Robotech no me pertenece.

Capitulo 3

Un nuevo elemento.

Dos días han pasado y finalmente Elena a decidido perdonarlos con la condición que le construyan una nueva cocina lo más pronto posible.

Es mañana Alan estaba trabajando como nunca, ha contratado a dos chicos del pueblo para que trabajen a media faena mientras termina de arreglar el corral y el establo. A media mañana llegaron los tráileres, 5 para ser exactos, Alan parecía impresionado.

-¿No se supone que tu encargaste los caballos?

-En realidad llame a mi madre para que me enviara mi semental y mi potranca, no entiendo porque me envían 5.

El encargado del establo de sus padres hizo la entrega en persona.

Lo primero que bajo fue un criollo argentino, bellísimo un caballo de trabajo y de arreo, los siguientes dos eran unos hermosos hispano-árabes, luego, bajo un semental exquisito de color negro que estaba sin domar, por ultimo salió una potra de cría.

Alan estaba con la boca abierta…

-Su madre se los envía señor.

-Pe… pero... ¿cómo?, Mi padre acepto alejarse de Lucifer- pregunto señalando al caballo negro.

-Su madre no deja que intente domarlo, así que se libro del problema enviándoselo a usted, los otros dos caballos son en compensación por los problemas que causara Lucy aquí presente… el caballo se encabrito en disconformidad por el apelativo con el que fue llamado.- o bueno por lo menos esa fue la explicación que ella le dio a su padre. Y siendo honestos señor 5 caballos menos no hacen mella en la cuadrilla de sus padres.

En eso tenía razón pensó Alan, pero quería hacer las cosas por sí mismo, debería pedir que se llevaran los otros 3 caballos y que solo le dejaran los suyos, pero, tal vez con los que tenia y si adquiría uno u otro caballo pura sangre podría comenzar con la cría y así tener su propio espacio en la hacienda dedicado únicamente a la cría de caballos… esa es una idea que tendría que pensar.

Pasaron dos meses más, el ganado había llegado y el trabajo era agotador, Alan había comprado una nueva potranca y por fin estaba preñada de esa bestia llamada Lucifer, maldito animal que aun nadie había podido domar…

Los domingos venían personas del pueblo únicamente a ver qué imbécil trataría de domar esa bestia otra vez… era un espectáculo bastante entretenido y Alan y Rick están considerando la posibilidad de cobrar entrada.

Hacia unas semanas habían terminado de remodelar la cocina, trabajaban de noche y todo lo hacían a mano ellos mismo, compraron equipos y aprendieron de carpintería por internet, gracias a Dios ambos hombres eran habilidosos con las manos.

Después de terminar, estuvieron 2 noches sin hacer nada, antes de decidir que la Sala necesitaba una remodelación. Rick solo vio pasar a Alan con el Mazo de demolición y comenzó a reírse antes de salir a la carrera a buscar el suyo propio.

La noche en que estaban lijando los pisos de madera escucharon un auto estacionarse afuera, era extraño porque nadie iba por allí a esas horas, además, que el ruido de las lijadoras eléctricas casi no permitía oír nada.

Salieron al frente, se quitaron los lentes de seguridad y las mascaras de protección, trataron de quitarse un poco el aserrín de encima sin mucho éxito. De una camioneta de alquiler bajo una persona que no habían visto desde hace tiempo. El cabo Ryan Añez.

El chico en cuestión había quedado lisiado mientras trataba de salvar la vida de su mejor amigo en medio de una acometida Zentraedi. La cojera en su pierna no era notoria aunque Rick estaba seguro que si seria molesta, el problema que le dio la baja de la milicia fue la perdida de tres dedos en la mano izquierda. Eso si fue algo que sus superiores no pudieron pasar por alto.

Rick siempre sintió pena por el chico, una vez lo vio hablando con Roy mientras le rogaba que le dejara quedarse en la milicia, que si querían lo ponían a hacer trabajo de escritorio, que el sabia que aun tenía mucho que aportar; lastimosamente por más que Roy lo apoyo Mastroff tuvo la última palabra y el chico quedo fuera de la RDF.

Y ahora estaba aquí, frente a su casa, en la mitad de la noche…

Rick se limito a ver a Alan, suspiro y cuando estaba a punto de hablar Alan comenzó a hablar por él.

-Trabajo es lo único que te podemos ofrecer, pero no podemos pagarte, casi todas las ganancias de lo que produzca por el primer año la hacienda irán al Banco o al orfanato, por cada 100 litros de leche que produzcamos 10 son para el banco y 15 van directamente a los niños huérfanos de la ciudad. Esta es una empresa sin fines de lucro, por el momento lo único que te podemos ofrecer es una casa maltrecha, un plato caliente en la mesa, y tanto trabajo que caerás tan muerto en la noche que ni siquiera podrás soñar. Adicional a eso te aseguro que te trataremos como el hijo de puta que se que eres y le partiremos el culo a quien te compadezca, comenzando por ti mismo…

-Chiquillo aquí todos somos iguales y trabajamos por igual, eso es todo lo que te podemos dar, si decides que esto es lo que te conviene te esperamos adentro para que nos ayudes a lijar los pisos sino, allá esta la puerta y fue un placer verte.

Alan entro a la casa seguido de Rick, quien se quejaba de que ni siquiera había dejado al chico dar las buenas noches.

Afuera en la inmensidad de la noche Ryan se pregunto por enésima vez porque le hizo caso a Roy Fokker y vino a este lugar, luego razono las palabras dichas por el texano… te trataremos como el hijo de puta que se que eres y le partiremos el culo a quien te compadezca, comenzando por ti mismo…, comenzó a reír calladamente al darse cuenta porque su antiguo superior lo envió a este lugar. Ya había llegado el momento de dejar de compadecerse y comenzar a aceptarse, su madre le había dicho que las limitaciones se las crea uno mismo, el estaba comenzando a creer que eso era cierto.

Abrió la maletera y saco un bolso grande que contenía casi todas sus pertenecías, entro a la casa y vio a Hunter y a Salcedo arrodillados lijando el piso…

Salcedo sin alzar el rostro de su trabajo le dijo: - Toma uno de los cuartos libres, si quieres te cambias y bajas de una vez, hay mucho trabajo por hacer y el desayuno se sirve a las 5 de mañana estemos o no aquí abajo…

Ryan asintió con la cabeza y se dirigió a tomar una habitación desocupada, no sabía cuánto tiempo estaría en esta casa. Solo sabía que había llegado para quedarse.