Lily Luna.
Lily fue directa hacia la habitación que había pertenecido hacía mucho tiempo a su madre. Se sentó en la cama e intentó respirar con tranquilidad. Todo lo que había leído en libros y lo que el Señor Finn les había contado en clase acerca de las Guerras Mágicas eran todo tremendas tonterías. La guerra de verdad era lo que ella acaba de escuchar, lo que sus padres, tíos y abuelos vivieron. Eso era la guerra.
Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no notó cuando Ginny abrió la puerta, entró en la habitación y cerró la puerta, apoyándose en ella. Cuando su hija la vio, ella llevaba ya un rato observándola.
-¿Estás bien? -le preguntó Lily.
-Eso debería preguntártelo yo a ti. Yo esa historia ya la conocía.
-Demasiado bien, ¿no?
-Sí, la verdad es que sí. -confesó Ginny con una sonrisa triste en la cara. Se acercó a su hija y se sentó a su lado.
-¿Echaste de menos a papá cuando se fue a buscar los Horrocruxes?
-Nunca tuve tanto miedo en mi vida. Y no creo que haya nada que pueda superar esos meses... Tuve más miedo en esos meses que en plena Batalla de Hogwarts.
-¿Papá?
-Fue a hablar con Albus.
-¿El ya lo sabía?
-Sí.
-¿Puedo abrazarte?
-Por favor.
