[Luego del receso, en la sala de juicio]

Todos estaban preparados para continuar. Mónaco, que estaba sirviendo de secretaria para Inglaterra, se tomo la molestia de telefonear a las embajadas de los países latinoamericanos. Casi todos pudieron comprobar que esa noche estaban es su respectivos países y los que estaban en el exterior, tenían coartada y se encontraban lejos de la escena del crimen. Así, que otra vez la mirada de sospecha volvía a recaer sobre Alemania.

Faltaban segundos antes de empezar cuando Escocia entro por la puerta de la sala, muy despreocupado y fumando un cigarro. Se acerco a Inglaterra, ignorando los regaños del suizo.

-Los resultados del análisis, enano- le extendió los papeles a su hermano. Iggy se apresuro a leer, seguro de que Alemania era el legitimo dueño de las huellas que se encontraban en la cruz. Efectivamente, una de ellas pertenecía al alemán pero había otras dos. Y casi se cae de la silla de la sorpresa, pues las otras pertenecían a Veneciano y Romano.

-gracias por traer esto- sonrió el ingles- me es de mucha ayuda

- no lo hice por ti, lo hice por Francia- Francis salto a abrazarlo. El pelirrojo no correspondió el abrazo pero no se lo quito de encima, de verdad le tenia mucha estima a su viejo amigo.

- eres un amour Escocia..pero ¿como hiciste para llegar tan rápido mon cherri?

-vine deslizándome sobre el arcoíris hasta aquí-contesto seriamente

- ¿ya estas tomando alcohol desde temprano?-Arthur miro con extrañeza a su hermano

-No, idiota. En el jardín de Irlanda esta el final del maldito arcoíris. Te subes y te lleva, así de simple

-Deja las drogas Escocia, te están haciendo mal

-Me lo dice el enano que habla solo-dijo con una sonrisa torcida

-No hablo solo, son las hadas y duendes que vienen a conversar conmigo

Los dos se miraron. Arthur estaba enojado ,no le gustaba que lo tilden de loco. Escocia trataba de no prestarle importancia al enano de su hermano. Francia solo podía mirar la escena y reconocer cuanto se parecían los dos hermanos, aunque poco se daban cuenta.

[Se reanuda el juicio, Suiza vuelve a entrar a la sala]

-Bueno parece que los latinoamericanos están libres de sospecha-el suizo siguió mirando los reportes que le trajo Mónaco-¿ la defensa tiene algo para decir?

-Si, tengo nuevas pruebas que pueden cambiar el curso de la sentencia- Todos miraron con asombro al ingles, que hizo una pausa dramática antes de seguir hablando- Requiero en el estrado a..Italia Romano-finalizo

-Aquí esta- dijo el español, tomando el brazo de Lovino y sacudiéndolo junto al suyo, como cualquier chico de preescolar. El italiano se soltó, molesto y camino con enojo hasta la silla para ser interrogado.

Arthur se acerco a Lovino, arqueando sus cejas, indagando en su mente.

-¿Reconoces esto?-mostrando nuevamente la cruz de hierro

-Es la maldita cruz del macho patatas, mi tonto fratello ya te lo dijo-Romano se estaba impacientando, por culpa de la dupla patatera y de su hermano tenia que estar en este juicio en vez de estar en casa arropado de sabanas hasta el mediodía como Dios manda.

-¿me puedes explicar porque tus huellas y la de tu hermano están impregnadas en ella?-Romano no entendía lo que le querían decir, mucho menos porque lo estaban señalando a él cuando el acusado era el alemán.

-No lo se, maldición. Si van a culpar a alguien ahí tienen al bastardo bebedor de cerveza .A mi no me jodan con idioteces cazzo!- El italiano estaba cada vez mas enojado, solo quería que esto terminara y volver a sentarse junto a España.

-Tu y tu hermano habían ido a visitar a Roderich el día del crimen ¿no es cierto? –lo increpo el ingles.

-Primero que yo solo había ido a acompañar a mi inútil hermano hasta Austria, no gaste mi precioso tiempo en tomar el té con ese tipo. Segundo, eso fue a la mañana y a Francia lo atacaron a la noche. No me vegas con idioteces, cejudo- contesto visiblemente furioso.

Arthur se acercó a Suiza, mirándolo fijamente, esperando que el otro lo comprenda.

-Su señoría, los hermanos Italia fueron ubicados en el país en que ocurrió el crimen y al igual que Alemania, no tienen coartada valida- hizo otra pausa dramática, tomo unos papeles de su lugar y siguió-Además tengo aquí los análisis realizados al objeto encontrado en la escena del crimen. Hay tres huellas, la de Alemania, la de Romano y la de Veneciano-Todos miraron sorprendidos, hubo un silencio en la sala- pude ser que Prusia tenga razón y Alemania sea inocente o puede ser que hayan actuado todos juntos. No lo se, por eso, con las pruebas en mano, requiero prisión preventiva para estos tres-sentencio el ingles.

-Ya que hay pruebas validas, lo apruebo- dijo el Suizo, aliviado de que por fin terminaría ese día de locura. Solo quería agarrar sus cosas e irse de nuevo a su casa, donde nadie lo molestaba, pero el deber es el deber.

-Esto es tu culpa Veneciano, yo te mato! Cazzo! Que te mato hasta que mueras bien muerto!-Romano salió de un salto de la silla y corrió hacia su hermano, para ahorcarlo con la corbata que levaba puesta.

Los dos italianos estaban forcejeando. Lovino lo ahorcaba con fuerza y Feliciano, cuya cara estaba tan azul como su corbata, se defendía arañándole el brazo. Pronto Turquía y Grecia que estaban de policías, los separaron y los esposaron. Luego volvieron por Alemania, a quien también retuvieron, pero con más calma.

[Unas horas después, en una comisaria de Zúrich]

-Sáquenme de aquí Fliggio di puttana! Cazzo! Maldición! Demonios!- gritaba Romano sacudiéndose mientras trataba de mover, inútilmente, los barrotes de aquella solo estaba encerrado, sino que tenia que compartir espacio a la fuerza con la parejita de idiotas.

-hermano, tranquilízate- Feliciano intentaba calmarlo

-¿Qué me tranquilice? Estoy metido en esta mierda de lugar por tu culpa y por ese macho patatas que siempre nos mete en problemas- le grito el italiano

-Tu hermano tiene razón, no ganaras nada pataleando contra los barrotes- decía Alemania, sentado en el fondo de la celda, que ya no aguantaba le griterío. Romano estaba a punto de darse vuelta y golpearlo cuando apareció Grecia.

-Tienen..visitas..-dijo el griego. Atrás de el, apareció España.

-Te traje tomates, algo de beber, ropa limpia y una sabana para que te tapes si hace frio-España le paso la canasta entre los barrotes. La cara de Romano se lleno de Felicidad.

-Tomates!…como te amo, bastardo- dijo sonriéndole, luego se percato de que no estaban solos, sino que el alemán y su hermano también estaban escuchando. Avergonzado, cambio la expresión de su rostro- es decir, maldición ¿Por qué mierdas me trajiste tomates bastardo?-España solo sonreía, viendo la cara roja de su amado.

-En un rato vendrá Prusia a traerles algo a ustedes- sonreía mirando a Italia y Alemania-yo ya me tengo que ir-

-oye bastardo ¿Cómo conseguiste que te dejaran venir a vernos?-pregunto el romano, mientras comía uno de los tomates

-Lovi-love, ¿como no me van a dejar venir a verte?..si yo soy tu abogado-dijo sonriendo, antes de salir. Lovino quedo estático, tratando de asimilar lo que acababa de decir Antonio.

-Me voy a pudrir en la cárcel- fue el único pensamiento de Lovino.

Si lo leen y les gusto, comenten! ¿Alguien se dio cuenta quien es el culpable? Abrazos!