Capítulo: Bajo la tormenta
Subió a investigarlo por sí mismo
Había visto aquel peculiar tono rosado tantas veces, pero no quería creerlo, no podía ser… Pero muy en el fondo, sabía perfectamente que ese tono no lo poseía nadie más.
Pensando en esto, subió presuroso por las baldosas de la torre Hokage, para encontrarse con una peli rosada de cara confundida, cabello revuelto y medio cabreada por tanto perseguir un travieso trozo de papel que bailaba burlón por toda la habitación.
A pesar de encontrarse en la situación en la que estaba, hasta él se permitió esconder un poco su presencia con el único propósito de reírse un rato a costas de la chica.
Cuando esta por fin sujetó el papel entre sus diminutas manos, estaba ya frente a Kakashi, quien estaba recargado en la ventana ya cerrada. Ambos se miraron por primera vez desde aquella noche, y entonces la sonrisa socarrona y divertida que se había dibujado en el semblante del peli plateado ahora volvía a la realidad y dureza de siempre, al encontrarse con esos hipnotizantes ojos verdes.
-Hay estado de alerta, vete a casa- le dijo sin más volteando la mirada incapaz de verle a los ojos y hablarle tan fríamente, quiso voltear los pasos y escapar a casa ¡Dios! Había sido tan idiota al haber ido a verla cuando lo que buscaba era escapar de ella, y justo cuando casi logra conseguirlo
-Para que …- casi susurro más para sí misma que para él, pero aquel hombre era un ninja experto con poderosos sentidos y logró escuchar ese frágil balbuceo ella siguió con lo suyo como si no lo hubiese escuchado, éste respondió furioso pero ocultando su enfado. Esa testaruda chica no se iría de buena casa a refugiarse.
-¿No has escuchado? Vete a casa, estos papeles pueden esperar- La regaño
-No me iré - Respondió firme ¿Por qué le ordenaba aquel hombre?
- Terca, me voy- y sin contestarle Sakura volvió a lo suyo, y estando a punto de partir, Kakashi se volteó cabreado, reprendiéndose a sí mismo por estar a punto de hacer, lo que iba a hacer; y la tomó en hombros, cargándola para la total sorpresa de la chica.
-Que demo…- respondió entre indignada y enojada
-Hay estado de alerta- se limitó a decir
Afuera la lluvia se había multiplicado, y las filosas gotas, eran tan grandes y finas que de verdad lastimaban, el cielo era negro y los pequeños granizos cristalinos que comenzaban a caer, arremetían contra todo objeto o ser vivo que encontraran a merced. La copiosa lluvia incesante y sin dejar descanso a las pobres almas que corrían camino a casa les nublaba la vista.
-¿A dónde vamos? Al menos puedes decirme eso- pedía ya resignada
-Tu casa está muy lejos- Le respondía tajantemente, como si en realidad no tuviera ganas de hablar con ella, que era exactamente lo que pasaba
-Eso no me responde lo que te he preguntado- Le respondió ya sin pelear
Pero este siguió sin contestarle, después de unos tejados más, la ojijade pudo ver por si misma que habían llegado a lo que parecía ser el apartamento de Kakashi, éste ingresó por la ventana casi tirando (aunque eso sí, con suma delicadeza) a Sakura sobre la cama, volteándole las espaldas y lanzándole una toalla cercana que ubicó en el pequeño baño de la estancia, para que la chica se secara
A pesar de ese gesto tan amable ahora él se portaba como si no existiera, a pesar de llevarla sin pedirle opinión a su apartamento, la veía como si fuese una molestia para él ¿Por qué se portaba así? ¿Era por lo de anoche?
Sakura decidió no darle muchas vueltas al asunto, después de todo quizá había sido solo culpa suya, no fue Kakashi quien le pidió enamorarse, fue ella misma quien se construyó sueños y esperanzas a partir de la nada. Se limitó a suspirar.
Era como si diera un paso adelante, y dos para atrás, simplemente nunca estaba lo suficientemente cerca de Kakashi, no podía acercársele por más que lo quisiera, deseaba con todas sus ganas poder comprender a ese enigmático hombre, sin embargo, era una tarea más difícil de lo que se imaginaba. No podía estar más confundida, si se alejaba ahora de él, lo perdería para siempre, pero si se quedaba, él continuaría huyendo de ella hasta finalmente volverse un experto en ello, cualquier camino que ella escogiera, no era más alentador que el otro.
Pero Sakura no era la única desesperanzada, incluso Kakashi, no sabía cómo comportarse, había sido impulsivo y poco pensante al haber traído a su casa a… bueno, justo la persona con la menos quería convivir en esos momentos.
Algunos días atrás había visto la llegada de la lluvia, y podía imaginarse "casualmente" pasando un hermoso día lluvioso con la bella Sakura, pero ¡bah! eso era mucho antes de la serie de acontecimientos que habían estado ocurriendo durante los últimos soles, Sasuke había regresado y con ellos su mayor temor
Ahora se veía atrapado bajo el mismo techo con la chica que él amaba, con esa sublime criatura que le tenía aprisionado el corazón, pero también con esa misma frágil criatura que vivía eternamente enamorada de la sombra enemiga de la Hoja: Uchiha Sasuke, el vengador de la familia maldita.
Bueno ahora sabía que aquella, inesperada "catástrofe" duraría no menos de tres días, unos muy incómodos y tortuosos tres días.
-Nee, Kakashi-k…sensei- corrigió enmarcando su interés en la reacción del mencionado ante el sufijo
-Mmm- respondió tajante, claramente le incomodaba que específicamente ella lo llamara sensei. Le hacía recordar la brecha de edad que existía entre ambos
-Yo… no tengo…ropa seca- se sonrojó de pies a cabeza, pidiendo indirectamente a Kakashi algo de comprensión para ella
Y vaya tonto que había sido como no había pensado en eso antes
-Sígueme- y tornó sus pasos hacia su habitación, nuevamente removiendo entre las cosas del armario, hasta que le dio a la de ojos verdes un par de pantalones y una blusa, ambos mucho más grandes que su talla
-Ten, ponte esto, seguro será suficiente, será una noche fría- ¿Pero qué demonios pensaba? Era como si su subconsciente agregara información a su boca, información NO necesaria. Y no, simplemente no, rotunda y tajantemente NO quería iniciar una conversación con esa joven
-Sakura…- ¡Maldición! Ese cerebro suyo le estaba traicionando
-¿Qué ocurre?- Respondió curiosa, incluso acercándose un poco, como un niño que espera recibir ansioso su regalo de día de reyes. Y vaya vista que tenia Kakashi, la vista de la hermosa Sakura mojada por agua de lluvia, tan frágil, tan temblorosa, tan suplicante y sublime.
-Cenaremos pronto- salió de su boca aquel enunciado más por inercia que por realmente querer ser pronunciado. Kakashi no aguantaba sus nervios ¿Eso que escuchaba era, su corazón? Decidió irse, pero estando a medio camino
-Kakashi-sensei- El aludido se restringió a mirarla repudiándola con la mirada, aunque en el fondo rogara por salir corriendo de ahí para no besarla ahí mismo
-¿Qué?- le dijo más con hastío que con verdadero interés
-No hay forma alguna en que me queden estos pantalones- En ese momento tan cargado de tensión por todo lo alto y largo de la atmósfera, aquel enunciado era lo último que esperaba e inevitablemente, hizo que a Kakashi se le saliera una risilla traviesa. Naturalmente Sakura se desconcertó un poco, pero como por arte de magia la incomodidad se había ido.
-Es verdad, no te rías, seguro que hasta se me caen- Kakashi, se enternecía con sólo pensar aquella imagen mental- Oye pero ya enserio ¿Qué vamos a cenar?
-¿Es que tienes hambre?- Le preguntó sorprendido con un poco de humor en sus palabras.
Era verdad la incomodidad se había esfumado entre ellos dos, y de pronto se vieron como antes, se vieron como dos amigos pasando el rato ¡Era maravilloso!
-Bueno, no…ósea… ¿Cómo… podría yo tener hambre? Sólo lo…decía por decir- Alegó avergonzada girando la cabeza a un lado, mientras su cuerpo la traicionaba haciendo gruñir su estómago y también acrecentando su vergüenza
-Qué bueno que no tienes nada de hambre- se burlaba de ella- ¿Oye has escuchado eso? De seguro hay un hámster muriendo ¿No crees?
-No- le espetó volteándose a verlo, para desafiarlo a la cara cubierta por la tela- Yo más bien pienso que tenemos, un hombre con muchas ganas de querer cocinar ¿Tú no?
-No para nada- sonreía
-Pues yo sí, así que mueve ese trasero perezoso y vamos a la cocina- lo empujaba por la espalda tratando de una buena vez sacarlo de la habitación
-Y dígame doña mandona ¿No piensa cambiarse primero?-
¡Ay no! Tenía un problema mucho más grande que eso, ahora que lo pensaba, se había mojado toda… ¡Toda! Eso significaba que su ropa interior también estaba mojada, y de repente toda su valentía e incluso su hambre se fue al olvido.
Y se sentó en la cama para pensar un poco, dejando algo atónito a Kakashi
"¡Ay no! Ahora ¿Qué hago?" y de repente se dio cuenta que era observada por cierto peli plateado que pensó que la chica se había herido o algo parecido
-Sakura ¿Estás bien?
"Inner: Ohh ya sé. Rápido, actúa natural"
Pero el ver a Kakashi acercarse para corroborar el apoyo de sus palabras solo logro ponerla más nerviosa
"Ohh Dios ¿Natural? Y ¿Cómo es eso?" La ojijade lo veía como un ratón acorralado, lo que aumentaba la alarma de Kakashi quien ya estaba justo frente a ella, moviéndola por el hombro para que ver si así reaccionaba un poco
-Sakura, Sakura ¿Sakura?- apenas lo escuchaba ¿Se le estaría transparentando la ropa? Se puso roja ante esa idea mucho más que en toda su vida
"Inner: Bueno también podrías quitártela"
-¡No puedo andar por ahí sin ropa interior!- Gritó de repente, dejando a Kakashi sin palabras, totalmente boquiabierto, y por primera vez en muchos años rojo como un tomate.
-Sa…ku…ra-
-Yo… lo siento Kakashi, perdón es que…yo…es que… es que, no es lo que piensa… Yo, ammm… pero- No sabía por dónde empezar UN enunciado
-Espera, ¿Ósea que no traes bragas?- Por instinto Sakura se cubrió los pechos con el antebrazo, y empujó a Kakashi
-Tonto, cállate, cállate, por supuesto que traigo pero… están mojadas- dijo en tono de puchero
Y cuando el dueño del sharingan izquierdo creyó no poder enrojecer más, le dice eso… y ESO podía interpretarse en otros sentidos
"Sakura…mo…j…" Y le comenzó a sangrar la nariz.
De repente un estruendo bramó a mitad de la noche, provocando el fallo de luz y el miedo de Sakura, así que ésta por instinto, se abrazó a lo primero que encontró…Kakashi
Y bueno, sí Sakura tenía miedo, el pobre de Kakashi, la estaba pasando fatal. La pequeña Sakura estaba abrazada a él, con sus pequeños brazos aferrados a su cuerpo, con los ojos cerrados y llenos de miedo, pidiéndole con ese tierno abrazo: protección, a pesar de ser una poderosa kunoichi.
Al menos eso pensó durante los primeros 3 segundos que la tuvo cerca, pero después, habló el hombre en él, y comenzó a ver a la pequeña Sakura como una hermosa mujer con un exótico cabello rosado cayendo mojado sobre sus caderas, con su delicado cuerpo en torno a él, con la respiración agitada pegándose más y más a su fornido cuerpo quitándole la respiración en más de un sentido, con su suave pecho subiendo y bajando encima suyo. Con el aliento entre cortado por el miedo, y de repente al ella subir la cara, y mostrarle su infantil rostro avergonzado, y sus destellantes y enormes ojos color esmeralda, con esas diminutas y frágiles manos aferradas a su camisa, cayó rendido en ese hechizo, descubriéndose con sus propios brazos abrazándola a ella.
-Gomen…-y esos labios, dóciles, puros, no tocados jamás antes, hablándole ¡Dios, este era el infierno! – Kakashi-kun, me dan miedo los truenos- dijo alejándose
Oh no, si antes pensó que ese cielo llamado hermosura era el infierno había sido un idiota, esa ausencia en sus brazos y ella alejándose, sí que lo eran, no quería que ella se fuera no, dolía
-No…te preocupes, bueno cámbiate es hora de cenar- Esa fue una prueba de fuego para su carácter, tuvo que utilizar toda su fuerza de voluntad para no tirársele encima y regresar a ese bello abrazo
-Oye, seguro si te pones al fuego un rato, logras secar un poco tus… ropas sin tener que cambiarte- le dijo para calmar a la chica- tengo chimenea, nunca la he usado pero- Ella entendía lo que significaba aquel gesto de amabilidad para él
-Bueno ya que mi ropa esta además sucia por el lodo, pues creo que tomare una camisa tuya ¿No te molesta verdad?
-¿Molestarme? ¿A mí? No, para nada, ¿Cómo podría molestarme que la llenaras, no sé de pulgas, bichos o ese tipo de cosas? No…obvio la voy a quemar- eso ultimo lo dijo más bajito pero lo suficiente para dejar que ella lo escuchara
-Oye, eres un tonto y un mentiroso, seguro hasta vas a terminar encuadrándola y poniéndole un altar, con un letrero encima que diga, esta camisa fue usada por la gran kunoichi Sakura Haruno-
-¿Ah, qué? Perdón ¿Era conmigo con quien hablabas?
-Eres un tonto- Pero mmm ¿Ahora qué hacemos sin luz?
-Bueno, se me ocurren muchas cosas, pero la mayoría no son legales… al menos en este país… o planeta-
Ella lo miro divertida, ese hombre sí que la hacía pasar buenos momentos
Y mientras Kakashi esperaba en la sala, la chica se cambiaba la ropa mojada en su habitación. El dueño del sharingan no pudo dejar de pensar en que esa hermosa chica quien descansó a su lado hace apenas un par de noches, estuviera ahora mismo a tan sólo unos metros de distancia desnudándose, tan cerca y tan lejos de él ¡En su propia habitación! Pero decidió que albergar todos esos sentimientos no estaba provocando nada bueno en algunas partes de su cuerpo.
Y cuando la joven por fin salió, de cambiarse, la visión que le dio a Kakashi fue sencillamente espectacular, era toda una mujer hermosa y sensual con la inocencia de una niña, su largo cabello rosado danzaba por su dorso, no traía más que el conjunto de ropa interior y la camisa de Kakashi puesta. Era indescriptible lo que una simple imagen podía ocasionar en el cansado corazón del shinobi plateado.
Ella corrió juguetona a un lado de la pequeña chimenea que no medía sino unos cuantos metros pero calentaba bastante, parecía embelesada con esas danzantes flamas, cálidas, hermosas, efímeras, peligrosas, y ella se acercaba de poco a poco a ellas; engañosas, pero protectoras, eran justo como…como ¡Sasuke!
Y la rabia inundó la mirada del shinobi, por una fracción de segundo apretó sus puños con cólera, y su semblante se tornó amargo, pero desechó esa idea, si debía perder para siempre a Sakura, al menos no sería esta noche, esta noche ella estaba ahí sólo para él, esa noche Sasuke estaba muy lejos.
"Aunque no puedas estar a mi lado como mi mujer, al menos deseo que lo estés como mi amiga"- pensó tristemente resignado y sentándose a un lado de la kunoichi
-Nee Kakashi-kun, te has puesto muy serio de repente-
-¿Ahh sí? ¿Tú crees? Debe ser…- y su mirada se perdió vacilante siguiendo a las potentes gotas que corrían del otro lado de la ventana, y Sakura se encontraba hipnotizada por ese misterioso hombre, inmovilizando su cuerpo esperaba la respuesta de aquel misterioso ser
-¿Tú crees… que debamos comer ahora?- soltó de repente con esa socarrona sonrisa irónica
"Mmm debí golpearme la cabeza demasiado duro como para creer que comenzaba a hablar enserio"
-vale vamos a la cocina haber que es comestible todavía, seguro no haces las compras
Tremenda fue la sorpresa de la kunoichi al notar que la alacena estaba repleta de especias, pescados, linternas, botellas de agua, y todo lo necesario como para sobrevivir al menos por un mes.
Ella lo miro incrédula, Kakashi sólo giro su cabeza a un lado tocándose el cuello
-Una catástrofe puede pasar en cualquier momento- respondió como justificándose
Juntos prepararon una deliciosa cena, ambos jugando como si nada hubiese pasado. Es increíble como dos corazones que se desean pueden estar tan cerca y herirse mutuamente por miedo, es increíble cómo pueden mostrar sonrisas en sus rostros los dueños de corazones tan fríos por la indiferencia. Es increíble como lograban maestro y alumna desafiar cada una de las reglas dispuestos a amarse y al final rendirse para terminar juntos cocinando bajo la tormenta.
Tal vez el principal problema justo ahora no era ese sino que la cocina de Kakashi no era precisamente de las holgadas y cómodas para cocinar a decir verdad ambos estaban muy cercanos el uno del otro. Sakura en ese preciso momento parecía no notarlo, pero aquella cercanía comenzaba a incomodarle a Kakashi, en el sentido…bueno y ¡Cielos! Sí, ese ahora era el problema con mayor prioridad
¡Rayos, está muy cerca!- Pensó. De repente, la chica volteó a mirarlo como esperando una respuesta
-¿Qué?- le devolvió la pregunta, confuso
-¿En verdad los hombres no escuchan verdad?- le espetó suspirando
-Quizá, o quizá es que las mujeres hablan más de lo necesario-
-¿Insinúas que soy una habladora?- interrogó molesta
-No, bueno…un poco, yo…-
-Eres un desconsiderado, yo haciéndote de comer y tú…- fingió enojarse con él, aunque con esa actitud despreocupada y su persona especialmente cerca, la verdad es que era imposible enojarse con un hombre como él. Vino a ella el recuerdo de esa noche, y su semblante se puso serio de repente
-¿Sakura?- La llamó, pero ella tan perdida como estaba pareció no inmutarse
Los labios del peli plateado recorriéndola, sus suaves suspiros, su respiración a tope compitiendo con sus acelerados corazones ¡Oh esa noche! Su tibieza, su fuerza…
-sensei…- una suave inspiración escapó de los labios de la kunoichi con su sufijo en ellos. Aquello tensó a Kakashi, quien se coloco de una pieza en un instante
-¿Sa…kura?- La llamó nuevamente, pero está vez más nervioso e incomodo que antes, y ella en esas vestimentas medio secas no le ayudaban a recuperar su mutismo. Aunque tal vez no sería una mala idea si él se acercaba ahora. Tal vez no sería una mala idea romper esa tensión con un beso…
-Sensei…-volvió a llamarlo casi suplicante
Y él, como cumpliendo las ordenes de aquel gemido, se acercó a ella lentamente, la tomó del rostro de la manera más delicada posible y cuando exhalaron el mismo aire y se vieron envueltos en ese aire intimo y familiar…
…Ella despertó del embrujo de aquella noche
-¡Kakashi-kun!- Se alarmó y se puso roja de la vergüenza, pálida del espanto…se poso de todos los colores en un instante ¿Qué hacía Kakashi tan cerca? ¿Cómo reaccionaría ella? Y en menos de un segundo su ágil mente de kunoichi recorrió el entorno en el que se encontraba, quizá en busca de una salida, quizá en busca de una estrategia
Ella medio empapada, con los ropajes varoniles de su sensei ajustándose a sus curvas, en una reducida cocina, con los vapores que el guisado exhalaba, ruborizada, con su mayor tan inmediato. Ambos, encerrados por al menos un par de días bajo una copiosa tormenta, después de los difíciles acontecimientos recientes. Ella con el corazón roto ¿Acaso él buscaba burlarse de ella? ¿En realidad él la amaba?
Mil preguntas cruzaron su mente y de repente, ya no había tiempo para pensar…
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Continuará
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Bueeeeeeno, ya no tardaré tanto en actualizar, tengo tiempo libre, me he propuesto darle fin a esta historia antes del nuevo año =p Siento mucho dejarlo hasta aquí pero jeje no quería tardarme más. Espero muy sinceramente su opinión Ja ne!
