Rurouni Kenshin ni sus personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki. Y hago esto sólo por diversión, para mí y ustedes.
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Entre mis Brazos
Acto Ocho
Visita Inesperada
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Kenshin abrió los ojos lentamente. Se sentía muy bien y quería prolongar esa sensación un tiempo más.
Las piernas de Kaoru estaban enredadas entre las suyas. Ella dormía bajo la protección de su brazo, tendida de espaldas y con una enorme sonrisa en la cara. Debía de estar teniendo sueños felices por su expresión y ante ello, Kenshin se alegró al pensar que eso era por su causa, después de todo.
Era agradable sentir que él podía provocar eso en las personas.
Él quería provocarle eso muchísimas veces más.
Se dedicó a mirar un rato más a su esposa antes de ponerse de pie y realizar sus labores diarias. Kaoru había sido increíble la noche anterior y tan generosa en su actitud que lo había conmovido profundamente. Nunca antes una mujer había sido asi con él.
Ella había estado asustada, pero así y todo, había estado dispuesta a que él...
Kaoru seguía durmiendo apaciblemente. Kenshin sonrió ante su imagen despreocupada... ¿qué estaría soñando?
¿Estaría soñando con él?
-Espero que esté soñando conmigo.- murmuró al incorporarse. En eso, sintió un ruido proveniente de afuera, que lo puso alerta.
Alguien estaba en el patio. ¿Y si era Hiroshi? ¿Y si venía nuevamente a hacerle daño a Kaoru? Pobre de él, porque Kenshin estaba dispuesto a hacer picadillo al primo de Kaoru si es que este osaba siquiera en pensar algo malo hacia ella.
Se levantó rápidamente y tomó su espada. Se quedó de pie, entre la puerta y Kaoru, para servirle de escudo si es que intentaban atacarla. Pero, al poner más atención en el tipo de energía que provenía de afuera, notó que nada tenía que ver con la que emanaba Hiroshi.
Volteó para mirar a Kaoru.
-Me estoy poniendo paranoico... realmente deseo protegerla pero no sólo por todo lo que le ha sucedido antes, sino también porque ella ciertamente me hace muy feliz.- murmuró para si.
Kenshin así descubrió que estaba asustado ante la idea de perder esa felicidad que tenía. Se sentía incapaz de soportarlo. Ya no era cosa de cuidar de Kaoru por Kaoru. También debía cuidarla para él mismo.
Un nuevo ruido interrumpió sus pensamientos al respecto. La puerta de la habitación fue corrida y ante Kenshin, apareció una delgada figura.
Era Misao.
-Himura.- musitó ella en un saludo.
Venía envuelta en la capa que le regalara Kaoru antes de iniciar su viaje en busca de Aoshi, para protegerse del frío matutino. Pero se veía extraña. De hecho, su voz sonaba extraña también. Muy débil...
-¿Misao? Oh, no...-
Kenshin soltó la espada para sostener a Misao que cerraba los ojos y caía lentamente.
-Qué alegría ver que cuidas tan bien de mi prima...- murmuró Misao a punto de perder la conciencia, al sentir los brazos de Kenshin que la rodeaban para detener su caída.- Kaoru es muy afortunada... tú si que eres gentil.-
Kenshin estaba desconcertado ante lo que estaba pasando. Notó algo húmedo hacer contacto con su mano y se dio cuenta de que Misao estaba sangrando.
Por otra parte, Kaoru había despertado de improviso al sentir ruido en la habitación. Se levantó rápidamente y llegó hasta donde Kenshin y Misao. No entendía la situación, hasta que notó la capa de Misao manchada con sangre fresca.
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-Tal como pensaste, Ken-san, ella tiene fracturas en las costillas. A pesar del corte profundo en el hombro izquierdo, su brazo está bien aparentemente, aunque eso sólo lo sabremos cuando despierte. Por lo que puedo apreciar a simple vista, puedo decir que esta niña no se ha alimentado bien últimamente... fíjate en el color de su piel. Su cabello está opaco... no sé qué tipo de persona es la que le hace algo asi a niñas como ella.-
Estaban en el pasillo afuera de la habitación. Kaoru seguía adentro velando el sueño de su prima.
-Asegúrate de que al despertar beba la infusión que te dejé. Es muy buena para calmar los dolores, que de seguro los tendrá. También debes vigilar su alimentación... por ahora dale cosas ligeras, mucho líquido, sopas, preocúpate de que su cuerpo se mantenga caliente. Vendré mañana a revisarla nuevamente pero, si pasa mala noche o le sube fiebre no dudes en llamarme. -
-Gracias, señorita Megumi. – dijo Kenshin al despedirse de ella en el jardín. Ahora Misao seguía durmiendo, pero estaba debidamente vendada, con ropa limpia y en una cama sólo para ella.
-Agua...- musitó Misao entre sueños. Kaoru de inmediato le dio un poco. De tanto en tanto le pasaba una esponja por los labios a la joven para refrescarla. Kenshin observó la escena y se sentó junto a Kaoru. Ella lo miró con mucha tristeza.
-Yo tampoco puedo entender qué le ha pasado a Misao. Tendremos que esperar a que ella se recupere lo suficiente para que pueda contarnos lo que le pasó. Vamos afuera un momento, Kaoru. Debemos comer algo para poder cuidar bien de su prima. Y creo que por esta noche nos tocará hacer turnos.-
Kaoru asintió. Esa noche Kenshin veló el sueño de la pequeña ninja y por la madrugada Kaoru lo relevó. Estaban muy preocupados y en cuanto le subía un poco de fiebre la calmaban a base de compresas frías. Por la mañana, Misao presentó una leve mejoría y su sueño se tornó más profundo y menos inquieto. Kenshin se retiró a dormir un rato para cuidarla el resto de la noche.
Así transcurrieron tres días, hasta que Misao abrió los ojos.
-¿Kaoru?-
La aludida sintió la débil voz de Misao y de inmediato se acercó a ella para acariciarle el rostro con cariño. Ahora que Misao había despertado, todo estaba bien.
-Necesito hablar con Okina urgentemente.- dijo Misao, tratando de imprimirle más fuerza a su voz. Kaoru salió del cuarto y volvió con Kenshin.
-Misao, qué bien que has despertado.-
-Himura... por favor... debo hablar con Okina.-
Misao trató de incorporarse pero un punzante dolor en el costado la hizo recaer al lecho. Kaoru se acercó a ella, negando con la cabeza para que no volviera a intentarlo.
-Por ahora debes mantenerte acostada.- le dijo Kenshin amablemente.
Pero Misao se impacientó.
-No puedo... no puedo mantenerme aquí... oh, no¿cuántos días llevo durmiendo?-
-Llegaste hace unos días. Venías muy herida y caíste inconsciente en cuanto me saludaste. Misao, no sabemos qué te ha sucedido y con Kaoru hemos estado muy preocupados. ¿Es posible que nos cuentes qué te sucedió?-
Misao esquivó la mirada de Kenshin para que él no notara sus lágrimas.
-¿No quieres hablar?- preguntó con cuidado al notar su actitud.
-Necesito ver a Okina.- insistió.-Debo ir a Kyoto.-
Kenshin miró a Kaoru buscando una respuesta. Kaoru con sus manos hizo la mímica de una paloma.
Una paloma mensajera.
-Misao, podemos hacer venir a Okina, ya que de ninguna manera estás en condiciones de realizar el largo viaje hasta Kyoto.-
-Imposible... debo ver a Okina cuanto antes. Debo tomar el tren... debo marcharme ya.-
Las manos de Kaoru sobre el pecho vendado de Misao evitaron que ella intentara levantarse nuevamente. La mayor de las jóvenes miró preocupada a Kenshin. Éste se aclaró la voz para seguir dialogando con Misao.
- Debes comprender... escucha, ahora mismo mandaremos una paloma mensajera a Kyoto, para que venga Okina. Es lo mejor, Misao... asi podrás hablar con él y terminar de recuperarte.-
-Debo verlo ya.-
-No sé si lo has notado, pero tienes fracturas y cortes profundos. Es un milagro el que sigas viva y recién acabas de despertar. Tu cuerpo está muy débil y no creo que Okina deje pasar un mensaje tuyo. No hay más que hablar. Iré a buscar a Tae para enviar una paloma ahora mismo.-
Kenshin habló esta vez enérgicamente. Misao vio en sus ojos la determinación de no dejarla levantarse hasta que él considerara que estaba debidamente recuperada para ello, asi que desistió en su empeño de partir ese mismo día de viaje. Kaoru a su vez salió a despedir a Kenshin a la puerta que daba a la calle.
-Kaoru, sé que cuidará muy bien de Misao. No tardaré, lo prometo.-
Le acariciaba una mejilla con el pulgar cuando Kaoru se paró de puntitas para darle un suave beso en los labios. Se dio la media vuelta y regresó a cuidar de la su prima. Kenshin por su parte sonrió y partió al Akabeko.
-Este par de primitas me van a volver loco.- murmuró feliz.
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Los días seguían transcurriendo en aparente calma y Misao cada vez estaba más recuperada. Sin embargo, se negaba a hablar de lo que le había sucedido antes de llegar a la casa Kamiya.
Un día, Kaoru se bañaba y Misao comía algo en una de las habitaciones. En ese momento entró Kenshin que quería conversar con ella.
-Misao... quisiera pedirte un favor muy importante para mí pero, de ser posible, espero que esto quede entre los dos.-
-Tú dirás, Himura. Si está a mi alcance, pídeme lo que necesites. Cuenta también con mi discreción.-
Kenshin se notaba un poco incómodo con la situación, pero para él era necesario hacerlo.
-Quiero que me hables de cómo era Kaoru. Cómo era ella antes del ataque que recibió.-
Misao guardó silencio por unos momentos.
-¿Y para qué quieres saberlo, Himura?-
-Yo... deseo saberlo.-
-¿Por qué?-
Kenshin bajó la cabeza. Pero Misao empezó a reír.
-Vamos, tonto, a mí no tienes que decirme nada. Yo sé muy bien que quieres a mi prima.-
El pelirrojo quedó desconcertado y no sabía que argumentar a su favor. Finalmente se quedó callado.
-¿Lo ves? El que calla otorga, Himura. En fin, cumpliré tu petición. Verás, Kaoru era una hija muy querida por mis tíos. Como era hija única, ellos la cuidaban mucho. A pesar de eso, Kaoru siempre fue una persona muy centrada y bondadosa aunque a veces tenía su carácter... tanto así que cuando peleábamos por muñecas o vestidos, siempre acabábamos llorando porque nos poníamos a pelear a combos.-
-¿Puñetazos?-
-Claro que sí... a mi desde pequeña me enseñaron a dar patadas y Kaoru, de tanto recibir las mías, aprendió a usarlas. Además, pudo combinarlas después con lo que su padre le enseñó de kendo. Ella podía ser a ratos toda una diablilla pero en general, era una gran persona. En el Aoiya siempre nos ayudaba a servir los platos a la clientela, a preparar las habitaciones o a lavar la ropa. Es una persona muy trabajadora y honrada.-
-Eso es algo que he podido notar. Tuve mucho trabajo para lograr que ella se quedara quieta el tiempo que duró su recuperación.-
-¿Ves, Himura? Deberías darle gracias al Cielo por haber permitido que te casaras con una mujer como ella. Es lo mejor que podrías haber encontrado, aunque también siento que Kaoru tuvo suerte, porque tú pareces un tipo bueno también.-Misao se puso de pie en el mismo momento que Kenshin abría la boca para decirle que él sólo cuidaba de Kaoru y que jamás se aprovecharía de su situación con ella. Sólo que no tuvo esa oportunidad porque ella fue al cuarto de baño.
Por su parte, Misao ya podía levantarse y andar por toda la casa pero se sentía muy frustrada por tener que moverse lentamente y con cuidado, ya que de otro modo los dolores de sus heridas la atacaban sin piedad alguna. Cuando llegó Okina, Kenshin y Kaoru los dejaron a solas, sin embargo, Misao los llamó.
-Quiero que ustedes estén presentes durante la conversación que he de tener con Okina.-
-No es necesario, Misao. Si no quieres que nos enteremos de lo que te sucedió...- empezó Kenshin. Pero ella lo interrumpió.
-Si antes no les quise comentar nada, es porque lo que me ha sucedido ha sido muy doloroso para mí. Pero quiero que se enteren. Yo... yo no volveré a repetir estas palabras una vez más, asi que espero que pongan atención. Kaoru... sé que tú me entiendes.-
Kaoru se soltó de la mano de Kenshin y fue hacia donde Misao. El pelirrojo la siguió y se acomodó junto a ellos para escuchar el relato de la ninja.
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Misao llevaba algunos días tras la pista de Aoshi. Finalmente estaba segura de haber dado con él y se sentía sumamente orgullosa por eso. Al parecer, ni Aoshi ni los demás Oniwabanshuu se habían percatado de su presencia.
Hasta ese momento todo iba bien.
-Si yo hubiera sabido todo lo que pasaría después, creo que hubiera preferido nunca conocer a Aoshi.- reflexionó Misao en medio de su relato.
Descubrió que Aoshi y los demás trabajaban para un tal Kanryu Takeda, como guardaespaldas básicamente. Descubrió también que se comentaba que ellos eran invencibles y que ya nadie se metía con Kanryu.
Le llamó la atención todo lo que estaba comenzando a saber de Kanryu, quien aparentemente era un empresario muy prestigioso en la zona. Misao empezó a sospechar que tal vez no se trataba de un tipo muy limpio si necesitaba de guardaespaldas y nadie se atrevía a dar información sobre él asi que optó por espiarlo en su casa.
En ese instante habían comenzado sus desilusiones.
-Al principio, yo había llegado con la intención de revelarme ante Aoshi y decirle que lo había encontrado pero, un sexto sentido me hizo mantenerme oculta por varios días... gracias a eso pude investigar mejor a su nuevo jefe y descubrí que Takeda es un traficante de drogas.-
Okina, ante esa revelación, se tensó notoriamente y le pidió a Misao que siguiera con su relato.
- Por lo mismo, intenté contactar con alguna de nuestras redes de información, Okina, pero... estaban todas intervenidas. El mismo Aoshi las estaba manipulando. Decidí actuar y acudí a la policía, con evidencias que yo misma recolecté para facilitarles el trabajo. Fuimos hasta la mansión de Takeda para ponerlo bajo arresto y yo iba a la cabeza con la esperanza de hacer entrar en razón a Aoshi y a los demás, para que no siguieran cuidando de ese desgraciado, pero las cosas me salieron al revés, abuelito.-
Misao se notaba muy triste al llegar a esa parte del relato, pero Kaoru le infundó ánimo para continuar.
-Aoshi recibió la orden de Takeda de protegerlo nuevamente y él ni siquiera se lo cuestionó un segundo. Envió a nuestros amigos a atacar al cuerpo de policía y mataron a muchas personas inocentes... yo... yo me siento todavía muy mal por eso.- Misao bajó la cara avergonzada de su falta de previsión para el ataque.- Yo traté de hacer entrar en razón a Aoshi, pero él solo me respondía que lo que importaba era que ahora ellos tenían la oportunidad de demostrar que eran más fuertes que cualquier otra agrupación.-
Cuando Misao se enfrentó a Aoshi, aún quedaban policías vivos que ella intentó proteger. Estaba segura de que Aoshi ni sus amigos serían capaces de ajusticiarlos ante ella.
-Apártate, Misao.- le había dicho Aoshi.
-No me moveré. Tendrás que matarme si quieres que salga de aquí.-
-Entra en razón, Misao. No te inmiscuyas en esto.-
-No, Aoshi. Entra en razón tú. No puedes estar apoyando a esa mierda de hombre que tienes por jefe, no puedes estar haciendo esto... Aoshi, los Oniwabanshuu debemos velar por el bien de la ciudadanía. Tú mismo me inculcaste eso.-
Esas palabras dichas con mucha pasión no afectaron en lo más mínimo la expresión de quien era Okashira.
-Aléjate, Misao. Tengo una misión y he de cumplirla.-
-Mátame entonces. – le había dicho Misao alzando la barbilla en gesto de desafío.- Pero si vas a hacerlo, asegúrate de matarme en serio, porque si llego a sobrevivir, te juro Aoshi, por todos nuestros antepasados, que yo misma acabaré contigo.-
Por un momento Aoshi se había quedado admirando el gesto de valentía y entrega por los ideales que tenía Misao. Pero había sido un momento muy corto.
Misao a su vez comprobaba que Hannya y Hyotoko retrocedían. Ellos serían incapaces de luchar contra ella.
Kanryu, parapetado tras una muralla, gritaba a Aoshi que acabara con todos de una vez.
-Beshimi, Hyotoko... Shikijo, por favor, detengan esta masacre. Ellos son policías, ellos son los buenos. Las drogas son una porquería que debemos eliminar de nuestras calles. Entreguen a Kanryu a la justicia.-
Los Oniwabanshuu estaban titubeando y eso animó a Misao a proseguir. Hasta que sintió una mano hacer presión contra su boca, sellándola, mientras la otra la apretaba por el estómago, a la altura de la cintura. Aoshi la estaba aprisionando contra él.
-Tú no sabes nada, Misao, por lo que no debes interferir. Esta es la oportunidad que tenemos de ser reconocidos como los mejores, como los más fuertes. Seremos una leyenda, Misao, así como lo son Battousai, el grupo Shinsen... –
Misao había intentado revolverse para liberarse de la mano de Aoshi. Pero él la retenía fuertemente.
-Míralos, ni las nuevas armas occidentales pueden contra ellos.- le decía Aoshi mientras Misao miraba espantada cómo sus "papás" terminaban de aniquilar al resto de los policías.- ¿Acaso no recuerdas que somos guerreros? Puedes decir lo que quieras contra Takeda pero él es quien nos ha dado la oportunidad de volver a luchar cuando nadie lo hacía.-
Misao en ese instante sólo era capaz de pensar que ellos mataban por matar. Y que eso era lo más bajo del mundo. Ese pensamiento le dio la fuerza necesaria para morder la mano de Aoshi hasta hacerla sangrar.
-Maldito seas, Aoshi.- dijo cuando éste retiró su mano de sobre su boca.- Maldita la hora en que asumiste como Okashira. Estas llevando a nuestra agrupación al más puro deshonor. Reniego de ser Oniwabanshuu si esto es a lo que deseas que lleguemos todos. Eres el demonio...-
No pudo seguir hablando porque Aoshi volvió a callarla. Ni se inmutó cuando sintió las lágrimas de Misao deslizarse por entre sus dedos.
Una vez terminó todo, envió a sus hombres a informar a Kanryu que el trabajo estaba terminado y él, personalmente encerró a Misao en una habitación de la casa.
-Al menos no te atacó.- observó Okina.
-Cuando Aoshi me encerró, ordenó que todos los días se me entregara comida. Yo estaba demasiado enojada con él y lo peor es que les había prohibido a los demás ir a visitarme o hablar conmigo. Por eso mismo, yo dejé de comer. No tocaba la comida que me enviaba.-
-¿Cuántos días duró eso?- preguntó Kenshin.
-Una semana más o menos. Me mantuve con algunas galletas de viaje que llevaba ocultas entre mi ropa y apenas tomaba agua. Un día, Aoshi fue a hablar conmigo.-
Aoshi había entrado en la celda de Misao para encargarse personalmente de que comiera. Misao no lo hizo y sólo le repitió una y otra vez que estaba avergonzada de él.
-Yo crecí admirándote, Aoshi... y ahora hubiera deseado no haberte conocido.-
Acto seguido, Misao se había despojado de sus ropas de ninja, quedando en ropa interior para cubrirse con la capa de Kaoru.
-Nunca más usaré ese uniforme.- le gritó a Aoshi mientras éste salía cabizbajo del lugar.
Al día siguiente, Misao se tendió en el piso. Quien le llevaba la comida la llamó insistentemente mucho rato pero ella seguía quieta. Su carcelero entonces ingresó al cuarto para ver si estaba viva. Pensaba que podía haber muerto de inanición, pero en cuanto se acercó a Misao ella le dio una fuerte patada y escapó de allí.
-Esa fue la única idea que tenía para escapar, abuelito. Dejar de comer para un día, hacerme la muerta. Mientras corría por la casa, pasé cerca de la habitación de ese infeliz de Kanryu, quien hablaba con Aoshi. Por lo visto, estaban tratando de seguir la pista de una persona que fabricaba un tipo de drogas para ellos y Aoshi iba a utilizar nuestras redes de información para ubicarla. Alcancé a escuchar la palabra "Takani" y "doctor". También escuché "Aizú".-
En ese momento la capa en que Misao estaba envuelta empezó a desatarse. La joven trató de ponerla en su sitio y fue cuando Aoshi la percibió a través de la pared. Misao de inmediato salió del lugar lista para correr sin detenerse hasta Kyoto. Debía organizar a los demás Oniwabanshuus activos con el fin de detener a su desquiciado jefe.
Pero Aoshi la detuvo antes, en el patio.
-Lo siento, Misao, pero... no puedes irte de aquí.-
-Eso es lo que tú piensas, malnacido. Me largaré de este inmundo lugar y veré el modo de detenerte.-
-No lo permitiré.-
-Sólo tienes una manera de impedirlo. Mátame y acaba con esto de una vez. De paso me ahorras tener que vivir con esta vergüenza.-
-No me obligues a hacerte daño.-
Por un momento Misao había percibido un tinte de desesperación en la voz de Aoshi. Ignorándolo, se había puesto en posición de combate.
-Déjame ir o mátame. Tú eliges. Pero no esperes que me deje matar así como así.- le había dicho ella.
Misao estaba soportando el frío de aquella noche apenas envuelta en una capa. Había conservado sus kunais y hasta se había dado la maña de afilarlas debidamente mientras estuvo en prisión. También se había ejercitado un poco.
Aoshi rápidamente la tomó en brazos para ir a encerrarla en la casa una vez más. Pero ella lo hirió en la mano con el filo de las kunais. Se alejó de él con un salto, para volver a atacarlo.
Aoshi sólo se esquivaba los ataques de la joven, admirando cada vez más y más su fortaleza de espíritu. Él sólo trataba de tomarla para aprisionarla nuevamente.
Apenas esquivó una de las armas de Misao, recibió de lleno una patada en la mandíbula. Aprovechando ese momento, la joven se alejó corriendo de él para iniciar su regreso a Kyoto, sólo que esta vez Aoshi la alcanzó con un contraataque. Le dio una fuerte patada en el costado izquierdo, mandándola a volar.
Misao se estrelló con la pared de la casa. Se puso en pie de inmediato y se lanzó contra él, sólo que Aoshi había desenfundado una de sus kodachi. Misao sabía que él ya no esquivaría sus golpes, sino que se defendería de ellos y además, la atacaría.
Pero Misao no podía dudar... no se dejó atemorizar ante la idea de que Aoshi pelearía en serio con ella. Esquivó la kodachi pero una nueva patada, dada en el mismo costado que antes esta vez la dejó en el piso. Fue cuando Misao supo que una de sus costillas ya no estaba precisamente en su lugar. A pesar de ello, se repuso ante el dolor y se paró. Cuando Aoshi se acercó a ella, la joven le lanzó dos kunais, una tras la otra, provocándole cortes en la cara.
Desgraciadamente para ella el escaso alimento consumido los días anteriores había debilitado su organismo. Sintió un mareo y en ese momento, alcanzo a saltar cuando Aoshi le cortó el hombro. El ataque que vino después no lo pudo evitar.
Veía borroso y le dolía mucho la cabeza. Estaba fatigada y cayó al piso. Aoshi se acercó preocupado, con la intención de devolverla a su celda. Muy a su pesar, Misao se rindió.
Estaba tendida y sobre ella, veía el rostro de Aoshi.
-Mátame.- le había dicho ella.- Mátame... no quiero vivir con esta vergüenza.- dijo llorando.
Aoshi había negado con la cabeza.
-Mátame, Aoshi. Hice un juramento y debo cumplirlo. Si no me matas, te mataré yo... en cuanto me reponga.–
-Misao, no... –
Misao lo vio titubear una vez más ante la idea de matarla. Le dio un puñetazo en la nariz y a pesar de sus malestares, se puso en pie, alejándose de allí.
-Desde ese momento corrí y corrí sin detenerme. La idea era llegar a Kyoto pero, entrando en esta ciudad, me di cuenta de que era incapaz de dar un paso más. Fue así como llegué a esta casa y el resto de la historia Kenshin y Kaoru la conocen muy bien.-
-Por eso tus heridas venían tan frescas... porque al moverte no las dejaste cicatrizar.- observó Kenshin.
-No podía detenerme, Himura. Aoshi envió a unos idiotas a buscarme, pero no pudieron dar conmigo. Mientras me buscaban por los caminos, yo los miraba desde las ramas de los árboles.-
Okina había estado muy serio durante el relato de Misao. Finalmente habló.
-Misao, has sido muy valiente al enfrentarte a Aoshi. Y estoy de acuerdo contigo en que debemos ver el modo de detenerlo. Yo ya estaba al tanto de su obsesión por reconocimiento pero, desgraciadamente para nosotros, no tenemos una fuerza capaz de enfrentarse a él y salir victoriosa. Lo que podemos hacer es ponerle trabas a su accionar. Daré el aviso para que nuestras redes queden totalmente cerradas para él de modo que Aoshi no pueda hacer uso de ellas.-
-¡Pero eso no es suficiente, abuelito¡Debemos detenerlo, organizarnos y atacar! Aoshi está buscando a una persona que Kanryu necesita. Debemos ubicar antes a esa persona, para brindarle protección y acabar con Aoshi.-
La voz de Misao temblaba. Okina quedó conmovido ante su actitud... para Misao lo más importante eran los valores, por sobre sus sentimientos por Aoshi.
-Misao.- empezó Kenshin.- Tú sabes que yo no conozco mucho de ustedes pero por lo que he podido vislumbrar, si Aoshi no sintiera algo por ti, te hubiera matado sin mayor conflicto emocional. Pero no lo hizo. Tal vez eso signifique que aún queda algo de cordura en él y por eso mismo... yo desearía que no pensaras en matarlo. Creo que la idea de Okina, de entorpecer las comunicaciones que él pueda tener es lo mejor para que nosotros ganemos tiempo y ubiquemos primero a la persona a la que él busca, si es que no ha dado ya con ella, para ponerla sobre aviso y brindarle nuestra protección.-
-Himura, no quiero que tú te inmiscuyas en esto. Este es un asunto que concierne sólo a los Oniwabanhuu como agrupación.-
-Misao.- dijo Okina.- Himura es un amigo y aliado nuestro en este momento. Tú no lo conoces a cabalidad pero yo si sé muchas cosas sobre él y no sólo estoy de acuerdo con su idea, sino que le doy la bienvenida a esta misión. Kenshin es un hombre que merece toda nuestra confianza.-
La joven ninja quedó impresionada ante la forma de hablar de Okina.
-Estoy de acuerdo en que Aoshi no debe morir. Al menos no por tus manos, Misao... -
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-Asi que se llama Aoshi Shinomori. Pertenece a un grupo de ninjas llamada "Oniwabanshuu". Hum... este hombre me parece muy interesante.- musitó un extraño personaje mientras fumaba de su pipa.
-Por lo que pude averiguar, su mayor motivación es obtener reconocimiento. Quiere hacer historia y está dispuesto a cualquier cosa para lograrlo.- le dijo un joven de unos 18 años al sujeto cuyo cuerpo estaba enteramente vendado.-Si me permite opinar, señor Shishio, creo que el señor Shinomori sería un buen elemento para nuestro grupo. Además, no está solo. Tiene a cuatro acompañantes que harían cualquier cosa en pos de ese ideal. Le son completamente leales.-
-Hum... ya veo.- dijo tranquilamente el hombre del cuerpo vendado.- Este informe que me has traído me parece bastante completo y créeme que lo estudiaré más a fondo esta noche. Por lo pronto, deseo que inicies la investigación de otra persona a la que me gustaría tener en mi grupo. Te aseguro que él es el hombre fuerte que necesitamos para iniciar la conquista del país.-
-Oh... un hombre fuerte. Aunque no creo que sea más fuerte que usted.-
Shishio sonrió ante su joven subordinado.
-Claro que no es más fuerte que yo, pero te aseguro que está muy cerca de serlo. Desde luego que han pasado diez años desde la última vez que tuve noticias suyas. Y es posible incluso que esté muerto. Quiero que averigües todo lo relacionado a Battousai Himura.-
-¿Battousai Himura¿El patriota?-
-Exacto, Soujiro. Se podría decir que Battousai y yo peleamos en la misma línea aunque nunca nos vimos las caras. Sin embargo, supe cosas interesantes de él y por esas mismas cosas, es posible que él tenga mucho rencor contra este gobierno.-
-¿A él también trataron de matarlo, como a usted?- inquirió el jovencito.
Si cualquier otro le hubiese hecho esa pregunta, Makoto Shishio no hubiera dudado en atravesarlo con su espada. Pero Soujiro era una cosa especial. Casi como un hijo para él.
-Algo muy parecido, Soujiro. A Battousai lo traicionaron dentro de su mismo grupo. Le consiguieron una mujer que terminó siendo su esposa, para que ella lo matara. Supe todo eso porque mi primer trabajo consistió en aniquilar al traidor que le arruinó la vida y que contactó con esa mujer. Fue un episodio muy lamentable, según supe.-
-Ya lo creo.-
-Por eso mismo, deseo que averigües sobre él. Contamos con un rumor, proveniente de Tokio, que dice que Battousai estuvo involucrado en el asalto a una casa y el asesinato de sus habitantes. De todos modos no es un dato muy confiable, pero por algo has de empezar.-
-De acuerdo, señor Shishio. Me retiro de inmediato a investigar.-
-Espera un poco, muchacho. Relájate, Soujiro, acabas de llegar de hacer este trabajo. Quiero que esta noche descanses debidamente y pasado mañana te pongas en camino.-
-Está bien, señor Shishio.-
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Como cada noche, Kaoru cepillaba su cabello para trenzarlo antes de dormir. Su esposo la observaba contento de poder tenerla nuevamente en su habitación ya que por cuidar de Misao, no habían podido dormir juntos en mucho tiempo. Pero ahora ella estaba bastante mejor y además, estaba siendo acompañada por su abuelo Okina.
Kaoru se puso una cinta para mantener la trenza sin que se desarmara por la noche y apagó la lampara. Se acomodó junto a Kenshin y él la recibió de inmediato entre sus brazos. Pero ella notó algo extraño en él, ya que estaba un poco ausente. Tiró del borde de su yukata para llamar su atención.
-Hay algo en la historia de Misao que me molesta un poco.- admitió él ante su joven esposa.- las palabras "Takani", "doctor" y "Aizú". Siento que mi mente trata de decirme algo pero... no logro llegar a un resultado.-
Por toda respuesta, Kaoru suspiró.
-Pero, mejor no hablar de eso ahora, ¿verdad? Hay algo más que quisiera decirle, Kaoru.-
La joven se acurrucó mejor contra él para oírlo.
-Sólo quería que supiera que en estos días... yo me he sentido muy a gusto aquí, con usted. Realmente esta vida me hace muy feliz y pienso que gran parte de ello es... es por su causa, Kaoru.-
La aludida abrió los ojos con sorpresa. Se medio incorporó a pesar de que no podía ver el rostro de Kenshin, para quedar un poco más alta que él.
-Lamento si la he molestado con mis palabras o si la he incomodado pero... yo sólo quisiera poder vivir así siempre. ¿Considera que es un atrevimiento de mi parte desear tanto? Si es así, por favor, hágamelo saber.-
Kenshin no era un hombre muy dado a hablar sobre sus sentimientos, sin embargo, los que le provocaba Kaoru eran muy intensos para poder soportarlos sin darles una vía de escape. Además, Kenshin era ante todo un hombre muy sincero y no podía dejar de mencionarle a ella las cosas que le estaban pasando. Consideraba que era mejor que ella lo supiera para que decidiera de una vez si quería seguir con él a pesar de que se suponía que Kenshin debía protegerla mientras durara su matrimonio por conveniencia.
La joven no daba señal alguna y Kenshin estaba algo temeroso ante una eventual respuesta de su parte.
Kaoru lentamente bajó sus labios hasta los de Kenshin, besándolo larga y profundamente, causando reacciones en él difíciles de contener.
-Kaoru.- suspiró él.- no sabe lo que hace... le estoy preguntando... le estoy diciendo que... que me gusta mucho.- dijo al separar su boca de la de ella.
-Pero... a mí también me gustas mucho.-
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Fin Acto Ocho: Visitas Inesperadas
Mayo 25, 2006.
Revisada en Julio 18, 2016 con fines de continuación.
Notas de Autor.
Hola!
Esta historia era una de mis favoritas en su momento. Lamento profundamente haber tardado tanto pero, ya estamos en la buena senda nuevamente. Tanto así, que puedo retomar ahora Entre mis Brazos.
Como comenté en el primer capítulo, la idea era rescribir toda la historia de Rurouni Kenshin, aunque, estando ya a medio camino, la verdad es que comenzaré a hacerle más cambios con respecto a la trama original. Esto, porque si reescribo línea por línea, esta cosa va a pintar para los chorrocientos capítulos y quisiera hacer una historia un poco más corta que eso.
Si he de ser sincera, me da susto escribir historias tan largas cuando sé que ya no soy tan constante como hace dos años atrás. Amo escribir, pero no siempre puedo hacerlo con la frecuencia que deseo.
Bueno, pasando a otros temas que nada tienen que ver con la serie, resulta que finalmente ha sucedido algo que parecía casi imposible en mí: Después de 8 años de amar y admirar a Kenshin como el héroe de todas mis historias... yo... he encontrado a un nuevo amor.
Su nombre: Syaoran.
Lo conocí en Card Captor Sakura y me gustó mucho. Pasó el tiempo y oí hablar de algo de Tsubasa. Me conseguí por ahí los capítulos de la serie... y después de verlo en acción... Lo amo, es tan liiiiiiindo.
Igual tengo mis reparos en cuanto a la serie. Me encanta como es, románticamente hablando (de hecho, me identifico mucho con eso de que ellos se quieren desde niños pero aún no se lo confiesan) pero... creo que igual un poco más de peleas no les vendría mal. O sea, teniendo a Kurogane con ganas de pelear toda la serie y a Fye que no lo hace nada de mal, y a Syaoran... creo que las escenas de peleas podrían alargarlas un poquito más.
La música por otra parte me agrada. Ya me bajé los dos discos.
Por ahora descarto escribir fanfictions sobre él. Después de todo, en la serie de televisión visitan tantos mundos y se ven envueltos en tantas situaciones que no siento que sea necesario hablar más de ellos, por ahora.
Y bueno... un besote a todos y los quiero mucho.
Misao-21: Hum, bueno, si yo le hubiera dado vida a Kenshin antes que Watsuki sensei, seguramente aún estaría la historia sólo en mi cabecita y en un par de cuadernos... asi que las cosas pasan por algo. Me alegro mucho de haberla conocido, de haberme fanatizado su resto con ella y que me haya hecho nacer inspiración suficiente para escribir y escribir de ella. Como ves, pasó mucho tiempo... creo que cerca de diez meses, de todos modos gracias por leerme siempre. Un beso.
Hada: Me alegra mucho que et ahya gustado tanto este capítulo y la escena romántica incluída en él. Es cierto que subí el capítulo de nuevo. Eso era con el fin de dar a conocer la nueva fecha de actualización, a ver si en una de esas los lectores leían de nuevo para acordarse más o menos qué estaba pasando.
Naoko L-K: Gracias amiga por escribirme siempre, aunque sea algo pequeño. Un besito y espero que este capitulo nuevo te guste.
Arashi Shinomori: Como da vueltas el mundo... en el review que me dejaste en esa ocasión aún no nos conocíamos. Parece que te parecía un poco difícil que pasara... y ya ves. Sobre la pregunta de cuando va a hablar Kaoru, ya decidí el momento exacto en que lo hará... creo que será antes del capítulo diez de ese fic, a más tardar. O sea, estamos cerca... Un besito y nos vemos.
Numat: Trato de mejorar eso de la expresión en mis fics, para que puedan entenderlo mejor, por eso es muy importante cuando me dices que te agrada esa forma de escribir. No sé en qué año estés ahora del colegio pero seguro que en estas vacaciones, no va a faltar la actualización de esta serie. Un beso.
akari-aoi: Bien, ignoro si te ha agradado lo que sucedió en este capítulo. Solo puedo decir que esta vez, si habrán actualizaciones decentes (por lo menos antes de que pase un mes completo) asi que por favor, estáte atenta y que te vaya bien. Un beso.
Mia T.: Espero que este episodio te haya gustado tanto como el anterior.
Onashiru Okanami: Oh, disculpa tanto retraso... ojalá te guste el capítulo nuevo. Un besito, que estés bien.
Karasu no Hime: Jeje... las famosas escenas Kenshin-Kaoru. Hay quienes se alegraron de que hayan llegado hasta allí y otros que pedían un poco más. Lo que importa al final es que entre ambos nada sea forzado. Debe ser gracioso leer estas historias acompañada de la pareja de uno. Al menos a mí me toca siempre leerlas sola, pero bah, ya cambiarán las cosas algún día. Un beso. Que estés bien... otra cosa. Es lindo tu nuevo nombre.
gabyhyatt: También estoy de acuerdo en lo positivo de la actitud de Ken. Es tan lindo. Un beso.
Mikomi Shinomori: Mou... mi prima… verdad que para esa época estaba con mi prima de visita. Pues, las cosas han cambiado un poco y ahora, mi prima favorita está viviendo conmigo en mi casa, ya que viene a la Universidad de mi ciudad y eso me tiene bastante contenta. Ha sido un apoyo importante en estos días. Y es fuente de inspiración para mí (digamos que es como una Misao en carne y hueso).
Mer1: Hum... hablas en tu review de un dibujo de Por Siempre mía... como nuevamente se acerca mi cumpleaños, creo que podrías mandarme los dibujos que hayas hecho. Ya sabes cual es mi correo. Un besito.
Lady2scorpio: Sobre el msn... no es que yo no sea una tipa con aires de diva... pero... no me gusta mucho. Es decir, entro poco y nada al messenger, por eso, aunque te diera mi correo, dudo que nos podamos encontrar. De todos modos, si te responderé de ahora en adelante cualquier correo que me envíes y asi podremos comunicarnos.
Mitsuki Himura: A mi me gustan las cosas medio dramáticas en el fondo, asi que no esperes que haga una despedida sencilla entre ellos. Además, es la única escena planeada a futuro que está lista para publicar. Como Ahora pretendo no tardarme a la hora de actualizar, creo que dentro de dos o tres capítulos más tendrían que despedirse.
Mari: Desde luego que este Kenshin no quiere dejar sola a Kaoru por nada del mundo, como tú dices. Por eso, lo que se viene ahora es algo difícil para mi, porque no quiero separarlos pero... no sé... Kenshin igual tiene asuntos que resolver antes de regresar a casa de Kaoru para cuidarla por el resto de sus vidas. Paciencia y atención a lo que pueda venir.
Pamky: Sep, todas las damas hubiésemos querido algo así de más romántico pero... es lo que hay. Después de todo, la serie era para el público maculino y la mayoría de ellos estaban recontentos con las peleas, las espadas y las luchas internas de cada personaje por superar sus respectivos pasados. Todo pasa por algo... quizá, si la historia me hubiera dejado feliz en ese punto, yo no estaría escribiendo historias Ruroken. Un besito y que te cuides mucho.
Sakura Lee: Disculpa por haber tardado tanto en subir este capítulo. Problemas personales... tu entenderás. De todos modos, ahora las actualizaciones serán más seguidas, porque ni por nada quiero dejar esta historia inconclusa.
Kaoru86 Kamiya; oh, creo que nunca terminaré de pedir disculpas por la demora. Solo puedo demostrar con hechos de que este fic va a ser finalizado. Por favor, estate atenta y observa con atención. UN besito.
ALPHA-JACK: No creas que hecho en saco roto tus sugerencias. Realmente las aprecio mucho... por todo eso, muchas gracias. Sobre la Seiyuu de Kaoru, creo que por fin encontré a una que me satisface. Por estos días está asistiendo a las audiciones, asi que luego la pondré a mi personaje.
Kriss: Verás... a mi también me gustó más el manga Ruroken que la animación (en verdad me gustan mucho también las ovas que salieron) y siempre prefiero basarme en ello. Sobre Kaoru, tenías razón... hablará en otra oportunidad. Un beso.
AoMe Hs: A mi en lo personal me agrada mucho Tomoe Yukishiro. Siento que es un personaje subestimado y odiado por las puras, aunque para efectos de esta historia, pues Kaoru tenía que ser un poco más pura de alma que ella. Por eso la explicación y que bueno que te haya gustado esa comparación entre ellas.
Arlene Kiddo: Arlene... sorry por la demora. Ojalá te guste un chorro este capítulo. Un besito. Bye.
Kaoru-Neko: Ahora la continuación. Al infinito... y más allá. Gracias por escribirme.
maki1988: Gracias por pensar eso de mi historia y solo puedo esperar que este episodio no te defraude. Un beso.
MartaBatoussai: Que linda que sientas eso de mí... hum, aunque aún me falta mucho, trabajaré para seguir mejorando. Gracias!
kai250: Hola! Que linda, gracias por escribirme. Cuando me he sentido mal, son las palabras de ustedes las que mejor me hacen. Se siente bien que confíen en mí y que sientan que al menos esto lo hago bien. Aunque no lo creas, me acuerdo mucho de las cosas que me pones, me animan mucho. Gracias por ser como eres... gracias por escribirme. Un abrazote.
rocio-asakura: Jejeje... hola! Sigues con Ren? Hum... bueno... es todo lo que me interesa saber. De todos modos, saluditos a él también. Nos vemos en el próximo episodio.
Requiem-chan: Oh, te animó mi fic, que bueno. Es la idea. De qué parte de Chile eres?
Kendappasoma: Y seguirán las actualizaciones. Eso tenlo por seguro.
Cisne Negro: Supones bien, amiga. Este no está ni cerca del final.
DaniHimura-S1r4: Aja, chilena como puedes ver, de Santiago. Ha sido dificilesto de tener tantos fics como dices... al menos ya he terminado uno y espero seguir así con los demás. Hay mucho trabajo, pero al menos ya he empezado a ponerme al día y eso es bueno. Un besito.
Camila: Aca estamos trabajando para seguir con la actualización. Un beso y gracias por tu review.
Shinta-Girl: Siiii, logré escribirlo después de mucho. La vida me sonríe, la vida es bella. Y asi seguiremos. Un besito y hasta pronto.
Kaerii Himura: Si bien quiero relatar la historia completa, estoy adaptando el borrador para que no sea taaaaaan larga y si lo es, que al menos resulte entretenida.
Ghia-Hikari: Pos… ya estás trabajando en tu tesis? Qué bueno. Tienes que ponerle mucho empeño para que te salga bien y seas una profesional orgullosa. Un beso y suerte.
Maat Sejmet: Pues si, ya está subido y corregido en su totalidad hacia atrás, asi que ahora puedo seguir hacia adelante tranquilamente. Nos vemos.
Mei Fanel: Ojalá hayas podido resolver los problemas con tu computador. Al menos por aquí, subieron bien los capítulos y los pudieron leer.
Justary: Yo también me acuerdo mucho de tí. Es increíble… ni te conozco pero igual echo de menos. Sólo puedo esperar que en este tiempo, las cosas hayan andado bien para tí en tu nueva residencia (bueno, ni tan nueva) y en especial en tus estudios y relaciones. Un abrazo fuerte desde un país tan austral como el mío. Y que disfrutes de la primavera que deben tener allá. Un beso.
