Bueno aquí yo otra vez, este capítulo es un poco lento, el siguiente será un poco más O.O! Pero espero que sea lo suficientemente claro como para que se pueda entender lo que viene a continuación. XD waaaa por fin regrese del largo descanso

Capítulo: Preludio a la guerra

Sakura miraba enérgicamente a Sasuke ¿Sería posible alcanzar las ruinas de su corazón? ¿Podría revivir el alma de aquel niño que peleaba junto a Naruto?

Por otro lado Sasuke estaba confundido. Esos sentimientos, esos recuerdos, todo eso surgía de algún lugar en su interior. Pero no, no… ¡Maldita sea Él no era así!

¡No! Se sentía débil y vulnerable, y odiaba sentirse de esa manera, esa había sido la razón principal para huir de Konoha, evitar sentirse así. Por eso se había alejado de ellos, para evitar esa clase de tonterías, y ahora. Ahora recordaba lo que era sentirse de esa manera, ahora que la verdad sobre su hermano se conocía, ahora que sabía cuan abrumadora podía llegar a ser la soledad.

Se alejó de Sakura lleno de confusión, aquel era un momento determinante, él tenía todas las de ganar, podría matarla en ese mismo instante sin miramientos, podía decidir lo que quisiera. Pero ahí estaba él, dubitativo, taciturno, encerrado en su pequeño y privado mundo, en donde parecían rondarle mil ideas. Ella lo vio mirar hacía el suelo como si éste fuera a darle una respuesta

-¡No!- Dijo por fin, pero Sakura supo que no le hablaba a ella. La kunoichi dio un paso hacia el frente para acortar nuevamente las distancias. Sasuke dio un paso hacia atrás, apenas consciente de lo que había hecho, estaba asustado, vio a Sakura con cara de desconcierto, como si no la viera a ella misma.

-Sé que es difícil- comenzó a decir ella- …eras sólo un niño. – Quería ofrecerle consuelo a como diera lugar-No alcanzo a imaginarme el dolor...- Dijo perdiéndose su voz a media frase y le tocó la palma de la mano tratando de acercase. Tragó grueso, era verdad, no podía siquiera suponer la horrorosa visión de un pequeño e indefenso Sasuke presenciando la muerte de sus padres a través del sharingan de su propio hermano. Se le hacía un nudo en la garganta de tan sólo pensarlo

Sasuke escuchaba a Sakura, pero su voz sonaba lejana, quería callarla, dejar de acordarse, no quería que esos recuerdos que le habían atormentado tanto volvieran, no quería tener que sufrir por esas cosas del pasado. Ya se había quedado solo una vez, no tenía la urgencia de volver a sentirse de esa forma.

Sin embargo de algún modo la pérdida definitiva de su hermano mayor le había hecho pensar en todo lo que había hecho para conseguirlo. Ahora que su hermano había muerto, que la guerra estaba presente, que él se había quedado sin aliados legítimos o sin una causa, ciertamente comenzó a sentirse vacio. Se había enfrascado así mismo en un camino sinuoso lleno de peligros y crueldades con el único afán de exterminar a su sangre, ¿por qué no podía volver a ser normal? ¿Por qué no podía tener una familia como todos los demás?

A menudo la gente ordinaria se pregunta cómo pueden existir asesinos tan crueles, seres tan despiadados que sólo viven a través del dolor de los demás, que matan sin piedad o remordimiento alguno. La pregunta correcta en realidad debería ser ¿Qué hacemos nosotros para sacarlos de ese pozo de amargura?

Sumergido en aquella nostalgia, Sasuke se permitió sentir algo que no se había permitido sentir en mucho tiempo… Consuelo.

Pero ¿Qué seguía ahora? Lo único sólido, lo único real que había tenido en su vida, y que se había aferrado a su corazón más allá de la venganza había sido la constancia de un lejano recuerdo: Su infancia en Konoha.

Ahí donde había aprendido a ser un shinobi, donde sabía lo que era confiar en el compañero de al lado, dar la vida por él porque esa persona haría lo mismo por ti.

Comenzaba a recordar y ahora que lo hacía tan claramente, pareció entender las razones por las que alguien como su hermano sacrificaría su vida. Recordó lo que era pelear por una causa que no fuera la venganza. Había sufrido mucho cuando joven, sabía lo que era sentirse desolado, roto, no quería volver a sentirse de esa manera. No quería que nadie volviera a sentirse como él.

Y entonces la vio, la miró genuinamente. Sí, la reconoció, como si ella fuese aquella misma chiquilla del vestido rojo de 12 años de edad; y ella estaba ahí ofreciéndole su salvación. Después de tantos años, aquella vieja llama portadora del intenso fuego de Konoha se encendió en su interior…Y de repente ese hueco en su corazón ahora…ya no parecía tan grande

Ella le respondió la mirada con la misma intensidad, supo que él ya había tomado una decisión ¡Ahí estaban esos bellísimos ojos azabaches que la miraban y suplicaban calladamente su ayuda!

Ahí estaban los ojos del pequeño Sasuke, un ser tan frágil, tan falto de amor, puramente un crío buscando atención con actos desesperados de rebelión.

Sasuke se sintió aliviado de consuelo por primera vez desde la muerte de sus padres, recordó lo que era tener a su equipo, no sentirse solo, recordó lo que era ser importante para alguien… lo que era que alguien te importara. Y esa curiosa criatura de los ojos verdosos, y con ese impresionante cabello rosado, le expresaba todo ese consuelo sin hablar, sin pedir nada a cambio le decía que sin importar que tan lejos se fuera, o que actos horribles hubiese cometido, aún existía para él ese acogedor lugar que lo recibiría.

Ella lo aceptaba tal cual era, con su oscuro pasado, con su personalidad cruel, con su incapacidad de expresar amor: ¡Oh ser aceptado! ¿Sería eso algo parecido a sentirse amado?

Era de lo más extraño saber que la joven que había intentado matar le ofrecía ahora esa dulce alternativa, esa llave para volver a su hogar. Ella era la única que sin chistar le había mostrado un poco de conforte.

Ambos se perdieron en la mirada del otro. Sakura no podía dejar de ver aquellos hipnotizantes ojos negros, esa mirada era igual al más hondo de los abismos; ese que se queda mirándote, estudiando poco a poco tu interior hasta que te pierdes en ti mismo. Sakura se sintió como aquella jovencita enamorada que esperaba en una banca a las afueras de Konoha a que no se fuera su primer amor. Le latió el corazón como en aquellos inocentes momentos.

Lo dicho, ambos estaban perdidos por la magnetismo del otro, tantos sentimientos encontrados, tantas cosas diferentes, y sin embargo con los mismos sentimientos donde todo había comenzado. Por inercia o una necesidad tremenda de alivio que comenzaba a surgir dentro de Sasuke por el contacto humano, una exigencia tan fuerte que desde hacía tanto se había negado sentir, pero que ahora tan desesperadamente requería para hallar la paz de su alma. Comenzó por mover sus manos hacía las delicadas manos de la joven de cabellera rosada y las tomó entre las suyas. El contacto fue inesperadamente eléctrico, sorprendió a ambos aquella inesperada reacción, sus miradas no se había separado ni un momento, y ella se sonrojó violentamente.

Sasuke ya no se dirigió hacia sus palmas, tomó el rostro de la chica con ambas manos y…la besó

El mundo se detuvo por un instante, ya no había sonidos, ya no había cadenas, el horror de la guerra por venir se evaporó en el aire. Aquel beso lo significó todo para Sasuke, era tan hermoso por fin dejar esa enorme carga, sintió poco a poco sus heridas sanar a sabiendas de que las cicatrices siempre permanecerían ahí. Pero ¿a quién le importan un par de cicatrices, por el precio de volver a comenzar?

Y Sakura no lo contuvo, porque supo que aquel no era un beso iracundo, airado, o de amor. No, este de ahora, era tierno, apenas un roce pequeño y fugaz, una fuerte necesidad de comprensión. Ahí estaba Sasuke, su Sasuke, al que había extrañado todo este tiempo. Y Dios ¡Cuánto lo había echado de menos!

Ella curvó sus labios a modo de respuesta. Sonrió. Al separarse, él siguió mirándola intensamente, como si fuese la primera vez que la viera… que viera a aquella dulce niña con la que compartiera equipo hacía tantos años

-No puedo dejarte ir-Dijo, sin ningún toque de autoridad. Ella no respondió, se limitó a abrazarle.

Así fue como Sakura por fin dejó atrás esa habitación horrorosa de la mano de Sasuke. Dejó atrás esos gruesos muros que habían visto las siempre cambiantes facetas de aquellos ojos negros.

Aquel día Sakura presenció algo que había anhelado por tanto tiempo, pero que jamás creyó ver realmente, vio la fastuosa rendición del orgullo necio de aquel shinobi.

Vio el surgimiento de un verdadero soldado, fiel a sus convicciones, valiente, desprendido de todo recuerdo doloroso del pasado. Sakura podía ver ahora través de sus ojos negros como la noche, el fuego de un bravo guerrero, decidido a volver a sentir con más intensidad. De volverse aún más fuerte para pelear contra la siempre atroz soledad.

Aunque Sasuke no era el único que había tomado una firme determinación.

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¿Qué puedes hacer cuando te falta algo, Algo muy importante? Esa sensación es horrible, te puede volver loco.

Ese extraño sentimiento sobre olvidar algo, esa incomodidad provocada por sentirte incompleto. Sí, cuando te falta algo de gran valor. Pero ¿y si te faltará algo como el calor en tu corazón, algo como tus sonrisas espontáneas? Sí, algo como…como el amor de tu vida

No puedes hacer otra cosa más que pelear a como dé lugar por recuperar lo que te ha sido arrebatado

Y Kakashi estaba decidido a pelear para traer de vuelta a la mujer que tanto amaba, a la mujer de la que se había enamorado sin escuchar razones u opiniones; y es que, contra todo pronóstico su siempre buen juicio había perdido la partida contra un amor irracional.

Porque sí, el amor lo es todo menos racionalidad.

Entró a una pequeña posada.

-Necesito tu ayuda- Afirmó sin rodeos

- ¿Vienes a retarme a otra increíble batalla?- Le respondió el jounin desenfadado y lleno de alegría

-Lo que te voy a pedir va en contra de la villa ¿Cuento contigo?-

El shinobi captó la seriedad de las circunstancias, y puso semblante formal. Le dio la espalda al hombre de cabellos platinos, dejándolo solo en la habitación, volvió a los pocos minutos con una pequeña maleta repleta de suplementos necesarios, y una actitud más profesional.

-¿Nos vamos ya?- Respondió sin dudarlo

Y ambas sombras salieron rumbo a las afueras de la villa, pretendiendo burlar la seguridad interna.

-Asumo que seremos los únicos - Dijo el compañero del guerrero sharingan, una vez que avanzaron unos cuantos kilómetros ¿Tan secreto era?

- Confió en ti… Gai-

-…- Éste asintió, como agradeciendo la confianza, quiso preguntar qué ocurría pero no se atrevió, ciertamente Kakashi se veía muy afectado

Después de un par de minutos más, Kakashi volvió a hablar

-Sasuke se llevó a Sakura…con el consentimiento de la villa- Su tono se agravó, y sus ojos siempre relajados tomaron la forma felina, se afilaron como si se encontrara frente a una amenaza. Gai lo comprendió, no era un secreto cuando amaba Kakashi a la brillante alumna de Lady Hokage

-¿Qué rumbo tomaremos… qué es lo que sabemos?- Le dijo sin mirarlo, tratando de distraerlo de constantes pensamientos que revolucionando a mil por hora, todos ellos dirigidos hacia ella

-Cuando Sasuke se fue… y todos intentamos traerlo de regreso…- Explicaba entrecortadamente-… Aún tengo un mapa de las guaridas de Orochimaru, y el equipo Taka, empezaremos por buscar ahí. Sasuke es metódico, no se inmiscuiría en un lugar que no pudiera reconocer. Regresará a algo familiar… algo que conoce- Y lo último, sonó venenoso, Gai no supo si se refería a las guaridas o a Sakura.

Y así partieron los dos sin rumbo específico Maito Gai había aceptado la misión sin preguntar siquiera el motivo, sin hacer más preguntas de las necesarias porque Kakashi era su mejor amigo y también su rival predilecto, pondría su vida y las de sus seres queridos en sus manos si fuese necesario. Sin embargo no pudo evitar pensar en si hacia lo correcto ¿En verdad tanto la amaba su amigo? Por Dios Hatake Kakashi estaba a punto de desafiar deliberadamente a la villa, él un hombre que siempre mantenía la cabeza fría en batalla, ¿Porqué arriesgarse? El joven de cabellos platinos no tenía forma de saber si en verdad ella era un rehén o había decidido irse por su cuenta con el orgulloso jovencito. Su amigo podía ser acusado de traición, perdería su villa, su insignia, su grado como shinobi

Gai-sensei esperaba con todo su ser que Sakura pudiera corresponder a un amor tan firme, y entonces se preocupo por algo más terrible, ¿Y si ella le daba la espalda al shinobi plateado? ¿Qué sería de Kakashi?

Justo antes de salir de la villa, el paisaje se tornó hostil

-Te habías tardado- dijo la rubia

-Déjame salir Tsunade- casi amenazó. Gai no podía creerlo, Kakashi nunca era así de impulsivo, ni así de agresivo ¿Por qué no intentaba escaparse por la tangente como siempre lo hacía, bromeando? ¿Qué le ocurría?

-No he autorizado tu salida- trato de conservar la calma

-Tengo amigos fuera ¿No puedo visitarlos?- Su tono expresaba la defensiva que sus palabras querían ocultar

-¿Te quedas todo un mes con ellos?- señaló el equipaje de éste

-Tal vez- pareció no inmutarse por el desafío

-Tu villa te necesita-

-"Mi villa me necesita"- repitió irónico, pensando en la traición que ésta le había hecho a Sakura

-Corta el rollo ambos sabemos que vas por Sakura- bajo la mirada avergonzada por saberse cómplice

-¿Por qué perdemos el tiempo entonces?- Desafío abiertamente

-No irás a ningún lado…- Contuvo sus palabras, sabía cuán difícil podía ser para su amigo perder a la pelirosa- Kakashi eres mi amigo y…-quiso negociar con él

-Ahora soy yo quien te pide que cortes el rollo- y avanzó amenazantemente

-Yo no… quería… - hizo un movimiento de sellos y a Kakashi se le perdió el horizonte. Sintió entonces sus músculos entumecerse y a sus sentidos siendo adormecidos por algo desconocido. Había caído en una trampa sin darse cuenta

-Impo…sible-

-En el restauran, lo que comiste, lo siento- Se disculpó sinceramente la líder de mirada ámbar

-Tsunade-sama ¿Qué hace?- Gai se puso a la defensiva por su amigo

Rápidamente lo apresó el escuadrón ANBU, no pudo hacer nada, cayó en una ilusión

-Por..qu..e me hac…es…es…to?-quiso saber el guerrero plateado, su cuerpo no le respondía, todos sus sentido se adormecían

-De una forma u otra lo entenderás No soy tu enemiga Kakashi, perdóname

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Sasuke se separó de la joven

- No te obligaré a casarte conmigo - Dijo el mozo de mirada ónix como si fuese lo más evidente del mundo, aunque con un dejo de dolor en la voz.

-Pero… la villa espera una prueba de mi lealtad-. Continuo

-Entiendo- Pensó ella resignada, por un momento se había olvidado de todo lo que aquello implicaba, aquellas palabras eran un golpe de vuelta a la realidad. Era cierto, ambos debían volver a poner los pies en tierra firme

- Tengo un plan. Pero requiere que confíes totalmente en mí ¿Puedes hacer eso?- Le dijo él con resolución total en la mirada

Ella lo miró tratando de buscar en sus ojos la respuesta adecuada. Miró a un Sasuke en él que podía creer. Sí, sin duda podía creer en él. Ella estaba ahí sola. Si lo quisiera él podría obligarla a cualquier cosa, y a pesar de todo ahí estaba él tratando de llegar a un acuerdo, tratando de que ella confiará en él.

No lo dudó

-Por supuesto- Y ella le tocó la mano. Él se tensó, parecía que se había terminado aquel pequeño fragmento de tiempo en el que él dejó caer sus muros, y ahí estaban ellos otra vez, tan altos e imperturbables como siempre. Así que ella se alejó unos pasos de él sonriendo para mostrarle su aprobación.

Lo que venía a continuación no iba a ser fácil, Sakura supo que tendría que confiar ciegamente en un antiguo enemigo de la hoja, se dio cuenta que sería odiada y que cargaría sobre su espalda un peso que no le pertenecía. Se enfrentó a la posibilidad de que su vida requería un cambio radical

Tenía que ser fuerte, porque su villa la necesitaba entera, no podía darse el privilegio de venirse abajo, el futuro de muchas personas dependía ahora de ella porque cualquier cosa que ella hiciese repercutiría en la guerra que se acercaba.

Muchas personas, personas queridas que habían compartido su vida a lo largo de todos estos años, personas importantes y que ella tanto amaba estaban en riesgo, tendría que ser fuerte para todos ellos. Pero más importante todavía, tendría que ser fuerte por sí misma

Supo que sus días de soñar con batallas amistosas, y arreglos diplomáticos habían terminado. Lo que venía a continuación sería difícil, desconocido, pero ella tenía que buscar la forma de sobrevivir a todo aquello.

Se escuchó un ruido sordo a lo lejos, y el mover simultáneo de algunas ramas de árbol, Sasuke se puso en guardia y separó un poco a Sakura de sí mismo para sujetar su katana

-Rápido, ya vienen- Dijo el pelinegro, Sakura se sorprendió pero entendió al instante, era hora de enfrentarse a lo que el destino le depararía

-Con fé ciega, recuérdalo- La vio directamente y ella asintió sin duda

La joven de los ojos verdes confiaba en que Sasuke no la traicionaría, pero ciertamente sus nervios eran los que la traicionaban y es que uno no puede salir bien librado emocionalmente de la vida shinobi; guerras, conflictos, batallas, muertes, conspiraciones y mentiras. Por si no fuera suficiente sumarle a eso su nueva experiencia carcelaria, la verdad era que no había disfrutando su estancia en aquella oscura caverna.

A pesar del corto tiempo que pasó ahí, cada minuto pasado ahí le había calado hondo. Verse a merced de un poderoso contrincante, sintiéndose impotente sin chackra para pelear, escondida de todo el mundo, y sin sus fieles amigos para pelear a su lado

¿Y si nunca volvía a ver la luz del sol, y si Sasuke la mataba?

Todos esos miedos se habían desvanecido ahora. Tenía la confianza de que Sasuke no la dañaría.

Sin embargo, lo que seguía: era el combate. Guerreros y civiles estarían en medio del fuego, mucho podrían morir…Todos y cada uno de los que amaba podrían resultar heridos.

Vio la terrible realidad que se avecinaba, lo fácilmente vulnerable que podía ser, y sólo entonces se dio cuenta de su verdadera debilidad

Durante todo ese tiempo solo pensó en una persona.

Se dio cuenta que lo que más extrañaría, no serían las risas de los niños jugueteando en el parque, ni sus entrenamientos con la Hokage que se había vuelto tan amiga suya. Ciertamente si echaría de menos sus preciosos momentos en la aldea, tan íntimos, tan suyos; los dulces y siempre cálidos amaneceres que mostraban los cielos acompañándola durante su infaltable taza matutina. Oh sí, esas tardes lluviosas, los gentiles aldeanos que sonreían todo el tiempo. Todos y cada uno de esos pequeños detalles que ofrecía la hoja.

Pero allá en lo profundo de su alma, surgiendo de los confines más oscuros de su corazón, sabía a la perfección que podía prescindir de todo ello, y que esos bellísimos recuerdos no serían lo que más extrañaría. Sólo su alma conocía la verdadera respuesta, porque estaba ahí al lado de su corazón, bien enraizado…su más precioso recuerdo

…Sí algo le pasara…

Con la resolución exacta de lo que sería su vida a partir de ahora, supo que lo que estaba por hacer le destrozaría el corazón, supo que era la decisión más difícil que había tomado. Pero entendió que ella era una guerrera, concibió que su vida era pelear, y que el día en el que ya no pudiera hacerlo, el día en el que ya no pudiera defender lo que amaba, ese día desearía morir.

Tomó la mano de Sasuke y juntos partieron de aquel tenebroso lugar

..

"Es curioso el proceder de la vida", deliberó melancólicamente Sakura.

*Flashback*

"Tengo un plan. Pero requiere que confíes totalmente en mí ¿Puedes hacer eso?"

*Fin flash*

Ya habían pasado tres meses desde que Sasuke le dijera todo aquello, y los recuerdos seguían llegando en una serie de flashes que no le daban tregua. Al parecer su cerebro no quería darle descanso alguno. Tantas cosas habían cambiado, no podía culpar a su cerebro por procesarlas tan lento, la verdad era que ni ella misma sabía cómo es que había llegado a donde estaba ahora

Los arboles se mecían mansos al son de la brisa, las ramas chocaban como ligeros cantos, el agua caía lenta y desigual, el barro en sus pies se escuchaban como pequeños chasqueos, el olor a tierra mojada inundaba sus fosas.

Y ahí estaba ella con el cabello revuelto, ahora mucho más largo después de los meses transcurridos, los labios mostrando desafiantes los dientes, y las cejas fieras. Ahí estaba ella estoica, con la mirada al frente, y con esa mano de la alianza de oro se mantenía sujetando a Sasuke, quien no se mostraba menos amenazante que ella con el sharingan girando en sus orbes.

Ambos listos para la batalla, pero firmemente enlazados por las manos. Sakura conservaba un hilo de sangre escurriendo por sus labios producto de su reciente pelea, y Sasuke impávido pero con algunos moretones también.

Al otro lado en el campo de batalla se encontraba Kakashi Hatake, literalmente masacrando al enemigo, y es que cuando se trataba de destrucción Madara no se media, había cientos, miles de zetsus blancos por todos lados, a penas lograban derribar a unos y salían unos cuantos más entre los cadáveres. Pero eso no detuvo al guerrero plateado, que continuaba desquitando su saña frustrada en todos y cada unos de ellos.

Tenía el rostro empapado en sangre del enemigo, Kakashi no solía ser tan sanguinario, incluso sus aliados prefirieron alejarse un poco de él. Y ella lo miró, vio a su siempre admirado profesor, y él cruzo la mirada con la de ella. Por un momento Sakura deseo poder correr a sus brazos y olvidarse de la batalla, quería decirle, gritarle que no había olvidado esos bellos momentos durante la tormenta, todas sus peleas tontas, y sus risas contagiosas. Cuando vio un kunai dirigiéndose directamente a ella ¡Kakashi lo había arrojado! Y ahora ya era tarde para esquivarlo, solo atinó a cerrar los ojos y esperar el inevitable desenlace, pero contra su pronóstico el kunai pasó rosando su mejilla y dándole directo a la cabeza a un clon zetzu que estaba justo al lado suyo un poco más a sus espaldas. Sakura respiró audiblemente, y Kakashi se volteó sin esperar su reacción. No la miraba más

Él no la miró más

Era un hecho: Kakashi la odiaba… Y Sakura no pudo evitar preguntarse ¿Dónde estaban sus cuentos de hadas?

Hace tres meses que Sasuke le había pedido confiar ciegamente, habían partido de regreso a la villa, pero antes de llegar a la aldea Sasuke le había obsequiado algo a Sakura

*Flashback*

-Ten póntelo, deben pensar que nos casamos o no creerán en absoluto en la alianza-Y le entregó una argolla de oro sencilla pero linda

-¿No tienes intenciones de romper la alianza verdad?- Preguntó retóricamente

-No, ya se lo dije a Tsunade. El que traten como títere a mi hermano… - Y frunció el ceño

-Vale te entiendo, pregunta estándar- Y ella le tomó la mano

Juntos entraron a la villa, para ver a Tsunade. Al llegar a su oficina encontraron a la líder inquieta, viendo melancólicamente a la villa desde su ventana

-¿Qué los trae de vuelta tan pronto?-

-Hay que convocar una junta: Todos los líderes principales de los clanes más importantes de la villa, una reunión sin el consejo de ancianos, y por supuesto ANBU- dijo Sasuke sin dejar del lado su autoritarismo

-Sabes que ellos asisten a todas las reuniones ¿Verdad?- marcó la obviedad

-¿Eres la Hokage no es así? -

Ella sonrió, ahí estaba el niño Uchiha haciendo gala de su siempre voluntarioso deseo de que se cumplan sus demandas en el instante en que son pronunciadas

- ¿Vale, algo más?-

-Shikamaru Nara, Hinata Hyuga y Sai, son necesarios también- Dijo Sakura, igual de segura que Sasuke. La rubia se impresionó por un instante. Sakura había demostrado que era la única capaz de controlar al torbellino Uchiha resultando ilesa, era una mujer fuerte, valiente y decidida. Oh Sakura, su linda y querida Sakura, ya no era una niña

-Los tendrán reunidos aquí en media hora- Afirmó

-…Y por supuesto Kakashi-Inconscientemente le desagrado el nombre y lo mostró en sus facciones pero la Hokage no dijo nada

- Esperaremos en las oficinas centrales- dijo tranquilo. Él y Sakura partieron.

Tsunade invocó a sus babosas para comunicar el llamado

Todos arribaron puntuales preguntándose qué es lo que ocurría, algunos emocionados esperando que fuera otra interesante misión. La realidad es que nadie se esperaba lo que venía a continuación. Sólo faltaba una última persona por ser avisada.

Las puertas semi-oxidadas de una reja de prisión se abrieron chirriando a su paso

-Kakashi, tenemos que hablar-

-¿Te parece que estoy de humor?-

-Lo siento, pero estabas empeñado en ir detrás de Sakura y yo…-

-¡Necesito saber donde esta!- Se reincorporó y le dio frente a la rubia

-A eso he venido- se acercó para restaurar el chackra del peli plateado- Ella está aquí en la villa.- Abrió la reja para hablar más cómodamente con él.

- En la sala de reuniones junto con…

Pero ya era demasiado tarde, Kakashi había desaparecido y se había dirigido al lugar en el que por fin encontraría a su chica ¡Cuánto anhelaba verla!

Oh pero la vida, oh la siempre simpática vida, nos muestra su cara más cruel cuando estamos llenos de esperanza al llegar a la sala, esta estaba repleta de shinobis, lo que desconcertó al dueño del sharingan izquierdo, pero cuando la vio cuando por fin la vio ella…estaba sujeta de la mano de Sasuke y …¡y portaba una argolla!

¡No! Se había casado, sintió que le faltaba el aire, su cuerpo se aceleró y su sangre estaba hirviendo como nunca, pero esa sensación duro unos breves instantes el verdadero daño se abría paso como fuego por su estómago encontrando cobijo en su corazón.

¡La había perdido para siempre!

Y en ese instante esos bellísimos ojos verdes que antes idolatrara, lo voltearon a ver, él se mostró ligeramente afectado, pero rápidamente tomó asiento junto a alguien más

Sakura sintió su corazón arder en ese preciso instante también, y al ver la mirada despectiva con la que Kakashi la había mirado, aunque fuera sólo un segundo supo lo que pensaba de ella, lo mal que se vería ella a sus ojos y lo odiaba, odiaba que él no la viera de buena forma porque más que nada deseaba agradarle, deseaba gustarle, quería con todas sus ganas ser querida por esos fuertes brazos, por ese cabello despeinado, por esa voz dueña de platicas tan interesantes. Su corazón se volcó en cenizas.

Pero ya no había tiempo para llorar por su amor

-Bien, asumo que no necesito presentaciones- Afirmó el pelinegro, sin inmutarse ni un segundo por el sin número de miradas desdeñosas que le lanzaban los presentes

-¿Y quién te crees tú, enemigo de la villa, para convocarnos a nosotros? ¿Tú, que alguna vez nos atacaste?- Expresó con desairé le líder de uno de los clanes más viejos

-Mis motivos eran diferentes, pero lo que viene es peor- Le restó importancia a su queja

-¿Estás amenazándonos?

-No, he hecho una alianza con la villa- Siguió sin inquietarse

-Esperas que creamos tu cuento barato- Se quejó uno más. Y Sasuke mostró el anillo de Sakura

-Mi familia ahora está en la villa. Pero lo importante no soy yo, Uchiha Madara llegará aquí en un aproximado de 3 meses y viene con su ejército resucitado.

Las caras de expectación no se hicieron esperar, Madara estaba de camino, no tenían suficiente fuerza, ¿Qué harían? Uchiha Madara era el shinobi más fuerte de todos los tiempos junto con Hashirama.

Todos voltearon a verse llenos de pánico los unos a los otros, y entonces todos miraron de vuelta a Sasuke

-Tengo un plan- Dijo, con sus fieros ojos negros

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Continuará

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Sí lo sé tardé un montón U_ U espero que me sigan leyendo T_T Anda que a partir del próximo capítulo habrá más kakasaku ohh dayos! No podía ser de otra manera a este cap le falto el lado romantico.

Wow Kakashi está enojado :3 que hará Sakura al respecto? Qué papel juega Sasuke en todo esto? De qué lado están jugando todos?

Averigüémoslo juntos. Nos leemos pronto xD abrasitos ¡