EPILOGO II

Estos hechos ocurrieron un día antes del divorcio y viaje de Reito.

Paternidad

Sentado en el sofá de su apartamento, Yuichi tomaba un buen vaso de Ron, cuando salió con Reito a celebrar su soltería, este le dijo que planeaba viajar, y él como buen amigo, se ofreció a acompañarlo, pero el muy desgraciado se lo negó, con la excusa de que quería hacerlo solo, aunque también era porque sabía que el rubio solo quería viajar para buscar más mujeres que probar; cosa que era cierta pero no iba admitirlo con facilidad.

Mañana su amigo pelinegro partía a Rio de Janeiro, uno de los lugares más turísticos en el mundo y valla que le encantaría estar ahí, pero eso podría ser más adelante. Ahora solo pensaba una forma de sacar a Reito de su apartamento esta noche, aunque él le había dicho que quería alistar todo para su viaje y mudanza, sería bueno que tuvieran una última salida antes de separarse por quien sabe cuánto tiempo.

En eso estaba hasta que escucho el timbre de su puerta, un poco confundido, pues no solía recibir muchas visitas que digamos, se levantó del sofá dejando el vaso en la mesita, camino a paso calmo hasta ella, por un momento llego a pensar que podría ser Reito, pero desecho esa idea. Cuando abrió la puerta se encontró con alguien a quien no pensaba que volvería a ver en su vida.

Fuera de su apartamento estaba Shiho Munakata, una de sus ex conquistas, la única con la cual había durado casi 3 meses en una especie de relación, pues con ninguna llegaba a la semana, recordaba que en ese tiempo realmente creyó que podría a llegar tener algo más serio con la chica pelirroja, pues habían compartido más que solo sexo y era la primera a la cual le fue realmente fiel, pero eso cambio cuando en una de sus pláticas esta le comento de sus planes a futuro, los cuales eran casarse y tener hijos, cosa que él no podía darle, no se sentía preparado para eso, por eso decidió terminar con su relación. Justo ese mismo día, ella le dijo que tenía algo importante que decirle, pero cuando le termino, la chica no le dijo nada, simplemente se levantó del lugar donde estaban sentados y se fue sin mirar atrás.

Debe admitir que eso le dolió, pero sabía que era lo mejor. Prefería dejarla libre y que encontrara a alguien que deseara lo mismo que ella, a tenerla atada a él solo como pasatiempo. Y ahora estaba ahí, después de casi 2 años de no saber nada el uno del otro, seguía igual de linda, aunque ahora se veía mucho más madura, pues ya no portaba sus típicas coletas.

- Hola Tate – saludo la chica notando que le otro no decía nada. Esto hizo que el rubio saliera de sus pensamientos.

- Hola Shiho – respondió con torpeza, no sabía que decir en ese momento – te ves bien – alabo, la chica no mostró reacción en su rostro, así que decidió preguntar – ¿puedo ayudarte en algo? –

- Si, de hecho… – Shiho soltó un suspiro, intentando darse valor para lo que tenía que decir – me gustaría poder hablar contigo de un tema que deje inconcluso hace mucho –

- … – el rubio la miro, intentando comprender que podía ser eso, creyó que todo había quedado claro hace mucho – por supuesto, pasa – vencido por su curiosidad se hizo a un lado, permitiéndole la entrada, y fue en ese entonces cuando recién pudo notar que al lado de la chica había un carrito de bebe al parecer de ella.

Esto lo dejo fuera de balance, que significaba esto, venia hasta aquí para decirle que había encontrado a ese hombre con el que tanto soñó y lo feliz que era con él, o solo le pareció divertido la idea de hacerlo enojar, si, estaba enojado, o más bien celoso, era un sentimiento que pocas veces en su vida llego a sentir, y de esas pocas la mayoría fueron causadas por la mujer que tenía al frente, pero trato de calmarse, él ya no tenía derecho a pedir explicaciones, había renunciado a ella hace mucho.

- Ponte cómoda – le dijo una vez llegaron a la sala, Shiho se sentó en el sofá unitario y él se sentó en otro que estaba frente a ella – ¿Gustas algo para tomar? – ofreció, señalando la pequeña mesita donde había diferentes tipos de alcohol, la chica negó con la cabeza.

Por unos segundos, se quedaron en silencio, Shiho buscaba en su mente las palabras correctas para confesar algo que desde hace mucho debió haber dicho, y Tate solo esperaba que la chica empezara a hablar, sin poder evitar que su vista se dirigiera hacia el carrito, no podía ver él bebe, pues estaba cubierto enteramente con una manta, seguramente por el frío, internamente se preguntaba como seria su hijo, se parecería más a ella o a su padre, pero no creyó prudente preguntar.

- Escucha Tate – la voz de Shiho se dejó oír sacándolo de sus pensamientos – si he venido a hablar contigo ahora, no es porque necesite algo de ti, simplemente quiero hacer lo correcto, lo que decidas hacer después es cosa tuya – la pelirroja lo miro con seriedad y eso provoco que se sintiera más curioso – La última vez que nos hablamos, te dije que tenía algo importante que decirte, antes de que me interrumpieras diciéndome que querías terminar nuestra relación – sin que ella lo que quisiera un ligero tono de rencor salió con sus últimas palabras. Tate siguió sin decir nada, no era como si tuviera mucho que decir, al fin y al cabo, Shiho estaba en todo su derecho de sentirse ofendida; después de un corto pero tenso silencio la pelirroja volvió a hablar – no sé si recuerdas, pero semanas antes de la ruptura yo me había empezado a sentir mal, y tú me insististe a que fuera con un doctor –

El rubio solo asintió, claro que recordaba eso, esos días Shiho empezó a sentirse muy débil, aunque ella le decía que solo era por el estrés del trabajo, él sabía que había algo más, le pidió que fuera con un médico pero esta se había negado en un principio, hasta que en una de esas, se desmayó, solo entonces Shiho acepto la idea, con la condición de que iría sola; nunca llego a saber que era lo que tenía la chica, pues cuando volvió le dijo que el doctor le había recomendado algunas vitaminas sin entrar en detalles.

- Pues cuando fui a la clínica, me hicieron una prueba de sangre, yo tenía el presentimiento de lo que podía ser, pero quería confirmarlo – se detuvo un momento para ver al rubio a los ojos, este seguía en silencio con una expresión calmada – a las pocas horas me dieron el resultado… que era positivo… – volvió a detenerse al notar en los ajenos un pequeño brillo de incredulidad, Tate empezaba a entender – yo estaba embarazada… de ti… tenía un mes y medio de gestación, y ahora tengo… o más bien tenemos una hija –

Tate se quedó callado, asimilando esta nueva noticia ¿Una hija? ¿Tenía una hija?

- ¿Una hija? – debía exteriorizarlo, en el fondo no se lo creía del todo – ¿Una hija? – repitió, deseando que le diga que solo era un juego, pero Shiho no se inmutaba, seguía con esa expresión de seriedad. Eso fue suficiente para hacerle saber que esto era todo, menos un juego. El rubio se puso de pie, paso sus manos por su cabello, y empezó a caminar de un lado a otro – Una hija – esta vez no era pregunta, solo era el único pensamiento que su mente formulaba, una hija, Santo Dios como paso esto, bueno si sabía cómo paso, pero porque, él siempre había sido cuidadoso, ¿un mes y medio? Tenía un mes y medio, como Shiho no se dio cuenta antes, acaso no noto algo tan obvio como un retraso menstrual, y de ser así ¿Por qué no se lo dijo? – No crees que debiste haberme hablado de esto antes – reclamo algo furioso. La pelirroja se levantó también, mirándolo con reproche.

- Iba a hacerlo, pero cuando quise, tú ya me estabas dando tus puntos para terminar con lo nuestro –

- Aun así debiste decírmelo – levanto un poco la voz, pero después se calmó, siendo consciente de que la bebe aun dormía en el carrito.

- Y de que habría servido, ¿Qué hubiera cambiado de haberlo hecho? – reclamo, también intentando controlar el tono de su voz.

- Habría cambiado mucho, para empezar no te hubiera dejado así –

- Si, ¿y después que? ¿Nos casaríamos? – pregunto con sarcasmo, aunque en su fuero interno eso era lo que deseaba.

- … – Tate no quiso responder a eso. No, no se habría casado con ella, pero si se hubiera asegurado de estar a su lado, ayudándola en esos nueve meses, y se hubiera encargado de darle todo a ella y a su hija; él podría ser un mujeriego, pero no era un patán, se habría hecho responsable – eso no es lo importante, el punto aquí es que desde hace casi dos años tengo una hija y no tenías la intención de decírmelo –

- Es cierto, no quería decírtelo, no quería que te sintieras atado a mí, no quería que tuvieras un compromiso conmigo solo por la bebe, tú me dejaste en claro que eras un espíritu libre y yo no quería cambiar eso –

- Pero eso no tiene relevancia ahora – volvió a decir, eso solo era una excusa para no tener que decirle, que no lo consideraba apto para ser buen padre, o eso era lo que él creía – aquí lo que importa, es que tengo una hija y no me puedo dar el lujo de seguir mi vida como si nada, menos ahora que lo se – Tate hablo con seriedad. Se quedaron en silencio por unos segundos.

- ¿Qué se supone que vamos a hacer ahora? – la pregunta escapo de sus labios sin poder detenerla, siempre fue esta la razón principal para callar, siempre tuvo miedo de este momento, pero ya todo estaba dicho y no quedaba más que encontrar una forma de hacer que funcione, ya que el rubio parecía decidido a no quedarse fuera de esto.

"¿Qué se supone que vamos a hacer ahora?" el rubio se repetía esa pregunta una y otra vez, la respuesta era simple, no lo sabía, era obvio que tenían que discutir acerca de varios temas, todos relacionados a la hija que compartían, pero por el momento solo deseaba hacer una cosa.

- Quiero ver a mi hija – pidió con algo de nervios. La pelirroja lo miro algo sorprendida, pero decidió cumplir con lo pedido, se dirigió al carrito, quito las mantas que lo cubrían y levanto a su hija que aun dormía. Tate se había quedado de pie en el mismo lugar, cuando Shiho se dio la vuelta, él pudo ver un pequeño cuerpo, vestido en un traje hecho de lana color rosa, entre sus brazos, donde sobresalía una pequeña cabecita rubia, su respiración se detuvo por un segundo y sintió sus ojos humedecerse ante la imagen de la chica con la bebe en brazos, cuando Shiho estuvo lo suficientemente cerca de él, miro el rostro de la pequeña con curiosidad, la infante dormía plácidamente dejando escapar ligeros gruñidos por el movimiento que su madre realizaba con ella en brazos, el rubio levanto su temblorosa mano hacia la carita de la bebe y con uno de sus dedos recorrió la mejilla con delicadeza, acto que logro sacar una sonrisa inconsciente a la pequeña.

- Puedes cargarla, si quieres – ofreció la pelirroja, al notar la mirada llena de ternura en los ojos del chico. El rostro de Tate delato su nerviosismo, pero no pudo negarse pues Shiho ya estaba acomodando a la niña en sus brazos, con algo de miedo sostuvo el liviano cuerpo asegurándose de tenerla bien agarrada para que no caiga. Una sensación cálida recorrió su cuerpo mientras veía a la niña que entre sus grandes brazos parecía tan pequeña y frágil, y en su interior nacía el deseo de proteger a esta inocente criatura de cualquier peligro que hubiera. Al sentir el cambio de cuerpo, la infante frunció su ceño para después abrir sus ojitos mirando a todos lados con curiosidad, conecto su mirada con la del hombre extraño que tenía frente a si, no sabía quién era ese hombre, mas no sintió temor aun sabiéndose sostenida por él, pues algo le decía que sería este hombre el que la refugiaría en sus brazos cada vez que tuviera miedo, que sería él, al cual en un tiempo futuro conocería como "papá". Tate sonrió con profunda alegría al ver los pequeños ojitos castaños observarlo tan detenidamente, mientras una lágrima traicionera escapaba de uno de sus ojos, volvió a acercar su mano al rostro de la niña, pero antes de llegar a tocarla, esta ya estaba siendo sujetada por las pequeñas manitas de la infante, quien curiosa intento llevar uno de los dedos hacia su boca. En ese momento, en ese lugar y con su hija en brazos, Yuichi Tate, por primera vez en su vida, se sintió completamente satisfecho, sintió que ya no necesitaba nada, más que la pequeña que había entrado a su vida para convertirse en gran amor.

Con una sonrisa sincera en sus labios y lágrimas que reclamaban ser liberadas, Shiho observaba esa tierna escena. Nunca se imaginó que algún día llegaría a ver ese lado de Tate, siempre lo considero una persona demasiado introvertida cuando se trataba de demostrar sentimientos. Eso no hizo más que confirmar lo enamorada que estaba de él, porque si, estaba enamorada, pero sabía que no podía vivir con la ilusión de que él sintiera algo más por ella que solo lujuria, además aún tenían que resolver su situación, tenían que llegar a un acuerdo para asegurarse de que su hija no sufriera con esto, pero eso podía esperar, ahora todo estaba bien, y ella solo quería disfrutar esta paz al lado de las personas que tanto significaban en su vida.

Buenas noches a todos(as). Lamento la tardanza, sinceramente no pensé que tardaría tanto pero bueno aquí esta. Gracias a todos los que leen y dejan reviews.

Nos leeremos la próxima.