Aquí esta el nuevo capitulo. Sorry por tardar mas de la cuenta, estoy bastante liada. Aviso de que jamás he abandonado ni abandonare una historia. Gracias por los favs, follows y reviews; me hacen ultra feliz.
No os esperáis quien es la persona de esta manera, ¿verdad?xD
Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima.
La canción será Beating Heart - Ellie Goulding.
Que os guste.
N&L
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Manera 3:
¿Con… agua?
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—Bien, Lucy, cuéntame. ¿Cómo fue con la manera de Levy?
La rubia suspiró, certificando sus dudas: Mirajane lo había planeado todo, ¡todo! ¡Desde el maldito principio! Y estaba segura de que conocía la manera de Levy, es decir, se hacía la tonta con esa mirada angelical. Pero, oh, no; claro que no.
A Lucy Heartphilia no se la engañaba tan fácilmente.
—Estoy segura de que ya sabes la manera que usó Levy, así que ¿para que voy a decirte? —Habló, cruzándose de brazos; diciéndose a sí misma que no podía haber estado más acertada.
La peliblanca ladeó la cabeza, entre confundida y sorprendida por aquello. No esperaba que se diese cuenta, aunque estaba ligeramente errada. Sonrió, sin dejar de mostrar esa calidez que desprendía su sonrisa.
—Lucy, no sé que manera usó Levy. Te aseguro que en mi plan no entra influir en las maneras de cada persona que recomiende. No tendría sentido.
La maga estelar la miró desconfiada, pero no pudo evitar darle la razón a los pocos segundos. Era simplemente odiosa, porque sí, estaba en lo cierto. ¿Cómo pretendía ayudarla si interfería? Sí, estaba en lo cierto.
—Como sea. Levy trajo un libro, se lo leí a Natsu, nos sonreímos y él se fue. No hay mas —habló, sonrojada, y sin decir lo que Mirajane esperaba.
—Ohh vaya, ¿aun crees que necesitaras solo un par de maneras para conquistarlo? —Preguntó, con su sonrisa angelical y recordándola sus palabras.
Lucy maldijo a todo ser que se llamase Mirajane. Demonios —y nunca mejor dicho—, que odiaba que le restregasen sus errores por la cara, pero reconocía que quizás la maga de clase S tenía un poco de lógica en su razonamiento.
Pero solo un poco, tampoco iba a exagerar. Bufó, apartando su mirada.
—Quizá necesite cinco maneras.
—Tendrás diez, Lucy.
—Con cinco podría…
—Antes dijiste que con una podrías y ya llevas dos maneras. ¿Quieres jugártela de nuevo?
Ella bufó, apretando sus puños, y casi negándose —se repetía esa palabra, negándose—, a darle la razón. Su mirada tranquila y su sonrisa sincera le impedían negarse al plan que tan amablemente la demonio había pensado.
—Bien, bien, acepto. ¿Y cual es la siguiente manera?
—¿No pasó nada mas con la manera de Levy? —Cuestionó, levantando una ceja. Creía haber oído de Levy que había tenido éxito. Y además, por la mirada y por la sonrisa de Natsu cuando llegó al gremio lo suponía también—. Que puedas contar, claro.
—¡Mira! —Casi exclamó con un grito, bastante agudo a causa de la vergüenza y sus mejillas ardiendo. Se cruzó de brazos, indignada y avergonzada, mirando hacia otro lado—. N-No pasó nada, ¡nada!
—Vale, vale, te creo —sonrió, conteniendo una pequeña risa mientras levantaba las manos; como si se rindiera, cosa que Lucy no creía que ocurriese—. Como has dicho antes que os sonreísteis…
Ella suspiró, relajándose un tanto y echando la mirada hacia atrás, observando a su compañero de equipo. Aquél que no se le iba de la cabeza.
—Levy me trajo un libro con solo una página, supongo que la escribió solo para ese momento. Natsu no suele abrirse mucho cuando se trata de Igneel, y cuando le vi emocionarse ante mí comprendí lo que buscaba Levy con su manera.
Mirajane entendió, cambiando su semblante a uno bastante melancólico. También recordaba alguno de sus malos momentos de infancia; porque todos allí estaban rotos, pero habían sabido repararse gracias a Fairy Tail. A una nueva familia que jamás les dejaría.
—Espero que entiendas porque todos los que apreciamos a Natsu apoyamos esa idea.
—Algo así… es decir, no comprendo del todo —habló, dándose la vuelta sobre el taburete para mirar de nuevo a la demonio—. Opino que quizá Natsu sienta mas confianza conmigo por todo el tiempo que pasamos juntos, y porque somos mejores amigos, pero no creo que sea yo quien…
—Lucy, él no abriría su corazón a nadie más que a ti. Te aseguro que ni siquiera Gray sabía lo que te contó Natsu ayer. Aunque yo no lo sé tampoco, estoy segura que no lo sabía. Y bien sabes que son mejores amigos aunque se peleen.
—Sí, ya sé. Pero Natsu escuchó la historia de un dragón y su hijo. Este ultimo se enamora de una chica y puede vivir junto a ella formando una familia, gracias al sacrificio que hace su padre por él. Dando su vida por la del humano solo por verle obtener la felicidad —Lucy suspiró, sintiendo el dolor de Natsu otra vez—. Está dolido, aferrado a su recuerdo. Temo no poder ayudarlo cuando llegue el momento.
—¿Crees que Igneel está vivo?
La rubia se mordió el labio inferior, mirando por unos segundos al pelirrosa, quien peleaba con Gray sobre alguna misión. Después miró a la peliblanca, sin tener clara su respuesta.
—Hace unos días te hubiese dicho que no. Pero Mira, con solo la ilusión que tiene él en encontrarlo, en su seguridad en que está vivo, me hace pensar a mí que también lo está. No puedo evitarlo.
Mirajane suspiró comprendiéndoles, sobre todo a Natsu; porque Gray y Erza pensaban de igual manera. Ellos expresaban que estaba muerto, no delante de Natsu si no era necesario, pero interiormente creían al igual que todos que Igneel debía estar vivo. Como Grandine y Metalicana lo estarían también.
—Lucy, por eso tú debes permanecer a su lado. Porque tú comprendiste eso en la mitad de años que lo comprendimos el resto; y eso que algunos llevamos casi desde la pubertad a su lado. Solo tú podrás apoyarlo, te necesita a su lado, Lucy, y ayer te lo mostró. A Natsu no se le dan bien los sentimientos —dijo, observando al mago de fuego reír orgulloso de golpear a Laxus; éste bufó, devolviéndole el golpe de un simple puñetazo que le estrelló contra la pared—, por eso elige otras maneras de expresarse.
—Con acciones y hechos.
—Así es —sonrió, viendo como aquella persona de la tercera manera entraba en el gremio gritando lo de siempre—. Ahora, es tiempo de que continuemos con una nueva manera. ¿Preparada?
—¿Qué? Espera. ¿Ya? ¡Pero si no…!
—¡Hey, Juvia!
La peliazul giró su cabeza, dejando de apretar tan fuerte a Gray contra ella para ver como la maga de clase S la llamaba. Cuando vio a su rival de amor —aunque quizás ahora sería ex-rival de amor— junto a Mirajane, supo que era su hora. Soltó al mago de hielo, quien cayó estrepitosamente al suelo, recibiendo la mueca divertida de Laxus y las risas de Natsu, y se encaminó hacia allí.
No tardó mas de un minuto en llegar.
Lucy creía que era una cruel broma, porque Juvia quería asesinarla porque pensaba que quería algo con Gray. ¡Pero ella no quería nada con ese obseso del nudismo! Era su amigo, claro, pero ella solo amaba a Natsu, maldición.
—Mira-San, Lucy-San. ¿Es ya el momento de Juvia?
—Si, ya es tu turno.
—No necesito que me ayudes Juvia, en serio, puedo…
—Pero, Lucy-San, que tonterías dices. Sigue a Juvia, te mostrara como conquistar a Natsu. De esa manera Juvia ya no tendrá nada contra ti.
La rubia fue agarrada de su muñeca, siendo llevada por Juvia a algún lugar del que seguro menos esperaba. Observó a Mirajane, no muy convencida, pero ella solo les despedía con la mano. Y claro, sonriendo. Odiaba eso, porque suponía que por dentro se reía malvadamente de ella.
Cada día comprendía mas ese mote de "demonio" para su persona.
—Gray-Sama, Natsu-San, ¡no tarden en venir! A Juvia no le gustan los retrasos, y supongo que a Lucy-San tampoco… ¿cierto?
La maga estelar la observó lanzarle una mirada, mas que tétrica, mientras cruzaba el gremio hasta la salida, viendo de reojo como los chicos se quedaban mirándolas sorprendidos; Gray solo bufó, rascándose la nuca. Y era obvio que la dueña de espíritus celestiales se asustara, claro que sí; que demonios, Juvia daba miedo cuando miraba así.
Suspiró, sin posibilidades de negarse.
—No me queda mas remedio, ¿verdad?
—Buena elección Lucy-San, y no te preocupes, Juvia le ayudara a dejar de ser su rival en el amor de Gray-Sama. Conseguirás olvidarte de él.
—¡No quiero nada con Gray, Juvia! ¡Es tu novio, maldición!
—Juvia no es tonta, sabe que todas le miran cuando se quita la camiseta —Lucy se dio con la mano que no sujetaba la maga de agua en la cabeza, queriéndola decir que como no mirarlo si lo hacía el 90% del tiempo—. Pero Erza-San y tú pasáis mas tiempo con él, el resto no le preocupan a Juvia; vosotras sois sus rivales en el amor. Ya retó a Erza-San, así que Lucy-San, no le hagas retarte a ti también.
Y Lucy suspiró, comenzando a creer que si Juvia intentaba ayudarle a ella o hacer que dejara de ser su "rival en el amor". Demonios, toda chica miraría a un chico como Gray cuando se quitase la camiseta; aunque no quisiera nada con él. Tenía ojos, maldición*.
…
—Hey, Juvia… ¿Qué se supone que hacemos en la playa?
Lucy cuestionó a su amiga, enfrascada con un vestido suave de playa color rosa pálido, unas gafas de sol negras y circulares; su traje de baño era verde con lunares amarillos. Perfecto a su cuerpo. Por supuesto llevaba su bolsa de playa. Juvia apreció a su lado, ésta iba con un sombrero de paja; también, con un vestido de playa verde claro, una bolsa de playa; y su bikini era de rayas rojas y blancas.
—Es mi manera, Lucy-San. No debes preocuparte todo saldrá bien. Te ayudaré a conquistar a Natsu-San, al fin y al cabo, así un rival de amor de Juvia desaparecerá de su vista.
La rubia sonrió, comprendiendo que en verdad lo hacía por ella. Debía no desconfiar de Juvia, a pesar de todo. No tardaron ambas en colocar la sombrilla y poner sus toallas sobre la arena seca.
La playa de por sí era hermosa, el mar en el horizonte, con el sol de plena tarde luciendo sin interrupciones, hacía mostrar un paisaje digno de ver y por supuesto disfrutar. Las conchas se acumulaban allí donde las olas marcaban el final de su marea. Allí donde la arena era demasiado gustosa de pisar, blanda, y que provocaba cosquillas eternas en los pies.
Una relajación que en aquel momento Lucy Heartphilia, solo vestida con su bikini, disfrutaba; observando con sus gafas de sol la eternidad que el mar provocaba. Un significado que demostraba que no todo se acababa tan rápido como parecía. Que había cosas que si así lo deseábamos serían eternas.
Y buscar la eternidad era algo que ella siempre había querido encontrar. Solo porque quizá allí encontraría el significado de ser una maga espíritus celestiales. Porque las estrellas también se encontraban lejos, y alcanzarlas era tan difícil como nadar hasta el fin del mar.
¿Por qué no encontrar la eternidad a través de la magia, de su magia?
Juvia la observaba solo con su traje de baño, sentada en su toalla con una sonrisa. Era bonito tener amigos como ella, creía que jamás los iba a encontrar, pero ahí estaban; solo había tenido que luchar contra Fairy Tail. Y después había encontrado su lugar. Todo ello gracias a la persona que mas amaba, quien se había convertido en su novio.
Cuando sintió unos pasos venir hacia ella se alegró, sabiendo que por fin habían llegado. Sonrió ligeramente cuando sintió la mano de Gray en su cabeza, conociéndole de sobra al punto de saber que él no era tan cariñoso como para saludarle con un beso. Pero todo podría cambiar. Le observó sentarse a su lado tras extender su toalla, sonreírla y luego observar a Lucy.
—¿Lleváis mucho tiempo esperando?
—No se preocupe, Gray-Sama, pudimos disfrutar de este lugar un poco más.
Él sonrió, observando de reojo como Natsu, vestido con una bañador rojo y una camiseta negra, miraba sin pestañear a Lucy. Como las pequeñas olas llegaban a rozarle los pies y como el viento le descolocaba el cabello suelto. El pelinegro, con una camiseta blanca y un bañador azul, suspiró en cuanto vio como Natsu dejaba caer su toalla y sonreía divertido; planeando alguna maldad.
El pelirrosa se quitó la camiseta y se ató la bufanda a la cabeza, a modo de cinta de los deportistas. Quizá para otros parecería tan estúpido con la bufanda en la cabeza, pero Gray comprendía a su amigo y sabía que jamás soltaría aquel objeto.
—¡Tened cuidado, Natsu-San!
Él solo levantó una mano, dándole a entender que había oído el pedido de Juvia, mientras que corría hasta alcanzar a Lucy en donde comenzaba el mar, ya que ellos se habían situado en la arena seca; como era normal.
Gray suspiró, solo esperaba que esos dos estuvieran juntos de una vez. Agradecía que Charle se hubiera quedado entreteniendo a Happy, Mirajane lo mataría a él si Happy hubiera venido y estropeado la manera de la maga de agua.
Se quitó la camiseta, colocándose el collar de manera adecuada para que no se lo llevase la camiseta al quitársela, y dejó la prenda a su lado. Se rascó el cabello en cuanto vio a Natsu tomar a Lucy de la cintura y girar con ella, mientras se reía divertido y ella se quejaba, sonrojada.
Entonces sintió como una mano se apoyaba sobre la suya en la toalla y no pudo evitar sonreír ligeramente. Si echaba la vista hacia atrás no sabía ni como había ocurrido aquello; como se había enamorado de Juvia. Pero por esos pequeños gestos recordaba que no era tan molesta como le parecía al principio. Dio la vuelta a su mano, entrelazándola con la de Juvia.
—¿Gray-Sama cree que acabaran juntos?
—Quien sabe. Dudo que el idiota de Natsu se dé cuenta de que la ama tan fácilmente.
—Gray-Sama, Natsu-San no da muestras de que la ame —se dejó caer sobre el hombro del pelinegro, sonriendo.
—Tsk, ni siquiera él se cerciora de ello —Gray se sonrojó ligeramente ante ese gesto, esa chica…—. Por ello Mira y todos los ayudamos.
—¿Nosotros necesitábamos ayuda? Quizá así hubiera sido mas rápido.
Gray se quedó pensando unos segundos, podría haber sido mas fácil con ayuda de otros. Pero de aquella manera le había gustado mas descubrir a la peliazul, había conocido todas sus facetas; y eso sin duda le había hecho cerciorarse de muchas cosas.
—Me gustó como ocurrió todo.
—A Juvia también, Gray-Sama. Los detalles que le mostró, la hicieron enamorarse aun más.
—¡Tú…! —Exclamó aun mas sonrojado, mientras ella comenzaba a hablar de algunos de esos detalles, alegre y diciendo algunas sandeces que le hacían avergonzarse aun mas; y que por desgracia eran ciertas—. Maldición…
Suspiró, avergonzado, y decidiendo que igual había pasado demasiado tiempo. Desde esa mañana era ya mucho tiempo. Levantó la cabeza de ella apoyada en su hombro con su mano libre, y tomando su barbilla con dos de sus dedos, se acercó hasta posar sus labios sobre los de la maga. Ésta abrió sus ojos como platos, sorprendida; y a la vez extasiada.
Los cerró, sonriendo, mientras posaba su mano libre en la nuca de él, acariciando su pelo mientras le seguía el ritmo del beso. Tras un par de minutos se apartaron, sonriendo y con la respiración un poco acelerada. La peliazul no tardó en gritar de felicidad y lanzarse sobre su novio hasta hacerle caer sobre su toalla, abrazándole sin capacidad de decir palabra alguna.
Gray bufó, porque, mientras le devolvía el abrazo posando las manos en su cintura, pensaba que cuando la invitase esa noche a cenar por el aniversario de su primer mes juntos ella iba emocionarse mucho mas que ahora. Y aquello en vez de incomodarle…
Le había hecho sentir una emoción inexplicable porque llegase la noche.
…
Lucy se encontraba relajada, observando el horizonte, no parando de pensar en la eternidad y en como encontrarla. Quizá quería hacerlo por su madre, por su sueño de ver las estrellas, y que ella también deseaba. Pero cada vez que veía el horizonte lo tenía mas claro, soñaba con…
—¡Lucy!
Y sus pensamientos se cortaron —algo obvio— cuando sintió como alguien la tomaba de la espalda y la alzaba desde atrás; con las manos en su cintura. Cuando vio aquellas manos y ese olor supo perfectamente quien era. Pero sobre todo, esa ligera risa en su oreja izquierda la avisó de que su amigo planeaba algo que… posiblemente no le gustaría a ella.
—Natsu… —giró ligeramente su cabeza para mirarle y pedirle amablemente que la soltase, para cuando se vio con los pies a unos centímetros del suelo—. ¿Eh?
El pelirrosa, sonriendo al ver como su plan había triunfado, comenzó a girar con ella en sus brazos. Lucy se quejaba, posando sus manos sobre las de él mientras el Dragón Slayer se reía, divertido, y ella bufaba sonrojada; no había manera de que Natsu la soltase, maldición.
—¿¡Me quieres soltar de una maldita vez, Natsu!?
—Luce… ¡Que aburrida!
—¡No tienes que darme vueltas para divertirte, estúpido!
Al final el pelirrosa bufó, soltándola para dejarla en el suelo, y se cruzó de brazos. Que solo quería saludarla de una manera diferente y así se lo agradecía. Ella suspiró aliviada de verse ya liberada, y observó después a su amigo de reojo. En verdad no estaba mareada, pero demonios, que estar en brazos del chico que quería la ponía nerviosa.
Demasiado.
Debía centrarse en la manera de Juvia y dejarse de juegos. Aunque ahora que lo pensaba, la maga de agua no le había dicho absolutamente nada sobre su manera. Únicamente al ir camino a la playa le dijo que fuera ella misma, y que se dejase llevar.
La verdad era que ella nunca se comportaba de otra manera que no fuera la suya. Por eso no entendía las palabras de ella. ¿Dejarse llevar? Suspiró, bloqueada, al ver como ella se encontraba junto con Gray en las toallas. Por lo que obviamente no iba a recibir su ayuda ahora.
Volvió a observar de reojo al chico que la traía loca y le pudo ver con los brazos en la nuca, desviando la mirada hacia otro lado de la playa. Quizá se había enfadado con ella, pero demonios, ¿era entendible su reacción, no? Claro que para Natsu quizá no lo era, al fin y al cabo, el mago no sabía que estaba loca por él. Suspiró y le tomó del brazo, comenzando a adentrarse en el mar.
—¿Lucy? ¿Qué pasa? Creía que estabas divirtiéndote mucho como para que te saludase.
Oh sí, Natsu tenia ese lado infantil que la hacían querer golpearse contra el suelo, enterrarse la cabeza en la arena, y después enterrársela él. Suspiró, llegando hasta que el agua salada les cubría por la cintura y resopló, dispuesta a divertirse ella también.
O hacer que la volviese a sonreír.
Por lo que pensando en eso, le miró con una sonrisa —aun con sus gafas de sol puestas— a lo que Natsu la miró interrogante. Entonces, para sorpresa del chico, la rubia usó la fuerza necesaria como para tirar de su brazo hacia delante y usar uno de sus pies para hacerle la zancadilla.
Obviamente el pelirrosa se sumergió de lleno dentro del agua, mientras la maga estelar intentaba aguantar la risa. La cual, para cuando Natsu salió del agua, era imposible de contener.
El mago, con el pelo mojado y la bufanda caída en su cuello aflojada, la miraba con un berrinche; pero a los segundos no pudo evitar sonreír divertido. Maldita sea todo, ¿quién podría enfadarse con Lucy? Se tiró sobre ella, lanzándola al agua con él mientras ella se quejaba, reía e intentaba quitársele de encima. Rodaron y se lanzaron agua, todo ante la atenta mirada de Gray y Juvia.
—¿Qué es lo que tienes planeado?
—No sea impaciente, Gray-Sama. Ahora Juvia mostrara su manera —sentada en su toalla junto a su novio, la peliazul movió ambas manos hacia delante justo en el lugar en donde estaban sus dos compañeros—. Lucy-San, Natsu-San, Juvia os desea suerte… no podrá ayudaros más tras su manera.
Entonces susurró unas palabras, las cuales provocaron segundos después que el agua alrededor de los dos les rodeara en una columna de agua ascendente. El pelirrosa agarró con mas fuerza de la cintura de la rubia, mientras ambos de pie miraban la columna que les rodeaba. Lucy sintió de nuevo como nada podría hacerle daño, porque era Natsu quien la protegía.
La maga estelar observó de reojo, entre algunos espacios de la misma, como Juvia sonreía mientras continuaba moviendo sus manos. Y pudo entender en aquel momento cual era su manera. Suspiró, dándose valor, para después acercarse mas a Natsu, posando su cabeza sobre el pecho del mago.
No creía que ocurriese nada, pero entonces notó como el corazón de Natsu latía con rapidez en su pecho. Lucy podía oírlo. Y en aquel momento se quedó bloqueada, sin entender porque ocurría aquello. Es decir, Natsu no debería estar nervioso por nada. No la amaba, ¿cierto? Se apartó entonces del pecho de su mejor amigo, solo lo necesario para alzar la mirada y observarle a los ojos.
—¿Estás bien, Luce?
Una ola de un calor que solo sentía con él volvió a propagarse por su pecho, sintiéndose capaz de superar cualquier obstáculo si tenía a Natsu con ella. Se mordió el labio mientras se decidía a actuar, ¡no había marcha atrás, debía hacerlo! Todos se estaban esforzando por ella, por ellos; ella igual debía hacer su parte.
Se dio fuerzas para ponerse de puntillas sobre la arena, al mismo tiempo que el agua de su alrededor aumentaba su fuerza; parecía que brillaba. Nadie los veía en ese pequeño espacio que Juvia había formado, y la maga estelar lo aprovecharía.
Natsu no se movía, solo la miraba curioso, con una ceja alzada. Ella no se dejaría amilanar, ya no. Entonces sus labios quedaron al mismo nivel —aun separados— que los del pelirrosa. La rubia podía sentir su acelerada respiración, pero no la de Natsu. Él estaba tranquilo, casi sorprendido por el comportamiento de ella.
La maga estelar se movió, por lo que acercó su cabeza hacia la de él, sus labios hacia los del joven. Por fin iba a cumplirlo, iba a besar a aquel que amaba, casi ni se lo creía. Pero entonces en el momento en el que sus labios se rozaron la columna de agua que los rodeaba desapareció. Y parecía que a la vez de igual manera lo hacia la especie aura mágica que los mareaba.
La rubia se quedó quieta, justo para el momento en el que un balón de playa golpeó su cabeza, haciendo que del golpe se tropezase y cayese al mar. En las toallas, Juvia maldecía su suerte porque aquel niño se hubiera acercado a la columna de agua que había creado alrededor de sus amigos. Porque si ese niño la hubiese tocado, muy posiblemente estaría herido. Suspiró, observando pues como Lucy caía al agua.
—Al final Juvia tampoco pudo conseguirlo.
Y Gray la observó a su lado, igual de defraudado porque aquel niño lo hubiera estropeado todo; pero estaba orgulloso de Juvia y el como ella había actuado. Tomó una de sus manos, llamando su atención, para luego señalarle con la cabeza a sus dos amigos.
—Yo no diría eso del todo. Digamos que le diste a Natsu algo en lo que pensar. Lo hiciste genial, Juvia.
La peliazul se sonrojó de pies a cabeza, mirándolo sin palabras, para después tirarse sobre él; otra vez. El azabache maldijo —en bajo y sonrojado—, mientras tenía su cara en el escote de la joven.
—¡Gray-Sama, es usted tan bueno con Juvia!
—Juvia… me aplastas.
Porque Gray tenía razón, ya que Natsu tras ver caer a Lucy por un balón de playa, se quedó unos segundos estático, sin acabar de procesar lo que había ocurrido. ¿Qué demonios había pasado? ¿Por qué… estaba tan nervioso? Cuando escuchó a la rubia quejarse reaccionó, agachándose para ayudarle a levantarse.
—¿Te hiciste daño, Luce?
—Maldición… solo siento como si un bollo fuera a salirme en la frente, pero por lo demás estoy bien.
Ambos observaron al padre del niño tomar el balón de playa y disculparse en nombre de su hijo, quien segundos después traído por su madre lo hizo también. La maga estelar le restó importancia, mientras observaba a su amigo. Se esperaba una broma o cualquier frase graciosa, pero él solo estaba serio. Con una expresión inamovible, y unos ojos que Lucy sabía al mirarla que al menos mostraban preocupación por su persona.
Tomó su mano para cuando él la ayudó a levantarse, y aun mantuvo una mano en su frente. Todavía mirándolo tras sus gafas de sol se preguntó si quizá sin ellas podía descubrir que era lo que pasaba por su cabeza.
Él le tomó la mano y tiró de ella dirección a las toallas, mientras su ceño se fruncía sin tener una razón para ello. A Lucy lo único que se le ocurría es que quizá Natsu se había enfadado con ella.
¿Y si todo esto comenzaba a ser una mala idea?
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N&L
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¿Y que os pareció? Para mandar una nota al niño maldito que interrumpió el beso NaLu llamen al… ifjeiwijeiewjif9oirjexD. La verdad, hasta yo misma me cago en el niño. ¡Que malditamente inoportuno, por Dios! Y encima le da a Lucy un balonazo en la frente. Pobre mujer jdhewuicjndejidjfnje.
Lamento el retraso de un mes —o algo másxD—, pero estaba realmente ocupada. Espero que sigáis teniendo ese hermoso interés en esta historia y continuéis dejándome esos reviews tan bonitos que dejáis que me hacen extremadamente feliz. Recuerdo que jamás dejaré sin acabar una historia, solo tenedme paciencia, porque igual me tardaré en el próximo capitulo.
Juvia para mí es un personaje genial. Aunque normalmente no me gustan los personajes que están enamorados perdidamente de una persona y que luchan solo por ello, creo que Juvia esta retratada de una manera fabulosa; que sí, esta enamoradísima de Gray y se preocupa por él, etc, pero es graciosa, sincera... También lucha porque sus amigos y por los que le importan sin dudar. Eso me lo demostró en los Grandes Juegos mágicos. Creo que me ganó definitivamente en la saga de Tartaros.
Con respecto a la reflexión de Lucy, es mas una teoría mía que nada. Pienso que Lucy quiere buscar que es ser maga estelar, desde siempre me lo pareció. O sea su madre lo fue y ella pienso que quiere dar significado a su pasado para encaminar su futuro.
…
*Tenia ojos, maldición:y no os hagáis las inocentes porque todas sabemos que es verdad lo que digo ahí(?).Adoramos a Gray cuando lo hace, ¡todas lo adoramos! Y ellas también, yo lo sé(?). Aunque a mí se me van mas con Laxus pero meh, Gray también se lleva mi atención (?).
…
*Se otorga a sí misma un momento de fangirleo* Como no os di GaLe, aquí tenéis un poco de Gruvia que amé con todo mi corazón y que algún dia haré un fic de ellos parecido a este tipo. No igual ni siguiendo la línea de éste, claro está. ¡Amé los momentos Gruvia! *shora'*.
En fin os agradezco el leer, los favoritos y los follows. Y por supuestísimo, agradezco los reviews a mis amores —porque cada uno que me deja review para mí es un amor—: Ema Hinata, lady-werempire, Peke-san, Tobitaka97, Giuly DG, JiJiYong, superpepe1098. Principalmente a vosotros os pido excusas por el retraso. Pondré en el resumen el mes en el que actualizaré, ya que estaré un poco ocupada con la universidad.
Os mando un besazo a todos, y ¿a quien apostáis para la siguiente manera?:3
Se despide TemariAckerman06.
