Otra apuesta

capítulo 2: Enfrentamiento.

Catrina llegó con Emily, que se encontraba dándole color a unas rosas medio marchitas, en un enorme jardín algo descuidado; esa era su forma de pasar el tiempo. La Madre Naturaleza sintió la presencia de la Muerte de inmediato, así que se giró para encarar a la hermosa Catrina.

-Qué agradable sorpresa, Catrina.- habló la chica, sin entender por qué ella estaba ahí-. ¿Está siguiéndome? Sé que hace un rato estaba mirándome pero no dije nada.

-Oh, linda, te diste cuenta. Lo siento, íbamos pasando por ahí por casualidad, no pude evitar detenerme a verte a ti y a tu... amiguito.

-Sí, a mi amiguito.- el tono con el que la Muerte había pronunciado esa palabra no le agradó para nada, así que no pudo evitar ser sarcástica al hablar.

Catrina resopló, tenía sólo unas horas para ganar, y aunque lo que estaba a punto de hacer era algo muy bajo, no iba contra las reglas. Xibalba iba a convencer a Jacky de ayudarlo, diciéndole que parte de la apuesta era que Catrina no podría hacer nada para meter a la chica en problemas con su padre. Catrina también necesitaba una motivación para Emily, y ya tenía la indicada.

-Está bien, escucha, hice una apuesta con Xibalba, una que te involucra a ti.- Emily escuchó sin decir nada-. Para media noche debes haber besado a Jack Frost antes que otra chica.

-He oído suficiente.- alzó la mano para parar el parloteo de Catrina. Emily se giró para irse-. No me metan en sus juegos.

Catrina se materializó frente a la chica, con ojos suplicantes y sonrisa amable, prosiguió.

-Si ganamos te daré algo a cambio.

-¿Qué podría darme para que yo accediera a hacer tal cosa?- habló en tono ácido, viendo a la Catrina sólo de reojo.

-Aunque no es algo que se acostumbre hacer, podría darte una visita a la Tierra de los Recordados, para que puedas ir a ver a tu madre.

Emily se sorprendió ante esta propuesta, giró para ver bien a Catrina y comprobar que no mentía. Eso era totalmente alucinante.

-No sé si valga la pena.- dijo con voz fría.

-¿Ah?

-¿Besar a un niño de hielo para ver a mamá? No lo sé. No me malinterprete, Catrina, extraño a mi madre, pero los muertos, muertos están. Además, si la veo seguro me hará cientos de preguntas incomodas sobre mi padre, eso es una situación que yo no quiero pasar.- estaba dudosa, no muy convencida sobre sus opciones y sin saber qué decidir-. Aunque sería agradable verla una vez más...

-¿Has tomado tu decisión?- Emily asintió-. ¿Aceptas mi propuesta?- Emily volvió a asentir-. Bien, te diré los detalles más tarde.

-Una cosa, Catrina.- habló la chica con seriedad, con una voz casi maligna-. Xibalba escogió a una chica también ¿no es así? Dígame... ¿quién es la niña que se quiere interponer entre mi premio y yo?

Por su parte, Xibalba fue al encuentro con Jacky. La hija del espíritu del Halloween acababa de molestar a un par de niñitas, haciéndolas caer en el suelo mojado. Jacky iba caminando por la calle, muy contenta, cuando de repente de un callejón unos brazos la atraparon y la llevaron a las sombras.

-¡Kyya! ¡Suelta!- gritó la chica, agitándose estrepitosamente. Se giró para darse cuenta de quien la había capturado era Xibalba-. ¡¿Qué haces, animal?! ¡Te acusaré con tu novia!

-Escucha, niña, hice una apuesta con Catrina y necesito que hagas algo por mí.- habló con un tono tenebroso, de una forma a la cual nunca se había dirigido hacía Jacky.

-¿Qué, qué ,qué, qué? ¡Suelta!- se quitó los brazos de Xibalba de encima y le gruñó entre dientes, como gato amenazado. Recobró la compostura y se dirigió hacía su acompañante-. ¿Qué quieres?- preguntó, entrecerrando los ojos.

-Necesito que beses a Jack Frost.

-¡¿Qué dices?!

-Aposté a que tú podrías conseguir que Jack Frost te besara, puse mi confianza en ti.- le habló casi como si la amenazara-. Debo ganar esta vez, hazlo, la apuesta también te conviene a ti.

-¿Ah? ¿sí?- se interesó en saber si lo que le proponía era conveniente para ella o no.

-Parte de mi apuesta era que si yo...- se acercó a la joven y corrigió lo que dijo-. Si nosotros ganamos, Catrina ya no podrá acusarte con tu padre nunca más.

-¿Por qué iba eso a ayudarte a ti?

-Porque era la única forma para que tú me ayudaras a ganar.

-Hmm...- lo consideró un momento-. Pero... ¡¿Besar a Jack Frost?!

-Jack tendrá que besarte a ti antes de media noche, vamos, que el niño no está tan mal ¿o sí? Sólo tienes que motivarlo un poquito.

Jaqueline se avergonzó mucho con eso, se sonrojó completamente, pero actuó como furiosa e indignada.

-¡No, no! ¡Jodete, Xibalba!- gritó, tratando de disimular su sonrojo.

Xibalba dio una carcajada maliciosa y le dio unas palmadas a la cabeza de Jacky, como si fuera una niña pequeña.

-Entonces sí quieres besarlo.

-¡No!- gritó la chica, completamente nerviosa-. ¡Está bien, está bien, lo haré! ¡Pero sólo para demostrarte que no me pongo nerviosa al ser besada y porque estoy harta de que Catrina me amenace!

En otra parte, Jack Frost se encontraba tranquilamente llevando una nevada en alguna parte de Canadá. Faltaban unas 13 horas para media noche, al menos en el horario de México, el cual era el que usaban para la apuesta. Jack Frost no sospechaba que su diversión sería interrumpida.

El Guardián de la Diversión se encargaba de divertir a algunos niños con la nieve mientras estos se terminaban los dulces que habían conseguido en Halloween. Después de un rato, Jack se alejó un poco de la ciudad en donde se encontraba, voló por un extenso bosque de pinos cubiertos con nieve, hasta que se dio cuenta de que era perseguido.

-¿Qué haces, Emily?- preguntó, girando para ver a la mujer, sin dejar de volar.

-¿Terminaste de teñir las hojas para el otoño?- preguntó, tratando de sonar amable, dando una excusa por estar ahí.

-Sí...- se puso pensativo-. Casi todas ¿Viniste hasta aquí sólo para preguntarme eso?

-¿Qué tiene de malo venir a ver a un amigo?- preguntó con aparente inocencia, extrañando a Jack.

Jack detuvo su vuelo, por lo cual Emily también lo hizo; él la vio directamente, sospechando que había algo raro.

-Siempre dices que estás muy ocupada como para jugar conmigo.

-Te gusta jugar con niños ¿no es así?- habló, sintiéndose idiota por estar en esa situación-. ¿Podríamos jugar un poco con ellos? A las niñas les gusta las flores...

-Las flores no crecen en la nieve.

-Eso será lo divertido.- dijo con complicidad, dando una media sonrisa.

Llegaron a un pueblo cercano, Jack hacía una nevada y los niños se maravillaban al ver crecer las flores de una forma tan magnifica. Madre Naturaleza debía admitirlo, sí era entretenido ver a los niños jugar, pero no debía olvidar por qué realmente estaba ahí. En un momento de distracción, ella tomó la mano de Jack, este la miró sin comprenderla. Ella sólo le dedicó una bella sonrisa, aunque en el fondo no puedo evitar seguir sintiéndose como una completa idiota al actuar así.

-Es divertido pasar el tiempo contigo.- habló con una voz demasiado dulce para ella, dejando a Jack pasmado.

-Creo que después de todo sí sabes divertirte, Emily.- comentó, sonriéndole también.

"¡¿Qué diablos quería decir con eso?!" pensó Emily "¡¿Acaso la veía como alguien aburrida?! Ese niño de..."

Sobre la azotea de una casa, una chica recién llegaba; era Jaqueline, que se mantenía observando a los dos con mucha atención. Gruñó al verlos tan juntos, esa chica ya le estaba robando su victoria. Necesitaba alejar a Jack de aquella mujer.

Jacky esperó, viéndolos. Emily parecía querer acercarse a Jack poco a poco, sin prisas, a paso lento pero seguro, por lo cual no parecía tener un gran avance. Jack tampoco le prestaba mayor atención, pero sí se veía algo desconcertado.

Era hora de actuar, Jaqueline se acercó a uno de los grandes pinos cubiertos de nieve, un par de niños jugaban alrededor de él, pero Jacky no le dio importancia. La chica formó ardientes llamas en su mano izquierda y las lanzó hacía aquel pino, causando un pequeño incendio y asustando a los niños.

-Ugh.- se quejó Emily.

-¿Qué ocurre?- preguntó Jack, un poco preocupado por el malestar repentino de su amiga.

-Algún irresponsable incendió un árbol aquí cerca, puedo sentirlo.- se paró firme, resopló y se giró para retirarse-. Ahora vuelvo.

-¿Puedo ayudarte?- se ofreció Jack.

-No, puedo arreglarlo yo sola, no parece ser un incendio muy grande.- ella era orgullosa, no iba a permitir que la ayudaran con algo tan sencillo.

Cuando Madre Naturaleza se fue al lugar del incendio, la hija del espíritu del Halloween aprovechó para acercarse a Jack; llegó por sus espaldas y se abalanzó para abrazarlo, haciendo que Jack se llevara un gran susto. Era claro que esa chica era hija de uno de los espíritus más aterradores.

-¡Jacky! ¡¿Pero qué haces?!- gritó cuando sintió a la chica bien sujeta a su espalda.

-Hola, Jack, amigo mío.- le susurró al oído-. ¿Quieres venir a un lugar divertido?

-¿Qué es lo que tramas?- preguntó sin confiar en ella.

-Nada, sólo quiero jugar ¿no me acompañas?- siguió hablándole al oído, rehusándose a soltarlo.

-Pero, Emily...

-¡Nos vamos!- exclamó Jacky, impaciente, arrastrando a Jack con ella, llevándoselo antes de que la otra chica llegara.

Cuando Emily llegó al lugar donde había dejado a Jack, y no lo encontró, quedó furiosa. Había dos opciones: Que Jack la había abandonado o que Jaqueline O´Lantern se lo había llevado. Emily no se iba a quedar con los brazos cruzados, no había actuado como la niña dulce por nada, y aunque se divirtió con Jack, tomar las manos de los chicos no era lo que solía hacer y eso la avergonzaba. Sus esfuerzos no podían ser en vano.

En otra parte de el mundo, en una sábana, era de noche y Jack y Jacky se acercaron sigilosamente hacía unos leones dormidos.

-¿Segura que es seguro?

-¿Segura, segura? No estoy segura, pero seguro es que será divertido ¡ja, ja, ja!

Jacky había llevado a Jack hasta África, donde lo retó a montar leones salvajes, pensando en que podría ser algo extremo y entretenido. Jack nunca lo había intentado, ya que era una locura y un maltrato a los animales, pero especialmente una locura. Jaqueline se acercó al león dormido e intentó ponerlo de pie, cuando el león despertó, le lanzó una mordida que Jacky apenas esquivó.

-¡Ten más cuidado, Jacky!- le gritó Jack.

-¡No seas cobarde!- ella se sujetó a la melena del animal, y cuando finalmente logró montarlo, este se volvió a acostar, aplastando a Jacky-. ¡Ahh! ¡Maldito animal! Levantate o te...!

Jacky creó fuego en su mano derecha, queriendo lastimar al león, pero antes de que hiciese algo, Jack apagó la flama y liberó a Jacky de debajo del león. Jack se acercó al felino y le acarició el hocico.

-Tranquilo, regresa a dormir.- le dijo al león y este lo obedeció.

-¿Por qué te quiere a ti y no a mí?- preguntó Jacky con fastidio.

-Tal vez porque hay un aura de maldad alrededor tuyo.- mencionó Jack, como si fuera algo obvio-. ¿Por qué quisiste de repente jugar conmigo?- preguntó, ya que la chica lo había secuestrado sin ninguna explicación, aunque no era la primera vez que le pasaba ni tampoco la ultima.

Jacky supo que tenía que aprovechar esa oportunidad para acercarse a él. Ella dejó su linterna encendida en el suelo y se sentó a un lado, era la única luz que iluminaba ese lugar. Jack se acercó y se sentó a su izquierda. Ella trató de darle una sonrisa cariñosa, pero ella de cariñosa no tenía nada, así que decidió no tratar de sonreír y actuar como si estuviese triste.

-Tú fuiste el que se alejó de mí.- murmuró ella, con tono triste.

-Eso es porque tú siempre te la pasas molestando a los niños, Jacky.

-Sí, sí, siempre me dices eso.- siseó, malhumorada-. Quiero decir... ehh... ¿que si podemos ser amigos de nuevo?- no sabía cómo actuar, no sabía qué decir, así que por impulso se recargó al hombro de él, haciendo que Jack se apenara un poco, pero no entendía nada-. Hace unas cuantas décadas tú y yo nos llevábamos bien ¿recuerdas?

-Sí, sí lo recuerdo.- afirmó, apartándola de encima-. Era divertido asustar a unos cuantos niños, pero tú los lastimas, Jacky, eres mala... y yo soy un Guardián ahora.

-¡Ajj! ¡pero qué odioso eres!- gritó con fastidio-. Admite que sigues siendo un travieso incorregible y volvamos a salir juntos.

-Travieso sí, ¿malo? no tanto.- le habló con sorna, sonriéndole con aire de superioridad.

Ya no lo soportaba, él era un fastidio, pero Jacky iba a seguir con eso, su diversión ilimitada dependía de ello. Mandó al demonio toda la palabrería cursi y se decidió por seducir a Jack en todo lo literal de la palabra. Se abalanzó sobre él y esperó a que este reaccionara; al no haber respuesta, Jacky optó por acercar sus labios a los de él, esperando que esta vez sí respondiera. Ella se sentía ridícula al hacer eso, además de que estaba muy avergonzada, ya no sabía si valía realmente la pena.

-Entonces, Jack, ¿no serías aunque sea un poco malo por mí?- susurró con una voz sensual que ni idea de dónde le salió. Si alguien se enteraba sería el hazme reír de todos los espíritus, y si su padre llegaba a saberlo no saldría viva de eso.

El cielo se llenó de nubes oscuras, cubriendo la Luna y las estrellas, entonces comenzó a llover, apagando la lampara de Jacky. La chica se puso de pie, indignada con el cielo; cuando intentó crear más fuego, la lluvia se hizo tan intensa que no se veía ni oía absolutamente nada. Esa tormenta era demasiado extraña.

Jack, confundido por lo que le estaba pasando con las mujeres últimamente, intentó buscar a Jacky, la había perdido de vista. Pero alguien llegó y se lo llevó del lugar, jalándolo fuerte del brazo. Cuando volaron por encima de las nubes, Jack pudo notar quien lo había literalmente secuestrado, de nuevo, era Emily. Jack no es idiota, se dio cuenta que algo ocultaban esas dos.

Una vez ellos se fueron, la lluvia cesó y Jacky quedó sola y mojada en ese lugar. ¡Tenía que ser esa Madre Naturaleza!

-¡Xibalba!- llamó al gobernante de la Tierra de los Olvidados.

-¿Qué te sucedió, Jacky?- preguntó él, apareciendo de la nada, burlándose un poco de ella al verla en ese estado.

Ella caminó hacía él, chapoteando en la tierra mojada. Llegó hacía Xibalba, viéndolo con cara furiosa.

-¡Las reglas decían que no puedes interferir con la chica de tu oponente ¿cierto?!- preguntó ella, incendiándose de la ira.

-Así es.- contestó, como si no le importaran las reglas realmente.

-¡Pero no decía nada sobre que yo no puedo interferir con esa tonta ¿no es así?!

-Me gusta cómo piensas, Jaqueline.- dijo él, malicioso.

Jaqueline tenía que alejar a esa Emily de Jack de una u otra forma, sin importar el costo.

Emily había alejado a Jack de Jaqueline lo más que pudo, llevándolo hasta Japón. Faltando 9 horas para media noche, el tiempo se agotaba.

Ella, con indiferencia, provocó que pétalos rosas cayeran sobre ellos, formando un ambiente "romántico". Jack estaba realmente muy molesto, sentía que esas dos sólo estaban jugando con él.

-Estas flores... ¿crecen en esta época del año?- preguntó Jack a la chica, probándola.

-¿A quién le interesa?- fue todo lo que respondió, ella parecía fastidiada también del asunto.

Eso era el colmo, Emily siempre fue muy estricta con la naturaleza, las estaciones y las reglas, y ahora simplemente hacía lo que quería.

-Emily Jane ¿podrías explicarme qué está sucediendo aquí?- preguntó sin rodeos.

Emily se giró hacía él, estaba a punto de responderle, pero una gran bola de fuego fue directo hacía ella y la derrumbó. Jack iba a ayudarla, pero al segundo siguiente Jacky ya estaba ahí, lo tomó de la mano y lo arrastró hacía otro lugar.

Emily se levantó, algo lastimada, pero muy indignada. Eso ya le había cansado.

-¡Catrina!

-¿Qué sucede?- preguntó la Muerte, apareciendo a su lado.

-Lo he pensado mejor. No, no vale la pena.

Catrina se decepcionó un poco, pero no podía permitir que Xibalba ganara esta vez, no sería bueno ni para los humanos ni para ella. Tenía que seguir insistiendole a Emily.

-¿Vas a dejar que Jaqueline gane?- preguntó, retándola.

-No se trata de ganar o perder, Catrina, se trata de mi dignidad.- habló con compostura, sacudiéndose el vestido que se había ensuciado por el ataque anterior.

-Pero, Emily...

-Por lo tanto...- interrumpió a la Muerte-. Continuaré con esto. Una pregunta, Catrina ¿Jack no necesita estar enamorado para besarme? ¿cierto? ¿Sólo debe besarme y ganaré?

-Así es.- respondió Catrina, jugueteando con una de las flores que adornaban su cabello-. No se puede enamorar de alguien sólo en un día, así que es sólo un beso.

-Perfecto.- siseó-. Y Jaqueline no perderá, será destrozada.

-¿Disculpa?- Catrina le prestó atención repentina, viéndola con algo de desconcierto ¿pero qué tramaba esa muchacha?

-Nadie se interpone en mi camino, nadie.- estaba furiosa, los árboles a su alrededor se secaron, los hermosos pétalos rosados se marchitaron y se volvieron polvo. Ella... ella quería vengarse.

Tenía que pasar esto para que Catrina se diera cuenta de su grave error, Emily Jane no era una jovencita encantadora, ella era... era igual a...

-Creo que he... creado un monstruo.- murmuró Catrina para sí misma, pero de inmediato se dio cuenta de que se volvió a equivocar-. No... No creé un monstruo... lo desperté.

Emily se puso en marcha. Ya no era por el premio, ni porque le interesara en lo más mínimo besar al chico de escarcha, era porque NADIE se burlaba de ella y salía bien librado. JAMÁS permitía ser atacada de esa forma como aquella niñita hija del espíritu del Halloween había hecho. No le debía ni un poco de respeto a Jacky, sin importar lo importante (también algo macabro y tramposo en ocasiones) que sea su padre; Emily sabía mejor que nadie que los niños no necesariamente tenían que ser como sus padres, y Jacky era una versión, pensó Emily, ¡estúpida e irresponsable de su padre!

Jacky no era como su padre, Emily no la iba a juzgar por de quién era hija, ya que Emily tenía bien claro que el estatus de los progenitores NO debería afectar a los hijos, al menos ella pensaba así, ya que ella misma odiaba que la juzgaran por su sangre. Ella odiaba a Jacky por lo que es, no por otra cosa, y así debía ser.

¡Sólo faltaban 5 horas para que diera media noche en México! Emily los buscó por cielo, mar y Tierra, incluso por debajo de ella, pero no los encontró. Lo que pasaba es que Jacky ya no se iba a dejar alcanzar, llevaba a Jack de un lado a otro, de país a país, de ciudad a ciudad, tratando de seducirlo y fracasando en el camino. Jack no entendía por qué seguía aguantando todo aquello, quizá sólo le daba curiosidad qué pretendían esas dos chicas.

Pero no dejaba que Jaqueline se le acercara de manera impertinente, ya tenía suficiente con que el Hada de los Dientes lo acosara cuando se veían como para soportar a otras dos. No es que le molestara demasiado, pero intuía que las intenciones de aquellas dos mujeres no era algo bueno, y no es que pensara tan mal de ellas, pero se notaba de lejos que algo ocultaban.

-¿Por qué sigues ignorándome?- preguntó Jacky a Jack, mientras se encontraban caminando sobre la Muralla China-. Detesto que te hagas el difícil.

-Tal vez será porque no me dejas preguntar nada y tus constantes insinuaciones ya me tienen harto.- respondió simplemente, sin mirarla, pasando su cayado sobre el suelo de la muralla, dejando un camino de hielo.

-Eres una nenita.- ya estaba cansada, en algún punto dejó de sentirse nerviosa y ahora parecía un simple juego.

Jacky dejó pasar su lampara en forma de calabaza sobre el camino de hielo que estaba formando Jack, derritiéndolo, haciendo que un turista se resbalara con el agua.

-¡Ja, ja, ja! ¡Eso ha estado bien!- se burló la chica de la desgracia del hombre caído.

-¿Nunca te cansas de molestar a los mortales?- Jacky le respondió con una sonrisita cínica-. Por algo eres tan solitaria, Jacky.- le dijo, por algún motivo se sintió mal decírselo él mismo.

-Cállate.- respondió, bajando la mirada, con cierto grado de tristeza que no iba a mostrar.

Las nubes del cielo volvieron a ponerse grises, anunciando lo que estaba a punto de llegar, pero esta vez no llovió. Jacky supo de inmediato que ella finalmente los había encontrado, Jack también lo supo, pero aún no entendía de qué iba toda esa competencia. Cuando el viento sopló y los rayos comenzaron a sonar, la fuerza de la naturaleza ya estaba frente de ellos, bloqueándoles el paso.

-Al fin nos vemos frente a frente, Madre Naturaleza.- dijo Jacky con cierto tono agresivo, sujetando el brazo de Jack con fuerza, sin querer entregarlo.

-Jaqueline O´Lantern, creo que al igual que yo, tú también estás cansada de jugar este jueguito.- no quitó la cara de seriedad en ningún momento.

-¿De qué juego hablan? ¿qué les pasa a ustedes dos?- preguntó Jack, sólo para ser ignorado.

-Seré cortés contigo, Jaqueline, y te pediré que me entregues a Jack... ahora.- siseó, con la cara ensombrecida, en una mirada siniestra.

-¿Qué estás celosa, acaso? ¿o te ofrecieron un buen trato como a mí?, Si es así, comprenderás que yo no puedo dejar pasar esta oportunidad.- soltó a Jack y encendió ambas manos con fuego, preparándose para atacar a su contrincante si esta se llegara a poner agresiva.

-¡Jack!- llamó la mujer al chico, ignorando a la encendida niña-. ¿Prefieres estar con alguien tan retorcida como ella en vez que conmigo? Vámonos de aquí y dejémosla; ella después de todo, es un peligro para quienes la rodean.

Jaqueline enfureció, y por un momento creyó que Jack le iba a hacer caso. Todo lo que dijo Emily era verdad, Jacky era retorcida, era un peligro, era una maníaca, sólo que ese día se estaba reprimiendo para ganar la apuesta, pero normalmente es eso y mucho peor. No, Jack no debería querer pasar el tiempo con alguien como ella, pero Emily no se salvaba tampoco.

Emily era una chica normalmente tranquila, educada y amable, dependiendo el caso, pero había algo en ella que Jack no sabía, que nadie le había contado. El peor enemigo de Jack Frost, claramente es Pitch Black, y eso era lo malo del asunto, porque Emily es hija del Coco, hija de Pitch, el enemigo de los Guardianes, prácticamente la razón por la que ellos existen para proteger a los niños, para protegerlos de él. Está bien, Jacky también es hija de un espíritu malvado, pero su padre no era nada comparado con Pitch, porque Pitch había cometido cosas incluso más atroces que sólo asustar niños, algo que Jack tampoco sabía del todo.

Pero no, Jacky no iba a usar esa información a su favor para alejar a Emily de Jack. Porque Jacky no iba a usar una estrategia tan cobarde, no con lo orgullosa que es. No cuando comprendía a la perfección que, lamentablemente, los niños no podían escoger a sus padres. Pues así como Emily tenía un padre a quién despreciar, Jacky tenía una madre a quién odiar. Los hijos no son culpables de las acciones de sus padres, y no deberían ser criticados por cómo o quienes fueran estos.

Jacky odiaba tanto cuando la rechazaban por ser mitad espíritu, por eso odiaba a su madre y a los mortales como a los inmortales por igual. Si Jacky iba a sacar provecho de alguna debilidad de Emily, sería una debilidad que la misma Madre Naturaleza tuviera, no otra persona, mucho menos el padre.

-¡Jack no se irá a ninguna parte!- respondió Jaqueline, enfurecida-. No le hagas caso, Jack. Sí, yo soy un asco de persona, pero no tienes ni idea de cómo es Emily en realidad. Se esconde en su fachada de "la dulce Madre Naturaleza" pero ella es tan monstruosa como yo.

-¿Quieres ver qué tan monstruosa soy, hijita de papi?- se burló de ella, señalándola con su brazo extendido, amenazándola con atacarla de alguna forma que Jacky no se imaginaba.

-¡Ven e inténtalo!- gritó, cubriéndose en llamas por completo, poniéndose firme para pelear.

Pero Jack ya no iba a permitir que esa locura continuara, les había seguido el juego, pero ya era suficiente. Odiaba que lo ignoraran y mucho más odiaba que lo utilizaran como un juguete para quién sabe qué. No dejaría que esas dos se burlaran de él de esa forma.

-¡Ya basta!- gritó el chico, posicionándose entre ellas, golpeando con fuerza el suelo con su cayado, formando una gran ola de nieve en ambas direcciones que fue a golpear a ambas chicas. Era una suerte que no se encontrara ningún humano por ahí cerca para ver tal suceso meteorológicamente improbable.

Jacky al ser golpeada, se apagó su fuego al instante y cayó al suelo. Emily no sufrió tanto daño, sólo fue empujada, pero sostuvo suficientemente el equilibrio como para no tropezar.

A lo lejos, Catrina y Xibalba observaban este hecho. Catrina se mostraba preocupada, pero Xibalba disfrutaba de la situación.

-Creo que no hicimos lo correcto.- se lamentó Catrina, admitiendo que se había equivocado, cosa que normalmente nunca pasaba y esto la ponía, en cierta forma, mal.

-¿Bromeas?- comenzó a decir Xibalba-. Esto es mucho más interesante que un drama romántico, ¡No me había divertido tanto en años!

-¡Oh, basta!- se molestó, al ver que él no veía la verdadera gravedad de la situación-. ¡Esto no se trataba de que terminaran enfrentándose de esta forma! ¡Deberíamos terminar con esto!

-Pero si comenzará la mejor parte, además aún no gana nadie.

-No lo entiendes, Xibalba, no lo entiendes.- su voz era un poco insistente, muy preocupada-. Esto se salió de control, habíamos apostado a que Jack escogería cuál era la jovencita más "encantadora" Pero esto no funcionó... me precipité.

-Tranquilizate, mi cielo, que no es el fin del mundo.- realmente no le gustaba que ella estuviera de aguafiestas-. La apuesta era sólo obtener un beso de él. ¿Acaso ya perdiste la fe en tu chica?

-¡Xibalba! ¡Yo cometí un error!- Xibalba la miró fijamente, ella realmente estaba admitiendo que se había equivocado en algo-. Ella no es encantadora, no del todo ¡Soy tan ilusa! No quise ver las señales, creí que era distinta.

-¿A qué te refieres?- preguntó Xibalba con interés y curiosidad.

Allá en la muralla, donde los tres espíritus se enfrentaban, cuando la ventisca helada que había provocado Jack terminó, todo quedó en una aparente calma por unos segundos. Jacky se levantó del suelo y se sacudió la nieve, estaba a punto de reclamar algo pero la expresión de su rostro cambió al ver algo que le derrumbó parte de su valor. Jack notó esto y llevó su vista hacía donde la chica miraba, sintiendo un escalofrío terrible al ver lo que había logrado hacer que la hija del espíritu del Halloween se inmovilizara.

Daba miedo. Era Madre Naturaleza, cubierta de nieve, que los observaba con una expresión demasiado fría, con unos ojos demasiado crueles. Apretó los dientes y emitió un rugido de disgusto, cuando al instante la nieve que cubría su larga cabellera se derritió, no por su ira, sino por sus propios poderes. Pero no por eso su ira era menor, sus ojos dorados emanaban un deseo de venganza. Tanta era su indignación que un aura maligna pareció rodearla, y aunque no era más que una ilusión visual provocada por su oscuro cabello negro, era inútil no pensar que recordaba a alguien más...

-Ahora lo veo.- declaró Catrina, entristecida por lo ciega que había sido-. Emily Jane se parece... a su padre cuando se enoja.


Al final serán tres capítulos y no dos xD
la verdad es que la idea de un fanfic con dos capítulos no me gusta, no sé porqué, así que creo que es mejor que sean tres (eso y que este capítulo ya estaba quedando demasiado largo comparado con el anterior). Bien, puede que el siguiente capítulo sea algo corto, o no sé jeje, pero el siguiente sí será el ultimo. En el siguiente se decidirá cómo terminará todo esto.
Y pensar que al principió creí que sería de un sólo capítulo...

Seré honesta con ustedes, toda esta historia es casi una excusa para hacer que los personajes terminen ¡dándose de golpes! Es de lo que más me gusta hacer en mis fanfics, incluir batallas. En muchos de mis fics lo hago, ya sean de misterio, aventura o hasta romance, amo incluir escenas de pelea jaja

¿reviews? :3