Albus Severus.

-¿Estás bien? -le preguntó Harry a su hijo mediano. Él hizo un gesto con la cabeza que quería decir que más o menos. Él ya sabía toda esa historia. Pero con escucharla una vez en la vida era suficiente. Harry apoyó la mano en su hombro y le sonrió.- Lo siento.

-No tienes que pedir perdón, papá. Has salvado el mundo mágico. -dijo Albus, con una sonrisa forzada de lado.- Yo siento haberme hecho amigo de Scorpius y salir con Daphne.

Y es que los dos primos -hijos de las hermanas Greengrass- eran las dos personas más importantes en la vida de Albus, después de su familia, su mejor amigo y su novia.

-Ey, no me pidas perdón. Yo también tengo un mejor amigo y una mujer de sangre pura. Eso es una tontería, Albus. -le dijo Harry, sonriendo.- ¿Cómo crees que se lo están tomando el resto?

-Espero que no muy mal... -dijo Albus.- Me apetecía ver una película todos juntos hoy por la noche.

-Es un buen plan. -le dijo Harry, sonriendo. Los dos se quedaron en silencio, hasta que Ron apareció con su mujer y su hija abrazadas a él ante ellos.- ¿Estás bien, Rose?

-Teniendo en cuenta que salgo con el hijo de un mortífago, sí. -dijo Rose, irónica.- Estoy bien... -dijo más seria.

-Bien, porque hoy quiero ver una película todos juntos. -dijo Albus.

-¿Quieres ver una película? -le preguntó Rose, enarcando una ceja. Y entonces lo entendió.- Tú ya sabías todo esto.

-Sí. -le dijo Albus.

-¿Y por qué no me lo contaste? ¡Se supone que soy tu mejor amiga!

-No eres mi mejor amiga. Scorpius es mi mejor amigo. -dijo Albus, sonriendo. Rose acentuó su ceja levantada.- Tú eres mi prima favorita.

-Venga, vamos. -dijo Ron, ofeciéndole una mano a Harry para ayudarlo a levantarse del césped. Rose hizo lo mismo con Albus y los cinco volvieron juntos a La Madriguera, donde Hugo y los abuelos ya repartían té entre todos los presentes.