrió de golpe los ojos...

¿Qué se supone que estaba haciendo Vegeta? Ella estaba sorprendida, muda y en shock, era raro, el nunca hacia ese tipo de cosas, pero lo que más le sorprendía era ¿qué hacía el sobre ella? No podía moverse y aunque pudiera ¿cómo saldría? Si él la tenía atrapada, los brazos de Vegeta los tenía en ambos lados de su cabeza, pero eso es lo que menos la ponía nerviosa, lo que la ponía nerviosa era que él solo llevaba puesta una toalla puesta alrededor de su cintura, eso era incómodo y a la vez excitante ¡En qué diablos está pensando! Está bien, es excitante, pero estaba tratando de fingir que no sentía nada por él, pero así, sería muy difícil...

En esa posición ella se veía más hermosa, sin duda sus ojos color zafiro reflejaban asombro y sorpresa, era normal él igual se sentía así pero no lo demostraría. La vio levantar su rostro ¿Qué tenía pensado hacer? No tenía ni la menor idea, pero al verla acercarse de esa manera tan peligrosa de algún modo le pareció atractivo. Acarició su mejilla, su piel de verdad era suave y tan solo era una parte de ella. Tomo un mechón de sus cabellos azules y lo enredo en unos de sus dedos, era sedoso, sintió de nuevo ese enloquecedor aroma a cerezas y fresas...

Tenían la respiración acelerada, cada suspiro, cada jadeo era único y exquisito para ambos sus labios estaban a unos centímetros de unirse, se miraban a los ojos, Azul y Negro, topándose en un roce de sentimientos ocultos...

Se sentía nerviosa, de verdad quería besarlo ya, pero ¿Y si la rechazaba? No, no podría ser tan negativa, pero ¿Y si se molestaba y no la volvía a hablar en su vida? Lo soportaría, si se trataba de besarlo arriesgaría hasta lo más valioso que tiene.

Ella se notaba extraña y él lo sabía él quería besarla estaba cerca, pero si no hubiera sido por ese maldito timbre lo hubiera hecho, quería matar a quien sea que fuera la persona que tocaba con desesperación ese endemoniado timbre. Ella parecía a ver vuelto a la realidad, no sabía si ella sentía alivio de que nada haya ocurrido y no quería saberlo ¿Qué tal si lo sentía? Eso lo enojaría, pero no se desquitaría con ella, total ella no se tenía la culpa, así lentamente se quitó de encima y la ayudo a levantarse de la cama...

Ella bajaba la escaleras pensando ¿Qué hubiera pasado si lo besaba? Ya era mucho tenía que borrar eso de su mente, pero tenía unos impulsos horribles de estrangular a quien quiera que fuera la persona que no dejaba de joder con el maldito timbre, quería golpearlo hasta que se desangre y se muera, pero no lo haría tenía que controlarse, no porque no pudo besarle, se transformaría en una asesina.

Al abrir la puerta se llevó la sorpresa de que la persona que quería asesinar era su madre, ahora tenía más motivos y ganas de matarla, sin duda la odiaba más...

¿Qué no piensas volver a la casa?- tenía sus manos en sus caderas, sin duda su madre era una bipolar de lo peor.

Tu dijiste que no querías verme de nuevo en casa.- contesto sería, sabía que tenía razón, así que su madre no tendría por qué molestarse.- ¿O me equivoco?

Su madre estaba molesta, ella podía notarlo, pero no se disculparía si su madre nunca se disculpó cuando la hacía sentir mal ¿Por qué ella tendría que hacerlo? Vio a su madre levantar su mano, sabía lo que venía, una bofetada como siempre pasaba en cada discusión, ella cerro los ojos esperando el golpe, total esa sería la última vez que su madre le levantaría la mano, pero la bofetada nunca llego, al abrir los ojos pudo ver a Vegeta deteniendo a su madre de que la golpeara.

No dejare que haga eso.-Vegeta tenía una gran maldad en los ojos, no dejaría que toquen a Bulma, nunca lo permitiría.

Tú, no eres nadie para prohibirme lo que tengo o no que hacerle a mi hija.- eso era el colmo, nadie le decía lo que tenía o no que hacer, sobre todo un niño.

Que cinismo de su parte señora, ¿ahora resulta ser su hija? No me haga reír usted es la menos indicada para decir que es o que se comporta como una madre, una madre no daña sentimentalmente a sus hijos y tampoco les levanta la mano, si usted es una madre, quisiera saber de qué clase.- En verdad qué eso le enojaba ¿Cómo esa vieja loca se auto llamaba "Madre" si ni eso parecía? Solo porque era una mujer y la madre de Bulma, si no, ya le hubiese botado los dientes a golpes.

Y tú eres el menos indicado para hablar sobre padres, sabiendo que los tuyos están muertos.- eso dolió pero no lo demostraría, era como jugarse una herida que pronto podría infectarse y abrirse más.

¡Mamá! Ya basta, te odio.- ella tenía lágrimas en los ojos, y con esas palabras hirientes hacia su madre se dio la vuelta y subió corriendo las escaleras.

Él odiaba verla llorar, y mucho más si se trataba por culpa de su madre, iría a apoyarla pero primero sacaría a esa loca de su casa...

Una vez se deshizo de la mujer, subió las escaleras con dirección a la habitación de Bulma, escuchaba algo y sabía que ese algo era música, era una de las preferidas de Bulma, lo sabía ya que ella le platicaba todo el tiempo que esa era una de las canciones que más escuchaba.

"Iridescent"

When you were standing in the wake of devastation
when you were waiting on the edge of the unknown
and with the cataclysm raining down
Insides crying, "Save me now!"
You were there, impossibly alone

Podía escucharla llorar aunque la música este algo fuerte, odiaba verla llorar y odiaba más a las personas que lograban hacer que ella llorara así.

Do you feel cold and lost in desperation?
You build up hope, but failure's all you've known
Remember all the sadness and frustration
and let it go. Let it go

And in a burst of light that blinded every angel
As if the sky had blown the heavens into stars
you felt the gravity of tempered grace
falling into empty space
No one there to catch you in their arms

Quería entrar y abrazarla no soportaba escucharla así no lo aguantaba más, así que sin más abrió la puerta y se adentró a la habitación. Pudo verla llorar a los pies de la cama como una niña de 5 años cuando se le muere una mascota o se raspa la rodilla.

Do you feel cold and lost in desperation?
You build up hope, but failure's all you've known
Remember all the sadness and frustration
and let it go. Let it go

Se acercó a ella se puso de rodillas y le toco el hombro. Ella al sentir el contacto, se dio la vuelta y se arrojó a llorar en su pecho, lo necesitaba, como nunca sin duda él era como un ángel que le fue enviado por Kami-sama.

Do you feel cold and lost in desperation?
You build up hope, but failure's all you've known
Remember all the sadness and frustration
and let it go. Let it go

let it go
let it go
let it go
let it go

do you feel cold and lost in desperation?
You build up hope, but failure's all you've known
Remember all the sadness and frustration
and let it go. Let it go…

Ella levanto la vista, para toparse con unos ojos negros sobre ella. Él quería demostrarle que estaría con ella siempre.

¿Regresaras a casa?- Pregunto él azabache.

No, me quedare contigo.- y le regalo una sonrisa fingida.

A él esas palabras lo hicieron muy feliz por dentro, así que la tomo de su barbilla y le seco las lágrimas con sus pulgares, para luego depositar un beso en sus labios, uno lleno de apoyo, confianza, pero sobre todo, amor...


Sin N/A