Jamir- Primera Parte
Bajaba con todo el ánimo de cumplir la misión encomendada por su maestro, la cual consistía en traer de su amado Jamir, tres armaduras de bronce y dos de plata. Caminaba con dirección a la zona amazónica de plata, con toda la intención de encontrar a Marín e informarle de la misión encomendada por su maestro.
Llego a su destino rápidamente, pues conocía bien la cabaña de la amazona de águila, no por nada eran amigos. Llamo a la puerta y espero que la dueña abriera, lo cual paso después de unos minutos.
Caballero de Aries- saludo formal, porque después de todo era su superior-
Hola Marín- le sonrió amable, algo típico de el- te venía a decir que su santidad nos ha encomendado una misión empezó a decirle el motivo de su visita-
Ya veo, Mu, y cuando se debe llevar a cabo?- pregunto por demás dispuesta a cumplir la misión dada-
Si quieres partimos hoy mismo, después de todo solo vamos por cinco armaduras a Jamir- le informo. Y espero la respuesta de la amazona-
Jamir!- Marín miro por demás sorprendida al caballero dorado, que asintió aunque lo dicho por la amazona no era una pregunta- hace tiempo que quería conocer Jamir- comento con cierta ilusión, sacando una sonrisa al guardián de la primera casa-
Se nota- le expreso de manera juguetona- entonces vamos?- cuestiono a lo que la pelirroja asintió al instante- bien, entonces vayamos a los limites del santuario- le alentó a seguirle, después de todo no se podía tele transportar allí, mas por respeto que otra cosa-
***M***
Dos pares de ojos miraron el camino recorrido por la amazona y el dorado...
Te dije que solo había una amistad- comento uno de los dos vigilantes- no hay de qué preocuparse-
Supongo- contesto el otro sin intención de aceptar su error-
***M***
Es la primera vez que vas a Jamir a si que nos tele transportaremos directo a la torre, ya que el clima y la tele transportación, te dejaran un poco aturdida- le explico con tranquilidad- ten ponte esto, te cubrirá un poco de frío que hace allá- le tendió un abrigo de lana de yack, que la amazona recibió de buena gana-
Gracias-le sonrió-
Marín...-ambos giraron a ver al dueño de la voz que había llamado a la pelirroja- a dónde vas y con la oveja?- cuestiono con un tono que denotaba celos-
Voy a una misión, Aioria- contesto de lo más normal la amazona-
Que misión, en donde y por cuanto?- pregunto como niño mimado que no quiere ver a su mama cerca a otro niño-
Aioria, luego hablamos, si?- pidió con la voz cariñosa- vamos Mu- hablo esta vez al lemuriano-
Nos vemos luego Aioria- se despidió el lemuriano, de la misma manera de siempre, sin más ambos desaparecieron frente a los ojos de un molesto león-
No me gusta que estén tan cerca- comento al aire. Y es que desde hace mucho el león dorado había notado esa cercanía que SU novia y cierto carnero tenían. Pero eso no era algo reciente, claro que no... Aun recordaba el inicio de esa amistad. Todo había empezado después de la batalla de las doce casas y la redención de los que en ese tiempo habían estado cegados, ya sea por el poder o por que en verdad habían creído las palabras de Saga, la cosa era que Marín, como era costumbre, lo visitaba en la casa de leo con toda la intención de entablar conversación... Pero uno de esos días la amazona no había llagado como siempre, así que preocupado por su amiga el león había descendido las casas con la intención de buscarla. Grande fue su sorpresa encontrarla hablando de manera animada con el caballero de la primera casa, que de igual manera se le notaba cómodo con la compañía del águila. Celos, tal vez si los sintió al ver a su, hasta esos momentos amiga, dejarlo por el lemuriano. Con un carraspeo, interrumpió la charla de los otros dos caballeros, que por inercia giraron a verlo... A partir de ese momento, comenzó a perder un poco el tiempo de convivencia con Marín, pues esta siempre pasaba a verlo a él y luego al carnero o al revés... Por lo que llego a pensar que su eterna amiga, se había enamorado del carnero y es que siempre lo sacaba en cualquier platica que tenia, que Mu esto o que Mu aquello...no dejo de creer eso hasta que esta acepto sus sentimientos hacia él.
Entonces no debería estar celoso de carnero, cierto?. Miro hacia un punto lejano del santuario, Mu y Marín solo eran amigos, sonrió ante su pensamiento.
***M***
Lo dicho por el lemuriano había sido cierto, pues ni al bien habían puesto los pies en la tierra sagrada de Jamir, un mareo la invadió lo cual era un efecto de la tele trasportación y luego de ellos un frio y dolor a los pulmones le siguieron.
Ven...- Mu la ayudo a moverse y la llevo a la pequeña sala con la cual contaba la torre y la sentó en uno de los muebles, para luego marchar a la cocina, le prepararía algo para ayudarle a adecuarse al cambio. Puso al fuego una tetera que hace días no tenia uso, lo cual le recordó que hace un tiempo que no regresaba al silencioso y acogedor Jamir, tal vez vería hacerlo...después de todo había vivido por mucho tiempo en aquel lugar.
Sus ojos se pasearon por toda la estancia, como tratando de revivir lo que había pasado en aquel lugar y tratando de encontrar la paz y tranquilidad que tanto necesitaba...
El sonido del agua hirviendo, lo sacaron de su mundo haciéndole recordar la situación de su amiga y compañera. Tomo una pequeña tasa y vertió el contenido del té y con toda la delicadeza que lo caracterizaba se encamino a donde había dejado a la pelirroja.
Estas mejor?- pregunto con tono suave para evitar aturdirle más de lo que ya estaba-ten esto te ayudara...-le entrego la tacita-
Gra...cias-murmuro bajito y con dificultad pues aun no se le pasaba el efecto de cambio-...-escondió lo mejor que pudo una mueca de asco al probar el contenido de la taza brindada-
Es te de grasa de yack- Mu, había notado la casi imperceptible mueca, lo cual le hizo gracia- te ayudara aunque sabe un poco raro- le sonrió con amabilidad- descansa, hasta eso iré por lo pedido...-sin dejar tiempo a replicas se marcho de la estancia-
Que dolor - se pasó el brazo por sobre la cabeza-
