¡Hola de nuevo! Lo primero, gracias a KiRuRu-SAMA y a CARTOMII por vuestras reviews, ¡me han alegrado el día! Y he de admitir que yo también soy #TeamPaul y que me da mucha penita :'(
Al principio iba a subir tan solo la primera parte de este capítulo, pero he decidido subirlo entero pese a la infinidad de drama que hay en la segunda parte (pero es que el drama es parte de la familia Berlitz, por si no os habíais dado cuenta todavía xD)
Como siempre, ni pokémon ni nada relacionado con la obra de Jane Austen me pertenecen.
Hogar, dulce hogar. Desde que he vuelto de Hearthrome, Leaf no para de seguirme para contarme las novedades de Twinleaf. ¿Quién diría que en un pueblo tan pequeño pudieran ocurrir tantas cosas?
—Entonces Barry le dijo a su padre que se iba a ir a Johto y te juro que casi le da un ataque. A mamá también, porque creo que era su último recurso, pese a que no es rico. ¿Y a que no sabes quién ha vuelto?-me dice, casi sin aire.
Niego con la cabeza, mientras rezo porque no sea Paul.
—Gary. ¡Ha vuelto Gary!-exclama, con entusiasmo.
—Leaf, no creo que debamos alegrarnos tanto de su vuelta. No es exactamente nuestro amigo…
—Pensaba que os llevabais bien-dice, encongiéndose de hombros-. Este año han cambiado muchas cosas, y todos esos "nuevos amigos" que May y tú habéis hecho han hecho de nuestra vida un drama. Todo era mucho mejor cuando estábamos las tres solas.
Sonrío y abrazo a mi hermana. A veces puede ser una pesada y me saca de quicio como mínimo dos veces al día, pero en el fondo sé que me quiere y que me valora.
—¿Ves? Draaamaaa-dice ella, apartándose. Recupera la compostura pronto-. Así que, ¿qué me has traído?
—Te lo daré en tu fiesta de cumpleaños-le digo-. ¿Ya tienes pensado qué quieres hacer por tus dieciocho?
—¡Noche de clubes! Y esta vez puedo beber legalmente. Va a ser la fiesta del SIGLO. Ya he hecho las invitaciones, y todo el mundo está invitado. He reservado una tarta y alcohol y hasta una piñata.
Pobre Leaf. Ha debido de aburrirse mucho.
—Es una pena que May se vaya a perder esto, pero he invitado a Iris, que seguro que nunca ha estado en una fiesta así.
¿Iris? Ah, la prima Iris. Es como si alguien la hubiera borrado de mi memoria. Dejo a Leaf con su enorme lista de preparativos y llamo a May por teléfono.
—¿Dawn?-me dice, nada más descolgar.
—¡May! ¿Qué tal Hoenn?-le pregunto, deseando conocer sus últimas aventuras.
—Mucho mejor de lo que esperaba, la verdad. Estoy trabajando para un chef que se recorre la región en busca de nuevos sabores, y me ha enseñado un montón de postres típicos de otras regiones. Ya verás cuando os prepare un Porcehelado, ¡os va a encantar!
—¿Y ya te has encontrado con Drew?-digo, incapaz de guardármelo durante un segundo más.
—No, pero da igual. No es como si le necesitara. Este viaje me está ayudando a descubrir muchísimas cosas nuevas, Dawn. Creo que por fin sé qué es lo que quiero hacer.
—Entonces… ¿no vas a volver?-digo, más alto de lo que debería.
—¡Claro que sí, tonta! Pero alejarme de casa me está viniendo muy bien. Deberías probarlo.
—Ya lo he hecho-le digo, ofendida-. Acabo de volver de Hearthrome.
—No me refiero a unas semanas en casa de Zoey cosiendo vestidos. ¿Qué quieres hacer tú?
—No sé-admito-. El pokéstyling es algo que no me puedo quitar de la cabeza desde hace tiempo, pero… Quiero que la gente admire mis diseños, pero no a mí con ellos. Quiero gente profesional luciendo mi ropa, quiero que en todas las boutiques se vendan mis vestidos. ¿Tiene sentido?
Oigo a May resoplar antes de decir:
—Claro que sí. Entonces, ¿cuál es el primer paso?
—¿Encontrar trabajo en una tienda?-propongo, insegura.
—¡No!-dice May, tan alto que casi pego un brinco- Si quieres vender tus diseños, necesitas una empresa. ¿Y cuál es la ciudad que tiene almacenes libres?
—Veilstone-respondo inmediatamente. Es un hecho reconocido que es la ciudad de las grandes empresas en Sinnoh.
—Pues ya tienes nuevo destino-anuncia May.
—Pero no tengo dinero para comprar un almacén-le digo.
—Pues alquílalo. Algo de dinero te habrán pagado en tu estancia en Hearthrome.
—No es tan fácil…
—Tampoco es tan difícil-me dice-. Así que ni se te ocurra pasar de esta oportunidad, ¿entendido?
—¿Qué ha pasado con la May que cocinaba día y noche? No me presionaba para hacer nada. La echo de menos.
—Ha evolucionado-responde simplemente, y casi puedo ver como se encoge de hombros.
—Y me encanta-le digo, antes de colgar.
Un almacén… Supongo que podría hacerlo. Quizá, después del cumpleaños de Leaf… ¿Pero volver a dejar a mamá y Leaf solas sería buena idea? Bueno, Leaf sería una adulta para entonces… Y con un poco de ayuda quizás consigan sobrevivir.
—¿Tú qué dices, Piplup? ¿Lo intentamos?
Mi pokémon asiente y me tiende el móvil. Supongo que por preguntar no pasa nada.
—Kenny-digo, en cuanto descuelga-, ¿por casualidad no sabrás si alguno de tus contactos tiene un almacén en Veilstone en alquiler?
—Deedee, ¡qué sorpresa! Lo cierto es que Fantina puede ayudarte con eso, así que si te parece, le puedo preguntar a ver si sabe de alguno libre.
—Perfecto, gracias Kenny-digo, y cuelgo antes de que pueda decir nada más. Piplup me mira.
—¿Qué?-le digo, ante su mirada expectante- No iba a dejar que me contase otra historia sobre lo fantástica que es Fantina otra vez.
Unas horas más tarde, me llega un email.
"Dawnie, cielo, he encontrado el almacén perfecto para tu nueva empresa o lo que sea, C'est magnifique! Te adjunto los detalles. He conseguido que te hagan un descuento.
La maravillosa Fantina"
Le echo un vistazo a los documentos adjuntos. Tampoco es muy caro, y con mis ahorros podría mantenerlo hasta obtener algún beneficio económico…
—DAWN DEJA ESE ABURRIMIENTO Y VEN A AYUDARME RIGHT NOW-me ordena Leaf, así que pongo los ojos en blanco y voy a su habitación.
No la recordaba tan desordenada: hay ropa por todas partes, libros tirados de cualquier forma en el suelo y la alfombra está arrugada en una esquina.
—Espero que los causantes de este desastre sean unos Machoke y no tú-comento, recogiendo un vestido del suelo. Mi vestido-. ¡Esto es mío!
—Pero a mí me queda mejor y te lo habías dejado aquí-se excusa-. Ayúdame, anda. ¿Qué me pongo para mi PARTY?
Le cojo un vestido rosa de lentejuelas de mi habitación, y le recojo unos tacones negros del suelo.
—No te pongas sombrero ni mucho maquillaje-le dije-. No quieres parecer una adolescente.
—Dawn, somos prácticamente adolescentes.
—En el mundo pokémon hay que crecer rápido si quieres tener oportunidades. Cambiando de tema, si te pones una chupa de cuero te quedará genial.
Leaf parece relajarse y sonríe.
—Gracias, sis.
El día del cumpleaños de Leaf llega mucho antes de lo que había pensado. Me visto con un top halter negro y unos pantalones rojos. Finalmente, me into los labios de rojo y me pongo unos botines negros. Llevo el pelo recogido en una coleta alta.
Las dos llegamos al club, y Leaf entra de cabeza. Yo me quedo un tiempo atendiendo a los recién llegados, y es entonces cuando le veo.
—Gary-digo, y mi voz suena algo ronca.
—Perla, ¿qué tal?-dice, dándome un abrazo.
—No me llames Perla-le digo bruscamente, mientras me alejo de él-. Mi nombre es Dawn. Pensaba que te habías ido a Kanto.
—Y me voy a volver pronto, pero no podía irme sin despedirme.
—Eso no te supuso un problema la vez anterior-le recuerdo.
—¿Estás enfadada por eso?-me dice, alzando un poco la voz- Pensaba que lo nuestro era algo casual.
—Y lo es, no estoy enfadada por eso-le aseguro.
—¿Y qué tal en Hearthrome?-me pregunta, cambiando de tema- ¿Has aprendido algo?
—Sí, he aprendido mucho. He estado con gente muy interesante… Como Paul.
—Paul-repite, arrugando la nariz-. Solamente con mencionar su nombre me acuerdo de cómo me arruinó la vida.
Estoy segura de que si hubiera un detector de mentiras por aquí, explotaría.
—En realidad, tiene alguna virtud-me decido por decir, esperando su reacción. Reacción que resulta ser casi inmediata, porque frunce el ceño.
—¿Ahora piensas que tiene virtudes? Pensaba que le odiabas, Per-Digo, Dawn.
—¡Y le odio!-digo, más alto de lo que debería- Pero es cierto que no es tan malo como parece, y tiene cualidades de las que carecen otros.
Parece captar la indirecta, pero sigue sin marcharse.
—Según lo que yo sé, no estás invitado a la fiesta de Leaf-le digo, chasqueando la lengua. Noto que me estoy quedando sin la poca paciencia que me queda.
—¿Y no puedo ir de acompañante?-me dice, mirándome a los ojos- Ya sé que te fallé una vez, pero no lo volveré a hac…
—NO-le interrumpo, impaciente-. No puedes venir.
—Vale-dice, frunciendo el ceño-. Pues adiós, Dawn.
—Será mejor que vuelva dentro-le digo como despedida.
La música casi parece dejarme sorda en cuanto cruzo el umbral de la puerta. Pongo las manos en los oídos, pero no parece que haya ninguna diferencia. Está oscuro, pese a las luces de neón que alumbran el interior. Busco a Leaf con la mirada, pero hay tanta gente que no consigo encontrarla. Si yo fuese Leaf…
Voy a la barra, y tras hacerme hueco entre un grupo de chicos y otro, la veo. Camino hacia ella, intentando no tropezarme con nada ni nadie.
—¡Leaf!-grito, pero ella no parece oírme-¡LEAF BERLITZ!
Entonces se gira y me abraza, con un vaso en la mano.
—OMG ES EL MEJOR CUMPLEAÑOS DE MI VIDA-me grita en el oído- Toma, te lo mereces.
Me da un vaso con lo que creo que es vodka, así que bebo. El alcohol baja por mi garganta y recuerdo lo poco que me gusta este sabor.
—Gracias, sis-le digo, sonriendo-. ¿Quieres que vayamos fuera y te doy los regalos?
Leaf asiente y alza su vaso antes de terminárselo de golpe. Se nota que tiene experiencia. Mientras nos abrimos camino hasta la salida, alguien le pone una corona de cumpleañera en la cabeza. Leaf saluda a la chica con un "LOL" y se ríe.
—¡Regalos!-dice, entusiasmada, en cuanto llegamos fuera.
Saco de mi bolso dos paquetes. Menos mal que he traído el bolso más grande que tengo.
—El pequeño es mío y de May. El otro es solamente mío-aclaro, mientras se los doy.
—Este papel de regalo es súper cute oh my god-dice, mientras lo abre. Su cara es pura felicidad cuando descubre el colgante que hay dentro- ¡Me encanta!
Leaf me abraza fuerte y nos quedamos así durante unos segundos. Luego le recuerdo que tiene otro por abrir. Empieza a desenvolverlo, hasta que ve el título del libro.
—"El comienzo de una gran aventura: La mayoría de edad"-lee en voz alta- Dawn, ¿qué es esto?
—-Es una guía-le aclaro-, lo pone en la solapa.
Entonces se empieza a reír.
—Se te da bien esto de los regalos broma-dice, entre risas.
—Leaf-empiezo-, no es un regalo broma. Acabas de cumplir dieciocho y como ni yo ni May vamos a estar por aquí he pensado que sería una buena idea…
—¿El qué? ¿Que leyera esta basura?-dice, claramente ofendida- ¡Tú no necesitas ninguna guía y aún no has cumplido los diecinueve!
—Pero tú eres diferente, Leaf. Y yo he tenido a May durante casi todo el año, que me ha apoyado y enseñado todo lo que necesitaba saber.
—May tampoco tenía un libro de autoayuda-me recuerda-. Y le ha ido bastante bien.
—Sí, pero tú eres mucho más…-empiezo, pero no soy capaz de encontrar la palabra adecuada.
—¿Infantil?-propone, claramente enfadada- Porque esa es la palabra que usó Paul.
Se tambalea y por un segundo pienso que se va a caer, pero se apoya en la pared.
—No-digo rápidamente-, yo no iba a usar esa palabra. Pero sí que creo que te vendría bien cambiar un poco la forma de actuar en diferentes situaciones…
—¿Así que quieres que cambie? ¿No te gusta como soy, hermanita? ¡Tengo dieciocho años, por Arceus!
—No he dicho que cambies radicalmente, pero igual es hora de ponerse nuevos objetivos.
—Y tú eres la mejor para aconsejarme en eso-dice, con ironía-, porque tanto sobre objetivos en la vida que no has encontrado el tuyo hasta hace dos días.
—Eso-le digo- ha sido un golpe bajo.
—¿Sabes lo que es un golpe bajo? Que te regalen un libro de autoayuda por tu cumpleaños. Que te digan que deberías cambiar el día que cumples los dieciocho. Que tienes que pensar como un adulto. ¡No soy un adulto, y tú tampoco!
Temo que vaya a echarse a llorar de un momento a otro. O peor, a salir corriendo.
—Yo no te estoy diciendo que…-empiezo, pero no sé continuar.
—Tranquila-dice-, ya me ha quedado bastante claro lo que piensas. Si me disculpas, voy a volver a mi infantil fiesta de cumpleaños, porque todavía soy una cría que necesita madurar. Tú puedes volver a tu aburrida vida adulta si quieres. No te necesito.
Sus palabras se me clavan como espadas en mi pecho, pero hago lo posible por no demostrarlo.
—Voy a coger un vuelo a Veilstone en cuanto tenga oportunidad-le digo.
—Y quizá sea hora de que yo me vaya a Kanto-dice, cerrándome la puerta en las narices.
Pobre Leaf... Resulta que su fiesta de cumpleaños no ha sido como esperaba. Y pese a que Dawn tenía las mejores intenciones, es cierto que un regalo así se puede malinterpretar. Como autora y lectora se me hace difícil escoger un lado esta vez, pero ¿qué opináis vosotros? De momento algo es seguro: tanto a Leaf como a Dawn les espera un nuevo viaje, y eso significa que la casa quedará casi vacía... Dejando a Johanna Berlitz de los nervios.
