¡Ya estoy de vuelta con un nuevo capítulo de Orgullo y ¿pokémons?! Tanto este como el próximo capítulo son un poco "capítulos de transición", como suelo llamarlos. No es que influyan demasiado en la historia (al menos, no de momento), pero suelen introducir elementos o personajes que llevan a una trama que saldrá a continuación. Por otra parte, estoy pensando en escribir algún capítulo cortito desde el punto de vista de Leaf (es uno de mis personajes favoritos y creo que no se le da demasiada importancia), así que os animo a dejar vuestra opinión mediante pm o reviews.
Como siempre, ni Pokémon ni la obra de Jane Austen me pertenecen, pero adoro ambos .
Ha pasado un mes y aún sigo viendo a Paul pasear por la calle. O, mejor dicho, andar rápido. Creo que ni siquiera sabe pasear. Es incluso peor que Barry. El caso es que ha llegado la temporada de competición en el Lago Veraz, que es algo así como el único evento que consiga que el pueblo siga existiendo. Y con la nueva temporada, Leaf se vuelve loca. No es que le interese demasiado entrenar pokémon, aparte de su venusaur y del glameow de mamá que siempre parece seguirla a ella; pero es que vienen entrenadores de todas las regiones. Entrenadores que luego van a clubes. Clubes a los que tengo que ir con ella porque es menor de edad.
¿Suena divertido? En realidad no lo es. Llevo mi little black dress y unos tacones normales, y ella lleva un vestido dorado con unos peep toe que creo que son míos.
—A mí me quedan mejor-se defiende, antes de cerrar la puerta de casa.
No sé ni para qué accedo en ir con ella. Lo último que quiero es que unos entrenadores babosos me acosen en busca de compañía. Entramos al local, y el olor a alcohol y sudor casi me da náuseas. La música está tan alta que apenas oigo mis pensamientos.
—¡Vamos!-me dice Leaf, tirándome del brazo.
Pronto estamos en el medio de la pista de baile, bailando sin que nada nos importe. Creo que me viene bien relajarme un poco. Pedimos unas bebidas y Leaf se va quitando borrachos de encima. Entonces, alguien me coge del brazo.
—Dawnie, ¿eres tú?
El hedor a alcohol me echa hacia atrás. Le miro de arriba abajo. Esa silueta…
—¿Conway?-digo, no muy segura de si es él.
Como respuesta, sin embargo, obtengo una arcada y lo siguiente que veo es vómito alrededor de mis pies. Miro a Leaf, enfadada. En cambio, a ella le parece graciosísimo. Me saca una foto y se larga con un chico que no conozco. Creo que ella tampoco le conoce, en realidad.
—¿Estás bien?-dice otra voz, diferente a la del chico que vomita.
—Teniendo en cuenta que si me muevo un milímetro estaré pisando vómito creo que no, la verdad.
—Déjame ayudarte con eso-dice, con una media sonrisa. Tira su chaqueta al suelo—. Ahora puedes pasar.
—Gra-gracias…—digo—. No tenías por qué hacer eso.
—Tengo un montón de chaquetas pero solamente una oportunidad de salvar a una dama en apuros-responde.
Y es estúpido que piense que soy una dama en apuros, pero me río. También es estúpido que me ría.
—Soy Gary, Gary Oak-dice, tendiéndome la mano-. ¿Qué te parece si nos vamos de aquí?
Normalmente, le diría que no. Normalmente, iría a buscar a mi hermana. Normalmente… Normalmente no había chicos con tanta caballerosidad. La prueba de ello es Paul Shinji. ¿Pero por qué narices sigo pensando en él? Asiento ante la propuesta de Gary.
—Así que, Perla, ¿cuál es tu nombre?
¿Perla? ¿Qué clase de mote es ese? Y peor aún, ¿por qué me estoy sonrojando? Salimos del club, y, tras tomar un soplo de aire fresco, le respondo.
—Dawn Berlitz.
—Bonito nombre. ¿Sabes qué más es bonito? El lago a medianoche, ven.
Y voy. Como una tonta, le sigo. Pero claro que sé que el lago es bonito a medianoche. ¡Por Arceus, vivo aquí!
—¿De dónde eres?-le pregunto, mirándole a los ojos. Son verdes, pero a la luz de la luna parecen mucho más oscuros.
—De Kanto. Estoy aquí para ser el mejor en la competición del lago. Aunque, en realidad, ya lo soy.
Me contagia su sonrisa burlona, así que cuando me pregunta de dónde soy yo, estoy pensando en si mentir o no.
—Soy de aquí, de hecho-digo al final-. Twinleaf Town, pocos habitantes, muchos problemas.
—Eso está muy bien-dice él-. Porque pienso volver por aquí en verano. Sobre todo, ahora que sé lo… amables que son sus habitantes.
—Bueno, hay algunos que no son tan amables.
¿Por qué he tenido que decir eso? Mi mente no para de pensar en el estúpido y maleducado de Paul Shinji. Y es en Gary en lo que debía estar pensando. ¡Su indirecta ha sido tan directa! Era el momento perfecto para un beso y lo acabo de arruinar metiendo a ese imbécil en la conversación.
—¿Cómo quién?-pregunta Gary, ajeno a mis pensamientos.
—No creo que le conozcas-digo apresuradamente-. Además, da igual.
—¡No da igual! Quien moleste a mi Perla probablemente me moleste a mí.
Y entonces, las palabras se deslizan por mi boca. No, no se deslizan. Es más bien un torrente. Algo a punto de explotar.
—Paul Shinji.
—¿Paul… Shinji?-repite, rechinando los dientes. Lo dice como si fuera una palabrota. Tal vez lo sea, en el fondo.
—¿Le… conoces?
—Desearía no haberlo hecho-me dice-. Pero eso es agua pasada. Uno aprende a seguir adelante. Es lo que te hace ser el mejor.
—Entonces yo debo de ser la peor-admito-. Soy un poco cabezota.
—Ya somos dos. Y si yo soy el mejor, tú tienes que serlo también.
Miro el reloj. ¿¡Las dos de la madrugada?! Tengo que ir a buscar a Leaf.
—Me tengo que ir-le digo, y le doy un beso apresurado en la mejilla.
—Hasta el verano, Perla-me dice, y lo último que veo al girarme es su sonrisa burlona.
¿Qué os parece Gary? No soy muy fan de CavalierShipping, pero tampoco me disgusta. Y digamos que la ocasión lo requería... No será la última vez que veamos (¿leamos?) a Gary.
