Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Hay veces que...
mi alma baila tangos con la soledad,
y necesito de tabla tu amor,
para asirme a ella en mi tempestad.
Pensando en ti,
paso el día pensando en ti.
Enséñame...
a escuchar tus labios, a leer el sol,
llévame a donde los sueños fabrican tu voz.
Pensando en ti,
duermo el odio pensando en ti
Pensando en ti / Mago de oz
Pensando en ti
Harry jugaba con la comida sin atreverse a probar bocado, aún recordaba la mirada de odio que le dio Draco.
─Chris ¿porqué tenías que perder el espejo? ─se lamentó en voz alta siendo escuchado por Cassy y Aldrichs que lo vieron interrogantes.
Pero antes de que pudiesen preguntar algo el chico se puso de pie y se marchó; salió del castillo y se dirigió al bosque, había cogido la costumbre de ir a caminar por el bosque cuando se sentía frustrado. Se fue adentrando cada vez más y más queriendo estar solo un rato, sin darse cuenta tomó un camino diferente al que siempre solía usar, cuando alzó la vista notó como las hojas de los arboles habían adquirido una coloración dorada, era cierto, recordó, estaban a sólo una semana de Halloween, sonrió recordando que en casa le gustaba disfrazarse e ir a pedir dulces con sus amigos muggles.
Después de un rato suspiró y ya un poco cansado de andar se sentó sobre un viejo tronco a pensar porqué le afectaba tanto que Draco le hubiera gritado "te odio" cuando él muy sutilmente le pidió que le devolviera el espejo a Chris. Frustrado se revolvió el cabello ¿porqué no podía dejar de pensar en la mirada dolida del rubio? Otro suspiro más, no podía estar enamorado ¿o sí?, «diablos» pensó.
─De tanto suspiro se te va a escapar la felicidad ─le comentó una voz que le hizo pegar tal salto que se puso de pie, sabía que en Avalon nunca correría peligro pero no estaban de más las precauciones.
─¿Quién eres? Muéstrate ─exigió, su varita fuertemente sujeta en su mano, entonces vio a un lobo negro de gran envergadura que estaba sentado al pie de un árbol, tenía unos ojos azules que lo veían con detenimiento y curiosidad. Harry parpadeó preguntándose si el lobo le había hablado, se suponía que él hablaba con serpientes, los canidos eran cosa de Elizabeth.
─Tranquilo no quiero hacerte daño ─dijo el lobo sorprendiendo al niño que cayó sentado cuando el animal se puso de pie y se transformó, Harry veía con asombro como el cuerpo del lobo empequeñecía y lentamente iba cambiando, el pelaje oscuro desapareció para dar paso a una piel nacarada y un traje negro, los ojos azules se achicaron y la cara del lobo se transformó en un rostro, frente a Harry estaba un chico de unos diecisiete o tal vez dieciocho años de ojos azules y cabello negro bastante largo sujeto en una coleta baja.
─Seiya ─susurró el niño.
─¿Me conoces? ─preguntó el chico.
─Sólo te he visto en fotografías y he oído sobre ti de las chicas mayores ─respondió algo avergonzado.
─Vaya no sabía que era famoso ─el mayor sonrió divertido─. Y dime Harry ¿a qué se deben tantos suspiros?
Harry volvió a suspirar y se relajó, Seiya le sonrió animándole a hablar y se sentó junto a él en el césped, Harry le habló sobre lo ocurrido con Draco, desde cómo se conocieron, la extraña conexión, su última conversación cuando le pido al rubio que por favor devolviera el espejo de su hermano y cómo Draco en un arranque de cólera le gritó "claro que se lo voy a devolver como si a mí me interesara conservar algo de ese traidor a la sangre y conversar contigo, no sabes cuánto odio a los mestizos, son una deshonra para los magos". Cuando terminó fijó su vista en los árboles, eso le había dolido, él no quería que Draco se molestara pero Sirius le había dicho que Chris estaba a poco de llorar por haber perdido el espejo y fue hasta ese momento en que recordó que el dueño original del aquel objeto era su hermano y no el rubio de bonitos ojos.
─Lleva más de tres semanas en que no responde mis cartas y… no quiere hablar conmigo y lo peor es que no sé porque me afecta tanto, digo, él es un completo engreído y mimando pero…
─Cuando ves sus ojos no puedes evitar perderte en ellos y entonces ya no eres tú el que importa sólo esa persona ─completó Seiya viendo también hacia los árboles, el viento agitaba su cabello suavemente y le daba un aspecto un tanto místico.
─¿Cómo lo sabes? ─preguntó Harry.
─Bueno, a mí me ocurría lo mismo con Serena, cuando la vi por primera vez... Harry ¿Vald te ha hablado de tu alma gemela?
─Sí, pero eso es imposible, digo, ni siquiera he despertado como un nosfertu ¿cómo podría ser?, además todos ellos han tardado varios siglos en encontrar a sus compañeros y…
─Serena y yo somos nosfertus de segunda generación, o sea híbridos pero eso no significa que no compartamos ese peculiar problema que cargan nuestros padres. Verás Harry, cuando vi a Serena por primera vez ella sólo era una bebé de unos cuantos meses pero eso no impidió que mi alma y todo mi ser la reconocieran como mi compañera, mi alma gemela, el que no hayas despertado como nosferatu no significa que tu alma no pueda escoger a su compañero eterno ─explicó.
─Pero es un chico…
─¿A ti te molesta ese detalle? ─fijó sus ojos azul rey en los orbes verdes del niño.
─Claro que no pero... bueno, la sociedad mágica no espera eso, jamás aceptarían algo así además no sé si él siente lo mismo ─dijo Harry abatido, había hallado la respuesta a una inquietud pero ahora algo más grande atormentaba su ser ¿y si Draco lo rechazaba?
─Harry, Harry, si vas a querer la aprobación de todos entonces nunca seres feliz porque siempre habrá quien se oponga ─el silencio se instaló entre ambos, Seiya tenía razón, a él no debía impórtale lo que los demás pudiesen pensar pero aún estaba la cuestión de si Draco lo aceptaría, Seiya vio de reojo al niño y sonrió, tal vez él pudiese ayudar aunque sabía que Vald y Elizabeth lo reprenderían por andar enseñando algo que aún no debía pero que más daba, se puso de pie─ ¿Harry si tuvieras la oportunidad de hablar con Draco frente a frente lo harías? ─preguntó.
─Claro que sí ─respondió con clara convicción.
─Bien eso quería oír ¿qué te parece si te enseño un truco para que puedas ir a Hogwarts sin necesidad de salir de la isla? ─preguntó el lobo con un brillo travieso en los ojos.
─¿Se puede hacer eso? ─preguntó Harry poniéndose de pie y viéndolo con esperanzas.
─Sí, yo solía usar ese método para visitar a Serena cuando ella estaba lejos.
─¿Cuando empezamos?
─¿Qué te parece ahora? ─Harry asintió entusiasmando, Seiya se trasformó en lobo e inclinó un poco las patas delanteras─. Sube, el lugar al que iremos está un poco alejado.
Harry se sujetó del pelaje que el lobo tenia alrededor del cuello y montó sobre su espalda, apenas Seiya sintió seguro el peso niño sobre su espalda echó a correr, la velocidad a la que iba era vertiginosa y Harry tuvo que sujetarse con fuerza del pelaje, sólo cuando tuvo más confianza alzó un poco la cabeza y apreció el paisaje, o lo que debía ser paisaje pues sólo veía arboles pasar a gran velocidad, pero entonces noto que el lobo se dirigía directo hacia un precipicio, por un momento se planteó la posibilidad de que Seiya estuviese loco; cerró los ojos con fuerza y le abrazó el cuello cuando éste pegó un salto hacia el vacío.
Entre el viento soplando en sus oídos oyó la risa del hibrido y armándose de valor abrió lentamente un ojo y luego el otro, se quedó maravillado ¡estaban volando! Emocionado despegó los brazos y los extendió sintiendo el viento contra su piel y como éste jugaba con su cabello, vio hacia abajo, el mar se extendía bajo ellos hermoso y cristalino. Para sorpresa de Harry, vio varias cabeza salir del agua y saludarles emocionadas, un grupo de sirenas de bellos cabellos dorados nadaban en esa hermosa bahía, al girar un poco la cabeza vio como la isla se alejaba más y más y se preguntó hacia donde iban, entonces en el horizonte divisó una isla que se iba haciendo cada vez más grande, Seiya siguió corriendo sobre el aire hasta que sus patas nuevamente tocaron tierra y se adentró en el bosque, Harry una vez más no pudo ver más que un montón de árboles a gran velocidad.
Poco a poco el lobo disminuyó la velocidad y el niño apreció mejor el lugar en el estaban: era un amplio jardín bordeado de árboles, había un camino hecho con piedras de diversos colores que también servían de separación para los diferentes grupos de flores que crecían por allí, en medio de aquel jardín había una fuente de mármol blanco de la que brotaba cristalina agua, Harry se quedó observando encantado la figura que coronaba la fuente, era un animal que nunca había visto similar a un unicornio pero de un aspecto un poco diferente, tenía un largo cuerno similar al cuerno de un dragón y su cola era muy larga o así estaba representado en la estatua , además de que el detalle del cuerpo de esa criatura no pasó desapercibida para Harry, era muy similar alas escamas de un dragón. Seiya avanzó más y Harry vio dentro de la fuente una gran cantidad de pequeñas bolitas blancas que después identificó como perlas, había tantas que cubrían todo fondo de la fuente, el lobo siguió andando y llegó hasta una mansión de estilo occidental, ocho imponentes columnas de mármol sostenían el gran balcón y daban la bienvenida a sus visitantes, Harry se deslizó de la espalda del lobo y éste volvió a su forma humana.
─Bienvenido a la casa de la Señora de Avalon ─anunció Seiya sonriente.
─Pero si dejamos Avalon atrás.
─Oh Harry supongo que no lo sabes pero Avalon es en sí un conjunto de islas, siete mayores para ser exacto, en la que se ubica la academia es la primera pero aún están todas estas; aquí pasa sus días Serena cuando no hay clases, después de esta hay otras dos, una ocupada por los altos elfos y otra que seguramente te gustara conocer, en ella habitan goblins y enanos, claro que dan una parte de sus ganancias a la corona o sea a Serena. Bueno, después está otra isla ocupada por dragones y otras criaturas mágicas que conviven en armonía y claro, en la última la más pequeña habitan las últimas hadas guardianas de la naturaleza.
─Eso sumarian seis ─notó Harry.
─Sí lo sé, se dice que la séptima isla está perdida, nadie ha sido capaz de hallarla.
─¿Qué hay en la séptima isla? ─pregunto el niño.
─Un tesoro más allá de la imaginación, un tesoro invaluable y mágico que le otorgará a su dueño el poder y el conocimiento de gobernar el mundo.
─Wooh, eso debe ser asombroso.
─Sí, pero vamos lo nuestro.
Seiya lo guió hacia una habitación completamente blanca, todo allí era blanco desde los muebles hasta los marcos de las ventanas, al pasar por la puerta Harry y Seiya quedaron vestidos completamente de blanco.
─Bien lo que te quiero enseñar se llama proyección astral, te permite separar tu conciencia de tu cuerpo físico y moverte en otro plano, así podrás ir a donde te plazca y si lo deseas puedes hacerte visible para los demás o permanecer invisible ─explicó Seiya.
─¿Qué debo hacer? ─preguntó Harry.
─La proyección astral es similar a caer en un sueño consciente así que lo primero es relajarte poner tu mente en completa paz y en blanco, si logras separa tu consciencia de tu cuerpo te enseñaré a moverte en el plano astral.
Seiya conjuró un reloj de arena y le pidió que se dejara llevar oyendo como la arena discurría de un lado a otro, sentados en posición de flor de loto ambos fueron cayendo lentamente en letargo. Harry se sentía extraño, al principio creyó que se dormiría pero al final no pasó nada interesante así que abrió los ojos algo aburrido, todo seguía igual, Seiya seguía con los ojos cerrados a su lado.
─Vaya lo has conseguido al primera ─oyó la voz del mayor, Harry giró la cabeza y vio detrás de él a Seiya sonriendo, luego volvió a ver al Seiya que permanecía sentado a su lado─. Eh, tranquilo ─le tendió una mano─, a esto lo llaman desdoblamiento, no has hecho ningún viaje sólo has separado tu consciencia de tu cuerpo físico ─le explicó, el niño miro encantado su mano semi-traslucida.
Draco miró de reojo al estúpido Potter que hablaba feliz con los demás leones, como le fastidiaba que ese mocoso fuera feliz, no debería ser feliz, no a costa de su desgracia y es que desde que había devuelto el espejo primero se había sentido furioso y le gritó todo lo que le vino a la mente al otro Potter pero cuando se calmó sintió culpa y tristeza, se arrepintió profundamente de lo que había hecho, diablos, aún recordaba la mirada dolida en esos ojos verdes y eso le hacía sentir algo que no podía explicar, sentía en su pecho algo raro, un malestar muy diferente a cualquier cosa que hubiera sentido antes, incluso había ido a la enfermería pero la enfermera le dijo que no tenía nada «bruja incompetente», ¿cómo no iba tener nada si sentía ese terrible peso en el pecho cada que recordaba a Harry y porqué maldita sea no podía quitarse esos ojos de la cabeza?
─¿Draco te pasa algo? ─preguntó Pansy tocando el brazo del rubio.
─No me pasa nada ─respondió, dejó de intentar comer, soltó el tenedor y salió del Gran Comedor con dirección hacia su Sala Común.
─¿Qué le pasa a la serpiente? ─preguntó Ron cuando lo vio marcharse.
─Quien sabe, ha estado así desde hace varias semanas ─respondió Chris aunque repentinamente sintió una punzada de celos, Harry también había estado decaído y apenas y sonreía cuando hablaban, todo eso había pasado después que recuperó su espejo, primero Harry y luego Malfoy, quería creer que era sólo coincidencia pero nadie le quitaba de la cabeza que todo estaba conectado.
Draco llegó a su habitación y suspiró decepcionado, desde que había devuelto el espejo todos los días le llegaban cartas de Harry, aparecían mágicamente sobre su cama pero hacía dos días no había recibido ninguna y se empezaba a preocupar, no había contestado a pesar de que en la primera carta Harry le había dado todas las indicaciones para que pudiera enviarle las cartas sin inconvenientes pero él era orgulloso y no perdonaba tan fácilmente aunque claro cada vez se sentía más tonto por aferrarse tanto al orgullo.
─Bueno, al final se ha cansado de escribir ─susurró.
─No me he cansado de escribir, me he cansado de espera una respuesta ─respondió una voz a su espalda.
─¡¿Qué diablos?! ─Draco pegó un salto sorprendido, detrás de él, semi oculto por las sombras estaba Harry, su cabello negro apenas y era visible pero su pálida piel resaltaba como si desprendiera luz propia o quizás sólo a Draco le parecía así─ ¿Cómo... cómo...? ─lo miraba sin saber que más decir, cuando Harry salió de las sombras Draco vio otro par de ojos pero éstos eran de un intenso azul.
─Te esperare fuera Harry, recuerda solo tienes unos cinco minutos ─dijo el joven y sin más atravesó la pared y desapareció.
─Hola Draco ─saludó Harry una vez solos, sonrió más ante la cara de completo asombro del rubio.
─¿Cómo es posible?
─¿Qué puedo decir? Es magia ─contestó con simpleza.
─¿Qué diablos haces en mi habitación? ─añadió, molesto.
─Draco, no seas así, sólo quiero hacer las paces contigo, vale lo siento por el espejo, no quería dejar de hablar contigo de frente pero era el espejo que yo le obsequié a Chris y, bueno, es mi hermano, no podía dejar que te lo quedaras.
─Ya has dicho lo que querías, ahora lárgate ─Harry suspiró, sabía que el rubio era el orgullo personificado así que decidió usar la táctica que Seiya le enseñó.
─Draco... ─puso ojitos de cachorro abandonado bajo una tormenta, Draco lo miró un segundo sosteniéndole la mirada pero finalmente suspiró derrotado luego de unos momentos─ ¿Eso quiere decir que volvemos a ser amigos? ─preguntó Harry ilusionado.
─Vale, como sea ─respondió como si no tuviera importancia, había girado la cabeza, demonios, esos malditos ojos verdes hacían que no pudiera negarse y él lo sabía maldito manipulador, suspiró─. Bien, claro, volvamos a ser amigos pero con una condición ─añadió viendo una oportunidad que no pensaba desaprovechar─: dime ¿dónde estudias?
Harry parpadeó, sabía que no sería fácil pero decirle donde estudiaba era algo que no se esperó, nadie a parte de su padrino y hermano sabia donde se hallaba y ahora revelárselo al rubio...
─Veo que no confías en mi tanto como decías ─dijo Draco empezando a molestarse.
─No es eso, es sólo que…
─Claro, lo que sea. Mejor te vas es tarde ya.
─Joder ¡bien! Estoy en la Academia de Magia Avalon ─se rindió, no quería volver a pelear con él.
Draco se sorprendió, había pensado que no se lo diría y, más aún, que volverían a pelar pero Harry al final le había dicho donde estudiaba, se giró encarando al pelinegro que le sonrió.
─Harry, se acabó el tiempo ─anunció Seiya ingresando nuevamente a la habitación.
─Nos vemos otro día Draco ─se despidió y ante los ojos asombrados del rubio los dos visitantes se desvanecieron en pequeños puntos de luz.
─Nos vemos ─le susurró al aire, de pronto el malestar de su pecho había desaparecido, se sintió ligero y tranquilo, había arreglado las cosa con Harry y todo estaba bien. Con una sonrisa salió de su habitación y fue a por unos bocadillos que de seguro Crabbe y Goyle tenían en sus respectivas habitaciones, Pansy y Noth vieron a Draco salir sonriente y retrocedieron ¿qué podía haber ocurrido en eso pocos minutos que se habían separado del rubio?
─Creo que Draco es bipolar ─susurró Pansy.
En Avalon Harry abrió los ojos para caer inconsciente al instante, Seiya lo sujetó con cuidado y lo sacó del cuarto blanco.
─Así que aquí estaban ─dijo Serena cruzada de brazos.
─Hola Bombón, estaba ayudando a Harry en un pequeño problema ─dijo sonriéndole.
─Sabes que si mi padre se entera que estuviste enseñándole proyección astral a Harry no estará nada contento ¿cierto?
─Yo no se lo voy a decir.
─Vale. Creo que está muy cansado.
─Lo sé, insistió en hacer el viaje ahora, yo quería dejarlo para después.
─Vamos, hay que llevarlo a su cuarto para que descanse.
La chica alzó su mano y la puerta brilló unos segundos, cuando la abrieron ésta dio justo a la habitación de Harry, con cuidado Seiya acomodó al chico en la cama y Serena lo arropó. Un pequeño felino de pelaje marrón saltó y lamió la mejilla del niño.
─Core, aquí estás ─dijo la rubia cogiendo al felino que ronroneó en sus brazos.
─A Core también le gusta Harry ─observó Seiya sonriente.
─Sí, eso creo ─en el pasillo oyeron varias voces acercándose.
─Creo que es hora de irnos ─la pareja abrió nuevamente la puerta y salieron en una de las habitaciones de la casa de Serena.
─Ay Seiya, no tienes ni idea de lo que ha pasado en la escuela ─comentó apoyando su cabeza en el pecho del pelinegro.
─Cuéntamelo Bombón.
─Verás, la Condesa y Sirius han llegado junto con un amigo, querían ver a Harry pero primero han ido a hablar con mi padre, algo grande ha tenido que ocurrir pues han mandado a Taiki y Yaten por Amon.
─Pero mi padre está en Japón en quién sabe dónde ─dijo Seiya.
─Lo sé, por eso lo están buscando, cuando salieron del estudio papá me ha dicho que mañana quiere hablar con nosotros y creo que Harry también estará presente, Molly también ha sido llamada, las clases mañana serán suspendidas y bueno... Eso no fue todo, Cassy y los demás chicos de primero han estado buscando a Harry por toda la escuela y el bosque, sólo cuando les aseguré que él estaba bien y a salvo se tranquilizaron un poco y aceptaron volver a la escuela.
─Parece que nos esperan días movidos ─comentó él rodeándola con un brazo.
─Quiero darme una ducha ─se deshizo del abrazo sonriéndole seductoramente y se marchó.
─Más directa no podía ser ─se dijo Seiya y salió corriendo detrás de su novia, debido a la emoción su cola y sus orejas de lobo había aparecido.
Harry dormía con una sonrisa placentera, había hecho las paces con Draco, aunque no le dijo sus sentimientos pero esos ya se los diría más adelante y con más calma, cuando Draco y el fortalecieran más su lazo.
─Así que aquí estaba.
─Vaya luce feliz.
─Sea lo que sea que le haya pasado hoy ha sido bueno ─comentó Athina.
─Bien, es hora de ir a dormir también ─añadió Aurel bostezando.
Chris llamó varias veces a su hermano pero este no contestaba, «tal vez está cansado» se dijo y al final se rindió, guardó el espejo y se metió a la cama, debía descansar pues al día siguiente tenía clases dobles de Defensa con Snape y los Slytherins y necesitaría toda su energía y paciencia.
Continuará…
