Capítulo 2

Shizuru volvió su vista al altar, para segundos después volver a buscar a esa misteriosa chica de ojos verdes, pero cuando miro el lugar donde la había visto esta ya no estaba, por lo que decidió no pensar más en ella y prestar atención a su prometido. Ya en el altar su padre la entrego a Reito ceremonialmente y después se retiró. Reito se sintió aliviado cuando por fin pudo tener a Shizuru a su lado, pero la notaba un poco ida.

- ¿Todo bien? – pregunto con calma.

- Todo en orden – respondió a cambio tratando de creérselo.

Mientras Natsuki salía de la iglesia intentando calmar los raros latidos de su corazón.

- Queridos hermanos estamos aquí… – se dejó oír la voz del sacerdote a cargo, dando inicio a la ceremonia.

- Estas preciosa – alabo Reito, a quien pronto seria su futura esposa.

Shizuru solo lo miro sonriendo, fuera de la iglesia estaba Natsuki queriendo saber que eran esas raras sensaciones que había sentido cuando vio a esa hermosa mujer de ojos rojos. Pero decidió ignorarlo y terminar de hacer su trabajo, que por eso estaba ahí en primer lugar.

Ya terminada la ceremonia Shizuru y Reito estaban afuera de la iglesia siendo fotografiados mientras personas a su alrededor le tiraban pétalos de flores. Ellos solo sonreían tan perfectamente cual sonrisa de comercial de pasta de dientes, para luego darse un beso frente a todos.

Ya en recepción la fiesta se llevaba a cabo, con música moderna, Reito estaba bailando con la pequeña Viola al igual que Kenta y la señora Naomi, quien intentaba no perder los estribos al ver la forma tan horrorosa con la que su esposo bailaba.

- Al menos mantén las manos de tu lado pareces chango – regaño la señora sabiendo que no podía hacer una escena con tanta gente a su alrededor.

La madrina simplemente paseaba por el lugar lamentándose de que ningún chico la haya invitado a bailar. Natsuki también estaba en la recepción y pudo ver a la mujer castaña a un lado del ponche, parecía como si estuviera tratando de ver algo en este, llevada por su curiosidad y deseo que querer estar cerca de la mujer (además de sentir algo de sed), se acercó hasta ella, quien noto su presencia antes de que esta llegara.

- Hola – saludo Natsuki aparentando tranquilidad.

- Hola – respondió Shizuru intentando ocultar los nervios que sentía al tener esa mujer tan cerca de sí.

- No nos conocemos, mi nombre es Natsuki Kuga – dijo la peliazul con una sonrisa.

- Soy Shizuru – se presentó, celebrando internamente el conocer su nombre mientras con su cuerpo trataba de ocultar el ponche a su espalda.

- Soy la florista – dijo intentando sacarle platica.

- ¿Si?, son muy lindas – por más que Shizuru deseara pasar más tiempo hablando con la peliazul, en ese momento estaba pasando una situación algo bochornosa y no deseaba quedar mal frente a ella.

- Yo solo vine por un… - se decidió a decir, notando que la peliocre no deseaba hablar, pero Shizuru le impidió el paso con su cuerpo, lo cual le sorprendió – trago – finalizo.

- Jajaja no lo hagas – una sonrisa nerviosa se formó en su rostro, buscando en su mente una manera de librarse de esto.

- ¿Por qué? ¿No está rico? – Dijo la peliazul, con un poco de gracia - ¿Puedo ayudar? – pregunto notando que era algo más.

- Mi anillo – confeso Shizuru, mientras daba la vuelta quedando frente al ponche, incapaz de encontrar una excusa creíble – me serví un poco de ponche y… -

- Oh, tu anillo de bodas – le corto Natsuki entendiendo.

- Se me callo – alcanzo a decir Shizuru para después escuchar la pequeña risa que la peliazul soltó después de eso, haciendo que ella riera también – en medio de esto – continuo, mientras revolvía el ponche con un cucharon – mi anillo se hundió ahí –

- Ya intentaste… - dijo la peliazul refiriéndose a buscarlo con el cucharon.

- Nada – respondió para afirmar que si lo había intentado.

- No puedes vaciarlo, no puedes –

- Claro –

- Amm solo hay una solución, cúbreme – dijo Natsuki, mientras se remangaba la polera.

- Ara ¿Qué? – pregunto Shizuru no creyendo lo que iba a hacer la peliazul.

- Usa el vestido, voy a sacarlo – dicho esto, la tomo de la cintura y la coloco delante de ella de modo que nadie pudiera verla si pasaban por ahí.

- Jajaja no puedes… - detuvo su habla cuando noto que la peliazul iba a hacerlo si o si – claro que lo harás – dijo ya resignada. Para luego notar a otro conocido de Reito que se acercaba justo donde estaban ellas – hola – saludo intentando aparentar la situación.

- Dicen que el blanco es el color de las vírgenes – hablo este refiriéndose a su vestido de novia – conociendo a Reito, lo único virgen aquí es el aceite de olivo. – termino de decir mientras tomaba algunos de los aperitivos en la mesa.

- Esos chistes son los mejores ¿no crees? – respondió la castaña con calma, sinceramente no le importaba ese tipo de comentarios.

- Soy Masashi Takeda, Reito trabaja para mí, pero no en el sentido estricto – (supongo que no tengo que describir a este idiota) para cuando termino de hablar, Natsuki ya había encontrado el anillo.

- Eres tal como te describió – dijo Shizuru recordando el momento en que Reito le hablo de él. Natsuki se dedicó a secar el anillo para dárselo a la castaña.

- Necesito un trago, acabo de conocer una mujer y – mientras este parloteaba Natsuki tomo la mano de Shizuru poniéndola en su espalda para ponerle el anillo – así será más fácil hablarle – dijo mientras se servía el ponche.

- Hola – saludo Natsuki cuando termino de colocarlo para aparentar la situación.

- Hola – contesto Takeda quedando embobado con la divina mujer a su percepción.

- Amm ella es Natsuki, es la florista – presento Shizuru ignorando la pequeña molestia que sintió al ver el obvio interés que mostraba el hombre hacia la peliazul.

- Me llamo Takeda, pero puedes decirme como quieras – le ofreció su mano con una expresión coqueta.

- Te aseguro que lo hare – afirmo Natsuki estrechando su mano con la que había usado para hurgar el ponche, el hombre era igual de tonto que Yuichi, pero al menos había dicho algo más coherente.

Cuando soltaron sus manos, Takeda se froto su palma con los dedos sintiendo una capa pegajosa en ella, pero lo ignoro y le dedico una sonrisa a Natsuki.

La fiesta seguía y los señores Fujino disfrutaban de un baile un poco movido, pero llevadero.

- Amigo me haces un favor y me pones algo lento – hasta que Yuichi se acercó al DJ, deseando poder utilizar eso como excusa para bailar con Natsuki.

- Claro con mucho gusto – respondió el DJ, iba ponerla una vez terminara la canción.

Satisfecho con lo que consiguió el rubio se dispuso a buscar a Natsuki entre la multitud, la hallo bailando a un lado de los recientes esposos, con la hermana menor de Shizuru, se acercó a ella a paso calmo.

- Viola, Viola por que no vas con tus amigas deben extrañarte – pidió a la niña para poder hablar con la ojiverde. Recibiendo un asentimiento por parte de esta, se puso frente a Natsuki justo cuando Viola se fue, la canción término siendo cambiada por la que él había pedido – Oh, me toca esta canción creo – dijo este viendo que la peliazul soltaba una ligera risa para después acomodar sus manos, una en el hombro del chico y la otra uniéndola a la de él mientras este posaba la otra en su cintura.

Natsuki no se esperaba eso, debía admitir que fue muy ingenioso de su parte.

- Nos vemos bien juntos ¿no? – susurro en el oído de la chica.

- Si – dijo la ojiverde tratando de no burlarse.

- Déjame acercarme – pidió este soltando la mano sujetada para poder estrecharla a su cuerpo, sintiéndose victorioso al notar que la peliazul se dejaba hacer - ¿estás bien? – pregunto, queriendo ver si la había puesto nerviosa.

- Si, un poco apretada – respondió Natsuki con calma, no importándole mucho de hecho.

- Perdí mi virginidad con esta canción – le informo Tate, mientras se mecía lentamente con ella y daban una vuelta, momento que Natsuki uso para observar a la pareja de esposos que bailaban a un lado de ellos, Shizuru estaba con la cabeza oculta entre el hombro y cuello de Reito, en tanto el rodeaba la cintura de su esposa con los ojos cerrados dejándose llevar por la melodía suave.

Dicha imagen hizo que sintiera una ligera presión en el estómago, pero, al igual que las nuevas sensaciones que había experimentado ese día, lo ignoro o intento. Mientras en una de las mesas, la madrina se seguía lamentando el hecho de estar sola en la fiesta.

- Me gusta bailar contigo – alabo Yuichi y hubiera seguido, de no ser porque un pequeño golpeteo lo interrumpió.

Era el padre de Shizuru con un micrófono en mano deseando poder decir unas palabras. En cuanto, todos fijaron su atención en él, Natsuki aprovecho para separarse del joven que la estaba asfixiando con su fuerte agarre.

- Hola a todos – inicio – ¿Ahh? ¿Esta cosa esta encendida? – pregunto Kenta al micrófono, parecía un poco tomado. Mientras su esposa se acercaba a Natsuki y Tate.

- Yuichi aquí estas, quita a Kenta del micrófono y has un brindis apropiado – pidió Naomi.

- No estoy acostumbrado… -

- ¿Qué estás haciendo? – pregunto Naomi con el ceño fruncido.

- A hablar en público – su esposo simplemente la ignoro – pero… - ya no pudo hablar más porque Naomi se acercó quitándole el micrófono, provocando que el resto de los invitados riera.

Momentos después cuando ya todos estaban sentados en las respectivas mesas Tate decidió hablar.

- Escuchen ellos están enamorados y creo que eso es… aburrido – bromeo provocando una risa general (incluyendo de la madrina, no se olviden de la madrina) – se han amado por años, años – hizo énfasis como si eso fuera lo más sorprendente del mundo – años que han visto grandes cantidades de drogas consumirse – de nuevo rieron los presentes – y mucho sexo que he disfrutado yo – de acuerdo, más risas – ellos se quedan en casa sieeemmprree – alargo para aclarar lo tonto que era eso y más risas (¿en serio?) – Han sido como una pareja casada desde hace mucho – dejo en claro lo que para él era el matrimonió (nada muy lejos de la realidad) – y se casaron – eso último fue dicho con burla generando más risas (Tate debería ser comediante) – así que, antes de hacer lo necesario como padrino y acostarme con la madrina ella sabe quién es – lo último lo "susurro" al micrófono mientras desde su sitio la madrina solo rolo los ojos sabiendo perfectamente que él hablaba de Tokiha – quisiera hacer un brindis por Shizuru y Reito, que envejezcan juntos compartiendo la misma almohada. Por Shizuru y Reito – alzo su copa y de inmediato los demás hicieron lo mismo.

- Salud – se escuchó de todos al mismo tiempo

- Ah y ahora esto es importante – hablo una vez más Yuichi una vez todos terminar de darle un sorbo a sus copas, sin notar la cara de Reito que se mostraba algo nervioso y terminaba con todo el champagne en su copa para darse valor – algunos dicen que la razón por la que tardaron tanto para casarse era el miedo de tener que hablar, pero ahora lo hará, no está seguro de poder hacerlo igual que yo, sé que lo hará por favor un aplauso para Reito – presento como un maestro de ceremonias para luego darle micrófono.

Reito se puso de pie, en tanto escuchaba los aplausos.

- Amm… Amm… – no sabía que decir, no era muy bueno dando discursos emotivos.

- Esto te ayudara Reito, imagina a todos desnudos – quiso ayudar Naomi, sin saber que eso solo lo pondría más nervioso.

Shizuru sintió pena por su esposo así que se levantó y decidió ser ella la que hablara.

- Hola a todos soy Reito – dijo tratando de aligerar el ambiente, causando que el resto riera (de nuevo) – y bienvenidos a mi boda, me alegra que estén aquí mirándome, porque quiero que sepan cuanto amo a Shizuru – siguió la castaña, los demás solo reían – lo maravillosa, increíble y fantástica persona que es – Natsuki solo podía observarla mientras estaba de pie, el que ella se quedara en la boda no estaba en los planes de nadie y pues para ella no había asiento - ¿quieres continuar? – pregunto a Reito en voz baja.

- No tú lo haces perfecto, me sentare – le respondió en cambio el susodicho, sentándose después. Mientras Natsuki salía con discreción del lugar.

- Entonces ahora soy yo – anuncio Shizuru, ya afuera Natsuki se decidió a irse a su casa, no tenía nada que hacer ahí – toda mi vida he esperado este día y… me alegra compartirlo con tantas personas queridas – Shizuru noto la ausencia de la peliazul, pero prefirió seguir con su discurso – y algunas que no conocía, pero estoy segura de que son geniales – se detuvo un momento pensando que más decir – siento que conozco a Reito de toda mi vida y sé que lo conoceré por el resto de ella, es mi mejor amigo – en un edificio común la peliazul entraba queriendo calmar el raro malestar que le dio cuando salió del lugar – dicen que los cuentos tienen finales felices aunque a veces es difícil – Shizuru seguía hablando con calma – pero Reito fuimos amigos, luego amantes y siempre ha sido fantástico – Natsuki ya en su apartamento se dirigió a su habitación creyendo que el dormir lograría calmarla – tal vez es mejor un cuento así – Shizuru mostraba una calmada sonrisa – así que no haremos un brindis, pero si nos desean suerte Reito y yo se los agradeceremos ¿listos? 1, 2, 3 – finalizo con su copa alzada, todos los invitados también estaban de pie.

- Buena suerte – gritaron a coro, deseando que el amor que se profesaban no se extinga.

En tanto Natsuki terminaba de apagar la luz de su cómoda dando por finalizado ese día.