EPILOGO I

El divorcio

Paso una semana después de que las chicas formalizaran su relación. Shizuru técnicamente se mudó con Natsuki, pues no había vuelto a su apartamento ni siquiera para tomar algo de su ropa. Reito por su parte, estaba planeando que hacer ahora, sin trabajo y sin esposa, se le ocurrió que sería bueno tomar un viaje a cualquier parte, no habría problema, con todo el dinero que había juntado, tenía lo suficiente para vivir por su cuenta un buen par de años. Solo quedaba lo más difícil… hacer oficial su divorcio.

Él ahora estaba sentado en el caro sofá que había comprado junto a Shizuru hace casi dos meses. Era increíble como en tan poco tiempo se podía cambiar tantas cosas. Observo los papeles que estaban en la mesita, todo estaba ahí, el trámite de divorcio, así como el documento donde cedía todos sus derechos del apartamento. Al costado de estos estaban los pasajes de avión, programado para tres días después, y un vaso de whisky. Agarro el vaso y dio un pequeño sorbo, necesitaba hacer esto rápido antes de que se arrepintiera, pero no sabía la dirección de la peliazul para mandarlo por mensajería y no tenía el valor de llamar a Shizuru por teléfono, no sabía cómo reaccionaría al escucha su voz.

Termino el whisky y tomo su celular, esperaba que Tate pudiera ayudarlo. El teléfono sonó un par de veces hasta que contestaron.

- ¿Reito? – pregunto el rubio a través de la línea, con un tono de preocupación, se había enterado de todo al día siguiente de los hechos, pero las veces que quiso hablar con el pelinegro, este lo evito, así que opto por darle su espacio.

- Hola Yui, necesito que me hagas un favor – respondió con calma, un poco arrepentido por haber dejado de lado a su amigo.

- ¿Favor? ¿Qué favor? –

- Me podrías dar la dirección de Natsuki – esperaba que él la tuviera, o sino de ley tendría que llamar a Shizuru.

- ¿Para que la quieres? Acaso vas a golpearla o algo así – razono algo alterado – escúchame, sé que lo que ella hizo no estuvo bien, pero somos hombres, y no es de hombres golpear mujeres –

- ¿De que estas hablando? No voy a golpearla, simplemente quiero enviar los papeles de divorcio, ya que Shizuru se fue con ella – aclaro Reito, esperando que su torpe amigo no le saliera con otra tontería.

- … – el rubio se quedó en silencio unos segundos, buscando en su mente algo que pudiera ayudar al pelinegro – ¿Cómo te sientes Reito? ¿Quieres hablar? – pregunto tranquilamente, haciéndole saber que podía contar con él. Reito suspiro.

- Estoy bien, un poco dolido, pero sé que puedo superarlo – respondió con convicción.

- Me alegra que pienses eso, pero me sorprende lo fácil que te resulta aceptarlo –

- No, no puedo aceptarlo, pero si puedo resignarme, al final no es como si pudiera haber evitado esto, ella se enamoró de otra persona y yo tenía que respetar eso; si fue la decisión correcta o no, pues eso lo veremos en el futuro. Por ahora solo queda seguir adelante –

- Así se habla amigo, por eso esta noche celebraremos que estas en libertad con un buen par de tragos – dijo con entusiasmo, iba sugerir mujeres también pero no quería presionarlo, aún era muy pronto.

- Te tomare la palabra – acepto con buen ánimo – pero primero la dirección de Natsuki – aunque no se había olvidado por qué lo llamo en primer lugar.

- Oh, sí, claro ¿tienes donde anotar? –

- Si – dicho esto, Yuichi le dio la dirección que logro obtener el día que llevo a Natsuki hasta su casa.

A la mañana siguiente.

En otro apartamento ubicado en los suburbios de Kioto, Shizuru aun dormía profundamente, estaba en una amplia cama matrimonial, desnuda y cubierta solo por las sabanas. Luego de ese día, ambas decidieron darse una escapada de la realidad, la castaña hablo a Haruka y Mai para que la cubrieran en el trabajo y Natsuki le dijo a su madre que se encargara de la florería por un tiempo, a lo cual ambas partes aceptaron.

Se fueron al apartamento que Natsuki tenía desde que abrió su florería. En el inicio de esta historia, la peliazul volvió a vivir con su madre para ayudarle con la depresión, ahora que estaba mejor, podía darse el lujo de regresar a su apartamento que se compró con el motivo de que estaba más cerca de su lugar de trabajo.

Sintiendo los rayos del sol sobre sus ojos, la castaña se removió entre las sabanas, con su mano intento alcanzar al otro cuerpo a su lado, pero solo encontró un lugar vacío, esto hizo que abriera los ojos con soñolencia, otra vez estaba sola en la cama, no le sorprendía, en estos días se había dado cuenta que el reloj biológico de Natsuki no le permitía estar dormida más allá de las 8 de la mañana, miro el reloj en la mesita de noche, eran las 9:30 a.m. suspirando tomo la almohada de la peliazul abrazándola a su pecho intentando destilar su aroma en ella, sacando fuerzas, se levantó de la cama, se vistió con una blusa de la peliazul y su ropa interior, cuando Natsuki le ofreció usar cualquier cosa de su armario, se sorprendió al ver una exquisita colección de lencería de las mejores marcas existentes, afortunadamente eran casi de la misma talla en sostén, solo le quedaba un poco apretado. Caminando descalza, fue hasta la cocina donde vio a su amada, que terminaba de alistar todo para desayunar, en la mesa había un plato con hot cakes, una jarra con jugo de naranja, miel, panes tostados, mermelada, y dos tazas, una con té y otra con café. Natsuki al terminar lo hecho se dio la vuelta en dirección a la puerta con la intención de ir a despertar a la castaña, pero en cuanto lo hizo se encontró con los labios de Shizuru que había llegado hasta ella sin ser notada, la peliazul correspondió su beso con gusto.

- Buenos días – dijo la peliazul una vez se separaron.

- Buenos días mi Natsuki – y con ese mote posesivo iniciaron otro día.

En esos pocos días se habían ocupado en conocerse más la una a la otra, en todos los sentidos posibles, solían contarse anécdotas del pasado, hablaban de planes a futuro, pero sin duda lo que más disfrutaban era poder conocerse más íntimamente, para Shizuru era algo difícil ya que nunca había estado con una chica, era algo nuevo para ella yacer desnuda frente a otra mujer, que la veía con deseo y adoración, mientras le daba placer y le enseñaba lo que le daba placer a ella, convirtiendo eso en un delicioso juego de maestra y alumna (y no, no me refiero a ese donde una se viste de maestra y la otra de colegiala, no soy tan perver, yo prefiero los trajes de heroínas como Gatúbela n/n), así mismo tuvieron citas, en donde Shizuru descubrió que podía llegar a ser mucho más celosa y posesiva de lo que creía.

Sucedió en su primera cita, Natsuki la había llevado a ver un espectáculo en un parque de agua, donde un gran chorro sale de varios aspersores en el suelo con dirección al cielo creando una especie de pared, y con un proyector especial, logran formar figuras que al juntarse crean historias muy hermosas, ese día toco una de amor. Shizuru quedo encantada con eso, cuando el espectáculo termino compartió un apasionado beso con la peliazul sin importarle las miradas ajenas, luego se ofreció a ir por bebidas, se demoró más tiempo del que hubiera deseado, pero cuando los consiguió y se dispuso a volver con Natsuki se encontró con la desagradable sorpresa de que su novia, no estaba sola, puesto que un hombre pelinegro, alto y fornido estaba recostado en un árbol que estaba a poca distancia de ella, claramente coqueteándole y la peliazul no hacía más que sonreír. ¿Quién demonios se creía ese tipo para siquiera dirigirle la palabra a SU novia? ¿Y por qué rayos SU Natsuki no lo mandaba a volar de una vez? Completamente furiosa apresuro su paso hacia donde estaba SU novia, había unas cosas que debían quedar claras. Natsuki, completamente ajena a la que estaba a punto de armársele, siguió en sus pensamientos ignorando al tipo que le hablaba, repasaba mentalmente todo lo que había sucedido en tan corto tiempo, casi parecía un sueño, lo cual hacia que una sonrisa quedara estampada en su rostro.

- Sabes hermosa cuándo te vi después del espectáculo, supe que esa historia fue creada para nosotros – el sujeto seguía en sus intentos por obtener la atención de la peliazul, cuando un escalofrió de terror recorrió todo su cuerpo, no sabía porque, pero algo le decía que iba a morir dentro de poco. Miro a todas direcciones para averiguar de dónde venía esa aura tan maligna, y se encontró con unos ojos rojos, que prácticamente, destilaban fuego, el sujeto trago saliva fuertemente, mientras la mujer castaña se acercaba cada vez más hacia donde estaba él, su instinto de supervivencia le advirtió que lo mejor era alejarse de ese lugar lo más pronto posible, así que dejando en el olvido el querer conquistar a la hermosa peliazul, pues apreciaba su vida, simplemente se fue con el miedo aun latente en él.

Shizuru no detuvo sus pasos furiosos, aun cuando vio al indeseable alejarse de su Natsuki, siguió caminando, cuando estuvo a su lado cambio su rostro de enojo a uno sonriente y calmado, y con voz suave hablo a la peliazul haciendo que se diera cuenta de su presencia, Natsuki la recibió con la misma sonrisa de antes, la cual decayó un poco al ver detalladamente a su novia, por más que sonriera, algo en sus ojos le hacía saber que las cosas no iban bien. Shizuru le dio su bebida, miro brevemente por el hombro de la peliazul, hacia donde estaba el hombre de antes, de nuevo recostado en un árbol pero a una distancia mayor, y sin más se colgó del cuello de SU novia con su mano libre y le dio un lento y delicado beso en los labios, al separarse volvió su vista al sujeto, esta vez con amenaza; el futuro degollado se quedó pasmado, en parte por haber visto dos mujeres besándose en público y también por la amenaza de muerte que recibió, sabiendo cual había sido su falta, hizo una reverencia a la castaña a modo de disculpa, pues a mujer ajena se le respeta, más cuando es del otro bando y tiene a una psicópata de pareja, luego simplemente se fue de ahí. En cuanto lo vio partir, Shizuru le dijo a Natsuki que ya quería irse al apartamento, y esta acepto sin problemas, el camino fue silencioso, la peliazul pensó en algo que pudo haber causado el repentino mal humor de su novia, pero nada le venía a la mente así que decidió esperar hasta llegar al apartamento para poder hablar con tranquilidad. Al llegar Shizuru entro primero que ella, se fue al centro de la sala principal y miro a Natsuki con seriedad.

- ¿Qué tanto hablabas con ese sujeto del parque? – pregunto con su ceño fruncido y cruzándose de brazos. La peliazul la miro con confusión, ¿Qué sujeto? Hasta donde sabía solo estuvo con ella todo el tiempo.

- Amm… no entiendo a qué refieres –

- A ese hombre que te coqueteaba y no perdía tiempo para mirar tus pechos – alzo un poco la voz, de tan solo recordar la escena hacia que su furia creciera más. Natsuki frunció el ceño pensativamente, ahora que lo pensaba si recordaba algo parecido a eso, pero ella en ningún momento le prestó atención al sujeto.

- Haber Shizuru, mejor calmémonos –

- Yo estoy muy calmada, solo quiero que me respondas ¿Por qué no le dijiste que se fuera o le lanzaste un comentario sarcástico como haces con todos? En lugar de eso sonreíste como adolescente enamorada –

- Si, estaba sonriendo así, pero no era por ese hombre, ni siquiera sé lo que me dijo –

- Entonces que era, ¿acaso pensabas en alguien más? – los celos de Shizuru no le permitían pensar con claridad. Cada minuto que pasaba las cosas se caldeaban más, Natsuki sabía que tenía que encontrar la forma de calmar esto, no quería que discutieran por algo tonto y fuera de lugar.

- Por supuesto que no pensaba en alguien más, desde que te conocí la única que ha estado en mi mente día y noche eres tú, e incluso en mis sueños siempre estás tú, ahora que te tengo lo que menos deseo es perderte, además de todas las personas en el mundo, dime ¿Quién sería mejor para mí que tú? – palabras lindas, que saco de las telenovelas mexicanas que su madre la obligo a ver en su infancia y parte de su adolescencia, era ahora que agradecía haber visto esos dramas innecesarios y ridículas exageraciones actorales.

Shizuru sintió su enojo bajar considerablemente ante las palabras de su amada (santa telenovela mexicana) y entro en razón de lo tonto que fueron sus celos.

- Yo… – trato de decir con un profundo rubor de vergüenza en su rostro – perdóname es que cuando lo vi ahí tan cerca de ti y el hecho de que tú le permitieras ese acercamiento… – la castaña intento disculparse pero la peliazul lo impidió.

- No, no, tú tienes razón, yo debí alejarme de él en cuanto se me acerco, fue mi culpa – al ver que su novia estaba más calmada, y sabiendo a salvo su integridad física, se acercó a ella y la envolvió en un abrazo conciliador, siendo correspondida gustosamente por su chica. Si algo había aprendido de las comedias románticas, es que sin importar cuál sea la situación con tu mujer o quien la había iniciado, tú siempre tenías la culpa y tu mujer era la víctima, aun si la situación era demasiado ridícula para ser verdad, siempre debías buscar la manera de quedar tu como él o la mala de la historia, era una forma de asegurarse que las cosas estuvieran en paz por un buen tiempo, además de que prefería ver a su novia sonriente y no con esa expresión de tristeza y culpa (las desventajas de ser la tachi).

Shizuru se sintió satisfecha con esa respuesta, por ello decidió dejar las cosas así, aparte de que era tonto hacerse problemas por algo como eso. Se separó un poco de ella para darle un profundo beso, que se hizo más intenso dando paso a sus lenguas mientras sus manos intentaban despojar a la otra de sus prendas, terminando todo en la cama (de acuerdo, no voy a escribir lo que hicieron ahí) su primera discusión como pareja, que solo sirvió para unirlas más. Eran cosas como esas, que les hacían saber que definitivamente tomaron la decisión correcta al elegir luchar por lo que tenían.

Volviendo al presente, las chicas habían terminado de desayunar y ahora estaban acostadas en el sofá de la sala, disfrutando de una película que Shizuru había rentado con anterioridad (y que esta vez no es porno), cuando fueron interrumpidas por el timbre, Natsuki fue quien decidió ir a atender, por lo que se puso un pantalón antes de llegar a la puerta.

- Buenos días ¿Qué desea? – pregunto una vez abrió, viendo a un sujeto vestido de manera formal.

- ¿La señorita Shizuru Fujino vive aquí? – dijo el hombre en cambio.

- Si, aquí vive – respondió con calma.

- Vengo de parte del joven Reito Kanzaki, solo vine a entregarle esto – le entrego un sobre manila a la peliazul, luego hizo que firmara los papeles correspondientes – la esperamos en el juzgado – termino de decir, para después irse de ahí.

Natsuki observo con curiosidad el sobre, no necesitaba abrirlo para saber que había en él, con solo escuchar el nombre del pelinegro lo supo, ese era un detalle que ambas habían pasado por alto en ese tiempo, Shizuru legalmente seguía casada. No podía definir que sentía al tener el sobre en su mano, en parte estaba feliz porque prontamente su castaña estaría libre por completo, pero también preocupada, ya que no sabía cómo reaccionaría al ver esto, si bien no dudaba de los sentimientos que le profesaba, era de suponer que se sentiría culpable y no deseaba que verla mal o triste por eso.

- ¿Quién era? – le pregunto Shizuru con curiosidad, una vez volvió a la sala.

- Creo que un abogado – respondió con sinceridad, Shizuru la vio interrogante – vino a dejar esto – le ofreció el sobre que tenía en su mano. La castaña tomo el sobre y lo abrió, leyó las hojas en él, sintió un poco de remordimiento, pero sabía que esto era lo mejor, la cita estaba pactada para dos días, estaría con Reito revisando todas las cláusulas de su separación de bienes, tendría la oportunidad de disculparse nuevamente con él. La peliazul al ver sus expresiones, le puso una mano en su hombro y le dijo que la acompañaría.

El día llego, Reito estaba en el juzgado esperando a la que prontamente seria su exesposa, minutos después apareció Shizuru con un traje formal color negro; el traje era de Natsuki, lo tenía en caso de que tuviera una reunión importante o formal; la castaña se veía hermosa como siempre, se sostuvieron la mirada por unos segundos, hasta que el juez les pidió tomar asiento. No se demoraron mucho, pues no tenían nada por que discutir, Reito cedió a Shizuru todos los derechos del apartamento diciendo que prontamente realizaría un viaje y no sabía cuándo volvería, luego de eso la firma final, y ellos estaban felizmente divorciados.

Una vez acabado todo, los demás fueron dejando la sala del juzgado, dejándolos solos, Shizuru suspiro y se dispuso a hablar, pero el pelinegro se adelantó.

- No Shizuru, se lo que vas a decir y no es necesario – no había rencor en su voz, solo resignación – realmente sé que lamentas como termino todo y créeme que yo también, pero las cosas se dan por una razón, y yo siempre voy a desear tu bienestar ante todo – la castaña seguía en silencio simplemente escuchándolo – por eso no debes pedir perdón ya que yo estaré bien – finalizo con una sonrisa, que Shizuru correspondió.

Luego de eso, se acercó a ella y le dio un último abrazo antes de salir de ahí. La castaña se quedó un momento viendo los títulos de propiedad del apartamento, no sabía qué hacer con él. No le gustaría venderlo ya que ahí se encontraban muchos recuerdos valiosos que nunca podría reemplazar, pero tampoco creía correcto vivir en el con otra persona, ese lugar compró junto con Reito, con el único propósito de iniciar su vida con él. Cansada, guardo los documentos en su maletín, ya después vería que hacer, por ahora solo quería estar con su amada.

En cuanto el pelinegro salió del juzgado, pudo divisar la figura de Natsuki a lo lejos, sin pensarlo mucho se acercó a ella, no con mala intención, simplemente quería intercambiar algunas palabras por la amistad que tuvieron.

- Hola Natsuki – saludo a la peliazul que estaba prácticamente dándole la espalda, la chica se sorprendió al escuchar su voz, con cautela se dio la vuelta en su dirección, le alivio no ver rastro de odio en su mirada, pero eso no hacía que se sintiera bien del todo.

- Hola Reito, yo solo estoy… -

- Lo sé, ella debe de estar saliendo ahora – dicho esto ambos se quedaron en un incómodo silencio por unos segundos, hasta que la peliazul se decidió a romperlo.

- Reito, yo… lamento que esto pasara, te juro que nunca fue mi intensión… las cosas se dieron y cuando intente detenerlo, ya era muy tarde – dijo con sinceridad. El pelinegro no respondió instantáneamente, pudo ver en los ojos verdes, que la chica no mentía, sonrió.

- Natsuki, ¿tu amas a Shizuru? –

- Como no tienes idea – fue la simple respuesta que le pudo dar en ese momento. Reito asintió.

- Recuerda eso siempre, olvídate de cómo se dieron las cosas, porque eso será lo único que necesitaras a partir de ahora – aconsejo lo que él había olvidado en su tiempo, la peliazul acepto su consejo con una sonrisa, el pelinegro le ofreció su mano – cuídala – pidió mientras sus manos seguían estrechadas, la Natsuki asintió en respuesta, después Reito se metió a su auto, su vuelo salía en un par de horas, ya todo su equipaje estaba listo, solo faltaba llevarlo al aeropuerto.

Una vez a castaña salió del edificio, se encontró con la escena de su ex y Natsuki estrechando sus manos, para después separarse, quedando la ojiverde en su mismo lugar esperándola. No se preocupó por eso, pues las expresiones en los rostros de ambos le decía que nada malo había pasado.

Con paso calmo fue hacia donde estaba su Natsuki, quien la recibió con una sonrisa.

- ¿Todo está bien? – pregunto, la peliazul simplemente paso sus brazos por su cintura atrayéndola a su cuerpo con cuidado, Shizuru se dejó hacer colocando sus manos en los hombros de su pareja.

- Todo está bien – respondió con alegría, por ahora podía decir que todo estaba bien, y deseaba que eso estuviera así por más tiempo.

Pero ella bien sabía que no todo en la vida es perfecto, aun habían cosas que ambas debían afrontar como pareja, sin embargo de eso se ocuparían en el futuro, no hoy.

Hola, como están chicos y chicas. Aquí esta lo prometido. Les diré que tenía planeado hacer un solo capitulo epilogo, pero las cosas se me fueron de las manos, así que lo haré por partes, supongo que eso pasa cuando tu musa entra en juego, espero que disfruten de este capítulo, el próximo tratare de subirlo lo más rápido que pueda, solo diré el título, aunque supongo que con solo eso sabrán de que trata pero bueno, es "Paternidad", si creo que con eso ya he dicho todo.

Fan a ciegas: me alegra saber que actualizaras próximamente, y claro que recuerdo a pasita, es el cerdito al que Fate le contó toda su vida amorosa cuando estaba en México escapando de la familia de Hayate. Lo espero con ansias, cuídate.

Fanshiznat: ¡actualizaste! Mis plegarias a buda fueron escuchadas, me gustó mucho el capítulo sobre todo la muy esperada confesión de Shizuru, aunque ahora tengo el presentimiento de que Natsuki hará una burrada después de un beso, o al menos eso creo, espero que mi presentimiento no se cumpla, aunque tu veras. Aquí está el capítulo epilogo, espero que te guste, te mando un beso.

Gracias a todos y todas por leer y dejar review, no saben lo mucho que ayuda sus buenos deseos, nos leeremos la próxima.