Entre mis Brazos

Acto once

Sin Ellas

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

Notas de Autora:

Hola!!!

Lamento mucho la demora que ha sufrido esta historia… en verdad mi propio entusiasmo por los fanfics en un principio me pasó la cuenta y por eso, luego de pasar por un periodo en que escribía cinco historias simultáneamente sin perder el hilo de ninguna, ahora he optado por seguir una sola hasta el final.

Siguiendo ese pensamiento, pude terminar el año pasado "Misao, una Chica en Apuros", "Actuación sin Libreto Rurouni Kenshin" y más recientemente "AsL: Tsukio-Hen". Después de mucho meditar en qué continuar, me decidí por "Entre mis Brazos"que era el más postergado.

La tarea no ha sido fácil porque primero tuve que decidir si seguirla desde este episodio o subirla nuevamente desde el capítulo uno. La ventaja de esa idea era que así podrían releerla tranquilamente y luego los capítulos nuevos, sin perder el hilo de la historia (como sucede a veces con algunos fanfics) pero, después de revisarla y corregir errores menores, sólo cambié un poco su presentación y volví a subirla reemplazando los capítulos.

Aún tengo algunas dudas con partes de la historia, pero las veré a su debido tiempo. Por ahora me queda comprometerme firmemente a seguir hasta finalizarla, semanalmente, y esperar no volver a recaer en esa mala práctica de dejarlas colgadas un semestre. A decir verdad me siento muy avergonzada por esto, ya que yo misma odio esa actitud en algunos escritores pero hay veces en que no se puede hacer de otra manera.

Empecé a escribir el capítulo once poniendo todo mi corazón y mis ganas de continuarlo. Por otra parte la suerte me jugó en contra: tuve que formatear el equipo y se perdió este episodio además de otro que escribía para la historia de "Kenshin, un Chico en Apuros" que se viene después de éste fic novela. Asi que en vez de subirlo hace dos semanas como quería, tuve que reescribir para subir el día de hoy.

Nuevamente les pido disculpas y con respecto a "Prisionera" y "La Fiera", son fics que aún estoy evaluando para ver en qué momento y cómo continuar.

Un beso. Los dejo porque de seguro quieren leer el episodio. Muchas gracias por seguir hasta aquí y espero que nos leamos pronto, en el capítulo doce.

La Autora.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

-"Ya está bien, Yahiko, no te preocupes. Ya terminó todo… ahora todo irá bien. Lo prometo".-

Yahiko despertó de repente, sentándose en el futón con los ojos muy abiertos. Una imagen grabada fuertemente en su cabeza.

Kaoru.

Le dolía la base del cuello y no entendía qué estaba pasando. Notó que ya estaba oscuro... apenas había luz en el cuarto. Un movimiento cerca de él llamó su atención.

-Se llevaron a nuestra Kaoru y no pude evitarlo.-

Yahiko se volvió y miró a Misao cuyas lágrimas brillaban bajo la tenue luz de la luminaria que había en el dormitorio.

-Misao... ¿qué nos pasó?-

La chica torció la boca en una mueca que pretendió ser una sonrisa. La triste sonrisa de quien se siente derrotado.

-A tí te golpearon, a mí me inmovilizaron y se la llevaron. No pudimos hacer nada por... -

La voz de Misao se quebró en la última palabra y no pudo seguir.

-Maldición.- dijo el niño, golpeando la palma de su mano con la otra empuñada, con impaciencia. -¿Te hicieron mucho daño¿Te golpearon también?- preguntó a su compañera de convalecencia, realmente interesado por ella.

"Ojalá me hubieran matado" pensó la chica.

-Megumi dice que la recuperación de mis costillas retrocedió bastante con el ataque que sufrí. Dice que deberé estar en cama un par de días. Debe ser cierto... me duele mucho el pecho.- admitió la joven ninja. Sin embargo el dolor físico no era nada comparado al dolor emocional. Se sentía humillada, traicionada por quienes más quería y admiraba hasta hace un par de semanas atrás. Se sentía estafada por la vida y no sabía cómo podía cobrarse una venganza.

-¿Y Kenshin?-

Misao apuntó hacia la puerta. Yahiko se levantó y salió.

Afuera se encontraban Kenshin, Sanosuke, Megumi y Okina. Habían hecho una pequeña fogata en medio del patio, a la que rodeaban.

Megumi estaba muy mal con lo que había pasado y no levantaba la vista del suelo.

-Debimos haberla entregado cuando supimos quien era ella.- decía Sanosuke molesto.- Así tendríamos a Kaoru con nosotros.-

-Sanosuke tiene razón... debiste entregarme.- murmuró Megumi.

-No sacamos nada con lamentarnos ahora. - dijo Kenshin un poco molesto.- Lo que hay que hacer es mantener la calma. Mañana iré a recuperar a Kaoru y la traeré de vuelta conmigo cueste lo que cueste.

-Pero Ken-san... debes entregarme a ellos. Es la única manera de recuperarla.- dijo Megumi. Kenshin la observó soltando aire.

-No. No la entregaré, señorita Megumi. Si la entrego, ellos querrán que usted vuelva a su antiguo oficio y eso no será bueno.-

-Yo nunca volveré a hacer "telaraña". Prefiero morir que hacerlo nuevamente.- declaró la doctora con pasión.

Kenshin suspiró con una media sonrisa.

-¿Ve por qué no puedo entregarla?.-

-Vamos, Kenshin. ¿Qué te importa lo que le pase a esta traficante? Lo mejor es entregarla y recuperar a tu esposa. Y que Megumi se las arregle como pueda. ¿A quién puede importarle lo que haga después?-

Después de decir esas palabras, Sanosuke quedó tendido en el suelo. Un puñetazo de Kenshin le había dado de lleno en la mandíbula.

-No vuelvas a repetir eso, Sanosuke. Claro que la vida de Megumi es valiosa, muy valiosa. ¿No notaste que ella es una doctora? Puede que en el pasado haya cometido errores, pero ella ha salvado tantas vidas y estoy seguro que las seguirá salvando, que quizá sus pecados sean compensados de ese modo por ella. ¿Quiénes somos nosotros para negarle una expiación? Pensé que tenías claro que nosotros menos que nadie podemos juzgarla. En vez de eso, debemos ayudarla a seguir mejorando como persona. Y por eso no la arriesgaré mañana ni la entregaré a la banda de Aoshi.-

Okina sintió una punzada en el pecho al oír "la banda de Aoshi", como si de mafiosos se tratara. Aunque en estricto rigor, asi se estaban comportando los hombres a quienes él mismo en alguna ocasión había entrenado.

Después de un incómodo rato, Sanosuke se puso de pie y desvió la vista. Kenshin tenía razón, mucha razón en lo que decía... él mismo se había beneficiado con los conocimientos de la doctora que tan gentilmente lo atendió cada vez que tuvo problemas. De pronto Sanosuke se sintió arrepentido de juzgarla tan mal.

-Ken-san, de todos modos creo que debo acompañarte. Aunque sea para distraer a los de la banda. Asi podrás ir por tu Kaoru.- dijo Megumi con sinceridad.

-No puedo llevarla.- admitió Kenshin.- Porque voy con una idea en mente y quizá yo no sea capaz de defenderla si se presenta algún imprevisto, ni usted capaz de escapar.

-No tienes que preocuparte de mí, Ken-san. No daré molestias, lo prometo... me sé defender muy bien yo sola.-

-Lo siento, pero no la pondré en riesgo.-

-Hey, Kenshin... no es necesario que hagas todo tú solo. Para apoyarte estoy yo.- dijo Sanosuke, reintegrándose a la conversación.- Yo te acompañaré y si no puedes proteger a la doctora por estar pendiente de tu esposa, yo me haré cargo de ella. Veré si es tan cierto eso que dices de que ella necesita una oportunidad.-

Megumi sintió una emoción nueva al escuchar las palabras de Sanosuke. Y se sobresaltó ligeramente al sentir la manota de él sobre su hombro.

-Yo defenderé a la doctora, Kenshin, te lo prometo. Además... hace tiempo que no golpeo a nadie... me siento un poco frustrado, tú sabes...-

Kenshin no podía negarse a tan... generoso ofrecimiento de Sanosuke.

-Está bien, amigo. Ven con nosotros.-

-Yo también iré.- dijo Okina, quien hasta el momento se había mantenido al margen de los planes.

-No es necesario, Okina... nosotros...- comenzó Kenshin, pero Okina lo interrumpió al levantar una mano, imponiéndole silencio.

-Iré, porque me siento responsable por no haber sido capaz de detener a Aoshi y su banda en su momento. Además, yo conozco mejor que nadie a esos hombres. Te puedo ser de mucha utilidad... por otra parte, mis habilidades combativas están apenas disminuidas por la edad, he de reconocerlo, pero sé que puedo ser un gran apoyo para ustedes.

Kenshin por toda respuesta asintió. Todos irían a rescatar a Kaoru al día siguiente

-Yo también quiero ir.-

Yahiko, que se había acercado sin ser notado, sorprendió a todos con su intervención.

-Yahiko, tú eres un caso especial. Lo siento, pero mi respuesta es no.-

-¡Pero yo tengo que ir!. Kenshin, Kaoru fue a rescatarme... ¡¡¡lo menos que puedo hacer es ayudarla ahora!!! -

Esta vez Megumi se adelantó a Kenshin, para decir:

-Yahiko, debes irte a la cama. Te golpearon duramente.-

-¡Me crié en la calle, siempre me han golpeado, estoy acostumbrado a los golpes!... Kenshin, mírame, ya estoy repuesto, no me pasó nada... puedo acompañarlos...-

-A pesar de tu entusiasmo, me temo que debes quedarte.- dijo Okina.- Si tanto quieres a Kaoru como dices, si tanto deseas ayudarla, comprenderás que hay una persona de la que deberás cuidar mientras regresamos con ella.-

-¿Ehh?-

Esta vez fue Kenshin quien decidió instruir al niño.

-Yahiko, Kaoru quiere mucho a Misao y viceversa. Misao apenas puede moverse y necesita atención constante. Nos hemos preparado para ir mañana al combate, y la verdad tú nos serías de mucha utilidad quedándote aquí, cuidando de Misao, que yendo con nosotros.-

-Pero quiero ir...-

-Te estamos dejando a cargo de una vida.- dijo Okina.- No es una responsabilidad menor.-

-Kenshin...- imploró Yahiko.

-Quédate aquí y cuida de Misao. Te aseguro que Kaoru te lo agradecerá más que ninguna otra cosa que hagas por ella.

-Está bien. Cuidaré de Misao...- dijo el pequeño con ánimo renovado al comprender lo que le decían.- Y mañana Kaoru la encontrará de pie ¡¡y más repuesta que nunca!!.-

Todos sonrieron al comprender que estaba todo arreglado para partir al día siguiente, hasta que Sanosuke comenzó a sobarse la barbilla.

-Tengo una duda, Kenshin amigo... creo que nos falta un nombre.-

-¿Oro?-

-Claro, un nombre de grupo... ya sabes, como "Los 4 fantásticos", "La Liga de la Justicia", "Los Justicieros"... "Los Increíbles", "Los Magníficos"... algo así.-

Kenshin sólo se rió quedo.

-No necesitamos un nombre, aunque si te gusta la idea, ponnos un nombre a tu gusto.-

-Ken-san, no sabes lo que estás diciendo. ¿Un nombre al gusto de Sanosuke?-

-Oye, yo tengo buen gusto. ¿Qué les parece "Locos por Kaoru"? Después de todo vamos tres hombres y una dama a meternos con un ejército de idiotas y muchos ninjas experimentados... un cuerdo no haría eso.

A Megumi le gustó lo de "dama"... pero tenía otras cosas en qué pensar.

-Podríamos llamarnos simplemente, "El grupo de Kenshin". Algo así como "Kenshin-Gumi"- dijo ella.

Okina encontró excelente la idea.

-"Kenshin-gumi" suena bien. Yo apoyo esa idea.-

-Yo también.- dijo Yahiko, comiendo un trozo de pescado que le pasó Okina.

-Pero... no es justo... yo propuse seis nombres y ella uno solo y lo encuentran estupendo al tiro. No me gusta ese nombre.

-Somos tres contra uno.- le recordó Megumi, cruzándose de brazos y mirándolo de manera intensa. A Sanosuke no le quedó otra que rendirse.

-Está bien. - Acató el joven luchador.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

Kenshin se acostó agotado. Okina lo había tranquilizado, asegurándole que Aoshi sólo quería a Kaoru como carnada para atraerlo y que no le haría daño. Que podía contar con ello.

De todos modos había algo que tenía sumamente inquieto a Kenshin y era el hecho de que ya era la segunda vez que raptaban a Kaoru para atraerlo a él a alguna especia de combate. Desde luego que esta idea no era para nada tranquilizadora y le hacía cuestionarse el haberse casado con la chica.

-Al parecer, indirectamente le estoy causando daño.- se dijo.

Recordó cuando él le aseguró que sólo el Rurouni se quedaría con ella para no causarle molestias, pero sin duda su fama de Battousai de alguna manera seguía persiguiéndolo y molestándolo... algo tenía que haber averiguado Aoshi quien antes no estuvo interesado en una pelea con él y ahora, que tenía más antecedentes, seguramente ya estaría al tanto de su pasado. De ahí su interés por pelear.

El espadachín pelirrojo se comenzó a preocupar seriamente. Porque al parecer, su pasado estaba interfiriendo con su vida con Kaoru, dándole más problemas que soluciones. Y eso era malo porque él no quería causarle preocupaciones a la joven, pero si seguía esa situación tal vez, él... debería un día...

Mejor no pensar en eso.

Kenshin se dio la vuelta en el futón, abrazándose sí mismo. Sin duda extrañaba mucho a Kaoru, con su suave cuerpo amoldándose contra el suyo y su dulce aroma impregnándosele en la nariz, llegándole hasta el alma. ¡La quería de vuelta, pero aún faltaba que pasara esa noche!

Dominando su impaciencia por salir a buscarla de inmediato, se levantó y fue hacia el ropero. Segundos después regresó a acostarse, con algo entre las manos.

Una cinta azul para el pelo.

La cinta azul favorita de Kaoru.

Mientras, en el cuarto del lado, Misao tampoco podía dormir. Pero a diferencia de Kenshin, no podía cambiar de posición como quería por la molestia en sus costillas.

La joven pensaba en Aoshi… Aoshi y el beso que le había dado. ¿Por qué la había besado?... ¿Para callarla?...

Había sido el primer beso en la boca de la chica y a pesar de su inexperiencia, ella sentía que el beso de Aoshi tenía poco de "profesional" por llamarlo de algún modo. Ella estaba segura que algo le había sucedido a él cuando la besó… había notado un cambio en su actitud, un algo en él…

Sacudió la cabeza y se restregó el rostro con las manos. Eso no podía estar pasando, ella no podía estar pensando en eso como si fuera lo más importante. Aoshi había venido, se había robado a Kaoru, la había dejado fuera de combate por una buena temporada cuando ella le había jurado que lo mataría si volvía a verlo.

Misao suspiró.

Tan sólo unas semanas antes su vida era tan diferente y ahora, estaba llena de odio, de frustración, de decepción y de algo que no podía definir. Era como un fuego puro que se extendía por sus venas al pensar en Aoshi… era como si sus sentimientos encontrados por él estuvieran haciendo combustión en su pequeño cuerpo, quemándola. Estaba muy confundida y no sabía qué pensar porque su mente le decía una cosa y su corazón otra.

Por un momento deseó nunca haber entrenado como Onniwabanshuu y ser una chica normal.

Quizá de ese modo nunca hubiera conocido a Aoshi.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

Kaoru se abrazó a sí misma cuando la puerta se abrió. Era Aoshi que le traía algo de comer.

La joven estaba sobre una cama occidental en un cuarto del mismo estilo. Era muy diferente a su casa y estaba muy desorientada. Acababa de despertar con un fuerte dolor de cabeza, producto de lo que le dieron a oler para adormecerla y raptarla. Estaba muy mareada.

Aoshi se acercó a ella y se sentó en la cama. Kaoru encogió las piernas y se abrazó las rodillas.

-Supongo que no servirá que le diga que quiero irme a mi casa.-

El ex Okashira levantó una ceja.

-Le traigo agua y algo que le quitará el dolor de cabeza que pueda estar sintiendo.

La joven lo miró con desconfianza. Segundos después tomó el agua y la medicina. Satisfecho, Aoshi se levantó.

-Mañana volverá a su casa, se lo aseguro.

-¿De verdad que no le importa?- dijo Kaoru, acomodando la bandeja con comida a un lado de ella, mirando a Aoshi directamente a los ojos. – Misao… -

-Misao es una joven que no necesita atención porque tiene todo lo necesario para cuidarse sola.

-Pero ella lo am… -

-Misao no requiere mi atención y ella misma me ha dejado en claro que somos enemigos.

Aoshi avanzó a la puerta y Kaoru corrió hacia él pero sintió un fuerte mareo y para no caer, se tomó de la manga de su chaqueta. Él sin pensarlo la rodeó con sus brazos mientras ella recuperaba el equilibrio.

-Lo siento.- murmuró Kaoru, separándose.- Y gracias.

-Tenga más cuidado. Coma y duérmase enseguida. Aquella puerta que está ahí corresponde al cuarto de baño, para que se asee. Y está de más advertirle que no intente escapar porque le será imposible.

Dicho eso, Aoshi se retiró, dejándola sola y pensativa.

Kaoru mientras comía, meditó en Misao y Aoshi, entendiendo a la pequeña. Aoshi era muy guapo, varonil y gentil. Si no estuviera del bando contrario… Misao no sufriría tanto porque ella decía que odiaba a Aoshi y ya no hablaba tanto de él como antes, pero Kaoru sabía que Misao lo amaba desde pequeña y estaba segura que ese sentimiento no podía cambiar de un día para otro.

Afuera, Aoshi habló con Beshimi.

-Vigila la puerta de la señora Himura. Que ella no salga… pero que tampoco nadie entre.-

-Sí, señor Aoshi.

Beshimi se escabulló a la posición indicada, pensando en que Kanryu tenía cierta debilidad por las jovencitas y de él tenían que cuidar a su huésped. Beshimi no dejaría que nada malo le pasara a Kaoru.

Ya frente a su puerta, tocó tímidamente, después de mucho meditar.

-Señora Himura… soy Beshimi… déjeme entrar, por favor.- susurró.

Kaoru, que ahora estaba más despierta, buscó algo con qué armarse, sin encontrar nada. Pero al escuchar a Beshimi, le permitió el acceso.

Éste le venía a preguntar por Misao.

Kaoru pensó en la conveniencia de relatarle todo o guardárselo. Pero luego reflexionó que Beshimi era como un papá de Misao y que ella le había contado que ellos no quisieron atacarla directamente. Es decir, que podía confiarles lo que tenía que decirles.

Iba a abrir la boca para hablar cuando un golpe en la puerta los alertó. Beshimi se puso en guardia, pero esta vez era Hyotoko que al igual que Beshimi, quería información de Misao. Posteriormente llegaron Hannya y Shikijo.

Kaoru se sentó en la cama y ellos rodeándola, en el suelo, sobre la alfombra. Asi fue como la joven decidió contarles con lujo de detalles todo lo que sabía de Misao desde la decepción que sufrió por no poder ir a la misión con ellos hasta que decidió buscarlos, pasando por el momento en que los encontró y todo lo que pasó después, cuando Misao llegó malherida, a su casa.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

Aoshi se recostó pensando en Kaoru. Estaba muchísimo mejor que la última vez que la vio. Pero sus pensamientos fueron rápidamente invadidos por algo que la joven quiso decirle aunque él no se lo permitió.

-"Pero ella lo am…" -

Cerró los ojos, y optó por descansar adecuadamente aunque su corazón estaba algo alborotado. De todos modos no era bueno desconcentrarse y pensar en otra cosa que no fuera el combate del día siguiente.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

El cuarto de baño era algo nuevo para Kaoru. Nunca había visto algo así. Era muy cómodo y pudo asearse tranquila antes de acostarse. Sabía que nada le sucedería estando allí e intuía que al día siguiente regresaría a casa junto a Kenshin.

Kenshin…

Se acostó en la cama y se tapó con las frazadas que tenía. Las sábanas le parecieron suaves y perfumadas y el extraño camisón que encontró para dormir era una delicia. Si tuviera más confianza con Aoshi… si la situación fuera otra, se lo pediría de regalo. El espejo de cuerpo entero era también todo un descubrimiento… notó que el largo camisón era bello y le sentaba de maravillas aunque se viera rara porque todas sus curvas se marcaban mucho a diferencia del kimono que las estilizaba.

Pero más allá del camisón y las comodidades, Kaoru no podía dejar de pensar en Kenshin.

"Conociéndolo, debe estar muy preocupado. ¿Me extrañará?..."- pensaba.

Se movió en la cama y al rato decidió abrazar una almohada.

Lo extrañaba mucho. Tanto, que le dolía un poco.

Mientras, afuera del cuarto, cuatro hombres estaban consternados.

No hablaban, no lo comentaban, pero cada uno sabía que el resto estaba arrepentido de no haber insistido a Aoshi en desistir de servir a Kanryu Takeda.

No podían con el cargo de conciencia por todo lo que había vivido Misao por su culpa. Ellos que siempre se habían jactado de haberle enseñado todo lo que ella sabía y todo lo que era, de que habían sido como sus padres, ahora recién comprendían cuanto la habían defraudado y cuanto la habían herido.

Cabizbajos, se retiraron a dormir un rato mientras Beshimi seguía la vigilancia. Desde luego que a Kanryu por la noche le dio con salir a caminar pero al ver a Beshimi apostado a la puerta de la bella japonesa y la cara de pocos amigos que le echó al verlo, pensó en que tal vez necesitaba irse a dormir después de todo.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

El "Kenshin-Gumi" se levantó temprano y luego del desayuno vieron que Misao estuviera cómoda y bien, que Yahiko la estuviera cuidando y partieron al encuentro del Onniwabanshuu. El niño se acercó a Misao con la bandeja del desayuno cuando estuvieron solos.

-Kaoru vendrá esta tarde, así que tienes que estar bien.-

Pero Misao ni siquiera lo miraba. Estaba muy deprimida.

-No tengo hambre.-

-Pero tienes que comer. Esa es la misión que me dejaron.-

-A mi no me ordenaron tener que hacerlo.- replicó Misao, muy apática.

Yahiko era un chico que estaba muy agradecido por todo lo que hicieron por él, pero también tenía su carácter.

-Pues es tu problema porque yo no decepcionaré a Kaoru ni a Kenshin. Tú comerás porque ya estás muy flaca y te ves fea.

-Cállate mocoso malcriado.

-¡Al menos no estoy flaco ni amargado como tú!-

Las palabras de Yahiko fueron como un golpe para ella. Y empezó a llorar. Yahiko se llevó las manos a la cara en un gesto de impaciencia.

-Tú no entiendes la impotencia que siento… tengo que estar aquí… yo por años me entrené para el combate y cuando por fin tengo la oportunidad de ir a pelear por alguien a quien amo¡¡Estoy tan destrozada que no puedo!!- dijo ella entre sollozos.

-Pues fíjate que no eres la única frustrada porque en vez de poder ir a pelear por la mujer que salvó mi vida, tengo que quedarme aquí cuidando a una comadreja flaca y amargada que se queja de puras estupideces. Yo no entiendo tu rabia, porque por lo poco que sé de ti, tú al menos tuviste una infancia feliz, tuviste y tienes gente que te quiere incondicionalmente y que se preocupa de tus cuidados.

-Si, pero también hay otros que me traicionaron… me dejaron sola. ¿Lo entiendes? En fin, imposible razonar con un mocoso como tú.-

Yahiko se levantó furioso, dejando caer la bandeja con el desayuno.

-¡¡¡ Tú eres con quién no se puede razonar!!! Lo has tenido todo y por una vez las cosas no salen como quieres y te desanimas.-

-¡¡Cállate… no me comprendes!!-

-No, no te comprendo, porque dices que te traicionaron pero tienes a tus amigos, a tu prima y tu abuelo. Tienes un techo donde quedarte y donde todos se preocupan por ti. ¡¡¡Kaoru está quién sabe dónde y tú sólo te preocupas de tu propio sufrimiento!!!-

-Tú eres el que habla sin entender… eres sólo un niño, tú no comprendes nada de los sentimientos adultos¡¡aún no sabes lo que es sufrir de verdad!!-

-Eres tú la que se comporta como una niña malcriada. Y no hables de mí como si me conocieras porque no es cierto. Si no te rompo la cara ahora mismo es porque me estoy conteniendo por tu condición de mujer y de enferma. Me quedé huérfano hace muchos años y unos hombres dijeron que me tomarían bajo su protección para cuidar de mí. En vez de eso me obligaron a robar y a pagarles una supuesta deuda que nunca existió. Me escapé un par de veces y dieron conmigo para darme unas palizas tremendas, aparte de las que tenía que soportar continuamente. Nunca tuve un amigo en quien confiar, ni un pariente a quien acudir o un futón limpio y calentito donde dormir. Y llegué aquí con Kaoru… y en vez de ir a ayudarla me dejan cuidándote a ti…-

El chico, que había empezado a hablar con mucha rabia, terminó secándose los ojos rudamente con la manga del gi. Mientras, Misao lo miraba boquiabierta.

-Tú eres la que no sabe lo que es sufrir.- concluyó él, antes de salir.

Se quedó en el patio, buscando calma. Estaba tratando de poner su mente en blanco cuando sintió la puerta correrse a su espalda.

Misao traía la bandeja del desayuno. Al parecer había limpiado lo que él tiró.

-Lo siento.- se disculpó ella.- No sabía nada de ti. En verdad, nunca puse mucha atención. Tienes razón, me he comportado como una idiota. Tengo muchas cosas buenas y ahora tú también. Seamos amigos.-

Yahiko la miró por unos momentos.

-Acompáñame a desayunar, que se me ha abierto el apetito. Después… después podemos ir a ayudar a Kaoru, si quieres.

-Olvídalo.- dijo él.- Tú no puedes ir. Debes reposar.-

-Claro que podemos ir.- dijo Misao.- Tengo entrenamiento ninja. Puedo pelear y soportar el dolor. No hay problema para mí. Y soy muy ágil. Además, sé donde está Kaoru.-

-Mentirosa…-

-No soy una mentirosa. Lo sé porque vi la nota con las indicaciones que dejaron a Kenshin y memoricé su contenido y el mapa. Eso es también parte de entrenamiento ninja. Vamos los dos, quizá podamos ayudar en algo.-

Rato después, luego de que la joven se vistiera con las ropas de kendoka de Kaoru, se encaminaron a paso lento, pero firme, a la residencia de Kanryu.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

-¿Qué es esto?

Aoshi miraba muy serio el ejército de cincuenta hombres armados frente a la mansión. A su lado, Kanryu sonreía.

-El equipo de apoyo, naturalmente. Ellos se encargarán de traerme a Megumi.

-Quedamos en que yo me encargaría de eso.

-Shinomori, me has pedido tiempo y estoy perdiendo mucho dinero cada día por no tener a esa mujer conmigo, por tu capricho de investigar y de pelear con Battousai. Te he repetido muchas veces que Battousai está en la cárcel… tú mismo me lo dijiste.

-Ese es un Battousai falso.

-De todos modos, no puedo seguir esperando. Si traen a Megumi los hombres a los que esperas, mis hombres la tomarán de inmediato. Tienen órdenes de matar a quien se oponga.

Aoshi soltó aire, algo exasperado. Pero se controló.

-Si no quieres perder a tus cincuenta hombres, haz que se retiren ahora que pueden y déjalos como apoyo para otro momento. Te aseguro que hoy tendrás a Takani. Mis hombres y yo pelearemos con Battousai y comprobarás que somos los más fuertes.

-Realmente estás loco, Aoshi… Battousai es una leyenda, incluso he oído que es un rumor que echaron a correr los patriotas para atemorizar a la gente bajo este gobierno corrupto. Pero en fin, no sé por qué aún confío en ti. Retiraré a mis hombres pero si veo que las cosas no van como me prometiste, los sacaré a la pelea, así tenga que ir contra ti.

-Le aseguro que no será necesario.- murmuró Aoshi al bajar al patio para darle nuevas indicaciones al ejército de Kanryu.

Beshimi llegó al lado de Aoshi.

-Vienen cuatro personas. El señor Himura, Okina, un extraño muy alto y Takani.-

Por un momento Aoshi quedó en shock, al preguntarse cómo estaba Misao. Pero se contuvo de verbalizar tal pregunta y se concentró en lo que hacer.

-Las cosas se harán discretamente, dentro de la casa, ya que una pelea en las afueras llamaría mucho la atención. Hannya a primera línea en el primer piso, junto a Hyotoko en la entrada. Tú esperarás en el segundo nivel, con Shikijo. A Takani, vean que no escape, y no le hagan daño. A Battousai me lo dejan a mí.

-El señor Himura…

-Battousai.- reiteró Aoshi, como imponiéndole la orden de llamarlo así también.

Pero lo cierto es que después de hablar con Kaoru todos sentían que "Battousai" era una especie de insulto para la bondadosa persona que era actualmente Kenshin Himura.

Cuando Kenshin y sus amigos llegaron al portón de entrada, notaron que estaba abierto. También notaron a un sujeto que vestía un traje occidental de color verde, sonriendo en el balcón del segundo piso.

Kanryu creía sinceramente que Battousai era el sujeto alto y de cabello negro que venía con los otros tres… aunque tampoco creía que fuera el verdadero Battousai. Mirando bien, el único que traía espada era el bajito de cabello rojo.

¿Battousai ese enano? Aoshi estaba enfermo.

Decidió burlarse un poco de ellos, hablando con exagerado respeto al grupo que acabó deteniéndose bajo del balcón, de modo que podían hablar sin levantar mucho la voz.

-Señor Hitokiri Battousai, es realmente un honor que haya venido de visita a mi humilde morada. Espero que me entregue a Megumi.- dijo con entusiasmo.

Megumi le hizo un gesto obsceno con la mano.

-Muérete Kanryu.

Kenshin decidió intervenir, al borde de la más pura impaciencia.

-Vengo a buscar a Kaoru. No entregaré a Megumi sin antes ver a mi esposa.

-Primero dame a Megumi. La he extrañado mucho. Quizá si me siento bondadoso decida entregarte a tu esposa aunque mirándote bien, eres muy poca cosa para ella. Ella está demasiado buena…

No siguió hablando porque Kenshin se dio la media vuelta y se encaminó a la salida. Sanosuke le dio alcance, junto a Megumi.

-Pobre diablo… no soportó que le dijera la verdad.- se rió Kanryu, apoyándose en el barandal.

-Si yo fuera usted… - dijo Okina.- No trataría de burlarme de ese hombre.-

-Bah, es una pobre escoria. Mírelo, le va a pegar a ese faro con su espadita de juguete.

Okina no contestó a eso. Simplemente se cruzó de brazos y sonrió.

Kenshin llegó junto a un faro que había en la entrada con base de cemento. Respiró hondo, invirtió su espada y dirigió su ataque a la luminaria.

El cemento y el metal fueron atravesados por la espada del pelirrojo como un cuchillo caliente entrando en mantequilla. La sección separada cayó varios metros más allá.

La expresión de Kanryu cambió radicalmente al ver eso. Okina contuvo una carcajada.

-¡Quiero ver a mi esposa ahora!- exigió Kenshin fuera de si.- ¡¡¡Y si le has hecho algo, te juro que no vivirás!!!-

Momentos después, Kaoru apareció en otro balcón acompañada de Aoshi. Kenshin corrió hacia ella.

-¿Estás bien?- preguntó gentilmente, apenas controlando cierto temblor en su voz. Ni luces del demonio de minutos atrás.

-Sí, Kenshin. Los Onni me han cuidado.- respondió ella con una sonrisa.

-Te espero en el tercer nivel, con Kaoru. Trae a Megumi.- dijo Aoshi autoritario. Tomó a Kaoru del brazo y entró nuevamente a la casa. Kenshin se encaminó a la puerta de entrada a la misma, que fue abierta desde adentro.

Hyotoko los recibió.

-Señor Himura, Okina, señorita Takani y… ehh… tú… - Le dijo a Sanosuke.-… los estábamos esperando.

-Lo sé.- respondió Kenshin.- Lo sé.

Dicho aquello, la inmensa puerta se cerró tras de ellos.

O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O

Fin acto once

Sin Ellas

Marzo 30, 2007

Notas de autora, parte dos.

Hola de nuevo!!!

Bien, aquí les dejo un capítulo más corto que lo habitual y quizá un tanto soso, en el sentido de que no hubo peleas, sangre ni acción. Pero les aseguro que el próximo será más largo y no terminará sin que sepamos que fue de los Onniwabanshuu amigos de Misao y sin que estén los demás, tranquilamente sentados tomando te en el dojo Kamiya.

La verdad, quería explorar un poco en los sentimientos de los personajes antes de la batalla. Finalmente he tomado una decisión con respecto a los Onni así que estoy lista para escribir qué pasa con ellos. De todos modos, recuerden que éste es un fic de corte romántico, por lo que no estoy muy interesada en detallarles un combate si no más bien en hablarles sobre las relaciones de los personajes. En lo personal, me estoy entusiasmando mucho con la historia de Misao y con respecto a Sano y Megumi, también tomé una decisión para darle un giro a la historia de ellos. Espero que resulte.

Les dejo un besito a todos y gracias por haber leído y dejar un comentario. Gracias también a quienes han posteado en mi fotolog. Son muy amables. Y tambien a quienes me dejaron un mensaje por el capítulo anterior, como:

Mari8876

Lluvia

Maki-1988

aome-Inuyasha 19

Okashira-Janet

Kai250

Silvi-chan

AoMe Hs

Mer1

Maat Sejmet

Barbara Maki

Purple

Mitsuki-Himura

senfhi

Arashi Shinomori

Kanke-chan

Misao-chan

Kagome-Kaoru

Hada

Kaerii Ryuka

Gaby hyatt

Gracias por seguir hasta aquí. Un besote.