Robotech no me pertenece
Capitulo 8
Una visita indeseada.
Sietes meses después…
La señora Elena se encontraba barriendo alegremente la cocina, cuando a alguien se le ocurrió molestar tocando la puerta principal de la casona. Puso cara de fastidio, se limpio las manos con el delantal, tomo nuevamente la escoba y fue a abrir la puerta.
En el portal se encontraba una jovencita sumamente atractiva, cabello rubio hasta la cintura, ojos almendrados y una hermosa sonrisa, lástima que estuviese disfrazada de puta con un escote hasta el ombligo y unos shorts que no dejaban nada a la imaginación. Afuera una amiga con la misma pinta de la muchacha la esperaba en un auto descapotable de lujo, se notaba que estaban nadando en cobres.
-Si dígame, ¿en qué puedo servirla?
-Soy amiga de Adam y vine a traerle algo un regalito que hice yo misma.- dijo mientras mostraba un paquete de galletas que la señora Elena estaba segura que venden en la cafetería fina del pueblo.
-Si quiere me lo entrega y yo se lo guardo.
-¿No puedo pasar a esperarlo? – la falsa inocencia con la que hizo la pregunta le encrespo el pelo a la señora Elena.
-Jovencita haga el favor de mostrarme sus manos…
-¿Disculpe?
-Que haga el favor de mostrarme sus manos
-Pero si no tengo nada- le mostro una vez que puso las galletas en una de las sillas del porche.
-Exacto ese es mi punto. Usted no tiene ni anillo de casada ni de compromiso de ninguno de los señoritos por ende, no puede entrar son órdenes expresas de mis patroncitos, así que haga el favor de venir por donde vino antes de que la mande a echar… Tenga un buen día. – fue lo último que escucho la chica antes de que le cerraran la puerta en la cara.
-Uff, por lo menos esta no se puso violenta. – entro a la cocina coloco la escoba en la pared y se acerco a una pizarra que tenia los nombres de los tres hombres de la casa y unos números al lado de cada nombre… se quedo un rato parada viendo sin saber muy bien qué hacer.
-¿Mujer se puede saber qué piensas?- pregunto su esposo desde una de las sillas de la mesa de la cocina.
-¿No se a cuál de estos bribones anotarle esa chica?
-¿No te dijo a quien buscaba?
- Si pero ninguno de ellos se llama ADAM
El viejo comenzó a reír sin control, y es que esta era una de las nuevas obligaciones que había recibido su esposa con respecto a la administración de la casa.
Tres meses antes Ryan se involucro con una chica medio en serio, bueno no en serio, pero si la veía frecuentemente… Alan llamo a Roy y en conferencia aconsejaron al muchacho…
Una por probar, Dos por repetir, Tres para encabronarse… así de simple y de sencillo, y que si ya se había cogido a la tipa más de dos veces que pegara la carrera a menos que quisiera algo en serio, porque según Fokker después de la tercera las mujeres comienzan a soñar con velo corona y tres niñitos igualitos a ti.
Si solo Ryan hubiese hecho caso…
La tipa resulto ser una loca, una mañana Elena llego y la consiguió y que cocinando porque tenía que llevarle el desayuno a su amor en la cama.
El problema fue que esa noche no había dormido en la casa, nadie le había dado llave ni la había invitado a pasar y aun así estaba en la cocina de la casa de la hacienda a las 430 de la mañana, cuando la jovenzuela vivía en el pueblo a una hora y media de distancia.
De solo recordarlo le daba escalofrió, el muy idiota de Ryan tuvo que esperar a que la señorita comenzara a hablar de matrimonio, niños y modificaciones a la casa durante una cena familiar para darse cuenta hasta donde estaba metido en lodo y su cara de pánico decía que no tenía ni idea de cómo salir del atolladero.
Alan fue quien lo libro de la muchachita esa…
Cuando la muy descarada se atrevió a sugerirle a Rick y a Alan que buscaran a donde mudarse, porque cuando se casara con Ryan los iba a poner de patitas en la calle.
Aun recuerdo palabra por palabra de esa conversación:
Alan comenzó a reír y le comento como quien no quiere la cosa que la casona era propiedad exclusiva de Rick. Por ende, si Ryan decidía casarse con ella tendrían que irse a otro lugar…
Decir que la jovenzuela estaba anonadada era poco, - Pe… pero si Ryan paga todas las cuentas.
-Eso mi muy querida arpía es solo porque es el administrador, aquí Ricky a mi lado es el dueño de todo.
Rick se notaba incomodo con ese comentario y mas incomodo se puso cuando vio como lo miraba la chica atreves de la mesa… parecía que casarse con Ryan ya no era tan atractivo para sus interés y ahora Rick estaba en la mira.
Sacudirse a esa loca fue una proeza y a partir de allí se instauraron ciertas reglas.
Nunca puedes traer un revolcón a casa, una novia formal claro, un revolcón nunca, paga un hotel.
Ninguna mujer puede hacerle una modificación a la casa, con la clara excepción de la señora Elena.
Nunca le digan a una mujer que Rick es el dueño de una mierda, aquí todo el mundo es dueño por igual y eso incluye a Roy Fokker aunque esté ausente.
Ninguna mujer puede entrar sola a la casa, para evitar esto entre los tres le pagan casi el doble a la señora Elena. Su trabajo en palabras de su marido es espantar a las gallinas antes de que se caguen y gracias a Dios lo hace muy bien.
-¿Y bien cielo a cuál de los chicos se la pongo?
-Me imagino que a Alan, es el nombre que más se le parece.
Su esposa asintió y borro el número 3 por un 4, en total su esposa esta quincena ha tenido que echar a 9 muchachas de la puerta… 3 de Rick, 2 de Ryan y 4 de Alan.
Humm, me está pareciendo que voy a tener que hablar con los chicos, si siguen así no van a quedar aves de presa en el coto de caza, y eso es muy triste.
Si eso pasa van a tener que comenzar a levantar mujeres en otra ciudad.
