Entre mis Brazos
Acto Doce
(Larga Duración)
Los más Fuertes
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Kenshin dio un paso hacia la escalera cuando Hyotoko se interpuso en su camino.
-Antes de pasar entréganos a la doctora.
Megumi estaba fuertemente custodiada por Sanosuke y Okina, quien ya estaba en posición de ataque.
-Primero quiero que me entreguen a Kaoru.- respondió Kenshin.- Por favor, quítese de mi camino. Vengo a por mi esposa.
El pelirrojo apenas se contenía de saltar sobre Hyotoko y correr a la escalera, pero pensaba en que no podía abandonar a sus compañeros. Por un momento se le ocurrió que hubiera sido mejor venir solo.
-Tenemos la orden de no dejarlo pasar si no entrega a Megumi.- dijo Hyotoko, poniéndose en guardia.
Okina se adelantó al grupo, quedando de frente a quien pudo haber sido su compañero de armas.
-No permitiré que retrases al señor Himura, cueste lo que cueste.
-Por favor, Okina… preferiría evitar todo combate inútil.- dijo Kenshin poniendo una mano en el hombro del anciano.
-No es un combate inútil.- replicó Okina.- Porque yo le enseñaré a Hyotoko algo que él ha olvidado seguramente. Le enseñaré lo que es luchar por una causa justa… -
Hyotoko estaba renuente a pelear contra Okina, pero cambió de opinión cuando éste se abalanzó sobre él, dándole un fuerte golpe en la cabeza con sus armas Tong Far. De inmediato, el hombre gordo le lanzó una ráfaga de fuego, que salió directamente desde su boca. Okina la esquivó apenas.
"He estado mucho tiempo fuera de práctica" reconoció el anciano al notar que sus capacidades si estaban disminuidas. Y por lo que notaba, Hyotoko había entrenado mucho su técnica.
Pero no había tiempo de pensar en eso.
-¡Váyase, señor Himura… yo me ocuparé de Hyotoko!- gritó, esquivando una nueva llamarada.
Kenshin corrió al pie de la escalera, donde Hannya se interpuso.
-Se salvó del combate con mi compañero, pero no podrá evitar pelear conmigo.
Hannya saltó sobre Kenshin, listo para darle un golpe en la cara. Kenshin lo esquivó saltando y mientras eso sucedía, Sanosuke tomó a Megumi de los hombros y la apartó un poco del escenario de combate.
-No quiero pelear.- dijo Kenshin, esquivando los golpes de kempo que le estaba dando Hannya.- Quiero subir… déjame subir… -
-Entrégame a Megumi ahora y te lo permitiré.
Kenshin entendió que no le quedaba otro camino. Se puso en posición Batto y esperó el nuevo ataque de Hannya.
Pero algo pasó… cuando Kenshin estaba a punto de desenfundar, el poderoso puño de Hannya alcanzó su cara. El pelirrojo cayó hacia atrás, muy confundido.
Posiblemente estaba desconcentrado por pensar en Kaoru y haber pasado mala noche. Kenshin decidió hacer un esfuerzo y dejando su mente en blanco, se preparó para pelear en serio. Pero un nuevo golpe en la cara casi lo manda al suelo una vez más.
Se limpió con la mano un hilillo de sangre que corría desde su boca. Hannya, frente a él, estaba listo para atacar nuevamente.
-¡Kenshin, qué demonios te pasa!.- le preguntó Sanosuke, que sin darse cuenta aún mantenía a Megumi por los hombros.- ¡Dale su merecido a ese tarado de una vez!-
Pero Kenshin no lo escuchaba. Estaba muy confundido porque no entendía por qué no podía defenderse de los puños de Hannya.
"Es como si su brazo se estirara… - pensó luego de recibir un golpe fuerte esta vez en la boca del estómago.
Sanosuke saltó sobre Hannya para darle una patada en la espalda y darle a Kenshin la oportunidad de recuperarse. Megumi por su parte corrió a auxiliar al espadachín y él le aseguró que estaba bien.
-Pero es imposible estirarse tanto.- musitó mientras lo miraba atentamente luchar con Sanosuke, quien también era un experto en la lucha con pies y manos, aunque usando la técnica que aprendió peleando en la calle. –Son del mismo tamaño casi… sus extremidades miden lo mismo. Yo he peleado antes con Sanosuke… Por otra parte, la máscara que lleva puesta no me permite leer sus expresiones ni sus movimientos…-
-Ken-san… ¿Qué dices?.- le preguntó Megumi al no comprender sus murmullos.
Kenshin no respondió. Pero se levantó y llamó a Sanosuke.
-Gracias por relevarme, pero no es necesario. Esta pelea es mía.-
Sanosuke hizo caso aunque le hervía la sangre contra Hannya. Una rápida ojeada a Okina que estaba más atrás, le hizo darse cuenta de que el anciano se la podía solito contra el enorme de Hyotoko que se veía cansado. Mejor miraría a Kenshin.
Éste desenfundó su espada y la extendió frente a sí, colocándose en una postura que Sanosuke antes no había visto en él.
Hannya no se amedrentó por la nueva puesta en guardia de Kenshin. En vez de eso se rió un poco.
-No puedo creer que el Jefe quiera pelear contigo si ni siquiera sabes qué ataque usar conmigo. Y por eso adoptas la postura Shinken… aunque al menos alcanzas para principiante si la conoces.
-Posición Shinken…- murmuró Megumi, siendo oída por el Onniwabanshuu.
-Señorita, para su información, es una postura totalmente defensiva. Seguramente su amigo estará desesperado.
Hannya se carcajeó un poco más. Kenshin no hizo gesto alguno. Estaba concentrado.
-Desde luego, no le servirá de nada contra mí… - sentenció el ninja, para luego abalanzarse sobre Kenshin, tratando de dejarlo inconsciente. Su brazo se extendió sobre la espada, como burlándose del espadachín cuando en un momento dado éste desapareció de su vista.
Kenshin se desplazó un poco hacia el costado y de inmediato contraatacó con su espada, dándole un golpe fuertísimo a Hannya. Éste literalmente voló hacia atrás y se estrelló contra la pared mientras Sanosuke y Megumi miraban asombrados; nunca imaginaron cuánto poder podía despedir Kenshin junto a su sakabattou y Sano sólo podía pensar en que alguna vez se había enfrentado a ese hombre…
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Kaoru estaba realmente fastidiada, pero siguió fingiendo sumisión hasta que Aoshi la volvió a encerrar, esta vez en un nuevo cuarto, en el tercer piso. Por lo visto allí tendría que esperar a que la rescataran.
Sin embargo, mucho se había aguantado. La tarde anterior no había podido hacerlo porque esa cosa que le dieron a oler para adormecerla la había dejado muy desorientada y más tarde, cuando se sintió mejor, prefirió conversar con los Onniwabanshu, con la secreta esperanza de hacerlos reflexionar sobre su accionar al contarles las vivencias de Misao y su sufrimiento por ellos. Pero ahora… ahora era otra cosa. Era de día, podía ver perfectamente y se sentía bien.
Se movió por el cuarto… era muy sencillo y carecía de mobiliario. Tenía sólo una puerta y era por la cual ella tendría que salir. Se acercó para examinarla más de cerca y estaba considerando seriamente tirarla a patadas cuando pareció abrirse por si sola.
Su alegría desapareció espontáneamente al ver a un desconocido ingresando al cuarto, cerrándola tras de sí.
No necesitó preguntar para intuir que éste era Kanryu Takeda. Megumi le había dado antes las señas de él y por eso Kaoru estaba segura.
-Te han venido a buscar, jovencita. Y por lo que noté tu esposo es un tipo muy mala leche.
Kaoru retrocedió un paso. No quería que ese sujeto se le acercara.
Pero lo hacía.
-Todos están peleando duramente abajo y por eso pensé que podríamos conversar de negocios.
-¿Ehh?
Kanryu sonrió ante la sorpresa de la chica.
-Tú sabes que en el fondo, quien manda en un hogar es la mujer. El hombre hará lo que su esposa le indique y el tuyo… déjame decirte que es una cosa especial cuando se trata de ti, por lo que pude ver. Por eso quiero que le digas que lo quiero como mi guardaespaldas.
Kaoru lo miraba con los ojos muy abiertos. No podía creer el descaro de ese sujeto.
-Kenshin no aceptará.- dijo de inmediato.
-Claro que aceptará, por dos motivos. El primero es que le pagaré muy bien. Tanto, que podría tenerte como una princesa. Y el segundo y más importante es que parte de ese pago serás tú. No te entregaré hasta que acepte servirme.
-¡No permitiré que me utilice para obligar a Kenshin a estar de su parte!-
En un rápido movimiento, Kanryu se puso tras Kaoru y le colocó un cuchillo en la garganta.
-Con el dinero que ganará sirviéndome, tu esposo podría comprarte lo que quisieras, niña. Mírate… ese kimono… se ve muy limpio pero se nota de lejos que no es nuevo. Y tú te mereces mucho más. Deberías valorarte. Aunque si lo prefieres, podemos olvidarnos de Kenshin y convertirte en la reina de este imperio.-
Inesperadamente, Kaoru se retorció de tal manera entre los brazos de Kanryu, y de un modo tan rápido, que a él no le dio tiempo para reaccionar. Sólo de soltar el cuchillo y ahogar un gemido de dolor cuando la joven torció su brazo hacia atrás. Las posiciones esta vez se habían invertido.
-No se imagina el asco que me dan las personas como usted… y prefiero hacerme el harakiri antes que permitir que me use del modo en que planeaba.-
-¡Tonta, tonta! No hay que ser demasiado astuto para saber que tu esposo es un tipo que pasa metido en problemas… ¿eso es lo que quieres para ti, querida? No sé si te has dado cuenta pero en este momento estás siendo usada como carnada para atraer a tu pobre esposo hacia Aoshi, que ha jurado hacerlo picadillo.
-¡¡Mentira!!, me han traído para cambiarme por Megumi pero no lo lograrán porque…-
-¡¡Abre los ojos, chiquilla!!.- dijo Kanryu apenas soportando el dolor de su brazo apresado.- Si Aoshi hubiese querido a Megumi, la hubiera podido tener en el momento que quisiera. Sin embargo, te raptó a ti… y llamó a Kenshin. En este momento él debe estar peleando ahora. ¿Por qué crees que aún no ha subido a rescatarte, princesita en problemas? Intercambiar personas es algo rápido… –
Los ojos de Kaoru se llenaron de lágrimas al comprender. ¡La estaban utilizando para atacar a la persona que ella más quería!
Retorció un poco más el brazo de Kanryu, sin llegar a romperlo, pero causando que él quedara en el piso aullando por el dolor. Saltando sobre él, se acercó a la puerta y pudo abrirla sin mayor problema. Pero antes se devolvió y le dio una patada en las costillas al tal Kanryu antes de volver a salir.
-Ésta es por el amigo de Sanosuke.-
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Megumi examinaba a Okina y a Kenshin. Al parecer, ambos estaban bien, aunque uno estaba golpeado y el otro tenía diversas quemaduras, pero bastante leves.
-Lo siento.- se disculpó Okina. – Pero dejé de ver a estos muchachos durante mucho tiempo y al parecer han cambiado las técnicas que utilizaban. No he podido ayudarles como esperaba.
-Hey, viejo, no te subestimes… - le dijo Sanosuke.- Después de todo, debo reconocer que ni a mí se me hubiera ocurrido que ese gordo podía tener semejante bolsa de aceite dentro de su cuerpo.
Hyotoko yacía semiinconsciente en el suelo, a metros de Hannya.
-Así es.- dijo Okina.- era su reserva de combustible para encender el fuego que salía de su boca. La chispa la generaba con sus dientes delanteros.-
-Es un grupo muy asombroso, por lo que veo.- comentó Kenshin, comenzando a subir la escalera.- Hannya, mi contrincante, tenía tatuadas unas rayas horizontales en los brazos. Por eso yo me confundía y me parecía que sus brazos se estiraban hacia mí.-
-Pero fuiste tú también muy inteligente al usar tu espada para medirlo y así poder atacarlo, Ken-san. Realmente en algunos casos, combatir puede ser un arte y tanto tú como el señor Okina son buenos expositores de ello.-
-¡Oye, oye, oye!... ¿Y dónde quedo yo? Yo también soy un luchador experto.-
-Tú solo repartes patadas sin fijarte, Sanosuke. Y no esperarás que yo crea que eso es arte. Lo tuyo es pura fanfarronería.-
-No sé si te habrás dado cuenta, pero yo vine para protegerte. Al menos podrías ser más respetuosa conmigo. Y tú, Kenshin… ¿a dónde crees que vas?-
-¿Oro?-
Sanosuke subió las escaleras de a tres peldaños hasta llegar junto a su amigo. Enseguida lo cargó encima suyo como si fuera un costal de patatas.
-Yo te llevaré para que no te canses. Ese cara recortada de Hannya no te dejó muy bien… -
-Je je, Sano… me duele menos el cuerpo andando que sobre tus hombros.
-Bah, son todos unos mal agradecidos.- se quejó Sano al dejar a Kenshin en el descanso de la escalera al segundo piso.- Uno trata de ayudar y no es valorado.-
Sanosuke se metió las manos en los bolsillos, bastante cabreado de la situación, cuando una bola negra estuvo a punto de caerle sobre el pie derecho.
La bola estaba unida a una cadena y ésta a su vez era usada por un hombre enorme, con el torso desnudo y lleno de cicatrices.
-Vaya vaya… primero un gordo escupe fuego, luego un enmascarado cara recortada y ahora… este musculín con una bola de acero. ¿Es que no hay nadie normal en el grupo Onniwabanshuu?- preguntó Sanosuke a Okina.- No me respondas.- dijo luego de unos segundos.- Yo no los conocía como Kenshin y Okina y francamente por su culpa este día me ha resultado muy fastidioso. Mejor entréguennos a la chiquilla y nos dejamos de jugar a la guerra.
Shikijo no habló. Simplemente le lanzó la bola nuevamente a Sanosuke.
-Cállate, cabeza de Gallo. Tu verborrea me está mareando.-
-Vaya, vaya… veo que tú también eres bueno para los apodos. Quizá podamos entendernos también con los puños… Hey, Kenshin, ve a por tu esposa. Yo me quedo aquí con este amigo.-
-No soy tu amigo.- reclamó Shikijo, preparándose para atacar a Kenshin y Okina, que hicieron ademán de avanzar. Sanosuke de inmediato se adelantó, lanzando una patada a su contrincante. Éste retrocedió con un salto.
-Deja pasar a Kenshin y Okina. Y a Megumi también, aunque no se lo merezca.-
Kenshin no esperó a que lo invitaran a seguir subiendo. Okina lo siguió junto a la doctora que echó una mirada hacia Sanosuke, para ver como éste se iba contra Shikijo.
Estaban llegando al segundo piso cuando Kenshin vio una figura familiar acercándose a toda velocidad.
-¡Keeenshiiin!- exclamó Kaoru con alivio al verlo. Éste acabó de subir y recibió a la joven entre sus brazos. Ella se aferró fuertemente a él.
-Pero… qué… ¿qué pasa?.- preguntó Kenshin extrañado. Algo no encajaba en esa situación.
-Me vienen persiguiendo. Vámonos…-
-¿Oro?-
-Le di una patada a Kanryu, se enojó y me acusó a sus secuaces… oh, Kenshin, me la he pasado corriendo de un cuarto a otro y los dejé encerrados en uno, pero no creo que sea por mucho tiempo.-
Tal como vaticinó Kaoru, arriba los hombres de Kanryu ya habían echado abajo una puerta mientras Kanryu gritaba histérico, dando órdenes de atrapar a esa mujer. De pronto escucharon muchos pasos bajando desde el tercer piso. Por eso, ellos pensaron en bajar por la escalera también, cuando un movimiento llamó la atención de Kenshin. Okina, con uno de sus Tong Far pudo contener dos bolitas de acero, disparadas como proyectiles por Beshimi, que se encontraba oculto.
-No pueden retroceder.- dijo el más pequeño de los Onniwabanshuu.- No está permitido.
Kenshin tomó a Kaoru de una mano, echó a correr con ella por el pasillo y Okina hizo lo mismo con Megumi. La casa era demasiado amplia y posiblemente habría otra escalera en alguna parte. Los hombres de Kanryu los perseguían y estaban por darles alcance cuando Okina abrió una puerta al azar y entraron todos a ese cuarto.
Era especialmente amplio y en medio de éste, de pie y con los brazos cruzados, Aoshi los esperaba. En eso hicieron su entrada los perseguidores de la joven y trataron de acercarse a ella, pero de inmediato Kenshin se interpuso entre ellos, sin importarle que Aoshi estuviera detrás.
-Dejen en paz a mi esposa.-
-Ella humilló a nuestro jefe.-
-¡Él se lo merecía!- declaró Kaoru con vehemencia.- Y lo que le hice fue poco en comparación a todo el daño que él ha hecho.-
-¡Retrocedan!- exclamó Kenshin.- ¡No se atrevan a tocarle un pelo a Kaoru a menos que quieran visitar la clínica!
Los hombres se prepararon para desenfundar sus espadas pero Aoshi tenía otras intenciones. Y más que mal, era el jefe del ejército de Kanryu y les podía dar órdenes.
-Retírense. Les di instrucciones muy precisas de no abandonar sus posiciones pasara lo que pasara. –
-El señor Kanryu nos pidió ayuda.- respondió uno.- Esta mujer le hizo daño.-
-Seguramente él se lo buscó. Ahora váyanse y vuelvan a sus puestos.
-Pero el señor Kanryu…-
-Yo soy quien da las órdenes. ¡¡Hazme caso!!-
-Pero…-
El pobre hombre no siguió hablando porque Aoshi, en un movimiento sorprendente, le puso el filo de su espada en la garganta, dando a entender que de haberlo querido, la hubiera rebanado.
-Obedezcan.-
Los hombres no esperaron a que Aoshi terminara la palabra. Salieron corriendo y el ex Okashira Onniwabanshuu se dirigió a Kenshin.
-Espero que estés preparado.-
-Aoshi, realmente no quiero pelear.-
-Por lo que veo.- respondió éste.- Tendrás que hacerlo. Ya tienes a tu esposa y algo me dice que no estás dispuesto a entregar a Takani. No te dejaré salir de este cuarto con ella, a menos que me derrotes.-
Kenshin suspiró resignado y dejando un beso sobre la frente de Kaoru, le aseguró que todo estaría bien. Y luego se colocó frente a Aoshi.
-Cuando quiera, podemos empezar.-
Aoshi sacó con calma su espada Kodachi. Kaoru de inmediato notó que era mucho más corta que la de Kenshin. Okina iba a decir algo cuando Aoshi dijo:
-Después de pelear con Battousai estaré encantado de pelear contigo. Así que no interfieras.-
El anciano pensó en todos los problemas que le había ocasionado Hyotoko y aunque le doliera reconocerlo, sabía que en ese momento no era rival para Aoshi.
Éste corrió hacia Kenshin y trató de atacarlo con su espada corta. Kenshin alcanzó a interponer la Sakabbattou en medio para protegerse pero de pronto sintió como Aoshi lo golpeaba duramente con la mano libre.
Se separaron. Kaoru y Megumi estaban impresionadas. Kenshin se llevó la mano a la boca justo a tiempo para contener una bola de sangre que salía por por allí, producto de los golpes sucesivos que acababa de recibir. Kaoru corrió a auxiliarlo.
-Como puedes ver, Battousai, combino la técnica de la espada con mis conocimientos de kempo así que no me subestimes. Por otra parte, quiero que sepas que no tengo nada contra ti ni tu familia, pero debes morir aquí porque eres el patriota más fuerte.-
-Entonces no pelea por Megumi. Ni por Kanryu…-
-Claro que no. Kanryu me da lo mismo… es un cretino con dinero.-
-Entonces, pelea por el gobierno de Edo.
-Para que no entendamos, te lo resumiré de este modo. El shogunato acabó porque Tokugawa se rindió. Se entregó antes de darnos a los Onniwabanshhu la oportunidad de pelear por él. Dedicamos nuestra vida al entrenamiento para un evento al que nunca pudimos llegar. ¿Sabes qué hubiera pasado si hubiésemos peleado?... Que Tokugawa seguiría en el poder pero la realidad es que los patriotas están al mando y tú… tú, Battousai, eres una leyenda. Eres conocido como el más fuerte de los patriotas.-
-No puedo creer que hagas todo esto por cosas que ya quedaron en el pasado.- dijo Okina.
-Claro que lo hago… No nos permitieron pelear ni demostrar lo fuertes que éramos. Por eso este resentimiento que tengo. Si yo quisiera, podría devolver el poder al Shogunato prendiendo fuego a Tokio, matando a los ministros pero eso no es algo que me interese porque el Shogunato nunca me importó tanto como demostrar que los somos los más fuertes. Por eso debo matar a Battousai. Para pasar a la historia como el hombre que mató a Battousai… para dejar el nombre del grupo Onniwabanshu asociado a la idea de que son los más fuertes. Al menos yo hago mucho más que tú, Okina, que pusiste a nuestros miembros de élite a servir sopa.-
Okina vio brillar en los ojos de Aoshi algo muy parecido a la locura. En los de Kenshin brillaba la indignación. Con cuidado apartó a Kaoru de si, asegurándole que ya estaba bien.
-Durante las guerras, en las que se lamenta de no haber participado, peleó mucha gente que trató de defender sus ideales. No lo hicieron buscando el poder ni el reconocimiento como lo hubiera hecho usted, si no para alcanzar una era más pacífica. A usted sólo le interesan los combates inútiles como éste y por ello está haciendo sufrir a Misao, a sus hombres, a Okina, a Megumi. Involucró a mi esposa y está sirviendo a un hombre que trafica opio… No, Aoshi… tiene razón en que debemos combatir. Pelearemos porque como patriota y como un hombre que quiere vivir en paz con su familia, no puedo cerrar mis ojos ante sus actos. Debo detenerlo.
-Te permito que hables sólo porque sé que aquí morirás, Battousai.-
-Olvídalo.- dijo Kenshin, saltando sobre él para hacer un ataque aéreo del que Aoshi se defendió interponiendo su kodashi entre su cabeza y la espada de filo invertido. Rápidamente Kenshin enfundó para desenfundar a toda velocidad contra su oponente pero nuevamente la kodashi se interpuso en su camino. Aoshi bloqueaba todos sus ataques con especial habilidad.
-Todo el poder que le imprimes a tu espada es insuficiente para partir la mía.- dijo Aoshi mientras aprovechaba la cercanía de Kenshin para darle golpes sucesivos con los puños. Kenshin se separó de él, saltando hacia atrás para evaluar la situación.
Un nuevo escupitajo de sangre escapó de su boca. Kaoru cerró los ojos mientras Megumi la contenía. No era bueno que se acercara a Kenshin cuando estaba peleando aunque éste estuviera en el piso.
-Levántate, Battousai. No puedo matar a un hombre mientras está en el suelo.
Kaoru se soltó del agarre de Megumi y corrió nuevamente junto a su esposo.
-Kenshin… Kenshin… - le susurró.- Te está haciendo daño… continuamente entra en tu espacio vital. Detén este combate absurdo…-
-Kaoru… -dijo éste al ver a su esposa por el rabillo del ojo, al tiempo que tenía una idea luminosa.- … no te preocupes. Confía en mí. Volveremos a casa pronto y todo irá bien.- Kenshin se puso de pie y la miró. –Porque ya se me ha ocurrido cómo vencerle.-
Kaoru trató de cambiar la cara de preocupación que tenía para que Kenshin sintiera que ella confiaba en él. Aoshi en cambio sonrió apenas, pensando que Kenshin decía eso sólo para tranquilizar a la chica y de hecho, hasta le dio un poco de pena el pensar que iba a dejarla viuda.
Kenshin atacó nuevamente a Aoshi pero esta vez algo pasó. Por primera vez fue capaz de tocarlo e incluso de darle un fuerte golpe en el mentón hacia arriba. Si no hubiera sido por el filo invertido, Aoshi hubiese quedado bien muerto. Por su parte, Megumi notó algo con alarma.
-¡¡Su mano!!- exclamó Megumi, al ver la mano de Kenshin sangrando, debido a que él había tomado su espada por el mango y se había rebanado los dedos.
-Estaré bien, Megumi. Kaoru me dio la pista… el secreto de Aoshi radica en que ayudado de su espada corta, ingresa al espacio vital de su adversario. Por eso puede atacar a la vez que se defiende con su kodashi. Porque está demasiado cerca. Por eso tomé mi espada por el acero… porque era la única forma de quedar en igualdad de condiciones con él.
-Sorprendente idea… digna de un legendario asesino como tú. Por eso yo, para darte una muerte digna, usaré mi mejor técnica contigo.-dijo Aoshi en un tono bajo mientras se acercaba.
Saltó sobre Kenshin y éste iba a responderle el golpe que veía venir cuando le pareció que Aoshi se volvía más lento. Tanto así que nunca llegó hasta él, si no que desapareció de pronto.
Kenshin sintió una presencia tras él y al volverse vio a Aoshi moviéndose lentamente. Sin embargo… ¡¡le parecía ver a muchos Aoshis rodeándolo!!
"Esta es una danza de la espada clásica… realmente Aoshi es un genio… apenas puedo leer sus movimientos porque estoy acostumbrado a los golpes precisos, que vienen hacia mí. No a éstos que se ven tan fluidos. Debo encontrar una forma…"- pensó.
A pesar de que Kenshin estaba en una posición de defensa con su espada, no pudo prever el siguiente ataque y terminó en el suelo una vez más, con tres cortes en el pecho que, afortunadamente no eran profundos gracias a que él alcanzó a interponer la funda metálica de su espada.
Kaoru quiso gritar y correr, pero entendió que Kenshin esperaba que ella mantuviera la calma y lo apoyara hasta el final. Kenshin se levantó, para asombro de Aoshi que ya pensaba que lo había matado, y se puso delante de él.
-Esta vez no tienes la funda para que te proteja. ¿O interpondrás tu espada?.- dijo Aoshi al iniciar de nuevo su danza. Kaoru, Megumi y Okina apenas respiraban, con el fin de no hacer ningún movimiento que pudiera desconcentrar a Kenshin que miraba a Aoshi atentamente.
En un momento, Kenshin notó un cambio en los movimientos de Aoshi. Enseguida éste lo atacó.
La sakabattou saltó lejos. Megumi cerró los ojos en tanto Kaoru y Okina miraban aún preocupados, pero más contentos.
Kenshin había detenido el ataque de Aoshi atrapando el filo de su espada entre sus dos manos.
-Sus movimientos fluidos son casi imperceptibles, salvo cuando cambia de posición para atacar. Por otra parte, Aoshi, usted no esperará que sólo el kempo utilice las manos para ataque y defensa…-
-Lo… lo contuviste…- dijo Aoshi asombrado al ver que alguien le ganaba a su técnica.-
-Aoshi, si quiere el titulo del Más Fuerte, se lo regalo. Para mí lo que cuenta hoy en día es mi familia y mis amigos y mi única aspiración es no fallarles. ¡¡Eso es más importante que un título!!- gritó el pelirrojo al atacar a Aoshi con su propia kodashi, al empujarla hacia arriba con las manos.
El golpe que recibió esta vez Aoshi fue en plena garganta, cerrándosela. Le faltaba el aire.
-Ríndase Aoshi. Acabemos con este combate absurdo. Ya le he dado dos veces el mismo golpe y el tercero puede ser mortal… -
-¡¡Nunca!!- gritó Aoshi al darle un fuerte puñetazo a Kenshin con las pocas fuerzas que le quedaban ante la falta de aire. Esta vez, ambos hombres cayeron hacia atrás. Megumi y Kaoru corrieron a atender a Kenshin mientras Okina se acercó a Aoshi que ya respiraba normalmente a pesar del gran dolor que estaba experimentando.
-Siempre me sorprende tu capacidad de recuperación, Aoshi.-
Este no respondió. Sólo se puso de pie frente a Kenshin.
-¿Por qué no me has matado?.- le preguntó.
-Porque no soy un asesino. Pero aún sin golpe de gracia sabe que he ganado.-
Aoshi sentía que estaba a punto de desfallecer por el gran esfuerzo que le suponía estar en pie. Okina se paró al lado suyo.
-Aoshi… regresa conmigo y con Misao a Kyoto. Estoy seguro que podrán arreglar sus diferencias y ser la familia que alguna vez pudo ser.
-Olvídalo, Okina. No puedo.-
-La petición de Okina es muy razonable, Aoshi, debería considerarla.- opinó Kaoru.-Hay muchas otras opciones que vivir de las peleas y el restaurante no es tan malo. ¿Por qué escogió ser guardia de Kanryu?
-Por mis hombres.- dijo Aoshi duramente.- porque me han sido leales durante muchos años… fueron los únicos que no me abandonaron cuando los demás miembros del Onniwabanshuu decidieron apartarse del grupo. Siempre me han ofrecido puestos importantes en el gobierno pero a mis hombres no. Los discriminan por su aspecto y ellos, por su parte, no saben hacer otra cosa más que pelear. Por eso este trabajo… por eso les hice creer que seríamos los más fuertes ahora pero… Battousai me ha derrotado. No tengo cara para decirles que el grupo ya no es nada y que nuestro principal objetivo es un imposible. Por eso… mátame Battousai o de lo contrario… trataré de matarte si te veo nuevamente.-
-Me da lo mismo lo que quiera hacer conmigo, mientras vaya usted solo.- dijo Kenshin.
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
-¡Maldición!- exclamó Kanryu una vez salió al patio. Aoshi, que ya se había interpuesto dos veces entre él y Kaoru mediante las órdenes que daba a sus hombres, había sido vencido por el pelirrojo y por lo visto no conseguiría a Megumi como quería. Eran todos una manga de ineptos.
Por eso tenía que deshacerse de ellos.
En ese momento se le vino una idea a la cabeza. Recordó cierta arma que había adquirido recientemente.
Llamó a algunos de sus hombres y les dio una nueva instrucción.
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
La vitalidad de Misao era increíble. A pesar de sus muchas heridas, caminaba con paso firme al escondite de Kanryu Takeda. Yahiko la seguía, cada vez más confiado en las habilidades de la chica, ansioso de llegar y participar de alguna forma en el rescate de Kaoru.
Llegaron finalmente a la gran casona y se extrañaron de no encontrar a nadie cuidando la entrada. Fue por eso que alcanzaron la puerta y al abrirla, Misao se encontró con Hyotoko en el suelo, muy golpeado. Yahiko siguió de largo y de repente, pegó un grito. La chica corrió hasta él.
-Algo le hicieron a ese hombre… - dijo el niño, apuntando a la cara de Hannya.
-No, Yahiko, no le hicieron nada en la cara. Lo que pasa es que él mismo se cortó los párpados, los labios y se arrancó la nariz, así como las orejas. Y se limó los pómulos.
-¿Pero por qué haría eso?... ¿Acaso está loco?.-
-No está loco. Lo que pasa es que el trabaja como espía y con las modificaciones que le hizo a su cara se puede disfrazar de cualquier persona. Por eso generalmente usa una máscara cuando no está disfrazado…
Si bien Misao odiaba lo que hacían los Onni actualmente, le daba mucha pena verlos en ese estado. Se arrodilló a lado de Hannya y le palmeó suavemente las mejillas Yahiko la miraba con una expresión de asco.
-¡¡Pero qué haces!! Éste debe ser un enemigo.-
Misao no le hizo caso.
-Hannya… Hannya… despierta. ¿Estás bien?-
-Mi… mi máscara.- murmuró.
Misao encontró la máscara de Hannya partida en dos. La tomó con cuidado y la puso sobre la cara deforme del ninja.
-Tus amigos son muy fuertes.- dijo.
Hyotoko, que se había levantado, se acercó a ellos.
-Y Okina está en perfectas condiciones. Descubrió el secreto de mi técnica y me dio de golpes.-
El gordo se dejó caer pesadamente al lado de su compañero. Realmente estaba agotado.
-¿Y Kaoru? – preguntó Yahiko.
-Ella está bien.- respondió Hyotoko que al parecer, era el que estaba mejor de los dos.- La cuidamos durante la noche. Nuestra intención era no hacerle daño, sino usarla de carnada para atraer al señor Himura hasta Aoshi.
-No puedo creer que hayan convertido en esto a los Onniwabanshuu.- dijo Misao poniéndose de pie con algo de dolor.- Es una vergüenza el utilizar rehenes.-
Hannya gimió un poco, llamando la atención de Misao.
-Es un… un demonio. Una vez que descubrió mi técnica, no tuvo piedad conmigo. Me dio tres golpes pero parecieron trescientos por su intensidad. Himura es un gran contrincante, tal como nos dijo Aoshi.-
Misao miró atentamente a Hyotoko y Hannya. Avanzó por el salón pero retrocedió un poco, indecisa.
-No puedo dejarlos solos en ese estado.
-Pero no podemos hacer nada por ellos.- dijo Yahiko, siempre a su lado.- Además, no entiendo por qué les tienes tantas consideraciones si son los enemigos.
-Tú no entiendes, Yahiko. El mundo es mucho más que amigos y enemigos. Esos hombres que ves ahí me criaron. Son como mis papás.-
La joven regresó al lado de ellos y les acarició las mejillas.
-Iré a buscar a los demás y volveré junto a ustedes. No se muevan.-
En ese momento un sonido nuevo llamó la atención de los jóvenes. Provenía de la escalera.
Misao abrió enormemente los ojos al ver caer a Shikijo por ella, totalmente golpeado. Luego bajó Sanosuke, que no se veía mejor pero que al menos se mantenía en pie. La chica corrió hacia su otro papá.
-Este sujeto me dio mucha lata y tuve que golpearlo pero… ¿qué demonios haces aquí, comadreja? Se supone que estarías guardando reposo.- comentó Sanosuke.
Mientras Misao le respondía, Beshimi bajó hacia ellos. Al parecer, era el único que no había peleado.
-Misao… debes irte de aquí ahora mismo.-
-¡¡Ehh!!??-
-Aoshi me puso a vigilar. Algo pasa en el patio pero… creo que están sacando las armas de la bodega y se dirigen hacia acá.-
-Vamos, Beshimi, le podemos hacer frente a las espadas y… -
-No, no se trata de espadas, Misao… se trata de armas de fuego. De una cosa que se llama ametralladora y que dispara muchas veces. Saca a tu prima de aquí y vete, no quiero que te hagan daño.-
-Pero Kaoru… ¿dónde está?
-Se reunió con Kenshin hace un rato, sólo que Aoshi lo estaba esperando en el salón para tener una pelea con él.
-Ya sabía yo que Kanryu nos traicionaría.- dijo Hyotoko, apareciendo frente a ellos y ayudando a mantenerse en pie a Hannya.- mientras hablaban tranqué la puerta de entrada pero no creo que eso los detenga mucho tiempo.
-Hey, hey… no entiendo nada pero lo que dicen suena terrible. Tenemos que advertirles a Kenshin y los demás.-dijo Sanosuke.
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
-Señor Aoshi- dijo Beshimi que entró al salón, llamando la atención de los presentes.- Kanryu nos ha traicionado. Nos atacará en cualquier momento.
Aoshi se puso alerta a pesar de sentir su cuerpo aún un tanto pesado.
-Dile a los demás que salgan de aquí.- respondió.
-Creo que tus amigos no podrán hacer eso sin ayuda extra.- dijo Sanosuke apareciendo por la puerta detrás de Beshimi.
-Jefe, es cierto… apenas pueden moverse. El grupo del señor Himura les dio duro.-admitió el ninja.
-Se llama "Kenshin-Gumi", enano. No lo olvides.- replicó Sanosuke.- Kenshin… además tenemos un nuevo problema. La comadreja y el mocoso están aquí.-
-¿Qué dices¿Yahiko y Misao?-
-No sé cómo lo hicieron pero… esa comadreja es increíble y el mocoso no lo hace nada de mal. Están abajo tratando de mover a sus amigos.
Megumi se puso de pié rápidamente.
-¡Le dije a Misao que no podía hacer fuerzas indebidas! Sanosuke, llévame con ella ahora.-
-Misao no se irá sin ayudar a los Onni.- sentenció Okina, muy serio.- Lo mejor es que bajemos y veamos qué podemos hacer por Hyotoko, Hannya y…-
No siguió hablando porque unos fuertes golpes se escucharon desde el piso de abajo. Por lo visto, los hombres de Kanryu estaban tratando de tirar la puerta. Kenshin, seguido de Kaoru, se adelantó en llegar al pasillo para correr a la escalera y bajar. Sano, Megumi y Beshimi también se retiraron.
Aoshi, por su parte, estaba como en estado de shock en el salón. No podía creerlo… acababa de ser vencido por Battousai, sus hombres estaban heridos y a punto de ser atacados a traición y Misao… quien había jurado matarlo la próxima vez que lo viera, estaba allí, tratando de ayudar a sus amigos.
-Vamos, Aoshi.- le dijo Okina.- Tenemos que salir de aquí para ir a casa. El valor no se demuestra siendo el más fuerte, sino siendo capaz de sobreponerse a las derrotas y seguir con su vida.-
Aoshi no dijo nada. Simplemente pasó por el lado de él sin mirarle. Al llegar al primer piso, notaron que todo era un caos. Kenshin, Kaoru y Megumi habían volcado unas mesas ya que según Kenshin les podrían ofrecer protección contra las armas de fuego. Pusieron a los heridos tras los muebles y en eso, se abrió la puerta con un fuerte golpe de varios hombres arrojándose sobre ella a la vez, haciendo volar muchas astillas y trozos de madera.
Kanryu se puso delante de sus hombres.
-Megumi, querida… esto volará dentro de unos segundos y como te aprecio, te ofrezco venir conmigo y escapar del infierno en que convertiré esta mansión. Kaoru… también puedes venir si quieres.-
Kenshin miró extrañado a su esposa ante la proposición de Kanryu. Sin embargo, ésta dijo:
-Morir al lado de Kenshin me parece mucho mejor.
-Muy bien.- respondió Kanryu con una sonrisa.
Calmadamente giró sobre sus talones y pasó entre medio de su ejército.
-Mátenlos a todos.- ordenó.- con excepción de Megumi. La necesito con vida.-
Veinte hombres armados con espadas se arrojaron sobre Kenshin que sin dudarlo, se puso en primera línea. Sanosuke se sintió con ánimos de pelear y acompañó de inmediato a su amigo, repartiendo patadas a quien consideraba se acercaba mucho al pelirrojo que estaba ocupado luchando con varios hombres a la vez.
A pesar de ello, dos sujetos se acercaron a los muebles que había en el suelo y encontraron a la bella doctora tras uno de ellos. Uno la tomó de la muñeca y segundos después estaba durmiendo plácidamente debido a que Kaoru le dio en la cabeza con el palo de una escoba que encontró. El otro tipo corrió la misma suerte que su compañero.
Más hombres entraban por la puerta y Misao comprendió que necesitaba un plan de acción. Llamó a Yahiko.
-Hey, tengo una idea. Debemos salir afuera y creo que podemos hacerlo desde el segundo piso porque la puerta de atrás está completamente sellada. Una vez afuera usaremos tus habilidades de ladronzuelo. ¿Me acompañas? Creo que es el único modo de ayudar a Kenshin y los demás.-
Okina, que la estaba escuchando, se volvió hacia ella.
-Misao, debes tener cuidado… -
-Okina, necesito llegar a la escalera. Cúbreme.-
-Es imposible razonar contigo… no puedes descolgarte por la ventana… te harás daño.-
-¡Cúbreme!- exclamó ella al correr hacia la escalera, seguida de Yahiko. Okina intentó hacerle caso pero se vio sobrepasado y un soldado de Kanryu corrió hacia la chica, con la intención de matarla.
Pero no pudo seguir, porque una sombra se atravesó frente a él y tarde comprendió que era la sombra de la muerte.
-No tocarás a esa niña.- dijo Aoshi al golpearlo fuertemente en la cabeza, dejándolo inconsciente. Misao se detuvo unos momentos para mirar a Aoshi, asombrada, pero éste le dio la espalda.
La chica y Yahiko encontraron un balcón en la parte trasera de la casa desde donde pudieron llegar a una rama, luego al tronco de un árbol y de allí al suelo. Beshimi se les unió.
-Misao, yo te cubriré desde aquí.- dijo sin bajarse del árbol.- Te ayudaré cuanto pueda pero antes te limpiaré el camino.-
Como había algunos guardias resguardando esa parte de la propiedad, Beshimi les arrojó de sus balas especiales, dándoles certeramente en la nuca. Los guardias cayeron muertos sin saber por qué. Misao se volvió hacia Yahiko.
-Muy bien. Yahiko¿Entendiste el plan?-
-Si, seguro.-
-¿Crees que puedes hacerlo?-
-Sólo hay una forma de saberlo. ¡Vamos!- dijo el niño.
Misao respiró hondo para concentrarse en lo que tenía que hacer y luego se movió hacia la parte delantera del patio. Y se hizo ver ante los hombres.
-Ja ja ja… qué tipos más estúpidos son ustedes…-
Los aludidos no necesitaron más insultos para picar en la trampa y comenzaron a perseguir a Misao para estrangularla. La chica corrió tan fuerte como le dieron sus pies y al doblar una esquina, sin que sus perseguidores se dieran cuenta, Yahiko se unió al grupo y comenzó a quitarles hábilmente las armas que traían.
Cuando Misao no pudo correr más, Beshimi desde su escondite les arrojó bolitas de acero, que se incrustaron en ellos como balas disparadas por una pistola, y causando el mismo daño. Cuando quisieron defenderse, supieron que algo les faltaba.
Los chicos repitieron la experiencia con el mismo resultado y al final de ella, Misao no pudo sostenerse más en pie, a la vez que escupía sangre.
-Ya hice todo lo posible por ayudar. Sólo espero que los demás salgan bien de ésta.- murmuró a la par que Yahiko la acomodaba a los pies del árbol.
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Kenshin se detuvo un momento para verificar que todo estaba bien. Todos los contrincantes estaban en el suelo pero tanto Sanosuke como él estaban muy cansados.
Al mirar hacia atrás descubrió a Okina jadeando, pero en pie y dispuesto a continuar. Aoshi, más atrás, tenía a varios hombres a su alrededor inconscientes. Por otra parte Kaoru también tenía a unos cinco o seis en el suelo.
Kenshin corrió hacia ella.
-¿Estás bien¿Te hicieron daño?-
-Kaoru me defendió con esa escoba, como si fuera una espada. Esta chica me sorprende mucho!- dijo Megumi. Kaoru sólo sonrió.
-Quería ayudar, Kenshin. Y tengo las habilidades para hacerlo. No te enojes conmigo.-
Kenshin suspiró. Él sabía que Kaoru era una kendoka y que no podría detenerla si ella tomaba la decisión de actuar defendiendo a alguien.
-Sentimos no poder ayudar antes…- dijo Shikijo, poniéndose en pie.- Pero creo que ya estoy mejor. Ustedes nos han protegido a pesar de ser rivales.
-Yo también estoy en deuda.- dijo Hyotoko poniéndose en pie. Hannya le siguió, afirmando una parte de la máscara con su mano, por respeto a Kaoru y Megumi. No quería que vieran como era.
Kanryu por su parte no podía creer que todo su ejército estuviera en el suelo. Por eso llamó a gritos al escuadrón armado, pero se llevó una gran sorpresa al ver que sólo parecían dos hombres, uno con Misao a la que traía del brazo y el otro con Yahiko.
-Estaban afuera, jefe, y no sé cómo se las arreglaron para dejar a nuestros compañeros en el suelo.
-Mételos adentro.- ordenó Kanryu que tenía a su lado un objeto cubierto con un mantel blanco. El par de chicos fueron a parar a los pies de Kenshin con el fuerte empujón que recibieron por parte de sus captores. Megumi corrió hacia ellos.
-Uno le disparó a Beshimi… no sé cómo está… Megumi, hay que ayudarlo…- dijo Misao con dificultad y con lágrimas en los ojos.
Ver a Misao en ese estado y siendo maltratada por otro activó algo en Aoshi que con un solo movimiento llegó junto a quién arrojó a Misao al suelo y le cortó un brazo. Iba a seguir con el castigo cuando Kanryu llamó la atención de todos al descubrir su preciado objeto.
Era una ametralladora Gatling.
Al verla, Kenshin sudó frío.
-Lo mejor de estas armas modernas.- dijo Kanryu.- es que puedo manejarla yo solo y matarlos a todos ustedes. Hagamos una prueba.-
Apuntó a Misao y Yahiko y empezó a disparar. Kenshin tomó a Yahiko y Aoshi sin pensarlo tomó a Misao en brazos. Los espadachines saltaron hacia atrás esquivando las balas, mientras Sanosuke trataba de acercarse a Kanryu. Desgraciadamente, éste comenzó a dispararle también, arrinconándolo en una esquina del cuarto.
Kenshin dejó a Yahiko con Kaoru detrás de una mesa, llamando la atención de Kanryu para que disparara sobre él y darle a Sanosuke la oportunidad de moverse. Necesitaba pensar en algo rápido porque al ver cómo saltaban las astillas de los muebles, era evidente que no aguantarían mucho como escudo para los heridos. De pronto vio a Aoshi dándole la espalda a Kanryu, con Misao aún en sus brazos.
Notó que en la parte de las pantorrillas sus pantalones estaban rotos y salía sangre. ¡Kanryu le había dado en las piernas y no podía moverse!... Por eso, en un intento desesperado, ofrecía su espalda como escudo a la pequeña Onniwabanshuu renegada para protegerla. Y en eso cayó de rodillas, sin soltarla.
-Eres como la semilla de lo mejor de nosotros… por eso no puedo dejar que te vayas… - susurró abrazándola.
Kaoru, detrás de un mueble, tuvo una idea.
-Kenshin.- le dijo cuando él se acercó escapando de las balas.- Necesitamos diez segundos de tiempo.-
Kenshin asintió y aceleró su velocidad a veces acercándose a Kanryu para amedrentarlo y obligarle a dispararle, otras para alejarse del peligro. Sanosuke le ayudó en esa acción.
-Nosotros a primera línea.- dijo Shikijo al comprender el plan de la chica cuando ésta se los comentó.
Shikijo, Hannya y Hyotoko se pusieron tras la mesa más grande que había, de madera maciza, y empujaron con todas las fuerzas que les quedaban.
Más atrás, Kaoru, Okina y Megumi avanzaron tras una más pequeña.
Kanryu siguió disparando alternadamente a Kenshin, Sanosuke y las dos mesas, pero lo cierto es que se concentró especialmente en la primera que vio venir. La potencia de las balas hizo que atravesaran la madera pero los tres hombres tras ella no se detuvieron.
-¡Esto es por el señor Aoshi y Misao!- gritaron.
-¡Esto es por el Onniwabanshuu de Kyoto!-
La mesa llegó a un metro de Kanryu y se detuvo. Éste se concentró tanto en usarla de blanco que se descuidó con la que venía por su derecha mientras Kenshin se acercaba peligrosamente por la izquierda.
-¡Ahora!-
Los tres Onniwabanshuu saltaron sobre Kanryu quien les iba a disparar pero la fuerza de la espada de Kenshin rompiéndole los brazos, junto a Kaoru y Okina golpeándolo duramente, además de Megumi que se unió en cuanto encontró una pistola tirada por ahí para darle duro también, lo sumieron en la más profunda inconciencia después de mucho aullar por el dolor.
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Los cuatro hombres se acercaron a duras penas a su líder. Misao dormía profundamente entre sus brazos y Aoshi la miraba con toda una mezcla de emociones en el rostro.
Pero no dijo nada al respecto.
-Lo hemos logrado, jefe, vencimos.- dijo Hyotoko, malherido.
A su lado, Beshimi, con un hombro sangrando, sonreía satisfecho.
-Nuestra pequeña es muy valerosa.-
-De haber nacido en la época correcta...- dijo esta vez Hannya.- …ella hubiera sido una gran heroína. Hubiera aparecido en los libros de historia.
Casi de inmediato aparecieron por la puerta el jefe de policía junto a Okina, Sanosuke y todo un escuadrón que se entretuvo mucho arrestando a lo que quedaba de Kanryu y sus hombres. Después de todo, Kenshin Himura lo había mandado a buscar con ese propósito y sin duda les había hecho un gran favor por entregarles a esa banda de traficantes. Sobre Aoshi y su grupo, Kenshin, Kaoru y Megumi incluso, atestiguaron que eran amigos que les ayudaron.
Al anochecer estaban todos en casa. Megumi apenas daba abasto con todos los heridos y el dojo Kamiya parecía más bien un hospital. El doctor Genzai le ayudó cuanto pudo, además de Kaoru que sólo tenía un roce de bala en el brazo y Yahiko al que le dolía un poco la cabeza. Fuera de los rasguños, golpes y quemaduras, Okina estaba bien. Pero todo el resto del Onniwabanshuu estaba en cama.
Aoshi despertó en medio de la noche. Había tenido un sueño con la voz de Kenshin.
"Aoshi, si quiere el titulo del Más Fuerte, se lo regalo. Para mí lo que cuenta hoy en día es mi familia y mis amigos y mi única aspiración es no fallarles. ¡¡Eso es más importante que un título!!"
Se incorporó y notó bajo la tenue luz de la noche a sus fieles hombres durmiendo. Tendrían que reposar bastante… más allá, junto a Okina, Misao también descansaba.
Recordó las caras de sus hombres esa tarde. Estaban cansados, estaban malheridos pero… ¡qué felices se veían junto a su niña!.
"… para mi lo único que cuenta hoy en día es mi familia y mis amigos y mi única aspiración es no fallarles…"
"Aoshi… regresa conmigo y con Misao a Kyoto. Estoy seguro que podrán arreglar sus diferencias y ser la familia que alguna vez pudo ser."- susurraba esta vez la voz de Okina en su cabeza.
Aoshi suspiró. Aunque quisiera, él ya había escogido un camino y no había marcha atrás.
Le había fallado a Misao como tutor, a sus leales hombres por ser incapaz de derrotar a Battousai, por no ser el más fuerte como les prometió y los hizo sufrir al ponerlos en contra de la que era como su hija. Tampoco pudo hacer mucho cuando se trató de salvar al ser que más quería y sólo pudo quedarse quieto, esperando sin luchar alguna bala que le quitara la vida.
No… no… realmente se consideraba una basura de hombre.
Se acercó a Misao, sigiloso como una pantera en su territorio. Tenía las piernas vendadas pero sabía que no era nada de cuidado. Se inclinó sobre la chica y besó su frente.
-Adiós, Misao. Es hora de cumplir todo lo que prometí alguna vez pero por sobre todo, de seguir solo. Te devuelvo tu familia, tus amigos… el honor de ser un Onniwabanshuu. Dirige tú el grupo como estimes conveniente… sé que no tengo derecho a pedirlo, pero acepta ser la líder de este grupo.- murmuró.- Yo buscaré esa respuesta que me permita ser más fuerte y digno del respeto de ustedes. También buscaré una respuesta con respecto a ti.
Aoshi estaba decidido y como hombre resuelto, optó por poner de inmediato en marcha su viaje. Sólo que antes de salir regresó junto a Misao, esta vez para dejar un beso ligero sobre sus labios.
Y se marchó.
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Mientras, en el cuarto del matrimonio Himura, Kenshin se recostaba con cuidado. No había salido muy bien del combate del día y tenía muchos golpes y cortes.
-Ven.- dijo Kaoru al extender su brazo como almohada para su esposo.- Ya hiciste mucho por mí el día de hoy. Permíteme cuidar de tí y abrazarte esta noche.-
Después de esas palabras, ninguno de los dos habló aunque permanecieron abrazados. Porque aunque no lo decían, estaban temerosos.
Kaoru era dolorosamente consciente de que ella se estaba conviertiendo en el punto débil de su esposo. Nuevamente la habían utilizado como una carnada para él y por ello se sentía mal. Sentía rabia, sentía impotencia por no ser más fuerte... pero no quería expresarle esas dudas a Kenshin para no causarle un mal rato. Sabía que a través de ella le podían hacer daño y como la única solución que se le ocurría para eso no le gustaba, lo abrazó tan fuerte como pudo. No quería que el torrente Kenshin siguiera su marcha... era egoísta. Lo quería con ella.
Kenshin aspiró profundamente el aroma que le llegaba desde el pecho de Kaoru y se hundió en él. La aferró fuertemente por la cintura... por su culpa ella había estado en peligro una vez más y él había sido incapaz de preveerlo. De haber sido otros hombres le pudieron haber hecho daño, como Jinnei Udo... Kenshin suspiró.
-Kenshin...-
-¿Si, Kaoru... ?-
La joven quería decirle "te amo" pero algo sucedió. Pensó que decírselo sería una forma de atarlo y ella no podía hacerle eso porque lo quería demasiado como para hacer que se quedara a su lado aún siendo inconveniente. De pronto se le hizo un nudo en la garganta.
En ese momento lo entendió.
Lo amaba... lo amaba tanto que por un momento comprendió que amarlo no implicaba contenerlo, sino dejarlo fluir para que él tomara su decisión.
Y aunque no se le ocurría una vida sin él, prefería que se alejara de ella si así estaba más tranquilo y seguro.
-Ehh... Kenshin... buenas noches.-
-Buenas noches, Kaoru.-
O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O-- --o-- --O
Fin Acto Doce
No Más
06 Abril, 2007
Notas de Autora
Hola!!!
Agradecimientos a:
Bárbara-Maki
Mich-sama
Kagomekaoru
Okashira Janet
Senfhi
Mireya Humbolt
Athena Kaoru Himura
Mitsuki Himura
GabyHyatt
HADA
Kanke-chan
Mari8876
Kaorumar
Mer1
Lluvia185
Por reportarse fielmente a pesar de esta autora descuidada
Me llegaron varios tirones de oreja por no actualizar en tanto tiempo y lo peor es que me los merecía y que no tengo derecho a pataleo. Pero no importa porque buscaré el modo de expiar mis pecados. Por ahora, la única forma que se me ocurrió fue subir un nuevo capítulo para que se entretengan y se les olvide que quieren estrangularme; eso me dará tiempo para meditar en mis actos y en el futuro del fanfiction.
Últimamente no he leído fanfics ajenos y espero poder tener un poco de tiempo para hacerlo, aunque el otro día leí uno muy, pero muy interesante que se llama algo así como "Coffe & Whisky" y es un universo alternativo en que Saito no está casado con Tokio y parece que le echó el ojo a Misao. Léanlo con una mente abierta y lo disfrutarán.
Este capítulo tiene algunas copias textuales de diálogos, del tomo 4, actos 26 y 27 de Rurouni Kenshin por Nobuhiro Watsuki, edición Glenat. De todos modos, otros diálogos fueron adaptados para esta versión, pero se los informo porque en la escuela siempre me hacían mucho hincapié en que uno debía reconocer autor y esas cosas. También sufrí mucho con las escenas de pelea. No son mi fuerte y encima me quebré la cabeza buscando una solución para lo de la ametralladora, todos los personajes que tenía luchando o malheridos y las mesas… así que por favor¡no me juzguen duramente! Es un capítulo largo porque pensé que se vería bien si todos peleaban o hacían algún aporte. En lo personal me entretuve mucho con los diálogos de Sanosuke, Okina y Kanryu. Kenshin como siempre es muy serio y Kaoru poco a poco se recupera para ser la que a ustedes les parece más familiar. Aoshi me dio trabajo porque en el manga hablaba muchísimo así que tuve que meter tijera.
Hasta aquí llego por hoy. Un beso a todas y nos leemos en el siguiente episodio.
Chau :D.
