Capítulo decimotercero, ¿Esperando para ver qué pasó con Ash y Greninja?, pues adelante, tengo que decir que queda muy poco para terminar con el fic.

Chapter 13: ¿Qué pasa con Ash?

-No puede ser… - dijo Serena al ver el estado de Ash.

-¿Qué ocurre Serena? – preguntó el profesor preocupado.

-A…Ash, n…no tiene pulso – respondió la chica tras colocar dos de sus dedos en el cuello del chico y no escuchar nada, tras decirlo se echó a llorar sobre el cuerpo del chico – no Ash, despierta, despierta, esto tiene que ser una pesadilla, esto no puede ser verdad, Ash, Ash, Ash – la chica lloraba a más no poder intentando llamar a su novio, tanto el profesor Sycamore como Alain miraban tristes a la chica.

-Espera Serena, aún queda algo que podemos intentar – le dijo el profesor, la peli-miel lo miró directamente – hay que reanimarlo, tienes que hacerle respiración boca a boca.

Serena se sorprendió al escuchar esto, pero sabía que era la única oportunidad de hacer que Ash volviera, así que se agachó, mientras apretaba el pecho del chico, le tapó la nariz con sus dedos y empezó a inyectarle aire, pero no podía, Ash no reaccionaba y estaba empezando a rendirse cuando recordó la conversación que tuvieron después de despedirse de los hermanos rubios, "Serena, ya sabes, no te rindas hasta el final, si quieres algo lo conseguirás, si no es a la primera es a la segunda", esas palabras que recordó del azabache le dieron fuerzas, una, dos, tres, cuatro, cinco veces, todas las que fueran necesarias, no podía rendirse, tenía que salvarle después de que él la salvara muchas veces, ya perdió la cuenta de cuantas veces le inyectó aire cuando una de las veces notó como los labios de Ash se movían, como si intentara devolver el beso.

Serena se separó rápidamente y le tomó el pulso de nuevo, 1, 2, 3, PUM, 1, 2, 3 PUM, poco a poco se escuchaba el corazón del chico, Serena se levantó – Chicos, Ash vuelve a tener pulsaciones– dijo feliz mientras lágrimas de felicidad caían por su rostro, Alain y el profesor respiraron aliviados.

-Rápido profesor, tenemos que llamar al hospital – dijo Alain mientras marcaba un número en su teléfono - ¿Hospital de Luminalia?, es una emergencia, necesitamos una ambulancia urgentemente – dijo rápidamente el chico pelinegro.

Tras unos cinco minutos, donde el corazón de Ash empezó a tomar un ritmo más normal llegó la ambulancia, que pusieron a Ash en una camilla y lo llevaron hacia dentro del vehículo.

-Lo siento señorita, no puede pasar – dijo uno de los hombres que iban en la ambulancia, impidiendo a Serena ir con Ash.

-Pero tengo que estar con él, no le puedo dejar solo ahora – respondió ella con lágrimas en los ojos, el hombre la miraba compasivo.

-Señor, deje que suba, ella es quien le ha reanimado – dijo el profesor, entonces fue cuando el hombre dejó pasar a Serena al vehículo y fueron hacia el hospital.

-Ash, no te va a pasar nada, toda está bien, seguro que muy pronto estarás sano y podrás volver a pelear y luchar en batallas Pokemon – habló la peli-miel acariciándole el pelo azabache y tomándolo de la mano, Ash se movió haciendo que Serena sonriera, aunque estaba desmayado seguía siendo igual de fuerte.

Tras unos 15 minutos llegaron al hospital, rápidamente se llevaron a hacerle pruebas a Ash, Serena se quedó en la sala de espera, llegaron el profesor y Alain y más tarde Clemont, Bonnie y el señor Meyer.

-¿Clemont, Bonnie, Meyer?, ¿Qué hacéis aquí? – preguntó Serena extrañada de verlos.

-El profesor nos dijo todo lo que pasó – explicó Meyer.

-Sí, queríamos venir a ver si todo estaba bien – siguió Clemont.

-¿Cómo está Ash? – preguntó Bonnie preocupada.

-Están haciéndole las pruebas – respondió Serena, en eso un doctor llegó y le habló al grupo.

-¿Sois amigos o familiares del paciente Ash Ketchump? – preguntó el doctor que venía con una lista de papeles en la mano.

-Sí, somos sus amigos – respondió Clemont preocupado y ansioso de saber si su amigo estaba bien o no, todos estaban igual.

-En ese caso tengo que decirles que el paciente se encuentra estable, tuvo suerte de que le reanimaran rápidamente – los seis respiraron aliviados – aunque…

-¿Aunque? – preguntó Serena muy preocupada.

-El chico no ha despertado aún…

-¿Quiere decir qué…? – preguntó todavía más preocupada.

-En efecto, está en estado de coma, aunque no creemos que sea por mucho tiempo – respondió el doctor.

Para Serena esto fue un shock, cayó al suelo de rodillas sollozando fuertemente, no puede ser, Ash es muy fuerte, eso no puede ser verdad, se decía a sí misma.

-Señorita, ¿Por algún casual usted se llama Serena? – preguntó el doctor, la chica afirmó con la cabeza lentamente y preguntó porque hacía esa pregunta – el paciente no para de repetir su nombre – Serena se sorprendió al escuchar eso – si quieres podéis pasar a verlo, pero solo uno en la habitación, ¿Vale? – tras decir esto el doctor se fue, dejando a los seis, que fueron a la habitación en la que estaba Ash.

-Será mejor que seas tú quien lo vea primero – le dijo Clemont a la chica peli-miel.

-Opino lo mismo que mi hermanito – apoyó Bonnie.

-Sí, tú eres la persona más importante en su vida, como ya dijo en la liga – le dijo Alain.

-Está bien – respondió la chica, que lentamente abrió la puerta y se acercó a la cama, ahí estaba él, inconsciente, con la bata blanca que le daban a todos los pacientes, con una manta que le llegaba a la altura de la cadera, un gotero con suero y un aparatito que le medía las pulsaciones, la chica se sentó en la silla que estaba al lado de la cama y comenzó a hablarle.

-Ash – dijo triste mirándolo fijamente – yo sé que tú puedes con esto, sé que eres lo suficientemente fuerte como para salir rápido de esto, sin ti no sé qué haría – cada palabra que decía la chica era una lágrima más que derramaba, a medida que hablaba su voz se tornaba cada vez más quebrada – no…no sé lo que haría, no puedo vivir sin ti, desde hace seis meses que me demostraste lo que en el fondo eres, un chico dulce, tímido, gentil, muy bueno, lindo, todo eso es lo que me demostraste desde que somos novios y antes demostraste lo que eres por fuera, un chico decidido, fuerte, que no se piensa mucho las cosas, porque eres tú el que me apoyó siempre, eres tú el que siempre estaba ahí para decir que no me rindiera, eres tú… del chico que me enamoré – ahí fue cuando la chica no pudo más y comenzó a llorar desconsoladamente en la cama en la que estaba Ash – sé que debería ser más fuerte, pero no puedo, no puedo verte así, Ash.

Entonces ocurrió, la chica sintió un toque en su mejilla, fue un ligero roce pero lo sintió como si fuera un manotazo de un Slaking, entonces miró hacia Ash y vio que movía la cabeza poco a poco, se fijó un poco más y vio como sus labios se movían, como sus pestañas se arrugaban un poco y vio como poco a poco abría los ojos, mientras de sus labios salía una solo palabra – Gracias – poco después volvió a cerrar los ojos, esta vez no por inconsciencia, sino por descanso.

-A…Ash – musitó Serena - ¡Ash, estás despierto! – gritó feliz mientras intentaba darle un abrazo, pero el estar en la cama tirado Serena se quedó encima de él, quedando en una posición muy comprometida.

-Se…Serena – dijo Ash sonrojado y nervioso, la chica se bajó rápidamente y le pidió disculpas – no tienes por qué pedir perdón – la tranquilizó – gracias por estar a mi lado, gracias por cuidarme, gracias por todo Serena – agradeció con una sonrisa.

-Ash, tú sí que no tienes que agradecer nada, me salvaste muchas veces…

-Pero esto es diferente, me salvaste la vida Serena, no es una simple herida – interrumpió Ash a la peli-miel – por eso te quiero – el chico intentó levantarse pero cayó a la cama de nuevo – Auch.

-Todavía tienes que descansar Ash – dijo la chica dándole un beso en la mejilla – ahora vuelvo, voy a llamar al doctor – tras decir esto la chica salió fuera de la habitación a llamar al doctor, mientras el médico venía todos sus amigos que estaban fuera entraron a saludarle y preguntarle como estaba.

-Estoy bien chicos, gracias – entonces recordó algo - ¿Y Greninja? – preguntó preocupado por su Pokemon y amigo, lo último que vio fue como ganaron el combate al Charizard después de hacer ese vórtice – claro, seguro que el vórtice nos hizo perder mucha energía.

-Bueno, lo primero es que Greninja está en cuidados en el centro Pokemon que está aquí al lado – dijo Alain – y acerca de lo del vórtice tenía pinta de ser un ataque muy poderoso, pero también parece que requiere mucha energía, así que no te recomendaría volver a hacerlo – dijo esta vez el profesor, en eso el doctor llegó.

-¿No os dije que solo uno por habitación? – preguntó indignado – en fin, no importa, ¿Cómo te encuentras Ash? – preguntó, el chico respondió que se encontraba bien e intento levantarse pero no pudo – tienes que guardar reposo hasta mañana por la mañana, ya después podrás salir.

-Está bien doctor – respondió el azabache y se quedaron todos charlando hasta que llegó el anochecer, todos se iban a ir, todos menos una peli-miel.

-Tienes que irte con ellos, Serena – le dijo Ash a la chica.

-No – negó – voy a quedarme contigo toda la noche.

-Pero tienes que dormir bien – intentó convencer a su novia.

-No te voy a dejar solo – volvió a responder la peli-miel.

-¿No vas a recapacitar no? – preguntó, la chica negó con la cabeza – está bien, pero mañana no te quejes si te duele la espalda o algo – tras esto todos se fueron dejándolos solos, tras una media hora Ash se durmió y Serena se apoyó en la cama para intentar dormir mejor.

Al día siguiente.

Los rayos de sol entraban por la ventana, dándole en su rostro y haciendo que despertase, lo primero que vio fue a una chica peli-miel que le cogía de la mano y estaba sentada en una silla, apoyando su cabeza en la cama, estaba durmiendo, el chico le acarició el cabello – se ve tan bonita – habló – pero creo que es hora de despertarla – empezó a tocarle el hombro mientras la llamaba – Serena, despierta Serena – la chica poco a poco fue abriendo los ojos – Buenos días, Serena – saludó el azabache.

-Buenos días, cielo – dijo sin pensar, pero al escuchar lo que dijo se sonrojó – lo siento.

-No tienes que disculparte Serena, me gusta que me digas así – dijo Ash sonrojado, haciendo que la chica se sonrojara también – bueno, ya es hora de irnos, ¿No? – preguntó.

-Sí, espera un momento que tengo que decírselo al doctor – tras esto volvió a salir y habló con el doctor, que le dijo que ya podían irse, después de esto subió de nuevo a la habitación de Ash.

-Ash, ya podemos irnos – le dijo a su novio.

-Ok – se levantó y se iba a cambiar - ¿Podrías salir mientras me cambio? – preguntó avergonzado.

-Claro, te espero en la planta baja – respondió Serena saliendo de la habitación y bajando, tras unos cinco minutos Ash ya se vistió y bajó junto a su novia, los dos fueron al centro Pokemon de al lado para ver como se encontraba Greninja

-¿Estás bien amigo? – preguntó Ash a su Pokemon.

-Gre nin – respondió la rana con energía.

-Muchas gracias por cuidarle enfermera Joy – agradeció el azabache.

-No hay de que, para eso estamos – sonrió la enfermera Joy – además, tú Pikachu me ayudó mucho.

-¿Es cierto Pikachu? – preguntó a su amigo, que se quedó con la rana por petición de todos para que alguien se quedara con Greninja, y además Pikachu podría entenderle.

-Pika pika – respondió alegre el ratón.

-Pues creo que alguien se ha merecido un extra de pokelitos – habló Serena mientras sacaba una cesta de su mochila y le ofreció varios pastelitos al ratón, que rápidamente se acercó a la mano, lo cogió y empezó a comérselo – me alegro de que te guste.

-A Pikachu le encantan tus pasteles, Serena – le dijo Ash a su novia, Pikachu acompañó a su entrenador y se subió a su hombro – y ahora que estamos listos, vámonos – tras decir esto iba a salir corriendo pero una mano en su brazo lo detuvo, era Serena.

-Ni hablar, el médico dijo que nada de movimientos bruscos – le ordenó.

-Pero…

-¿Acaso quieres que te vuelva a pasar algo? – preguntó "triste" Serena

-Vaaale – respondió Ash resignado.

-Perfecto, entonces vamos – exclamó contenta Serena cogiéndolo del brazo.

-Finges muy bien, ¿Lo sabías? – le dijo Ash sonriendo.

-Gracias Ash– respondió burlonamente la chica – aunque hay cosas que no puedo fingir.

-¿Cómo cuáles? – preguntó juguetonamente.

-Ya sabes que es – respondió la peli-miel dándole un beso en la mejilla.

-Me encantan las cosas que no puedes fingir – respondió el chico dándole otro beso, esta vez en los labios – vamos a estar juntos para siempre Serena – dijo apegándola a él y dándole un abrazo.

-Si Ash, juntos para siempre – respondió la chica agarrándose a su brazo y correspondiendo el abrazo.

Y así se fueron los dos hacia Pueblo Boceto tras dos días muy duros para ellos, lo que le pasó a Ash fue el primer problema, pero Serena fue capaz de ayudarle y salvarle, pero ese solo era el primero de muchos más que vendrían pronto.