Después de aquella noche llena de recuerdos, y de aquel hermoso sueño reparador quizá, solo quizá debido a la hermosa compañía; el Sol que bañaba las montañas ya desde hace unas horas, por fin portentoso en el cielo; logró despertar a la kunoichi de cabellera rosada.
A su alrededor se podía observar la maraña de hebras rosadas que enmarcaban su rostro, aquella tan tierna pijama que la envolvía de color (para variar), también rosa. Bajo el sol matutino, su semblante se mostraba sereno, apacible, y lleno de ternura, ya no lloraba, como tantas noches atrás que aunque trataba de ocultar su llanto nocturno, los rastros de la tristeza pasada aún hacían meollo en ella, incluso al día siguiente
Kakashi siempre estaba a tiempo para verla despertar, había por fin aprendido a ir a visitar a su amigo más temprano de lo usual, con el único objetivo de llegar a tiempo para ver despertar a aquella hermosa niña. Tan embelesado estaba, que por poco no logra notar el despertar de ella, pero vio como lentamente la de mirada jade se removía entre las sabanas. Esos momentos le recordaban tanto a la pequeña Sakura, aquella niña de apenas 12 años, hacia pucheros incluso dormida, la verdad era que simplemente no quería levantarse de la cama, pero seguía moviéndose porque sabía que inevitablemente se despertaría, después de 5 minutos de tanto removerse, el shinobi supo que era la hora de los sonidos; Sí porque también hacia eso, después de tanto moverse y buscar una y otra vez la sabanas, y la almohada que Kakashi se apreciaba de esconderle, ella daba leves señales de vida, traducidos en sonidos, eso le indicaba al ninja que ella ya había despertado.
-¿Qué no entiendes cuando no eres bienvenido?- le contestaba la kunoichi cabreada y medio en berrinche por haberla despertado de su sueño
-¡Buenos días también para ti Sakura!- y tan cínicamente le dirigía esa sonrisa suya que solo era para ella- Anda levantaos floja que ya es hora de desayunar
-Floja ¿Yo? Menudo tío, si el que llega a todos lados tarde eres tú, vaya que cínico eres, aunque algo tienes de razón, me he levantado demasiado tarde- De manera paulatina para evitar marearse, la chica se levanta de la cama para tomar asiento en esta- ¿Por qué me has dejado dormir tanto?
-No lo sé, supongo que es divertido verte dormir, te ves tan…- La voz masculina se tornó llena de ilusión, como si las palabras no le alcanzaran para expresar tanta belleza, esa luz que sólo puede ser vista debido a la esperanza albergada en el corazón, se pudo ver escapando por la mirada del único ojo granate a la vista, aquella acción lograba acrecentar a cada respiración la atención de la chica hacia él-… Tan…como si fueses humana- y de nuevo aquella sonrisa tan cínica, que lograba en un instante quebrar su voluntad, y sacarla de sus casillas al mismo tiempo
-Eres inaguantable ¿Sabes?-
-Sí, lo sé, creo que eso es lo que te encanta de mí-
-Engreído, pero sabes no tengo ganas de armar jaleo hoy, y menos contigo debo ir a ver a alguien, así que me voy- Con pasos aún adormilados, Sakura se dirigió hacia el baño más cercano pasando de lado a un espejo, estaba tan desmarañada que atinó a verse en éste mientras caminaba-Vaya pero si me veo horrible, como se me ocurra ir así, seguro que se enfada conmigo
-¿Quién podría tener el interés de tener una cita contigo?- A pesar del enorme esfuerzo de él por no hacer notar sus crecientes celos, un poco de rabia se dejó entre ver allá por donde pronunciaba las palabras
-¿Y quién te ha dicho a ti que tengo una cita?-
-Ahh ¿No?- de nuevo aquella esperanza escapando por su mirada, y tan atolondrada como era esa joven, no logró ver más que ese miramiento que tanto amaba, era total y exclusivamente dirigido hacia ella-Entonces ¿Por qué decides arreglarte tanto, Acaso piensas concursar este año para la más fea del año chino?-
-Jaja, mira como me muero de la risa- intentó burlarse con aquella sarcástica risa floja, la verdad es que le desquiciaba esa actitud tan provocadora, era como si diera un paso al frente y dos atrás, simplemente nunca estaba lo suficientemente cerca como para dejarse tocar, pero igual no era que a ella le interesara eso de acercase a él ¡No, claro que no, eso ni muerta!
-No sé por qué demonios te doy explicaciones, pero dale está bien, voy con Ino, me ha pedido que le ayude hoy con la tienda de flores, no sé porque al parecer tiene un gran evento, y ni su madre, ni su padre están a tiempo para ayudarla, así que me toca echarle una mano.
-Ahh perdón ¿Me hablabas a mí?- Le sonrío… nuevamente
-¡Cómo me desesperas! Primero preguntas, y luego te haces el muy desinteresado, no tienes una idea de cuánto te odio-
-Antes no me odiabas, de eso ya hace muchos años, 20 o tal vez más, muchos más-
-Se puede saber ¿De qué demonios hablas?-
-Ya sabes, de aquellos tiempos en los que nos llevábamos bien
-No te hagas el tonto, me refiero a eso de "Hace más de veinte años" apenas tengo 18, lento… ¿Cómo pudo esto pasar hace mas muchos más de veinte años?-
-Te lo diré luego ¿Quieres?-
-¿Por qué? Justo ahora tengo tiempo- tomó una silla cercana de manera violenta y la puso frente suyo, para, de la misma violenta forma tomar asiento cara a cara con su mentor. Éste aprovechándose de la vergüenza que su alumna sentía al más leve de los contactos o al más estrecho de los acercamientos, aproximó más y más su rostro al de la chica, provocando sonrojo en ella, y entre ambos, el entre cruce de sus respiraciones
- La verdad Sakura- pronunció con sensuales palabras, pronunciando una a una las silabas de cada palabra, lenta, pausada y quedamente, mientras tanto, aquella chica embelesada por tan enigmático hombre y viéndose subyugada bajo ese profundo hechizo, producto de esa hermosa escultura digna de Miguel Ángel hecha hombre, atinó tan sólo a contestar
-¿Qué quieres?- más como sumisión, que como verdadera pregunta.
-La verdad…- volvió a afirmar, acercándose un poco más a la chica, tan cerca a rosar sus labios con los de ella- …es que se te ha hecho tarde ya – fue cuando aquel hechizo se desvaneció tan pronto como llegó, y fue sustituido por la incontenible ira de la única mujer en la habitación.
-Ahh-Soltó un pequeño grito, le había pillado desprevenida- Es cierto, sólo me pierdes el tiempo, ahhh te odio, y no tienes una idea de cuánto ahhh con todo mi corazón-
-Y yo a ti.- la lozana de verdes orbes dejó por fin la habitación de manera apresurada, medio en pijama, medio vestida, para dejar paso al shinobi de terminar su frase- con todo el corazón también, mi preciosa niña, con todo mi corazón
Mientras aquel shinobi se llenaba de suspiros, la chica corría a toda prisa, y no precisamente por que estuviera tarde, sino antes por estar hecha una furia
-Como demonios puede ser tan…tan ahh, ya me tiene harta no le soporto, y no sé porque maldita sea no se va a su casa, es que es tan…- por tener la cabeza en las nubes no miró bien que ya había llegado a su destino y que una persona estaba muy próxima a ella
Así que sucedió lo inevitable, chocó con aquel ser desconocido, y cientos de pétalos de diferentes especies rodaron por todos lados, junto con un precioso arreglo que terminó, de igual manera que su poseedor, en el suelo
-Ahhh, ¿Pero, qué pasa contigo? ¿Es que no miras por donde caminas?-le contestó una voz a regañadientes
-Yo… lo siento mucho, es que no te he visto, ha sido culpa mía- se disculpaba la chica desde el suelo, con los ojos cerrados y sobándose el golpe que se había dado en la cabeza, tratando de incorporarse- has sido tú, cerda, ahh entonces mírate, que ha sido todo culpa tuya, haber si miras por donde coños caminas
-¿Fijarme, Yo? Pero ¿Quién te has creído frente de marquesina? Creía que venias a ayudar, no ha empeorarlo todo, mira cómo has dejado a mis preciosos cosmos
La joven de blanca piel y rojos ropajes miro a su alrededor, y con ello aquel desastre que ella misma había provocado, fue entonces cuando sintió un poco de vergüenza por su amiga, ahora que se lo pensaba mejor, la rubia tenía toda la razón, ella se supone que venía a ayudar, y ahora había un hermoso arreglo de flores desecho en el suelo.
La culpa se dejó entre ver en su rostro, y apresuradamente sin decir palabra alguna a la de azul mirada, se puso a recoger todo cuanto pudo, para volverlo a su estado original
-Naa , solo límpialo, la verdad que no ha sido mucho anda entremos a la tienda- Dijo una vez que terminó de ayudar a Sakura a recoger aquellas flores
- Está bien, dime ¿En qué necesitas mi valiosísima ayuda puerca?
-mm como sigas dándote baños de gloria te mando a lavar los baños ehh-
-Ja ni que fuera a permitirlo- Sus miradas se cruzaron provocando chispas entre ellas, tal y como cuando eran crías, pareciera que nada había cambiado demasiado desde sus días en la academia
-Puedo decirle a la Hokage que te lo mande como misión, y tendrás que hacerlo- le miró retadoramente
-Bueno, dale dime para que me has llamado- contestó condescendientemente, a sabiendas de que no había manera de refutar aquello, porque al ser los Yamanaka una familia importante en Konoha por sus ancestros, y técnicas; también lo eran por su afamada floristería, que era claro una fuente de ingresos para Konoha, Tsunade seguro que la mandaría a cumplir con las ordenes de Ino, al menos ahora podría negociar, lo mejor era callarse y aceptar
-Pues bien- sonrió triunfante- ¿Recuerdas los arreglos como los que hicimos en la academia?-
-Si desde luego-
-Pues bien quiero que intentes hacer lo mismo que hiciste entonces, con esas flores que hay en el invernadero, es una tarea sencilla y de verdad me ayudarías fea
-Está bien, si eso es todo lo haré-
-Ahh pero ten cuidado hay una flor que está guardada en el invernadero, está protegida por un poderoso jutsu de mi padre, es esa la de la esquina- dijo señalando algún lugar lejano en el invernadero, del cual emanaba una luz verde, tal como si fuese curativa
-Vale, pero ¿Qué es?- dijo, mientras intentaba acercarse poco a poco
-Te lo he dicho ya, es una flor, ehh venga- la regañó, jalándola de un brazo para atraerla de nuevo hacia la entrada- Oye, que también te he dicho que está protegida por un poderoso jutsu, así que mejor aléjate-
-Vamos ¿Vas a decirme que una simple flor está siendo cuidada por un poderoso jutsu de tu padre?
-Exactamente, veras hace un tiempo llegó aquí un shinobi, era muy misterioso, no lo vimos bien, aunque por la silueta que tenía pude ver que era un hombre alto, de buen cuerpo
-Puerca- le miró despectivamente
-Dale más respeto, y sabes a lo que me refiero, yo sólo te digo lo que vi, bueno este tipo llego diciendo que su flor estaba enferma y que era muy importante para él que estuviese sana, le dijo a mi padre que hiciera todo lo posible para que sobreviviera, de eso ya hace mmm, creo que fue en el invierno pasado- le restó interés
-¡Vaya! así que se trata de eso. Está bien, procuraré no acercarme tanto a esa flor- Y con pasos decididos a dar su mejor esfuerzo en los arreglos, aquella hermosa chica se decidió a comenzar su labor.
-Ah una cosa más- volvió a interrumpir la kunoichi a cargo
-¿Qué demonios quieres puerca? Vas dejar trabajarme o ¿No?
-Bueno pues sí, pero antes tengo que decirte que no te asustes si es que oyes a alguien merodeando por aquí vale, es ese tipo raro que viene de vez en cuando a ver como sigue esa florecilla-
-Ahhh dale está bien-"Eso sí que es extraño ¿Tomarse tantas molestias por una simple flor? Y yo era la excéntrica"
-Ya sabes te lo digo por si aparece, para que no te mueras del susto- le mostro una cara exagerada, para dramatizar la escena
-Si serás…- intento arrojarle un azadón cercano, pero aquella fue más rápida y se escabulló nuevamente al mostrador
La tarde iba avanzando y la chica habiendo hecho ya bastantes arreglos de diversos tamaños y constituidos de diversas flores también, se había cansado ya, de igual manera había cumplido con su labor
-Ehh cerda ya he terminado- le bufó cansinamente
-Vale, vale, ven acá que no hay nada más que hacer ya de ese lado- exhausta por la labor, la de hebras rosadas y piel nívea se dirigió hacia donde su amiga esperando que la liberara de una buena vez
-Ten- le entregó un papel semi-doblado y una sonrisa cómplice- Ya te puedes ir-
-¿Qué es esto?- pregunto mientras lo abría y miraba su contenido- Yo esperaba algo más como una paga cuando menos- bromeó
"fiesta"- era la única palabra visible y un lindo dibujo de la propia Ino sonriendo con su nombre también escrito
-Es obviamente para invitarte a una fiesta, es en mi casa, puedes llevar a quien quieras, este viernes a la tarde, no necesitas llevar nada ponte algo sexy ¿Quieres?- y sin más se volteo para darle la espalda, soltó un suspiro, de verdad su amiga solía ser muy ingenua, de verdad no tenía ni idea, quizá había se había esforzado un poco más de la cuenta, al haberla tenido ocupada todo el día
-Pero, espera Ino, yo…-Demasiado tarde su amiga ya se había perdido en aquel mismo invernadero, quizá supervisando todos aquellos arreglos
Salió tan confusa de la tienda, "¿Que lleve a alguien?" ¿Pero a quien podría llevar ella? Si estaba sola, todo mundo seguro o tenia mejores cosas que hacer, o no querrían salir con ella, o tenían novia. Sería patético aparecerse a media fiesta sin nadie, la única chica sola ¡Qué terror!
De la nada se estrelló con algo verdaderamente duro y sus manos quedaron vacías mientras esta iba a dar al suelo
-Yo… gomen- se disculpó, pero cuando vio de quién se trataba, era nada más y nada menos que la razón de sus dolores de cabeza
-Mmm así que hay una fiesta ¡Perfecto! ¿Cuándo es?
-Yo no voy a llevarte- le miró retadoramente, una vez que se levantó del suelo
-Sé que te mueres por mí, pero ¿Quién ha dicho que iré contigo? Sólo he querido saber donde es
Golpe al ego, touché el tenía razón, ella asumió que era una invitación, mientras se recuperaba de ese golpe psicológico, la cabeza de Sakura seguía gacha, tan humillada se sentía, que solo atinó a arrancarle de las manos al shinobi de cabellera plateada el papel, y continuar caminando
Era cierto como esperaba que aquello fuera una invitación de Kakashi, ahh sólo a ella se le ocurría que ese asno fuera a ser tan cortés
Sin embargo aquel chico al ver la huida de Sakura no se quedó de brazos, sino que la siguió
-Por el simpático dibujo puedo deducir que es en la casa de Ino, y está bien no me ruegues, que no se te da ¡Iré contigo!- Seguía su soliloquio, mientras literalmente perseguía a la kunoichi
-No te he pedido que me lleves- le gritó casi histeria deteniendo la marcha, volteándose dispuesta a darle una buena bofetada, para que se le quitara lo arrogante. Pero al dar la vuelta nuevamente quedaron cara a cara, demasiado cerca, esto era ya para ellos una costumbre, pero a pesar de serlo, ninguno de los dos se acostumbraba todavía, cabe decir que desde luego sus corazones tampoco, y si bien Kakashi lo disimulaba mejor, a él también le afectaba de sobre manera
-¿Y si yo te lo pidiera?- dijo con aquella sensual voz que tanto la descolocaba
-Es…está bien- tartamudeo calmando nuevamente su ira- pero sólo porque me lo pides- Tenía que salvar algo de orgullo mientras le quedaran fuerzas, así que giró el rostro y hecho a andar de nuevo justo después de soltar aquella frase
-Antes nos llevábamos bien- Volvió a repetir al viento
-¡Que no es cierto! Son imaginaciones tuya, Loco
Los días transcurrían uno a uno, pelea tras pelea, aquellos dos prácticamente era una pareja, a los ojos de todo el mundo ella a pesar de hablar mal de él, todo el tiempo, le necesitaba tanto como él a ella
Esos dos verdaderamente se amaban, sólo que eran demasiado orgullosos (hablando de Sakura) o demasiado cobardes (hablando de Kakashi) como para reconocerlo ante el mundo. Vivian juntos, comían juntos, nada les faltaba para ser catalogados como pareja, salvo claro que dijeran abiertamente que lo eran, cualquier persona los que no los conociera podría imaginarse que en alguna de sus tantas peleas en lugar de terminar a golpes terminarían besándose y abrazándose el uno al otro, por que todo estaba en sus miradas
Sus ojos revelaban una profunda pasión que ambos escondían, sus brazos parecían atraerse cual fuerza magnética, sus corazones incluso podrían escucharse el uno al otro, de vez en vez podría sorprendérseles mirando los labios del otro, y en cada fingido golpe o reclamo que intentaban darse se podían notar los ligeros roses que se daban, no calmando la necesidad de tocarse.
Así como tantos otros días transcurrió esa semana, dando paso al tan esperado viernes, la noche de la fiesta de Ino, todo estaba acordado Sakura y Kakashi irían juntos a la fiesta de su amiga, ella esta arreglándose el cabello, mientras el vago de Kakashi según pensamientos de Sakura, sólo hacia nada productivo en el sillón, únicamente perdía el tiempo leyendo
-Eh ¿No piensas arreglarte o algo? Yo no voy a llevarte así a con Ino
-Oye me he bañado ya- le respondió con fingido medio quejido
-¿Ahh si? Mira que no te he visto-
-¿Pensabas verme pervertida? Sé que no te puedes controlar pero al menos se discreta- seguía actuando aquel papel de casto
-Pedazo de burro, me refería a que no has usado el baño-
-Ah, es que a lo mejor fue ayer, o la semana pasada-
-Eres un completo puerco-
-Sí, es parte de mi encanto-
-Bueno ¿Piensas ir o no?- le dijo mientras se daba la vuelta hacia el espejo para acomodarse un poco un mechón de cabello rebelde, y cuando giró nuevamente su cuerpo para seguir regañando al ninja.
Este, se encontraba de mi pie frente a ella ya vestido y todo, tenia puesto unos pantalones negros, similares a los que usaba con su uniforme shinobi, la camisa negra igualmente negra de manga larga ceñida a su cuerpo su usual mascara y aquel cabello tan revuelto y encantador como siempre, quizá incluso más
-¿A qué hora nos vamos? Mira que ya te tardaste- le sonrió cínicamente, como burlándose de ella, algo tan típico en el shinobi
-Serás…- a pesar de ella estar sumergida nuevamente en los laberintos de su mente preguntándose cómo es que lograba ser tan rápido al comer, al vestirse, como es que era tan malcriado, tan capullo, tan encantador, tan dulce y comprensivo. Y cuando se dio cuenta hacia donde estaban desembocando cada uno de sus pensamientos, tan sólo atino a voltear una y otra vez la cabeza negando sus pensamientos, y de paso despeinándose un poco y tirando con ello a la basura todo el tiempo que había pasado peinándose
-Ve lo que has logrado- le miro cabreada- todo mi esfuerzo a la basura- hizo puchero a modo de niña pequeña, realmente no hablaba de su peinado, hablaba de su vida, hablaba de lo cruel que se había portado la vida con ella.
Había perdido al amor de su vida, había vivido los horrores de la guerra shinobi, había vivido en un mundo de traición y desdicha, la gloriosa vida de un ninja, al cual no se le permitía tener sentimientos. A pesar de ello, aún podía sonreír, porque sabía que tenía un sinfín de amigos, que a lo largo de duro trabajo y situaciones difícil habían logrado forjar a su lado poderosos lazos difíciles de romper, y a pesar de ello no había sido capaz de poder compartir su vida al lado de alguien, no había logrado encontrar la felicidad desde que la sombra de Sasuke recubrió su vida. No había podido aceptar a ningún hombre en su vida, por eso ahora que se acercaba esta fiesta se ponía a pensar en cuan sola estaba, todo el esfuerzo que hacía por intentar encajar se iba a la basura con cada sonrisa que les daba, porque no eran sinceras
-Anda así te ves más linda- se acercó a la chica, terminando de despeinarla, y dejando caer uno a uno cada uno de sus rosados mechones, hasta dejar completamente suelto su cabello
Sakura se sonrojó, puede que siempre haya estado equivocada, tal vez no estaba tan sola como ella pensaba.
-Vamos, ya es hora de irnos- nuevamente le sonrió con aquella hipnotizante sonrisa, invitándola a tomarle del brazo
Puede que incluso ella fuese afortunada, después de todo, convivía a diario con el shinobi más cotizado de la villa, estaba rodeada de personas maravillosas, claro que no estaba sola, siempre tenía a su lado a aquel molesto hombre
Ambos se dirigían pues a la tan extraña fiesta de su excéntrica amiga Ino Yamanaka.
-Oye por cierto, ¿No dijiste que ibas a arreglarte?- esta vez fue tan brusca su bajada de la nube, que le dio un pellizco al peli plateado en venganza
-Claro que me he arreglado tarado-
-Ahh es sólo que yo te veo igual-
Así transcurrió todo el camino, peleas y peleas, uno que otro insulto, pero siempre terminaban sujetos de la mano, aquella pareja era extrañamente inusual. Llegaron por fin a su destino y desde luego no podía faltar la amenaza de la chica
-si no te comportas como la gente normal, y me haces pasar otra vergüenza, te juro que te mato
-Vale, vale me porto bien, te lo juro, soy niño bueno- Definitivamente ese chico sabia como manejar a la furia kunoichi, esos gestos de niños y la suplica en su mirada, desarmaban completamente a la chica
Una vez que entraron vaya sorpresa que se dio la de cabellera rosada, estaba nada más y nada menos que frente a una fiesta de cumpleaños para ella, todos los carteles a su alrededor eran de felicitación a la chica, claro como no se dio cuenta, estaba tan ensimismada en sus propios pensamientos que no vio todas las pistas a su alrededor, todo el alboroto era por su causa, esta era su fiesta de cumpleaños
-¡Felicidades Sakura-chan! Que gusto nos da que cumplas un año más con nosotros- el efusivo rubio la abrazó, juntándose más a ella
-Cof cof- un tosido cerca de ambos se escuchó- Hola Naruto como estas que sorpresa verte por acá, te hacia entrenando
-Ahh Kakashi-sensei después de todo usted se ha decidido a venir a celebrar a Sakura- la mencionada sólo volteó a verlo con ojos esperanzadores, mientras que este atinaba a voltear del otro lado por lo avergonzado que se sentía
-yo ni me acordaba, he venido aquí por coincidencia- y esa esperanza se esfumo de repente
- pero que dice sensei, si usted nos ha ayudado toda la semana para organizarlo to…- una mano experta y rápida silencio al portador del zorro, para posteriormente lanzarlo lo más lejos que pudo- Anda quítate que Sakura tiene que saludar a todos los demás en su fiesta
La sonrisa cómplice esta vez fue expresada en los ojos de la chica de cerdas rosáceas
"Así que ha pasado toda la semana planeando esto para mi, vaya jamás me lo hubiera imaginado, el poderoso ninja temido por legiones amigas y enemigas, el ninja que ha copiado mas de mil jutsu, poseedor del sharingan izquierdo ha preparado una fiesta para mi, y nada menos que para mí"
Con ese simple detalle se sentía inmensamente feliz, una persona como el poco acostumbrada a dar detalles ahora se presentaba y hacia esto
-Hola Sakura, que gusto que seas un año más vieja mira que ya se te notan los años- le sonreí una alegre Ino dándole una copa llena de no precisamente agua
-Hola puerca ¿Tan temprano y tu ebria?
-No estoy ebria estoy en mis plenas facultades, pero eso se arregla fácilmente- entonces tomo un caballito de un solo trago y volvió a tomar otro en su mano de una bandeja cercana- Anda a que no te lo esperabas frentesota
-La verdad que no cerda ahh sido una total sorpresa, gracias- fue entonces cuando la lluvia de abrazos no se dejo esperar, pareciera ser que todo Konoha estaba ahí tan solo para festejar que la preciosa flor de cerezo cumplía un año más de vida
Había bebida por todos lados, comida variada, todas y cada una de las personas que había conocido en el transcurso de su vida shinobi, visitantes y amigos venían de la arena, el sonido, el agua de toda clase de partes, se nota que habían puesto empeño en esta celebración. La música desde luego no se dejaba esperar, y a lo largo de la noche las luces, los tragos, los abrazos, se fueron intensificando.
De la nada la chica recibió un abrazo tremendamente fuerte, tanto que creyo que se le iba a salir el corazón por el pecho debido a la presión
-Tsu..tsu..nade-sama, me…me lastima-
-Hola Sakura-chan feliz cumpleaños feliz, feliz – le decía su mentora efusiva quizá debido al sake aunque la verdad era que amaba a esa niña como si fuera propia, sabia todo lo que había sufrido, tanto como ella al perder a Dan y a su pequeño hermano, aquella chica era igual a ella
-Si me da gusto su felicitación, pero si no deja de apretar…me tan fuerte, no creo que llegue a cumplir mas..años-
-Ahh lo siento es solo que..-y repentinamente la soltó, dándose cuenta de la fuerza excesiva que había aplicado en el abrazo, fue entonces cuando Shizune apareció para rescatarla
-Hola Sakura-san lo siento no he podido controlarla con lo del sake, ahora mismo me la llevo, por cierto feliz cumpleaños, me da gusto por ti felicidades, eres una excelente kunoichi y una buena amiga- claro que antes de llevarse a Tsunade no se olvido de darle su abrazo
Y aún a pesar de estar sumergida en tanta felicidad, no podía dejar de pensar que entre toda esa gente hubo una sola persona que no se le acerco siquiera a darle un abrazo de cumpleaños, y ese mismo era Hatake Kakashi
Ahí estaba de nuevo, mostrándose lindo y todo un caballero al haber ayudado a organizar la fiesta, y ahora siento frio y distante al, ni siquiera haberle hecho caso estando en esta. Simplemente no sabía cómo era que podía comportarse tan tosco con ella, pero tal vez la de la culpa era ella misma, pues tampoco podía esperar que él se la pasara todo el tiempo detrás suyo, él tenia una vida, y ella era solamente su alumna, estaba con ella por puro compromiso.
Absorta entre tantas dudas, giro para ver al poseedor de aquellas y su corazón se fue al caño cuando le vio platicando muy animado con una chica alta, guapa de cabellos verdosos pero preciosa toda ella, Kakashi sonriéndole a esta entre platicas tras la mascara
Si antes creía que Ino estaba loca, ahora le daba toda la razón era la ocasión perfecta para tomar, y decidida empezó a llenar su cuerpo de alcohol, y la fiesta seguía, ella platicaba muy animadamente, con Neji, con Lee con Naruto, Ino , Ten Ten y Hinata, las horas transcurrían y cada cual comenzó a irse a su casa, entregándole a la chica sus respectivos regalos, pasada la medianoche, cabe decir la Haruno estaba más que en estado etílico y el lugar estaba próximo a cerrar pues ya no quedaban muchos invitados
De pronto un chico de sonrisa encantadora y mirada hipnotizante, de cabellos castaños y ojos marrón, al parecer de no procedencia ninja se le acerco a la Haruno, a paso lento con buena cara y una copa en la mano
-Hola ¿Puedo saber que hace una niña tan linda aquí tan sola?
-Hola quieres ¿Qué te diga?- en su intento por levantarse de la silla donde estaba, Sakura resbaló gracias a la gravedad, y al poderoso torrente de alcohol que llevaba en la sangre y terminó casi abrazada de este nuevo chico
-Ya nos vamos- se escuchó una voz masculina y cargada de seriedad- Lo siento amigo, pero si te veo cerca de ella de nuevo…- el dueño de aquella voz dejó entre ver el sharingan de su ojo izquierdo a modo de terminar la amenaza, el extraño chico a penas atinó a soltar el vaso que traía en la mano, y sonreírle al shinobi
-Lo siento chico, creía que estaba libre- se disculpó
-Pues claro que lo esto…- le quería responder la kunoichi bañada en alcohol
-Pues ya sabes que no, así que vete de una vez- se volteó sin importarle la opinión que pudiera darle esta a aquel pobre chico
-Está bien, está bien- y salió apresuradamente del lugar aquel
El peli plateado llevaba a la mareada kunoichi cargada a la espalda, cual saco de comida
-Oye, era mi nuevo amigo, no tenias derecho a hablarle así, yo…- Le recriminó desde la espalda trasladándose en un torpe movimiento al pecho de este
-eh dicho vámonos- aquella voz profunda y de severidad, no podía significar más que aquello no era una sugerencia sino una orden directa y el Hatake Kakashi no aceptaría un no por respuesta
La chica fue trasladada a las afueras del lugar todavía siendo transportada en el hombre del de mirada impar
-Además no sé de qué te quejas, tú estabas con tu amiguita- murmuro más bien a reproche
-¿De qué me hablas?- Eso empezaba a gustarle ¿Eran esos acaso indicios de celos?
-Yo no estoy hablando contigo egocéntrico, y es mas bájame que yo puedo caminar por mi misma- se deshizo como pudo del agarre del chico y tocó suelo firme, con el único propósito de ir a parar al suelo debido al intenso mareo, después de haber sido golpeada por el viento de aquella noche helada, el alcohol le había pegado más intensamente y había conseguido con ellos nublar gran parte de sus sentidos
-Ahh si mira ya veo que estas bien-
-Cállate no soy una cría, sabe yo...-
-No era nadie-
-¿Qué has dicho?
-Ella la chica, no es nada mío y por si creías que estábamos en plan de salir te equivocas, solo le explicaba a la chica que Genma ya no quiere nada con ella, por si no lo has visto la chica me dio una cachetada antes de salir- después de pronuncias estas palabras este, acertó a tenderle su abrigo a la chica para que se cubriera del frio pero en momento ninguno se sirvió dirigirle una mirada, estaba demasiado avergonzado como para hacerlo
Mientras ella, sentía su felicidad restaurada, pero ¿Por qué? Tomó el abrigo que le ofrecía el ninja que copia y trató de ponerse en pie
-Tampoco es como que te haya pedido explicaciones- trató de quitar un poco de hierro a la situación
-Lo sé, soy yo el que ha querido dártelas- por fin volteo a verla, pero la chica había vuelto al suelo esta vez semi inconsciente, víctima del sueño y del cansancio, por suerte el tuvo tiempo de sujetarla en brazos
-Sakura…
Nuevamente, la cargó en brazos dispuesto a llevarla a su casa, sin poder creer cuando esta simple niña, que pareciera tan frágil como el cristal en sus brazos, como ella pudo haberle cambiado tanto. De manera involuntaria la acercó más a él, para intentar protegerla del frio, y para quizá al menos por un instante poder estar cerca de ella
"Puede que te mienta sin razón alguna al decirte que eres una histérica de mal temperamento, pero simplemente quiero que olvides tus problemas, que compartas tu soledad y tus sonrisas conmigo, te has convertido en tantas cosas para mi, te has convertido en mi modo de vivir, en la razón por la que aleje la soledad, en mi esperanza y ganas de vivir, en mi fe en el mundo, quisiera que entendieras estos sentimientos que tengo por ti..."
A la luz de la luna, con el cielo tachonado de estrellas y el viento típico de la estación, podía ver incluso más hermosa y pura a aquel bello ser en sus brazos, una vez que logró llevarla a salvo a casa, recordaba uno a uno los momentos que había pasado con ella, todas sus peleas, sus risas. Ella a pesar de todo, siempre le sonreía, hace algún tiempo por fin noto que había dejado de llorar y fingir sonrisas para ahora, dar sonrisas y gestos sinceros
… "Quisiera poder quererte sin temer a que me rechaces, sin temer a hacerte daño, no sé cómo estar contigo sin hacerte daño, no quiero que sufras, jamás soportaría el que lloraras por mi culpa. Por ti daría mi vida"
De pronto vio como de aquellos hermosos ojos resbalaba una cristalina lágrima, y el sueño de ella era perturbado por una sombra de pesar
-Haría todo cuando estuviera en mis manos para que dejarás de llorar- le limpió acogedoramente esa lágrima, y para su sorpresa, recibió respuesta
-Kakashi, en…tonces, quedate…quedate a mi lado- y nuevamente la respiración pausada se pudo sentir en la chica
-Para siempre, o hasta que tú me lo permitas mi niña, aquí estoy a tu lado y esperare hasta que de ti misma salga el adiós que tanto temo-
"Hoy bajo estas extrañas circunstancias me he dado cuenta de que sin ti, no tengo razones para amar…porque tu Sakura Haruno, mi pequeña alumna, eres lo que más amo en este mundo"
La noche transcurría, y el shinobi de plateado cabello aún no podía conciliar el sueño, mejor dicho no quería, porque verla ahí frente a él aunque fuera dormida era un simple sueño del que no quería despertar, quería estar ahí para ella, cuando despertase aunque cuando eso ocurriese él terminara siendo solamente su sensei.
Pero entre tan hermoso sueño, vio que la chica se revolvía entre pesadillas, o al menos eso pensaba pues su respiración se empezaba a agitar, el miedo se veía en sus parpados estrujados producto de aquel desazón
Comenzaba a removerse entre lágrimas y gritos, fue entonces cuando intervinó en la escena e intento consolarla con tiernos abrazos, para despertarla suavemente
Cuando ésta por fin despertó lo hizo con un sonido estridente, como si realmente ese mal sueño la hubiera turbado, acertó a ver con los ojos desorbitados a su antiguo mentor y con mirada suplicante ya sin palabras se abrazo suplicante a él, de manera desesperada, le pidió que se quedara con ella esa noche, sin sonidos, quizá esa fuese la única manera en la que ambos podrían dormir tranquilamente
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Continuará
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Gracias por leer un abrazo de yo Lilith's angel
