Robotech no me pertenece.

Capitulo 2

Un nuevo amigo.

Alan se despertó al amanecer, ya se escuchaba ruido en el piso inferior, fue al baño tomo una ducha y busco una muda de ropa en el viejo armario, asombrosamente la ropa le quedo como anillo al dedo, había sido una estupidez de su parte viajar sin equipaje, aunque en su defensa puede decir que no había pensado en quedarse, solo había ido por curiosidad más que por otra cosa.

Bajo las escaleras y se tropezó con una tabla floja que casi lo lleva al piso, entro en la cocina y vio a una señora mayor sirviendo la mesa.

-Tú debes ser Alan, Dios mío pero sí que eres apuesto muchacho, si solo tuviera unos años menos. Soy Elena, el es mi esposo Jones y esta es mi cocina.- Alan solo sonrió y se sonrojo un poco, era normal para el atraer la atención del género femenino, su metro ochenta, cabello rubio oscuro y ojos pardos atraían a las mujeres como moscas a la miel. Y bueno, ejercitarse como el demonio y el dinero también ayuda.

-Mujer recuerda que eres casada.- alego el hombre mayor que leía el periódico en la mesa mientras tomaba café.

-Con un espécimen como este, ESO no hubiese hecho ninguna diferencia en mis años mozos Jones.-

El hombre pareció no molestarse con el comentario de su mujer, al contrario pareció hacerle gracia.

-Ven siéntate chico, así que tú eres amigo de nuestro Ricky.- le dijo el viejo mientras doblaba el periódico y lo ponía sobre la mesa.

-¿Eres amigo, amigo o "AMIGO"?, porque tú sabes nosotros vimos esa película… Brokeback Mountain y somos personas muy abiertas de mente.- le pregunto la mujer mientras le ponía una taza de café caliente en frente.

Rick que iba entrando a la cocina en ese momento se tropezó con la misma tabla que había tropezado su amigo unos momentos antes pero a diferencia de este, Rick con la impresión del comentario si se fue de bruces rodando por el piso.

-No creo que el patroncito juegue para ese equipo Eli, además que me dices de la chica que lo llamo anoche.

-¿Que chica?- pregunto Rick desde el piso mientras hacia el intento de pararse.

-Una tal Lisa, te llamo para saber cómo estabas, parecía preocupada por ti.

-Ahh, Lisa es una amiga, mas tarde le regreso la llamada.

Alan siguió tomando su café tranquilo, el no creía en la amistad entre hombre y mujer, había escuchado en su tiempo rumores de una relación entre Hunter y la comandante Hayes, aunque en su muy humilde opinión nada llego a cuajar.

-Una amiga, amigo el ratón del queso y aun así se lo come chico, si la chica es linda no dejes pasar la oportunidad.- le aconsejo el viejo sentado al otro lado de la mesa

-Lisa no me ve de esa forma.

-Aja… - es lo único que respondió el viejo mientras se paraba del asiento.

Rick se sentó en la mesa y comenzó a desayunar, Alan estaba seguro que Hunter solo se calaba a la vieja loca por lo bien que cocinaba. Dios este es el mejor desayuno que había probado en mi vida.

-¿Qué piensas hacer hoy?- Le pregunto a Rick cuando se sentía contento por tener la barriga llena.

-Creo que deberíamos terminar con la cerca, el ganado lo traen la próxima semana. Están instalando las maquinas ordeñadoras en la zona norte de la propiedad, deberíamos dar una vuelta por allá para ver que tal van los trabajos.

-Hummm… me parece una buena idea, yo tengo que comprar ropa y deberíamos aprovechar para comprar un segundo equipo de herramientas, así los dos podemos trabajar al mismo tiempo.

-Eso lo podemos hacer en la tarde, ahora deberíamos aprovechar la luz del sol.

Los dos hombres se dedicaron al trabajo duro bajo el sol, uno al lado del otro trabajando en silencio. En horas del medio día Jones se apareció llevándoles una jarra de limonada fresca, que los hombres aceptaron con gratitud. Mientras se refrescaban a Alan se le vino una idea.

-Necesitaremos caballos.

-Eh…

-Hunter te estoy diciendo que necesitamos caballos.

- No creo tener dinero para eso, además ¿dime de donde los vamos a sacar?

-Eso déjamelo a mí. Tu solo tiene que prestarme tu teléfono.- Rick se encogió de hombros y le paso el teléfono que Roy le había dado.

En horas de la tarde viajaron al pueblo, compraron todo lo que pensaron que podían necesitar, Rick llamo a Roy mientras comían una hamburguesa, y después llamo a Lisa.

Alan se quedo sentado en la mesa mientras veía a Hunter pasear de un lado a otro con el teléfono en mano. Parecía estar contándole a Hayes todo lo que hacía en la hacienda, a leguas se veía que la extrañaba.

-Lisa manda saludos.- Le dijo Rick cuando regreso a sentarse en la mesa, Alan solo asintió con la cabeza en reconocimiento… nunca había sido cercano a Hayes así que el que mandara saludos era un lindo detalle.

Llegaron a casa a las 7 pm, descargaron las herramientas y comenzaron a tomarse unas cervezas bien frías en el porche.

Rick pensaba en la conversación que tuvo con Lisa, le había comentado que pensaba tomar vacaciones, automáticamente le ofreció su casa. Pero luego recordó lo deteriorada que estaba, así que le pidió un tiempo, por lo menos unos meses mientras le metía mano al lugar.

Alan estaba taciturno, se encontraba apoyado sobre la baranda y miraba su cerveza una y otra vez. Hasta que se animo a expresar sus pensamientos.

-No creo estar lo suficientemente cansado para dormir.

-Yo tampoco, tal vez deberíamos buscar algo que hacer.

-Mientras no sea en el orden de la película esa que cito la vieja en la mañana, todo bien. Tu eres muy bonito Rick pero yo no juego para ese equipo, además no creo que a Hayes le guste que le malogre la mercancía.

-HEYY… le grito Rick mientras le tiraba la lata de cerveza vacía, que tampoco juego para ese equipo. Y si lo hiciese eso no creo que a Lisa le importara. La última parte salió como un suspiro lastimero.

-Es triste, pero estas mal Hunter. Alan entro en la casa y fue a buscar 2 cervezas más.

Rick solo escucho un grito profundo seguido de una maldición muy grafica. Entro corriendo a la casa y se consiguió a Alan tirado en el piso, esta vez sí se había caído con el bendito tablón.

Lo vio pararse rápidamente y salir de la casa, 2 minutos después entro con un mazo de demolición…

-Se acabo, tú no vas a poder más que yo.- Rick solo se aparto mientras lo veía destruir la cocina, Rick no sabía porque pero la actividad desde lejos se veía relajante, salió, busco su mazo y dos pares de lentes de seguridad, le entrego unos a Alan y se coloco los suyos, Alan podía destruir el piso, él quería el lavatrastos y la encimera.

A eso de las dos de la mañana solo quedan las paredes desnudas de lo que fue una vez una cocina rural, ambos hombres estaban tan cansados que respiraban con dificultad, solo quedaban dos cervezas en la nevera, Rick tomo una y le dio la otra a Alan mientras ambos se sentaban en los escalones del porche a disfrutar de la briza nocturna.

-Creo que ya estoy cansado para dormir. -Dijo Alan mientras le daba un trago a su bebida.

-Yo también, aunque no me parece prudente.

Alan lo miro extrañado al no entender su comentario.

-La vieja Elena viene a las 430, y no va a conseguir cocina en la que trabajar.

A Alan se le espeluco el cuerpo al recordar como la vieja loca le había presentado la cocina…

-Tal vez deberíamos bañarnos e ir a revisar los establos, nunca es muy temprano para comenzar a trabajar.

Rick estuvo totalmente de acuerdo con él, se dirigieron a dentro con un paso cansado, discutiendo quien iba a ir al pueblo a comprar el desayuno, porque los dos estaban seguros que ese día no habría comida caliente en casa.