Fred II.

Se sentó en el columpio de madera que el abuelo, sus tíos y su padre construyeron cuando ellos eran pequeños. Se escurrió sobre el asiento, tan solo su coronilla pelirroja se veía sobre el respaldo de éste. Llevaba la sudadera de Gryffindor, hacía dos años que había dejado el colegio pero a ver quien se atrevía a decirle que no podía ponerse esa sudadera. Su madre había dejado la escuela mucho antes y seguía llevando la suya. Se puso la capucha y miró al frente, al infinito con la mirada perdida.

Fred II, siempre fue segundo... Porque hubo uno primero. No era el único en su familia, Molly también era segunda y James... Pero para él su nombre significaba muchísimo más. Su padre había perdido en la Segunda Guerra Mágica su oreja y su mitad, su hermano gemelo. Solo pensar en perder a Roxanne tenía ganas de vomitar, no quería imaginarse si tuviera un gemelo con el compartía todo, absolutamente todo.

Su padre se sentó a su lado y suspiró. Se sentó de la misma manera que él, resbalando por el asiento, con las piernas estiradas y los brazos cruzados. Cualquiera que los viera, si su padre tuviera treinta años menos, diría que son los gemelos Weasley de nuevo.

-Gracias. -dijo George.

-Papá no tengo ganas de hablar. -le dijo Fred, sin pensar. Pero luego procesó bien las palabras de su padre.- ¿Gracias, por qué?

-Por devolverme a mi gemelo. -le dijo George.- ¿Sabes? No era capaz de pronunciar tu nombre hasta que naciste. Tu madre me dijo que te ibas a llamar Fred, me gustara o no. Así que gracias, además te pareces un poco a lo que éramos nosotros dos de jóvenes. -George puso una mano en la rodilla de su hijo y le sonrió de lado.

-Papá... -dijo Fred cuando su padre se levantó de su lado.

-Hablamos después. -le dijo George, sonriendo. A su lado aparecieron Molly II y Lucy. George les sonrió y besó sus frentes.- Voy a hablar con Percy, decir lo que dijo hoy no es nada fácil.

-Ahora vamos, tío. -le dijo Molly a su tío George. George se marchó hacia el interior de la casa, Molly y Lucy se sentaron cada una a un lado de Fred. Las dos le sonrieron. Molly cogió del brazo a su primo y apoyó la cabeza en un hombro. Fred pasó su otro brazo por los hombros de Lucy e hizo que ella hiciera lo mismo que su hermana. No se lo podía decir al resto, pero las hijas de Percy eran sus primas favoritas.