Bueno bueno aquí estoy sho Lilith's angel una vez más con un capítulo de esta historia que personalmente me tiene muy enganchada, muchas grax por leer esta historia y seguir comentándola, los que no ANIMO todavía pueden.

Disclaimer: Los personajes aquí mostrados pertenecen a Masashi Kishimoto, que son de su total autoría, yo solo los tomo prestados para esta historia (que es original mía, bajo este seudónimo) sin afán de lucro

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En el cap anterior jeje

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Eso que percibía Kakashi en el Uchiha ¿Era una sonrisa? Sí, ese gesto, era pequeño y casi imperceptible, pero él lo notó ¡Como si él quisiera que se diera cuenta de esa pequeña sonrisa! ¿Es que planeaba algo?

Había sido el peor momento para que Sasuke apareciera, y aunque ese chico fue su alumno por años, y por tanto le tenía un gran aprecio, no podía permitir que lastimara a las personas que él más quería, no podía permitir que la volviera a dañar a ella.

-"Te protegeré con mi vida, Sakura-."

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¿Cómo le daría esta noticia a Sakura? Anoche había sido el momento perfecto para confesarse con ella, las cosas por fin tomaban lugar. Y ahora, pasaba esto... Sonaba más bien a una mal jugada del destino ¿Es que acaso tenía que querer profundamente algo, y luego esperar con una sonrisa a perderlo? Sencillamente no era justo. Aunque claro ¿Quién dijo que la vida era justa?

Ahora el renegado Uchiha, se encontraba en la Aldea de la Hoja, tan cerca de Sakura ¡Podía perderla!

El Sol aún brillaba en el cielo, era un día maravilloso, habían nubes en el horizonte, sí, pero lejanas y lozanas, fuera del alcance de la preciosa aldea. Todos los aldeanos se encontraban disfrutando de aquel hermoso día, todos sonriendo, jugando, y él... Él estaba frente al monumento de los caídos, contándole sus penas a su fiel amigo Obito ¡Vaya ironía! ¿No? Le pedía consejo a su amigo ¡Un Uchiha! A sabiendas de que la causa de su problema, era también un Uchiha.

Miró al portentoso cielo, con su único ojo visible a los demás; respiró honda y profundamente, como nunca antes, intentando recordar la fragancia de su tierna alumna, de aquella linda chiquilla, que había logrado cambiar tantas cosas, por el simple hecho de quedarse a su lado.

-"Sakura"-. Pensó, evocando en su mente, lo feliz que habían estado anoche los dos juntos, cuando no se vieron como alumna y maestro.

El cielo se mostraba apacible para con él, el viento movió frágilmente las hojas, provocando un suave y hermoso baile como si quisiera con ello consolar al shinobi. Sin embargo, sumergido en sus cavilaciones tanto como lo estaba, el Hatake no reparó ni un minuto en eso, si no antes en ella otra vez.

Al otro lado de la ciudad, la chica de cabellos rosados se ahogaba en dudas y preguntas.

Ya había pasado alrededor de una hora desde su despertar, y saliendo de su ensimismamiento comenzó a limpiar el desastre de la noche anterior. Después de todo, no quería tener más pruebas de que la habían abandonado.

Recogió pues, todo meticulosamente, y posteriormente se metió a bañar, fue ahí cuando se permitió a si misma pensar un poco más sobre la noche anterior.

-"Bueno, no tengo porque hacer una tormenta en un vaso de agua ¿O sí? Después de todo, no pasó mucho"- intentó tranquilizarse a sí misma

"-¡No, tonta nada más, la mejor noche de tu vida, eso fue lo único que pasó!"- la reprendió su inner

-"Tu cállate que eres la ultima... cosa, con la que me gustaría hablar"- Trató de reprender a su inner.

¿Sería una buena idea estrellar la cabeza contra la pared para hacer que se callara la inner?

-"Pues no, así que mejor vete acostumbrando a que hable"- respondió airosa ésta, adivinando el plan de la Haruno.

-"Uy, sí ¡Cómo tú me resuelves problemas en lugar de ocasionármelos! Mira estoy ansiosa de escucharte"- le dijo con sarcasmo, agregándole a su acto movimientos exagerados y burlescos.

-Bueno ya, puede que me haya pasado un poco anoche- Se sonrojó, aceptando un tanto su culpa

-¿Un poco? ¿Sólo un poco?- enfureció, queriendo propinarle un golpe, y recordando claro que no era posible. Y olvidando claro que hablar en sus pensamientos, estaba tan furiosa que no se dio cuenta, cuando empezó a hablar en voz alta

-Bueno lo importante no es eso, si no qué beneficios te trajo- Le sonrió entre triunfante y pervertida.

-¡Ahh claro! ¿Pero como no me di cuenta antes? Déjame resumirlo para ti-La enfrentó- Hoy en la mañana, desperté con una jaqueca terrible, y encima sola, abandonada ¡Porque me mandaron al demonio!- le espetó por fin hecha una furia, y con la amenaza que le hacían sus ojos por comenzar a derramar lágrimas.

-Sha, no seas tan negativa a lo mejor tuvo cosas que hacer y tu eres la que dramatiza- Le restó importancia al asunto.

-¿Uhh?- Entendía un poco de que hablaba su yo interno.

-Siempre tan elocuente- Se burló de la chica- Dime ¿Qué esperabas? ¿Un desayuno en la cama, mariachis a la puerta de tu balcón, una confesión de rodillas con anillo y todo? Daa, no seas anticuada- ironizó nuevamente

-Bueno, pues no, no esperaba eso, pero sí al menos que no me abandonara- le "miró" triste.

-Ahh no seas cursi, eres una kunoichi y él es un shinobi, ambos tienen misiones y cosas que cumplir-

-Ah, ósea que debo conformarme con ser la segunda después de su trabajo- Le reclamó.

-¿No me decías que él no te interesaba? Entonces ¿Por qué te molesta tanto ser la segunda?- Esa mirada victoriosa lo decía todo, había ganado la partida y con ello, la confesión de la chica.

-Bue...bu...bueno- se sintió acorralada

-Sí, si ya sé, lo quieres, lo adoras pero no puedes reconocerlo, porque él es mayor que tú, tú eres una cría bla bla bla ¡Yo soy tu! A mí no me engañas, nunca lo has hecho-

-Sí, bueno, está bien, tienes razón, y ¿Qué con mi pregunta? ¿Sólo debo aspirar a estar después de su vida shinobi?- Le preguntó curiosa, como si esa pequeña parte de ella conociera las respuestas del universo.

-¡Pues no tonta! Es que tú y él no son nada, pero te adelantas y haces conclusiones antes de tiempo, espera a ver cómo te trata, como reacciona, y ya veremos- La tranquilizó, y pensándolo bien tal vez si había metido un poquito la pata.

-Está bien después de todo creo que las cosas no pueden empeorar-suspiró cansada

-Igual…podemos apostar-susurró la inner, tan para sí, que ni la misma Sakura entendió el cuchicheo.

Le tomó más tiempo del esperado terminar de ducharse puesto que la intrépida chica en su interior, había alargado un poco la charla, pero ahora se sentía mejor ¡Era cierto! Tendría que esperar a ver qué pasaba, no podía ponerse negativa desde el principio

Al salir de la regadera pudo encontrar en mitad de su cama, un pergamino invocado.

Se acercó a él y lo abrió, era la Hokage que solicitaba verla en ese mismo instante, bueno en realidad hace 20 minutos, seguramente el pergamino ya llevaba buen rato de ser invocado.

-¡Dios mío tengo que vestirme ahora mismo o me va a matar!- corrió apresuradamente mientras se vestía de manera desigual, no quería pasar nuevamente por los crueles regaños y castigos de su maestra.

Así que, con el cabello medio mojado y suelto, saltó a la brisa de la tarde dirigiéndose a la torre Hokage, donde esta le esperaba ansiosa y preocupada.

Sí, preocupada, porque deseaba con todo su corazón, no tener que darle la noticia de que aquel que fue prohibido mencionar en presencia de Sakura, se encontraba hoy en su amada aldea.

Aquel chico cruel, que siempre jugó con el corazón de Sakura, que jamás la amó, aquel que la atacó junto a su mejor amigo, él mismo que traicionó a la aldea, y que ahora pedía el asilo de la misma.

¡Su gran amor... y el gran traidor de Konoha!

Mientras que lo peor del asunto, era que al orgullo Uchiha, no le hacía ni la más mínima ilusión el reencontrase con su antiguo equipo ¡A él no le interesaba Sakura en absoluto!

A decir verdad, ese chico atado en la oficina de la Gondaime, en espera de su pasado equipo, no se sentía más emocionado que de costumbre, aunque ciertamente sí sentía algo: Enojo, sí, estaba furioso consigo mismo ¿Cómo era posible que sus actos no fueran guiados por su razonamiento? ¿Por qué si odiaba tanto esa asquerosa aldea conformista… por qué, por qué demonios había vuelto a ella?

Su hermano se había sacrificado en nombre de esa aldea barata, lo había dado todo por esa triste aldea, y por esos míseros ciudadanos que no hicieron nada por ayudarlo, cada vez que pensaba en ello la sangre le hervía, y tenía tantas ganas de hacerles pagar. Sin embargo le enojaba aún más el hecho de haber regresado.

Era como si lo hiciera todo mal, cuando era pequeño solía creer, que su familia era como cualquier otra, solía creer que él mismo era feliz, y luego vino la masacre Uchiha, vivió lleno de rencor y odio buscando sólo venganza contra el traidor de su hermano, para luego al verle morir por su mano, darse cuenta que había matado al ser que más le amó y que a costa de su vida, lo había dado todo por protegerle.

Había traicionado a su aldea para cumplir ese oscuro propósito, para darse cuenta más tarde de que ese, era el único lugar que conocía como más cercano a la palabra hogar.

Por primera vez en algún tiempo, el azabache había fruncido el ceño detrás de esa máscara de prisionero, era un gesto que únicamente hacía, cuando se hallaba acorralado por un pensamiento, que objetivamente le daba en que recapacitar.

Continuamente un nuevo pensamiento rodeaba su cabeza ¿Y si desde un principio se había equivocado? Todo lo que había hecho hasta entonces era odiar, y no era como que le hubiera dado buenos resultados, tal vez la nostalgia de la aldea, y recordar los días en los que creyó en la inocencia de la gente, lo hacían pensar ahora en cosas ilusas y de vago porvenir.

Había cortado todos sus lazos con esa aldea, pero ¿De qué le sirvió eso? ¿Le hizo más feliz? ¿Era eso lo que Itachi quería? Esos seres que consideraba inferiores como para ser llamados por él "amigos" habían intentado con todo su corazón, librarlo de la oscuridad, habían tratado desesperadamente, de sanar su dolor.

La verdad era, que él nunca había estado solo en esa aldea, fue cuando la imagen de aquella chica revoltosa, surcó su mente

-"Sakura"- pensó e involuntariamente volteó su rostro para verla entrar por esa puerta, toda hecha un desastre, con las mejillas arreboladas, rojas, seductoras; producto del cansancio de correr hasta allí, con los cabellos desordenados y cortos dirigiéndose hacia todos lados, con sus poderosos ojos verdes, felices, y radiantes… Como siempre.

Por un momento, pensó que esa sonrisa desvergonzada y resplandeciente que mostraba ese feliz rostro, era para él, pero descartó esa idea, al saberse con la misma máscara con la que llegó preso.

Ella, esa chica que miraba desde dos metros a la distancia, era la dulce niña que una vez le juró amor eterno, y que ahora, convertida en una hermosa mujer estaba frente a él. Volvió a sentir odio, ella se veía tan feliz, tan entera ¿Le había olvidado? ¡Quería decirle que estaba ahí! Quería que ella supiera que seguía con vida, y más que otra cosa, deseo con unas potentes ganas, que ella lo recibiera con los brazos abiertos.

De alguna manera, la repulsión hacia esa aldea había mermado un poco, ahora comenzaba a pensar que no sería tan aburrido pasar un poco de tiempo en esa aldea.

-Buenos día Tsunade-sama- se inclinó a modo de reverencia frente a la gobernante, no perdía el tono de cansancio y respiraba; bien se le notaba, con algo de dificultad - Lamento mucho llegar tan tarde, pero es que…-detuvo su excusa porque en realidad no tenía ninguna planeada, normalmente la Hokage la callaba antes de poder terminar el "Buenos días" ¡Algo andaba mal!

-¿Su…sucede algo Tsunade-sama?- preguntó preocupada acercándose al escritorio, al percatarse que la de ojos ámbar sostenía una mirada severa. Estaba tensa, la miraba directamente, pero sus ojos estaban clavados en algún pensamiento. La rubia dio vuelta a su silla y con gesto decidido, le hizo un ademán con la mano, indicándole que no diera un paso más, y está detuvo la marcha y volvió a su lugar.

-Veras, he llamado al equipo Kakashi…- la chica de hebras rosadas se tensó al escuchar ese peculiar nombre- …así que, espera a que lleguen los demás integrantes -le dijo nerviosa, como si estuviera incomoda por algo en particular. La rubia se mordía los labios, no era una manía muy común en ella.

Sin quererlo, reparó en el chico ataviado de ropajes desgastados, pero comunes, con una máscara que ocultaba su rostro, éste estaba recargado en una pared mirando la escena, hizo el intento de ver a su maestra para preguntarle silenciosamente quien era ese chico, y esta sólo le contestó volteando la espalda y tornando sus pasos a la ventana, para ver la aldea, mientras dejaba del lado una botella de sake, aún sin tomar.

Y para cuando Sakura volteó a ver a ese chico nuevamente, este inesperadamente le hizo una reverencia a modo de saludo. Eso le pareció extraño, pero le respondió con una calurosa sonrisa.

En ese momento, las puertas del lugar se abrieron de par en par, mostrando a un apuesto chico de encantadora sonrisa, y escandalosa voz.

-Hola abuela ¿Tienes una misión para nosotros? ¡Qué bueno que decidiste juntar de nuevo al equipo Kakashi! Hace mucho que no nos vemos- gritó estridentemente, sin notar claro que un chico enmascarado, (No precisamente Kakashi), se sonreía de manera nostálgica, quizá egocéntrica.

-Hola Sakura-chan ¿Cómo estás? ¿Te gustó tu cumpleaños?- le preguntó sonriente, con aquella confianza mal cimentada que tanto le caracterizaba.

-"¿Cumpleaños?"-Se pensó el chico detrás de la máscara.

Estando a punto de golpearle por escandaloso, la de mirada jade, logró ver entrar a Kakashi de la misma puerta por la que entró Naruto, y su furia se fue al caño, siendo remplazada por ¿Inseguridad?

-Sí Naruto, me gustó mucho la fiesta…y todo- Lo último fue claramente una indirecta.

¿Era la idea de Sasuke o había notado cierta incomodidad de Sakura respecto a Kakashi?

La Hokage volteó a verlos con mirada aún seria, y preparando un tono firme para que su voluntad no flaqueara ¡Ella era una líder! De ninguna manera se podía permitir titubeos.

-"Gomenasai…Sakura"- pensó dolosamente, sabía cuánto desequilibraría esto a su alumna, pero no tenía opción, Sasuke era un buen as bajo la manga, podría determinar el curso de la guerra, o incluso, al vencedor de ésta.

-Los he llamado, porque efectivamente tengo una misión para ustedes, este sujeto- dijo señalando al chico en harapos.

-Es un peligroso criminal- Sakura y Naruto se tensaron automáticamente, tomando precaución entonces del sujeto, mientras sus miradas iban a parar en ese extraño- Traicionó a la aldea, y ahora, busca aliarse con nosotros, puede sernos de gran ayuda y es por eso que al final nos vimos obligados a aceptarle, pero es su misión…-

-Espera abuela…-la interrumpió, el de mirada celeste- traicionó a Konoha ¿Y lo recibimos como si nada?

-Así es, pero no sin represalias, por eso, su trabajo, es escoltarlo y vigilarlo en todo momento, si comete un solo error, ustedes- Tenía que pronunciarlo, pero ella sabía que aquel oscuro ser alguna vez fue su amigo.

Los cuatro presentes le miraron intrigados.

-Tienen la obligación…- recalcó-… de matarlo enseguida.-sentenció

Sakura volteó a verle nuevamente, ¿Es que de verdad era tan peligroso?

-¿Entendieron? Díganlo ahora que no saben quién es- Sakura no cabía en intrigas ¿Qué clase de orden era aquella?- Porque cuando lo sepan…- Su voz sonó triste, como si tuviera un sentimiento atorado en medio de la garganta y tuviera que aguantárselo ahí-… No habrá manera de retractarse- la peli rosa quiso saber, quien era aquel extraño.

-¡Hai!- Dijeron al unísono, no sin desconcierto

-Pues bien, ya puedes mostrar tu cara-

Una manos blancas como la porcelana, dejaron al descubierto un pálido pero sublime rostro, con ojos negros, iguales a la noche, que dejaban ver pequeños y casi imperceptibles destellos en ellos, acompañados de una tez cansada, que bien parecía haber encontrado regocijo, y enmarcando su rostro, poseía sedosos y negros cabellos.

El rostro de Kakashi pasó inmediatamente a observar a Sakura, ésta con el gesto petrificado en espanto y sorpresa, notó como sus ojos comenzaban a llamar a las lágrimas a venir.

-Sasu…ke…-kun- dijo involuntariamente, pero el escuchar aquello, provocó en el ninja que copia la cimentación de sus miedos, ella aún amaba al Uchiha, ¡Le amaba! y él no iba a verse como un tonto enamorado al que le arrebatan lo más querido, lo suyo con Sakura, había acabado… antes de comenzar.

-Teme- dijo un dolido rubio, pero inmediatamente sonrió

-Sakura ¡Es Sasuke, es el teme! ¡Volvió!- la miró con alegría, y regocijo ¡Por fin el equipo siete estaba junto otra vez! Naruto estaba que no cabía de la emoción, su hermano, su mejor amigo, su enemigo; por fin estaba en la aldea ¡había vuelto! No podía estar más feliz.

-Bienvenido, Sasuke- respondió Sakura con una sonrisa en el rostro, mientras Naruto corrió a abrazarlo, dejando atrás a Sakura y a Kakashi.

-Ehh dobe ten cuidado-dijo sin aceptar que le lastimaba un poco ese poderoso abrazo, pero no tanto como el hecho, de que la chica no fuera la que se tirara a sus brazos, fue entonces cuanto tanto Naruto como Sakura, voltearon su mirada hacia el brazo del chico que parecía está roto, y que de hecho hasta sangraba un poco.

-Anda Sakura, ve con el ¡Por fin ha vuelto nuestro Sasuke!- le dijo a la chica al oído, fingiendo una sonrisa, con su único ojo visible.

-Pero…yo…- Intentó expresarse, quería decirle tantas cosas, quería que supiera cómo se sentía, pero sabía que no era el momento adecuado para eso

-Ve, esa herida puede ser grave- mintió, sabía que era una herida leve, que no necesitaba mayor atención, pero necesitaba que la chica ocupara su atención en otra cosa, para poder escapar y entonces sí, desmoronarse

Y lo había logrado pues la joven entendía que era una kunoichi que salvaba vidas antes que una mujer.

Así que sin mucha gana, dio la espalda a Kakashi, y fue a con Sasuke

- Déjame ver eso- le dijo tímidamente sin mirarlo a la cara, y haciendo que Naruto se hiciera un poco al lado.

-Será mejor que te lo lleves a la enfermería, hazle un estudio completo y…bueno tú ya sabes que hacer- le dijo la rubia, sin perder el gesto de formalidad.

-Hai, Tsunade-sama- Respondió obediente, mientras se encaminaba rumbo a la enfermería, con Sasuke a sus espaldas.

-¿Cree que es seguro el que vayan sin vigilancia?- le espetó preocupado el shinobi del sharingan izquierdo

-Es que acaso no confía en las habilidades que usted mismo me enseño, sensei?- dijo resentida deteniendo el paso, sin volteándose a verle ¡Qué dolor, la subestimaban de nuevo!

-Tranquilo Kakashi-sensei, es sólo Sasuke- le dijo tranquilizadoramente el kitsune

¡Pero si por eso lo decía, era Sasuke, no era de fiarse! Esto último no lo dijo, pero su mirada le expresó a la Hokage su sentir. Esta asintió con complicidad, y le indicó con gestos silenciosos que todo estaba bajo control.

-No pretendía ofenderte, Sakura- se disculpó y se retiró a un lado, dejando la puerta libre para salir.

Una vez que la chica salió, Sasuke se detuvo a poca distancia del peli plateado, con gesto neutro, sin emociones, le expresó

-Descuida, no lastimaré a Sakura- ¿Era eso sarcasmo? ¿Hablaba enserio? Eso, eran ganas de molestar al prójimo, era inverosímil describir un tono de expresión en esa voz apagada. Pero no le dio tiempo a interceptar una respuesta coherente, pues el de ojos negros ya había emprendido nuevamente, el paso en pos de la chica.

A pesar de estar más cabreado que cualquier vez en su vida, Kakashi no perdió nunca la sonrisa en su cara, incluso cuando se retiró a su casa para trazar un plan (orden de la Hokage), ideado para lidiar con el pequeño Uchiha. Estaba… ¿Feliz?

¿Era una reacción estándar? Sasuke fue parte del equipo siete, el alumno al que más tiempo le dedicó, ese chico siempre fue la esperanza del peli plateado, todos sabían que ambos compartían muchas cosas en común, y al poder salvar al chico, era como si él mismo se hubiera salvado años atrás. Sería la prueba viviente de que había tomado el camino correcto.

Pero ¿Era realmente feliz? Para todos era claro, pero en realidad esa reacción no lo era tanto ¿Cómo estar feliz de que una sombra del pasado venga a arrebatarte algo que tanto amas? ¿Cómo puede hacerte feliz, algo que amenaza con destruir tu paz y tu tranquilidad? ¿Es justo esperar que descoloquen tu vida, y luego cuando por fin vuelves a acomodarla, vuelvan con el mismo afán y les recibas de manos abiertas y sonrisa a la cara?

¿Es eso de verdad normal? Las personas normales suelen complicarse un poco la vida, siempre quieren ganar más dinero, siempre van en busca de aventuras, no les gusta lo monótono, pero cuando no eres una persona normal y corriente, y tu trabajo es ser un shinobi, cuando se te paga por poner tu vida al filo de la navaja, los problemas tampoco son comunes y corrientes.

Hatake Kakashi era un hombre que como cualquier otro, quería amar a alguien y ser correspondido, pero para un shinobi eso nunca es sencillo, se había enamorado de una chica más joven que él, encima… ¡Su estudiante! Ésta, era también alumna de la mismísima Hokage Gondaime, poseía una fuerza sobre humana, y un amigo (cof cof Naruto cof) bastante celoso, y por si fuera poco, el renegado Uchiha, su antiguo amor, había vuelto como resucitado del pasado a remover los sentimientos de la chica, cuando él por fin planeaba confesarse.

Si es que había un dios, éste tenía un sentido del humor retorcido y planes sádicos ¡Vaya! Ésta era la última, puñetera vez que creía en la buena voluntad de Dios.

Sí, el destino era un tanto cruel; sin embargo siendo el ninja prestigioso que era, él no podía derrumbarse, sino antes, tomar las cosas con serenidad, porque era lo único que le quedaba a su dignidad, porque era el último peldaño que le quedaba para sostener su dolido corazón, porque no se permitiría amar algo tan sólo para ver como se le iba de las manos, y si tendría que arrancarse el corazón, para volver a ver a Sakura de nuevo como su discípula y nada más, pues bien ¡Lo haría!

Si la chica le quería de verdad, ella vendría a él, él la esperaría con el corazón roto y los brazos abiertos, pero si ella ya no lo amaba… si ella aún quería al Uchiha, ya no creía tener razones para continuar en la aldea.

A pesar de haberse ido ya tanto sus compañeros como Kakashi, Naruto seguía en la oficina de la rubia, una vez que esta salió de su ensimismamiento y volteó a verlo, percatándose de su presencia, resentida por creerse sola, le espetó de mala gana.

-¿Qué demonios quieres? Pierdes mi tiempo-

Contra lo que pudiera pensarse, Naruto entendía que Sakura era como una hija para Tsunade, y comprendía que tenía que estar de mal humor, por verse obligada a aceptar a alguien que le causó tanto dolor. Así que, por única ocasión, paciente, y calmado, preguntó.

-¿Y… donde va a vivir el teme? – Pensándolo bien, era una pregunta demasiado coherente, que la Hokage no se había detenido a pensar.

-Él vivirá en los barrios Uchiha, están abandonados y casi nadie pasa por ahí, entre menos personas sepan de su alojo aquí, mejor. Se lo comunicaré en cuanto Sakura termine- la rubia miró intrigada al Uchiha en busca de algún resquicio de queja, tan solo quería una excusa para desquitar su enojo, pero esta vez la madurez hizo un pequeño halo de luz en Naruto y éste sabía lo que la rubia planeaba- o ¿Hay algún problema?

-Ninguno- respondió sinceramente, avanzando el paso

-Entonces, puedes retirarse- sentenció la Hokage, con la ya usual botella de sake en la mano y la mirada una vez más puesta en la aldea

Jamás se cansaría de admirar ese lugar tan querido que le traía a la mente tan valiosos recuerdos, llenos de cariño, y de amor.

"Dan, hermano ¿Qué harían ustedes en esta situación?" y el Sake comenzó a recorrer su sistema nuevamente

Una vez que Sakura y Sasuke llegaron a la enfermería, la chica se dirigió sin palabras, ni gestos directo hacia el botiquín de primeros auxilios, mientras Sasuke se sentaba en la cama destinada a los enfermos.

Esto era extraño ¿Desde cuando Sakura le ignoraba tanto? Bufó sin quererlo ¡No le gustaba ser ignorado! ¿Y a quien sí? Esa chica que le estaba estrujando los sesos al azabache, se sentía exactamente de la misma manera, tampoco le gustaba ser ignorada, y Kakashi, la había ignorado, aparentemente tendría que obligarse a olvidar aquella bella noche que pasaron juntos, porque si a Kakashi no le daban ganas de decirle buenos días, menos iba a querer hablar de aquello.

Las dudas eran todo lo que se respiraba en el aire, y de repente un pequeño resquicio de irracionalidad atravesó la mente del chico, era producido por un ataque de orgullo ¿Cómo no iba a quererlo Sakura? Estaba así de fría con él, porque la noticia fue un shock para ella, pero pronto, cuando se recuperara de la feliz nueva, ella correría a sus brazos, rogando por su atención, justo como cuando eran críos.

Pero él no tenía tiempo de esperar a eso, así que sin pensarlo ni dos minutos, el moreno, avanzó hacia la chica.

Esta sumergida en sus propias cavilaciones, estando de espaldas al chico, intentando alcanzar unas vendas puestas en la estantería, sitió de repente algo, ubicado en donde la espalda inutiliza su nombre ¡Sasuke estaba demasiado cerca! Se sorprendió de sobremanera, pero aquel exalto, sólo provocó que el chico se acercara más a ella. Sintió el aliento del moreno exhalar en su cuello, y cuando este extendió su brazo, la peli rosa se congeló totalmente, había perdido toda oportunidad de hacer responder a su cuerpo; pero este únicamente le acercó las vendas en la estantería.

Ante esto Sakura solo respiró tranquila, y aun de espaldas le sonrió al joven.

-Arigatou Sasuke- "Fiuf por un momento aluciné, pero que bien que sólo era eso…"-pensó aliviada la inner

Sasuke hizo una mueca de desaprobación ¿Lo había llamado sólo Sasuke? Dejó que la chica se apartará un poco en busca de alguna respuesta, pero esta siguió ignorándolo de nuevo, esta vez dirigiendo sus pasos a un lavabo cercano para esterilizar sus manos

Y Sasuke yendo donde ella, le preguntó intrigado.

-¿Así que ahora soy sólo Sasuke?- Trató de restarle interés pero de verdad le cabreaba, el que esa insignificante chica lo desconociera

-¿A qué te refieres?- Sakura no entendía de qué hablaba, no había notado que hace poco había dejado de llamarle con el –antes-infaltable sufijo

- A que ya no me llamas más Sasuke-kun- volteó incomodo la mirada, y Sakura inicio su labor

-Lo siento, creía que te molestaba- se disculpó, pero aun sin prestarle atención, y empezando a poner alcohol a la herida, sin inmutar ni un poco al joven

-Uh-bufó el dueño del sharingan, cansado de verse en esa situación

-¿Te duele? -

-¡No!- Se apresuró a decir, herido por el orgullo

-No tienes de que avergonzarte, puedo intentar…- dijo mientras dejaba los instrumentos del lado, dándole nuevamente la espalda a Sasuke

¿Por qué seguía ignorándolo? La duda lo carcomía, su orgullo ya no le permitía un golpe más, así que tomándola por sorpresa éste la giró bruscamente, y de manera inesperada le plantó un beso nada inocente, pegando su cuerpo a ella cada vez más, pues la estaba acorralando contra la pared.

Cabe decir, que esto descolocó totalmente a la joven de ojos esmeralda, no sabía cómo responder, el que había sido el amor de su vida y por el cual había estado sufriendo hasta hace apenas unas semanas, ahora la estaba besando, desesperadamente exigiendo una respuesta, un gesto ¡Algo!

Quiso corresponderle, lo deseo con todas sus ganas, pero, la imagen sonriente de cierto shinobi de hebras plateadas, la hizo desechar esa idea, y haciendo acopio de la fuerza sobre humana que poseía, apartó eso sí, tierna pero decididamente, a Sasuke de su lado.

-¿Qué haces?- le preguntó, verdaderamente curiosa, porque a pesar de ese beso tan demandante, ahora que lo veía a la cara, no veía ni por asomo en sus ojos, un rastro de ternura, de amor, o siquiera afecto ¿Por qué la había besado entonces?

-¿A ti qué te parece? – se bufó de ella, recargando el brazo sano que le quedaba contra la pared para así con su cuerpo acorralar a la chica, para intentar besarla otra vez, con esa hambre voraz que enceguecía su mirada, pero esta vez la Haruno, estando ahora más espabilada, logró deshacerse de aquella prisión que representaban los brazos del menor de los Uchiha

-La pregunta es ¿Qué demonios estás haciendo tú?- le gruño el chico medio cabreado, persiguiendo los pasos de la chica que había huido donde la cama de hospital

-Te…tengo que curarte- No pudo evitar tartamudear, esa situación se estaba volviendo incómoda -Hay muchas cosas que tienes que hacer todavía, e…estas herido- Trató de defenderse

-Ambos sabemos, (y si no, te lo digo), que puedo hacer muchas cosas, incluso con un solo brazo- le susurró muy cerca del cuello, retirando algunos mechones de cabello que surcaban libres por éste, acercando demasiado su respiración demandante a ella. Esa respiración le decía más de lo que quería saber, agitada, sin compas, le exigía ser escuchada.

Definitivamente ella tenía que estar loca, o estar soñando, porque no era posible, no podía ser cierto que el Uchiha estuviera ahí, que hubiera regresado a la aldea y que encima le estuviera hablando con voz… ¡No podía ser ¡¿Seductora? No, definitivamente, tenía que haberse golpeado la cabeza muy fuerte, o tal vez el que se había golpeado, había sido él.

Rápidamente, la chica volteó a ver al Uchiha directamente quedando estrechamente juntos el uno del otro, y éste sonrió arrogantemente como sólo él sabía hacerlo.

-"Sabía que era cuestión de tiempo".- Pensó astuto, sonriéndose así mismo, hasta que sintió la mano de Sakura en su frente y… ¿Qué estaba haciendo, acaso le revisaba la cabeza?

De un manotazo Sasuke apartó la mano de la chica, y fue al ataque nuevamente, pero ésta, se alejó rápidamente de él dándole una sonrisa.

-¡Claro! ¿Cómo no lo pensé antes?- sonrió victoriosa

-¿El qué?- cuestionó ahora sí, más que cabreado, ¿Esa chica jugaba con él?

-Te pudiste golpear la cabeza; sí, claro, eso fue, no te preocupes le llamaré a Shizune para que te haga unos estudios, ya me extrañaba el porqué te comportabas así, y seguro también tienes fiebre, por tanta sangre que perdiste, no te preocupes no te malinterpretaré, sé que estas herido y confundido- le dijo tranquilizadoramente mientras, le hacía recostarse en la cama

-Sakura pero…- Salió apresuradamente antes de permitirle dar una explicación ¿Es que no había sido lo suficientemente claro? Esta chica lo enfadaba, primero sin darle signos de quererla, ella se arrastraba y ahora que él daba un ligero interés, ella pensaba que se había golpeado la cabeza. Bueno ¿Esta chica era tonta?

De pronto un pensamiento peligroso surcó su mente, ¿Y si la guerra no se detenía? ¿Y si el moría en batalla dejando el legado Uchiha perdido para siempre? ¿No era también un objetivo para él continuar el estirpe de su familia? Restablecer su clan…

Pensándolo bien, la chica no era tan fea, podía considerársele incluso mona, eso sí, era estúpida y un mucho ingenua, pero de eso no habría porque preocuparse, obviamente los pequeños sacarían el intelecto del padre, además era una kunoichi, no una de las más poderosas pero era la famosa aprendiz de la Gondaime, una ninja medico, vamos que si le pasaba algo a él, sería conveniente tenerla cerca. En definitiva, hasta parecía un buen prospecto a madre, era una mujer ¿No? Seguro le serviría para su propósito.

"-Interesante"-. Recapacitó, comenzaba a no tenerle tanta repulsión a la chica

Las cosas que se pueden llegar a pensar, esa sucia aldea, al menos le estaba dando buenas ideas

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Continuará

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Que les parece? Estuvo bien, mal, regular QUIERO SU OPINION, actualizaré lo más pronto posible todos mis fics pero es que la uni me absorbe, pero es lo mejor de la vida! Comenten vale que me haría muy feliz Ahh todos los que ya lo hicieron MIL GRACIAS POR SUS REVIEWS me han hecho tan feliz! XD