¡Hola! El capítulo llega un día tarde, pero no es mucha demora... ¿verdad? Al menos esta vez es el correspondiente xD
Como ya sabéis, ni pokémon ni nada relacionado con Orgullo y Prejuicio me pertenecen.
Ya sé que no debería haber dejado la conversación con Zoey. Su pregunta me deja pensando hasta que consigo dormirme, y ni a la mañana siguiente consigo despegarme de sus palabras. Cada sorbo de leche que pego en el desayuno me hace recordar mi inmadurez al colgar así el teléfono. Quizá Leaf tenga razón y los dieciocho sean una edad menos adulta de lo que pensaba, pero el mundo no va a esperar a que esté preparada. Eso es algo que he aprendido desde que tenía diez años y empecé mi aventura pokémon. Hablando del rey de Roma…
—Leaf—la llamo, apagando la televisión. Estaba viendo un programa de cotilleos matutino que realmente no me interesaba en absoluto.
—Hola, sis—dice, cogiendo una galleta Lava.
—¿Cómo es que vienes a desayunar tan tarde?—le pregunto, porque no es habitual en ella.
—He estado hablando—me explica—, y creo que tú y yo tenemos que tener una conversación.
Mordisquea la galleta como si fuera un Rattatta.
—¿Sobre qué?—pregunto, haciéndole un sitio en el sofá.
—Sobre Paul—dice, mientras se sienta—. Sé que nunca he sido su mayor fan, ni mucho menos. No me gustan las cosas que ha dicho sobre ti, sobre mí ni sobre nuestra familia entera. Y su actitud de superioridad me pone de los nervios. En realidad no sé mucho de él, aparte de lo que he visto y oído de otras personas.
Se pone tensa cuando dice esa última palabra.
—Pero sé que esa no es la mejor forma de conocer a alguien y que a veces hay mucho más debajo de esa superficie que quiere aparentar.
—Vale—digo, asintiendo lentamente—, ¿pero por qué estamos hablando de él exactamente?
—Porque fue él, Dawn.
No comprendo lo que quiere decir, así que la miro, confundida. Ella suspira y habla:
—Él consiguió cerrar la página web.
—¿Qué?—es lo primero que digo, pero luego añado—¿Quién te ha dicho eso?
—He estado hablando… Con Gary. Él me ha contado que intentó pararlo todo, que él no había sido, cosa que aún no sé si creerme. Pero sí que sé que no mentiría ante esto, menos si tiene que admitir que su amiguísimo Paul ha sido el que lo ha conseguido.
—Vaya—digo, sin saber muy bien qué decir—. No puedo creerme que haya hecho eso.
—Yo tampoco—admite—, pero lo ha hecho. Ha comprado la compañía que tenía el servicio web y les ha parado los pies.
—¿Y se sabe el nombre de la compañía o algo?
—Gary dijo que era un tío que buscaba venganza contra él y contra ti, y algo sobre el club donde os conocisteis… La verdad, no quería escuchar mucho sobre eso.
Intento pensar en todo lo que pasó aquella noche. Yo estaba en la barra, y él se ofreció a sacarme de allí tirando su chaqueta ante el vómito de… De alguien que se parecía a Conway.
—¿Conway?—me atrevo a preguntar.
Leaf asiente.
—Sí, creo que era él. Pero no te preocupes, ya no puede hacer nada.
—Es que no lo entiendo, ¿por qué querría vengarse? Yo no le he hecho nada, aparte de ignorarle lo más que podía.
—Quizás se había hartado de que le ignorases.
—Pero solamente un loco haría algo así por venganza.
—Nadie ha dicho que no lo esté—dice, y se toma un respiro antes de continuar—. Lo importante es que no quedan más copias.
—Lo importante—digo—, es que estés bien.
—Y lo estoy—dice, esbozando una pequeña sonrisa—. Tenías razón, tenía que hablar con Gary. Necesitaba saber si él había sido el que… No podía dejar de pensar que cuando alguien te importa, harías lo que sea para no verles sufrir, lo sepan o no. Pero aunque él no haya conseguido nada, al menos ha dicho la verdad. Creo.
—¿Sabes?—le digo— Creo que de verdad le importas. Más de lo que yo le he importado, al menos.
—No digas eso, al menos no ahora. No quiero volver a hacerme esperanzas y él ya me ha fallado bastante.
—Los errores del pasado no deberían condicionarte.
—Pero sin embargo lo hacen. Gary fue una persona horrible, ¿cómo sé que eso ha cambiado?
En cierto modo, entiendo a Leaf, y sé que en su situación posiblemente ni siquiera hubiera hablado con él. Sobre todo después de lo mal que lo ha pasado por su culpa.
—¿Pero sabes qué?—dice, volviendo a sonreír—Que ya estoy mejor. No le necesito. Con vosotras me basta y me sobra.
—Leafie…—le digo, abrazándola.
—Gracias por escucharme—susurra, acariciándome el pelo.
—Gracias a ti por…—digo, y me pienso la respuesta por un momento—Por hablarme de lo de Paul, supongo.
—Pensé que tenías que saberlo, por si querías hacer algo al respecto.
Se zafa del abrazo y me guiña un ojo.
—¿Hacer algo? Deberíamos agradecérselo, seguro, pero esto no va sobre mí…–le aseguro.
—Ya, claro—dice, sarcástica. Últimamente todo el mundo está siendo irónico cuando me habla y no estoy segura de sentirme muy cómoda con ello—. Tiene mucho sentido que alguien compre una compañía entera para impedir que un vídeo vea la luz.
Me quedo callada, porque sé que tiene razón.
—Hagas lo que hagas—me dice—, si le llamas dale las gracias de mi parte.
Empiezo a dar vueltas con el móvil en cuanto Leaf sube arriba. El contacto de Paul está en el teléfono, y en realidad tengo razones para llamarle. ¿Pero y si está muy ocupado? ¿O no quiere hablar conmigo? Esto era muchísimo más fácil cuando le odiaba.
Entonces oigo que alguien llama a la puerta.
—Ve tú—me grita Leaf—, me estoy pintando las uñas.
Entorno los ojos y abro la puerta. Aún tengo la mano en el pomo cuando veo su rostro. Desde luego, nadie a quien esperaría ver aquí.
Gary Oak. El tío que me ayudó en el club. El que me dejó plantada. El que me engañó. El que salió con mi hermana. El que le rompió el corazón en pedazos.
—¿Qué haces aquí?—le digo, con la puerta entreabierta.
—He venido a hablar con Leaf. Acabo de llegar de Kanto.
Su voz suena exhausta, y parece muy cansado.
—¿Y qué te hace pensar que Leaf quiere hablar contigo?—digo, intentando mantener un tono neutro. Él respira hondo antes de contestar.
—Leaf me ha dicho que fuiste la que le convenciste para que respondiera mis llamadas—dice, con una sonrisa nerviosa, algo que nunca había visto en él—. Gracias.
—No lo hice por ti, imbécil—le digo.
—Lo sé—responde, mirando al suelo—. ¿Puedo ver a Leaf?
—No estoy segura de que sea muy buena idea…
—Mira—dice, mirándome fijamente a los ojos—, ya sé que no confías en mí. Sé que crees que soy una persona horrible por lo que le hice a Paul, y que nunca me importaste en absoluto. Bueno, no voy a mentir y decirte que eso no es cierto. Sé que lo que hice estuvo mal, pero era un crío con mucho dinero y pocas restricciones, ¿qué esperabas que hiciera? Y lo nuestro… Creo que los dos sabíamos que esto no iba a llegar a nada.
Inspiro hondo, porque sé que es verdad.
—Pero con Leaf es diferente—asegura, y sus ojos brillan por un momento—. Es graciosa y segura de sí misma. Sabe lo que quiere, pero a veces duda tanto de sí misma que… Supongo que me he vuelto un ñoño.
Por una parte, quiero abofetearle en la cara. Pero por otra, quiero que vaya a hablar con Leaf. Mi mente está en una encrucijada, y no sé ni cómo reaccionar.
—Seguramente no me vaya a creer—continúa—, pero tengo que intentarlo. Es mi última oportunidad, y no tengo nada más que perder. Todos me odian ya.
—Eso no es verdad—dice una voz, y me toco la garganta para asegurarme de que no ha sido la mía. Entonces me giro y veo a Leaf, que viene hacia nosotros con las uñas pintadas de color rosa fucsia—. Todos no te odian, tú ya te quieres lo bastante a ti mismo.
—Digamos que eso ya no es lo que más me importa.
—Entonces explícame cómo pudiste hacer lo que hiciste.
—¡Te lo he dicho, no fui yo! Sé que no me crees, y no te culpo—dice, con la cabeza gacha—. Yo tampoco me creería si fuera tú. Pero te lo aseguro, yo no sabía nada de eso.
—¿Y por qué no me llamaste hasta que la web se cerró?
—Intenté…—empieza— Intenté llamarte, de verdad. Pero me pareció que sería mejor si lo arreglaba yo y así no te enterarías nunca… Lo que yo no sabía era que ya eras consciente de esa situación.
Leaf chasquea la lengua, porque sabe que tiene sentido, pero se quiere mantener firme en su decisión. Esa es mi hermana.
—¿Y qué has hecho para arreglarla?—pregunta— Porque el único que ha hecho algo ha sido Paul, quien, por cierto, te odia.
—Y por eso ya no puedo odiarle—dice—. Fui un imbécil, como ya ha dicho tu hermana antes. Siempre he estado celoso de Paul, aunque no lo admitiré frente a él. Lo tiene todo, siempre lo ha tenido todo. Y yo no tenía nada… Creía que lo mío era una vida de primera, sin ataduras. Pero luego llegaste tú, y por fin tenía algo, Leaf. Algo que no quería perder. Y cómo no, soy tan idiota de perderlo.
Leaf se muerde el labio, y me aparto del medio, dejando entrar a Gary. Creo que esta escena es suya, y estar en medio empezaba a ser algo incómodo.
—Te quiero, Leaf—dice, y me paro en seco—. Y no me asusta decirlo, porque total, todos a los que quiero ya se han ido. Así que por una persona más no pasa nada, ¿no? Me arrepiento de muchas cosas en esta vida, pero no voy a dejar que no decirte lo que siento sea una de ellas. Ódiame si quieres, pero eso no va a cambiar mis sentimientos.
"Ódiame si quieres"… Sus palabras retumban en mi cabeza, hasta el punto en el que me siento casi mareada.
—Gary, de verdad que no tengo ganas de hacer esto—dice Leaf.
—Si quieres me voy—dice, dándose la vuelta—. No tienes por qué contestar nada si no quieres.
—Sí que quiero—dice ella entonces—, pero ahora estoy…
—¿Confundida?—dice otra voz. Me giro para ver a Úrsula en la entrada— Siento interrumpir vuestro drama, pero tengo que hablar con Dawn.
—¿Qué haces aquí?—pregunta Leaf.
—Nada que te incumba. ¿No vas a ir a por tu novio?
—No es mi novio—se defiende.
—Y tú tampoco eres mi amiga, así que deja de hablar conmigo. Dawn, tenemos que hablar.
—Yo tampoco soy tu amiga—le echo en cara.
—No me tomes por estúpida, claro que no eres mi amiga—dice, acercándose a una velocidad vertiginosa—¡Tú has arruinado la vida de mi primo!
—No te sigo—digo, y miro alrededor. Tanto Leaf como Gary han desaparecido.
—Ha dejado los concursos, se ha mudado a Unova y está con tu hermana. ¿No vas a decir nada en tu defensa?
—Es que sigo sin entender cómo soy yo la culpable de lo que tú llamas arruinarle la vida a Drew.
—Tú le has manipulado. Ni May ni tu hermana pequeña son capaces de trazar un plan como este, pero tú sí. Has cogido la vida de mi primo y la has moldeado a tu gusto.
—¿No se te ha ocurrido pensar que Drew es mayorcito como para tomar sus propias decisiones?
—Por favor—dice, irónica—. Drew es incapaz de tomar decisiones tan importantes. Y tú te has aprovechado de esto.
—¿Yo?—replico.
—Primero Paul, y luego mi primo. Lo haces a propósito, ¿verdad? Eres una envidiosa, Dawn Berlitz, siempre lo has sido.
—Yo lo recordaba al revés…—le encaro.
—Tienes que saber que lo tuyo con Paul nunca va a funcionar. Le destruirías.
—¿Lo mío con Paul?—digo, una octava más alta de lo que intentaba sonar.
—¡Estás intentando seducirle, no lo niegues!
Úrsula es una bruja... pero es una bruja de la que me encanta escribir xD Y en otro orden de hechos, ¡Oldrivalshipping is back! c:
¡Nos leemos!
