¿Ya os dije que os amo? Kfjrnejofkfjkdof. Gracias por el apoyo en forma de reviews, favs, follows, ya sabéis; no me cansaré de repetiroslo:3

Y chicos, me encanta el GrayLu, porque soy crack hasta la muerte, pero no os miento cundo os digo que en el capítulo anterior en absoluto pensé en el GrayLu cuando lo escribía —ante todo soy NaLuxD—. Para mí Gray y Lucy son una hermosa brotp, pls también les shippeo; pero me gustan mucho, mucho más como brotp.

Así que por décima vez: esto es un NaLu, no me os rayéisxD. Si yo digo NaLu, es que es NaLu. No miento a mis lectores; engañar sí, pero mentir nope. Fuehwqiwfhei, hay que ser malvada para una trama interesante, hermosa y dramática (?).

La canción será Encadenada a ti — Malú. Mi artista favorita, mi ídolo tenía que ir aquí por cojones. De verdad, me dan tantos feels sus canciones.

Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima.

Que os guste.


N&L


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Manera 6:

¿Con… una actuación?

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Mirajane Strauss solía jactarse por ser una mujer tranquila, paciente —alguien así debía haber en ese gremio de locos— y con una personalidad que era famosa por su amabilidad. Siempre con una sonrisa en los labios. Jamás faltaba. ¿Cómo no quererla o añorarla cuando no estaba en la barra actuando de camarera?

Eso dejando aparte que era una de las magas más fuertes del lugar junto con Erza. Sí, nadie quería verla enfadada. Pero la mujer de pelo blanco no solo tenía esas cualidades que cualquiera podría definir con solo verla actuar.

Los que la conocían bien sabían que era una persona muy observadora, también extremadamente inteligente. Por favor, que el tema de mirar de reojo era algo obvio. La mayoría de personas lo hacía de manera pésima. Pero ella no, a aquella mujer nadie la cazaba observando de reojo a Lucy. Esperando una sonrisa o algo que le confirmara que faltaba cada vez menos.

Maldición, que Gray había hecho ya su trabajo; mejor de lo que se esperaba, vaya. No podía evitar haberse sorprendido de que hubiera cumplido sus dos premisas: el engañar a Lucy con su manera y el cumplir a la vez la misma.

Lucy no sabía que Gray había hablado con Natsu. Tampoco sabía que Gray jamás tuvo pensado que ella viese a Natsu. Los celos sí que lo habían pensado, o al menos aquello le había dicho Gray, pero no esperaba un éxito tan rotundo; y que Lucy ayudase de esa forma.

Lo único que había tenido que hacer la maga de clase S había sido hablar con Juvia a su vuelta de la misión. Gray se lo había pedido como especie de favor por participar en su "Plan del Amor". Si dijera la maga que había sido fácil conversar con la mujer de pelo azul estaría mintiendo. Aunque bueno, Mirajane Strauss tenía sus trucos para convencer a la gente. Y Juvia no fue menos.

Todo había salido según lo planeado. Sí, Natsu por fin estaba sin venda en los ojos y la maga estelar parecía saber cómo actuar. A pesar de su confusión por el comportamiento de Natsu, Mirajane confiaba en ella. Ya no podían echarse atrás, esa sería la sexta manera.

No pudo evitar que una suave risa escapase de sus labios. Se tapó la boca para hacerla menos sonora. Según ella, se estaba riendo suavemente, sin llamar la atención, y de manera cálida y relajada; de buen humor.

Sin embargo, la gente de la barra no opinaba igual que ella. Ya que por primera vez en años, decidieron que el suelo sería un lugar demasiado cómodo donde sentarse por ese día.

—¿Qué…?

Lucy Heartphilia, al ver el panorama en el suelo del gremio, decidió no moverse. Quizá ese día que parecía haberse pasado a llamar el de sentarse en el suelo, no había sido buena idea ponerse falda. Suspiró, escuchando a Mirajane llamarla. La miró, con una sonrisa asustada, a lo que la maga de clase S salió de su lugar tras la barra de un suave salto.

Anduvo hacia la rubia con todo el cuidado que una mujer como ella tenía. Bueno, a veces pisaba una cabeza que otra, pero era algo que no podía evitar. Que se levantasen del suelo. Sonrió aún más cuando llegó hasta su amiga, pasando un brazo por sus hombros.

Oh, no, Lucy sabía que aquel comportamiento no traía buenas consecuencias.

—Lucy, qué bueno verte. ¿Qué tal ayer? ¿Todo bien?

—S-Sí, todo fabuloso. La pasamos genial.

Su sonrisa le dio aún más miedo. Demonios, siempre estaba ahí. Pero la rubia comenzaba a ver a través de ella. O bueno, al menos detectaba cuando era una sonrisa malvada o de buen humor.

Sí, sin duda aquella era una sonrisa de planes malévolos.

—Sígueme, hoy la manera está más cerca de lo que piensas.

Lucy no pudo evitar el verse tironeada hacia el piso de arriba del gremio. La gente comenzaba a reunirse frente al escenario, y ella sabía que algo raro iba a pasar. Pero no sabía el qué. Aunque, para su desgracia, sabía que ella estaba en el meollo del asunto.

Se paró, obligando a Mirajane a que hiciese lo mismo, cuando de lejos —saliendo de una de las habitaciones— Levy McGarden —sí, la mismísima Levy McGarden, la de pelo azul, su gran amiga, la de baja estatura, la genio; sí, ella— se reía casi con lágrimas en los ojos mientras veía a un Gajeel avergonzado. Sin poder evitar que ella riera.

Lucy no tenía duda de que Levy reía por el vestuario del Dragón Slayer, llevaba unas pintas que en absoluto se parecían a las típicas suyas —siempre de oscuro, siempre escondiéndose de algo o de alguien—. Esa vez iba de banco, y la maga estelar podía jurar que la misma Levy había sido quien le había convencido de salir así.

De un momento a otro, se fijó en que Mirajane miraba la escena embelesada, con la sonrisa en la los labios —esta vez era una llana, sincera y pura sonrisa; casi podía decir que orgullosa sonrisa—. Pudo comprobar, al volver a mirar a la pareja, cuál era la razón.

Gajeel tapaba la boca a la pequeña maga, pidiéndola silencio. Ella se negaba, o eso imaginaba por sus gestos, hasta que le vio apartar la mano la del chico y sonreír sin tapujos. En ese momento podía oír sus voces susurrando.

—Para de reírte, enana.

—Es que pienso en cómo estas vestido y a la diferencia de cómo ibas antes, y me hace gracia. Sobre todo recuerdo que te negabas a ponértelo. Y como… —infló sus mofletes, en un arduo esfuerzo en evitar volver a reír— Mira-San y yo te convencimos… para que te lo pusieras.

—Basta, eres molesta. Te lo haré pagar. N-No veo la gracia, enana.

Ella dejó de reír para luego posar una mano en la mejilla izquierda de él y sonrojar un poco más al pobre Gajeel. Pero ella no pensaba en lo mismo que el mago, oh, no; la rubia había descubierto que Lev era más malvada de lo que creía.

Sobre todo cuando en vez de darle un beso a su novio, le dio unas palmadas en la mejilla. Sin poder aguantar, segundos después, la risa que pedía salir desde la boca de su estómago. A Gajeel le tembló una ceja, pero eso no le impidió sonreír levemente al ver como ella reía.

Lucy, podía decir con claridad al verlos, que Gajeel obtenía siempre su venganza. De una manera u otra, estaba claro. Y de la manera que estaba usando ahora, besándola para hacerla callar y avergonzase, y que entonces ella le gritase e intentase empujar —sin éxito—. Algo efectivo sin duda, porque Lucy observó como él la abrazaba y ella se dejaba querer; sin nada que esconder.

Porque al ver las facciones tranquilas y felices de su gran amiga, la Heartphilia tenía algo claro; algo sobre lo que estaba absolutamente feliz: Levy McGarden estaba enamorada hasta las trancas del tipo forzudo y come hierro.

Qué envidia les tenia a ellos también, maldita sea.

—¡Gajeel, Levy, hola! ¿No interrumpimos nada, cierto?

Lucy quiso reír, de verdad, pero de la impresión por esa impulsividad de Mirajane no pudo. Aunque no se impidió sonreír al verles apartarse sonrojados y nerviosos. Como si la maga de clase S les hubiera pillado haciendo alguna travesura.

Demonios, eso había sonado peor de lo que creía.

—¿Serás capaz, Lucy? Gajeel puede cambiar su manera si tú no te sientes cómoda.

—¿Que dices, enana? No voy a…

Una mano delante suya le impidió continuar hablando. Nadie podía saber mejor que Gajeel el poder que tenía aquella mocosa. Bufó, rascándose la nuca. No dudaba que ella era más fuerte que él; mil veces más.

—No te preocupes, Levy, estoy bien. Debo ser valiente. Si no lo intento no lo conseguiré, ¡debo de darlo todo!

—¡Esa es la actitud, Lu-chan! —Exclamó Levy, alegre, y menos seria que antes—. ¡Tienes que darlo todo! Además, Mira-san y yo elegimos este atuendo porque era perfecto para ti. Deslumbrarás.

—S-Si vosotras lo decís… —Susurró tocándose levemente el pelo, ahora hecho una trenza a mitad del mismo.

No estaba muy segura de sí con ese top blanco y esos short negros podría hacer algo, su ombligo estaba al descubierto y aunque pareciese raro —ya que por su ropa no parecería aquello una novedad— el ir como la habían preparado otras para hacer la manera de Gajeel le era extraño. Y sí, también vergonzoso.

Mirajane frunció el ceño, se preocupaba demasiado. De seguro todo saldría genial. Ella tenía un palpito, así, de repente; una premonición de la auto-proclamada "Celestina de Fairy Tail". Todos deberían empezar a conocerla por ese hermoso nombre. Se despidió de sus amigos, deseando a Lucy suerte con una pequeña sonrisa, para descender entonces al primer piso, avisando al maestro que pronto empezarían.

Se dirigió hacía una mesa donde se encontraban Natsu, quien pareciere perdido en otro mundo, con Happy, Charle, Gray, Erza y Wendy, quienes miraban extrañados al mago de fuego. Aunque lo disimulaban bien entablando conversaciones sobre otros gremios, en las que raramente Natsu no se metía.

Sí, Gray lo había hecho maravillosamente bien.

Tomó su bandeja que había dejado en una de las mesas cercanas a la de su objetivo, recogió un par de jarras, y poniéndose tras la espalda del pelirrosa posó una mano en su cabeza; mientras que con la otra sujetaba la bandeja. Pudo notar la leve sorpresa del menor, y las miradas del resto de la mesa sobre ella, pero su sonrisa no desapareció.

—Natsu, creo que la actuación de hoy te gustara. La canción tiene una letra muy bonita. Escúchala muy atento, ¿sí?

Continuó su paso, retirando la mano de su cabeza, y ampliando su sonrisa al ver como él la miraba curioso. Pero aquello fue solo por unos segundos, lo que pudo aguantar su curiosidad junto a su ceño fruncido. Aunque éste se mantuvo —todo hay que decirlo— el mago giró su cabeza hacia el recién montado escenario, preguntándose qué demonios escondía Mira.

Erza, desde su asiento, sonrió orgullosa segundos antes de girarse junto al resto. No se olvidó, por supuesto, de felicitar a Gray y a Wendy, posando una mano en sus cabezas. Quiso darle un agradecimiento más sincero a Gray por su gran idea, por lo que le dio una palmada en la cabeza, olvidándose que llevaba puesta su armadura.

Suspiró cuando observó al mago de hielo tirado en el suelo, balbuceando cosas raras. Vamos, ¡que solo había acariciado su cabeza! Gray estaba muy sensible últimamente. Wendy quiso ir a curar a Gray, pero Happy y Charle se lo impidieron. Temían que Erza les agradeciese de esa manera también. No querían morir tan jóvenes e inexpertos.

De repente —inconscientemente interrumpiendo esa situación— las luces del gremio se apagaron. En la oscuridad, el hijo de Igneel se cuestionó que era lo que estaba pasando durante esa semana en su hogar. Se rascó la cabeza, intentando buscar alguna razón lógica, para cuando una luz iluminó aquel sospechoso escenario.

No entendió porque Mira le dijo que estuviera atento a la actuación de ese idiota de Gajeel. Sinceramente, estuvo a punto de marcharse. Pero si lo hubiese hecho se habría perdido algo que no olvidaría jamás. La figura que vio segundos después sobre el escenario, sentada en otra silla junto al mago de hierro, le dejó aún más descolocado si era posible.

¿Desde cuando la Lucy que él conocía cantaba?

La canción no podría ser otra que no describiese sus sentimientos hacia Natsu. Ella no cantaba mal, pero si lo hacía soportable. Gajeel le había dejado cantar, él solo se encargaría de acompañarla con la música; lo cual agradecía, el estilo del Dragón Slayer de Hierro era demasiado ortodoxo para ella.

Antes de empezar a cantar se sintió intimidada por las miradas de todos hacia ella, hacia su look, hacia el micrófono que sujetaba. Estaba algo raro, lo imaginaba, demasiado arreglada para una simple actuación; ¡aunque nadie sabía que ella cantaría! No la guapísima Mirajane con voz angelical; no. Ella. Lucy. Que solo había cantado en la ducha.

¿Gajeel en verdad estaba loco? Maldita sea todo. Suspiró, mirando por leves momentos a Mira, pensando seriamente en salir de allí corriendo. Pero su mirada y las fuerzas que le mandaba con ese asentimiento de cabeza, la hicieron quedarse y jugárselo todo.

Alzó la vista, mirando al público. Si mirase a Natsu todo el rato sería demasiado obvio. ¡Y no podría entonar bien, maldición! Solo me miraría como si no quisiera la cosa, pasando su mirada entre todos y parándola más de lo normal en él. Solo por curiosidad, nada más.

Bueno, ¿a quien quería engañar a estas alturas? Ya se sabía por qué lo hacía.

"Decidida a quererte sin más, a lanzarme al vacío detrás.

Ese impulso que me das, cuando no me atrevo a más."

Abrió los ojos tras cantar ese primer trozo y pudo ver como casi todos la miraban con la boca abierta. Y sí, de reojo comprobó que ese estúpido también lo hacía. Algunos silbidos se escucharon, y una pequeña carcajada de Gajeel le demostró que debía confiar más en sí misma. Sonrió, la canción solo acababa de empezar.

"Empeñada a perderme otra vez en señales de humo y papel.

Destinada a morir si esta vida es sin ti.

Por ti, pude ver el sol tiritar cuando te vio marchar.

Y he visto a la luna llorar..."

Qué bonita era esa canción, tan relacionado con ella ese párrafo. Sonrió de nuevo al ver a algunos levantados y silbando su actuación. No lo estaba haciendo tan bien como Mira, pero que los del gremio sonriesen y disfrutasen con ella era una alegría tremenda para ella. Miró a Gajeel y tras asentir, dio paso al estribillo.

La parte con la que más identificaba a Natsu, a ella, a su relación… o más bien, a la unilateralidad de la misma.

"Y tú impredecible como es el viento, inalcanzable desde hace tiempo.

Me siento encadenada a ti.

Y tú que me abandonas en el intento de hacerte mío por un momento, te intento.

Encadenado a mí."

Y lo miraba.

"Confiada en que no hay dos sin tres, en que pronto se cruce otro tren que me lleve a donde estés sin manera de volver."

Maldita sea, no podía dejar de mirarlo mientras cantaba. Estaba acabada, iba a darse cuenta de todo.

"Tan posible e incierto a la vez, que me cuesta dejar de creer, que sin trampa ni cartón hoy se cumpla mi ficción."

La letra era para ellos, ¡Dios, se daría cuenta! En verdad quería matarse, porque aunque la voz no le menguaba, los latidos de su corazón habían aumentado considerablemente.

Y aunque siguió cantando, sabiendo que se acercaba el final de la canción, le era imposible mover sus ojos de él. De sus hermosos ojos. De su pelo rebelde. De esa maldita boca que le sonreía como nadie, que le importaba más que a nada en el mundo.

El final llegaba sin poder impedirlo, sin poder remediarlo. Cerró sus ojos por unos momentos, sacando un valor que ni ella explicaba su origen, y levantándose se puso al frente del escenario. Abrió los ojos, mientras daba el máximo para el final de la canción.

Iba a hacerlo, lo cantaría mirándole sin miedo. En cuanto le miró, él también se había levantado. Y Lucy pudo jurar, que esa parte final de la canción en la ducha jamás le había salido tan bien.

"Y tú impredecible como es el viento, inalcanzable desde hace tiempo.

Me siento encadenada a ti."

Parecía como si ambos estuvieran solos en aquel lugar. No escuchaba las voces del resto. La música solo volaba entre los dos, como si fuera algo eterno; algo así como el viento. No sabía por qué, pero pudo jurar que lo que quería decir también estaba volando entre ellos.

Lo que no sabría es si a Natsu le estaba llegando.

O, si simplemente, estaban aún demasiado lejos.

"Te siento, encadenado a mí."

La música acabó, los aplausos sucedieron. Entonces, dejó de ver a Natsu porque todos sus compañeros se habían levantado a aplaudirla, acercándose lo más posible al escenario. Ella cerró los ojos por unos segundos, para después sonreír y agradecerles por el apoyo.

Aun respiraba agitada, sin explicar nada de lo que había ocurrido. ¿Qué demonios había sido todo eso? Por un momento sintió como si él… como si él… No, tonterías. Su cerebro le estaba jugando una mala pasada. Maldita sea, eso dolía. Se marchó, agradecida pero confundida.

Sí, puras absurdeces.

Media hora después, había intercambiado bastantes palabras con Mirajane. Entre ellas algunas donde parecía que su cerebro y ella se habían fusionado para ilusionarla en vano. Como si fuera otra persona, la ignoró y salió corriendo cuando no pudo más. Ignorando a Erza ya otros que se encontraba en el camino.

Aun dentro del gremio celebraban algo que ella no comprendía. Y le daba igual, sinceramente. Se apoyó sobre uno de los árboles de la parte trasera, agradeciendo el apoyo cuando su corazón latía acelerado. No lo comprendía. Seguía sin hacerlo.

¡Esa mirada de Natsu, que se hubiera levantado junto a ella! Oh, y no solo eso. ¿Cómo no iba a estar confundida si todo lo que notó entre ellos era mucho más que puro aire. Mucho más que simple oxígeno. Dios, le daba vergüenza admitirlo, hasta pensarlo; ella no era de novelas exageradamente rosas.

Podía jurar que había sentido amor. ¡Sí, lo había sentido! Pero igual que lo había notado, ello se evaporó en cuanto la última nota de la canción sonó y ésta finalizó. Todo volvió a su cauce, los gritos, el Natsu que ella nunca entendería de nuevo escondido entre la gente.

Mirajane le dijo algunas absurdeces de que Natsu no había dejado de mirarla en toda la canción. De que estaba ansioso. De que no había parado de apretar sus manos, como si estuviera conteniéndose. ¡No lo entendía, no entendía nada!

Una enciclopedia de Natsu aquí, por favor.

Quizá así podría acabar de entenderle. Aunque se jactara de ser una de las personas que más le conocía —en su interior creía ser la chica que más le conocía—, siempre quedaba algo de él que no llegaba a tocar. Que no conseguía comprender. Suspiró, dispuesta a volver al gremio porque estaba haciendo un frio del demonio y había salido sin nada que cubrirse.

Cuando alzó la vista se quedó muda, quieta, con los ojos abiertos de par en par, con los labios entrecerrados; observaba al tipo que ponía su mundo patas arriba con los puños apretados mirándola fijamente. Tan serio como pocas veces le había visto. Quiso decir algo, formar alguna frase que explicara lo que había pasado.

Más bien, que se lo explicase a él. Porque ella tenía clara su razón desde hace tiempo. Abrió la boca, empezando a decir su nombre pero no pudo ni tan siquiera acabarlo. Él venía hacia ella andando rápido, parecía más decidido que nunca, y Lucy no pudo ni tan siquiera moverse.

—Nat… ¿Qué…?

Vaya, ni una frase completa, nada coherente. Se superaba a sí misma.

Sin embargo, tampoco pudo seguir pensando, ni planteándose que estaba sucediendo ahí. Porque se perdió. Se perdió del todo. Quizá estaba un universo diferente, en un lugar que no era el patio de su gremio. Aunque aquello era algo en lo que podía estar errónea.

Al fin y al cabo, que Natsu estaba besándola era tan real que parecía un sueño. Las manos de él en su cara, tocando sus orejas, manteniéndola contra sus labios con los ojos cerrados. No perdió tiempo, cerró sus ojos correspondiendo al beso de él.

No fue nada pasional. No fue nada excesivamente largo. Pero maldita sea si lo disfrutó, porque con una mano en su pecho no le dejó irse hasta que se quedara sin aire. Y con esto ocurrió ambos se separaron, mirándose a los ojos con las respiraciones aceleradas.

Pero algo ocurrió, algo que Lucy no pudo ni tan siquiera evitar. Sus ojos brillaban cuando lo miraba, no podía ignorarlo. Toda ella lo gritaba. ¿Una idiota? No, simplemente era una egoísta por querer tenerle cuando antes a su lado.

Un 'Te quiero' sin voz.

Y como siempre pasaba entre ellos, Lucy estaba segura que él la había entendido. No por ello se apartó de ella, como si hubiese sido golpeado, tapándose un ojo, para entonces darse la vuelta y correr hacia el interior del bosque.

Ella miraba atentamente el suelo, sin entender cada vez más y más cosas. Solo pudo ver algo en él antes de que le perdiera de vista: sus puños estaban apretados. Recordó las palabras de Mirajane sobre su actitud. ¿Qué si Natsu estaba conteniéndose? No, ahora lo tenía claro, Lucy simplemente creía que estaba intentando liberarse de algo.

Algo que estaba atándole, apretándole tanto que le obligaría a oprimir sus puños a un nivel como para acabar sangrando. Sentía pena por su amigo, quería ayudarle. Pero no sabía cómo, ni porqué. Es más, sentía que ella tenía que ver en aquello.

Se mordió un labio, dando unos pasos hacia atrás, encontrando el árbol donde había estado apoyada minutos atrás. Se dejó caer por el tronco del mismo, y, mordiéndose el labio, maldijo. Porque la canción había dado en el clavo, pero nunca se imaginó que tuviera tanta puntería. Tanta como para que fuese tan real.

Cerró los ojos, sin saber qué hacer, sin entender muchas cosas; mientras se apretaba con fuerza el labio.

Su amigo estaba encadenado.

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N&L


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Ya creo que ni tiene sentido disculparme por mi tardanza —aunque ya lo haya hecho(?)—, porque en verdad doy ascazoxD. Pero bueh, no volveré a actualizar hasta febrero por exámenes, así que ya sabéis, esperad por mí que nunca abandono nada. En el resumen pongo el mes en el que actualizo cuando esté segura. Pero os adelanto que la próxima es en febrero, porque no tengo exámenes ya xD. Estoy actualizando otras historias porque las acabo antes que este fic, ya que a éste es a uno a los que dedico más tiempo. En fin, igual lo lamento (?) dhwuid.

Si os soy sincera, me considero pésima en el GaLe. ¡Me encantan, de veras os lo digo! Pero no sé qué me pasa que no les cacho del todo cuando voy a escribir de ellos. En fin, espero que al menos os haya gustado dentro de lo cabe el mini momento GaLe que os había dicho que pondría. Nunca había publicado algo de ellos, así que ya quería probarme.

Os habréis quedado descolocados con esta manera, pero yo os recuerdo que todo se acabara entendiendo. Lo de Natsu tiene explicación, ya la tengo más o menos pensada en mi cabeza. Y bueno, a ver qué pasa ahora. Lucy perdida de la vida —yo también lo estaríaxD— y Natsu encadenado. ¿Os suena del final del capítulo anterior donde…? Ups. Udhefbewidfhjeiodifjvfe. No meto cosas al azar *silba haciéndose la loca *.

Me parece preciosa la parte donde ese "te quiero sin voz" de Lucy aparece —tomé la idea de la canción 'Ya No – Manuel Carrasco', por si queréis escucharla, es preciosa—. Porque en este fic la estoy poniendo como "enamoradísima", y Dios, a todo el mundo se le nota en los ojos, en todo, cuando está enamorado/a de otra persona. Me pareció precioso aunque me matéis (?). Solo quedan 4 maneras:3.

Reviews:

Chicacreep: mi intención no es mataros (?). iduhe3uedheudf, de verdad que no lo esxD. Me alegro que te gustase, y como ya dije se me hace imposible actualizar pronto o más seguido, aun así espero que me sigas leyendo con la misma ilusión. Gracias por el review.

MiuInNeverland: awww, fjehfuje, joo mil gracias por tus halagos. Me hace muy feliz que te esté gustando la historia. Aquí tienes la actualización, a ver que te parece:3. Te agradezco el review e igual me hace feliz que te gustaran mis historias. Sí, me hallo pensando en alguna que otra historia NaLu, te lo aseguro.

Espero que os haya gustado, y ya sabéis, reviews, favs, follows y demás, que me hace mucha ilusión siempre el leeros. Dios, me enorgullece ver lo fieles que sois. De verdad, esta escritora os quiere.

Se despide TemariAckerman06.