La ceremonia transcurre con tranquilidad, así como el banquete. Zoey y yo nos reímos de las señoras cotillas que no paran de preguntarle a Leaf cómo se ha convertido en una mujercita tan adorable, y May entretiene a los niños con cuentos y juegos tontos. Es entonces cuando le veo: pelo verde, esmoquin y sonrisa brillante. Se acerca a mi hermana mayor y la veo sonreír. Leaf se gira hacia mí, le señala y susurra: Drew Hayden
—Soy Drew, ¿y tú?-le oigo decirle a mi hermana.
—May Berlitz. Somos vecinos, según parece.
El chico sonríe.
—Bien, April, pues dejando las formalidades atrás, ¿me concedes este baile?
—¡Mi nombre es May!-dice, pero toma su mano.
Bailan toda la noche. Se ríen, hablan, él le ofrece una copa. Tienen perfecta sincronización. Y mi madre se da cuenta.
—¡Creo que hoy es el día más feliz de mi vida!-dice, eufórica.
—¿Y mi nacimiento? ¿El día que adoptamos a May y a Leaf? ¿Nuestro primer concurso? ¿TU primer concurso?
—Definitivamente es hoy-dice, mientras me empuja-. Corre, están a punto de tirar el ramo.
La cosa es que no me interesa para nada coger el ramo. Por eso, me coloco al fondo, con los brazos cruzados, esperando que alguien se aferre a él antes de que llegue hasta aquí. Y mientras pienso en esto, algo aterriza… En mi cara. Lo agarro con las manos, aún sorprendida: el ramo. Miro a mi alrededor, y veo a Maylene guiñarle un ojo a mi madre. Me pregunto cuánto le costará a mamá nuestra soltería.
Por supuesto, todo el mundo insiste en que debo bailar con quien haya cogido la liga. Al final acepto. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
En menos de un minuto, tengo la respuesta: Paul es lo peor que podría pasar. Y está pasando. Es el padrino de la boda, al fin y al cabo. No sé por qué me sorprendo.
—Acabemos con esto ya-me digo en voz baja.
La música empieza a sonar. Lentamente, me acerco a Paul. Y él se acerca a mí. Me mira, algo extrañado, pero me agarra del brazo. No, no me coge suavemente. Me AGARRA. Intento seguir sus pasos, ir a su ritmo, o más bien… balancearme a su ritmo. Esbozo una sonrisa falsa para intentar que el círculo de personas alrededor no se sienta incómodo. No creáis que él hace algo para evitarlo. En mi cabeza se enciende un letrero en luces de neón: "Paul Shinji es un maleducado".
—Esto…-empiezo, intentando salvar la situación-. Cuánto tiempo, ¿no?
Él no parece comprender.
—Soy Dawn Berlitz, ¿te acuerdas?-digo, rechinando los dientes-. Solía viajar con Ash y Brock. Soy coordinadora. Tengo un Piplup. Antes llevaba un gorro blanco y unos pasadores…
—Ah, sí-dice de pronto-. La fastidiosa animadora particular de Ash.
Abro la boca un segundo. Eso sí que no lo esperaba. Estoy a punto de librarme de su agarre y salir corriendo. Espero a que diga algo, a que se disculpe o yo que sé. En cambio, él sigue impasible. Como si fuera la misma estatua de Dialga. El baile acaba enseguida.
—Gracias por el baile-se limita a decir antes de irse.
Me dirijo hasta donde me espera Zoey y le cuento todo.
—¡Al menos te ha agradecido el baile!-dice, mientras vamos hacia el patio. Desde luego, necesito un poco de aire.
Entonces le veo hablar con Drew. Y aunque no quiera, no puedo evitar acercarme discretamente a escuchar.
—Estás bailando con la única persona tolerable de esta habitación, no pierdas el tiempo hablando conmigo-le dice.
—Bueno, ¡pero tú has bailado con su hermana! ¿Qué tal ha estado?
—Ha sido bastante decente, la verdad. ¿Pero por qué iba a seguir bailando con ella si nadie más lo hace? Además, me parece que no le ha sentado muy bien que no me acordara de ella.
Tengo que esforzarme para no abofetearle. ¿¡Bastante decente?! ¿¡En serio?! ¿¡Quién es él para decir nada?! Respiro hondo.
No voy a darle esa satisfacción. Soy madura. Soy Dawn Berlitz,y soy lo bastante decente.
