Robotech no me pertenece

Capitulo 22

Un nuevo Hogar

Lo que Global estaba presenciando no era fácil, pero era lo mejor que podía pasar en estos momentos, desde la entrada del hospital vio como el helicóptero agarro vuelo llevando en él a una de sus niñas y a su único nieto por verlo de alguna manera. Había depositado su confianza en Hunter y aunque seguía un poco lento esperaba que hubiese madurado lo suficiente para ser el hombre que necesita Lisa.

Lo último que puede perder un buen hombre es la fe.

Se dirigió a otra área del hospital, tenía que reportarse en el Centro de Comando, pero no podía hacerlo sin ver a Sammy; Lisa a pesar de ser más seria y solitaria contaba en estos momentos con Hunter y con el bebe para superar la muerte de las chicas principalmente la de Claudia; mientras que Samantha siendo su niña menor y más alegre había quedado totalmente sola, sin nadie que la apoye en estos momentos tan difíciles.

O por lo menos eso pensaba el antes de entrar en la habitación de Sammy.

Estaba seguro que sus niñas tenían habitaciones privadas a pesar de la crisis, ¿entonces quien era el chico en la habitación de Sammy?

El joven se levanto como si fuese a cuadrarse pero luego se arrepintió, a Global esto no se le pasó por alto, quería decir que era un civil pero con principios militares, ¿Quién era?, ¿Quién era?; a Global muy pocas cosas se le pasaban por alto y cuando algo así ocurría se incomodaba.

-Señor.

Global se limito a sentir con la cabeza después averiguaría lo que quería saber, por los momentos tenía hablar con Sammy.

Era primera vez que su niña lo miraba con miedo, con miedo de lo que pudiera decir, incluso antes de abrir su boca, ya Sammy lloraba, a diferencia de Lisa, Sammy no era de guardar sus sentimientos para hacerse la fuerte, todo lo contrario.

Ryan vio como el Almirante Global se sentó en la cama y abrazo a Sammy, le dijo algo en el oído que acrecentó su llanto, aun así Global no la soltó cuando se dio cuenta el Almirante también estaba llorando, decidió salir y dejarlos solos, este parecía ser un momento exclusivo de ellos.

Llegaron a la hacienda en horas de la tarde, a pesar de estar todo nevado Lisa pudo apreciar la belleza del terreno, no estaba muy clara de lo que iba a conseguir, Claudia le describió la casa como un paraíso rural, Lisa no estaba segura de que las palabras Hunter y paraíso fueran compatibles en una misma oración.

Rick la ayudo a descender con cuidado mientras que Alan le pasaba el portabebe y se encargaba de bajar a Dana, el viaje había transcurrido tranquilo con Alan hablándole a Dana de los caballos y el ganado.

La casa olía a madera, Lisa saco a Joshua del portabebe y lo puso en su hombro asombrosamente había dormido casi todo el camino, solo se había despertado una vez hacia media hora para comer, era como si se sintiese seguro en el aire y si lo genes de Roy tenían algo que decir lo más probable es que así fuera.

De lo que Lisa piensa que es la cocina salió una señora mayor, que automáticamente se apodero de Dana, ofreciéndole galletas y pastelillos, Alan los siguió quejándose que cuando hay santos nuevos los viejos no hacen milagros, detrás de ella un hombre también mayor que Lisa no conocía negaba con la cabeza.

-Tenemos todo listo para su estancia, esta mañana cuando llamaste salimos al pueblo temprano a comprar pañales y la formula del bebe espero que todo esté a su gusto patroncita.

Lisa tenia años que nadie la llamaba de esa forma, pero con ese apelativo el hombre le dijo quien era.

-¿Usted es el capataz de la hacienda?

-El antiguo capataz patroncita, en unos minutos mi señora le mostrara su habitación.

-No hace falta Jones yo la llevare.- Aclaro Rick mientras así amago para agarrar al bebe, cosa que Lisa no permitió mientras lo miraba con desconfianza.

-Ni te atrevas Hunter.-

Rick prefirió no discutir con ella mientras la llevaba arriba ya tendría tiempo para ganarse nuevamente su confianza.

-Esta es la habitación de Roy y Claudia; pienso que estarás más cómoda aquí porque están todas las cosas de Joshua en la habitación conjunta.

Lisa se quedo maravillada mientras Rick ponía su equipaje sobre la cama.

-No deshagas tus maletas, lo hare yo más tarde.

-No.

-Solo quiero ayudarte.- porque demonios tiene que ser tan independiente

-Lo que quieres es hurgar en mi ropa interior Hunter; una vez un pervertido siempre un pervertido, señor tienda de lencería…

Rick no sabía si reír o llorar.

-Te aseguro que he visto suficiente ropa interior en mi vida como para que me desviva por ver la tuya Hayes, así que tranquila que tus pantaletas de abuelita están a salvo de mí.

Sabía que de su comentario no saldría impune pero aun no entendía como le pudo lanzar una lámpara con un brazo enyesado y sosteniendo un bebe. Rick decidió dejar a Lisa sola un rato mientras en el piso inferior veía a Dana.

Eran más de las 8 pm cuando Rick subió a ver a Lisa, no había salido de la habitación desde que habían llegado y ya se estaba preocupando, Dana estaba en la sala de juegos, entretenida en el piso con unos peluches, mientras que Alan estaba en el sofá viendo la televisión.

Estaba a punto de tocar la puerta cuando escucho un murmullo parecido a un llanto entro lo mas silenciosamente que pudo desde la salita pudo ver a Hayes, estaba sentada en la cama trataba de sofocar su llanto mientras abrazaba una pijama que Claudia había dejado la última vez que vino.

Rick se quedo allí de pie, mirándola desahogar su pena, lo mas cayada posible para no despertar al bebe que dormía pacíficamente en la cuna, en ningún momento Hayes alzo la cara, su lo hubiese hecho se habría dado cuenta que no estaba sola y que él estaba llorando igual que ella.

Los días comenzaron a pasar y Lisa extrañamente se acostumbro a la tranquilidad de la vida del campo. Los hombres se iban desde la madrugada a trabajar y volvían en la tarde, ella se entretenía con la señora Elena cocinando y cuidando los bebes… algunas veces Rick se quedaba a ayudarla, y en verdad era un encanto… algo torpe pero adorable. Hayes nunca pensó que podría tener una vida tan hogareña.

Lastimosamente las noches eran otra cosa; eran más silenciosas y frías de lo que le hubiesen gustado, los bebes dormían toda la noche y ella se sentía sola;… y mezquina cuando le provocaba hacer ruido para despertar a uno de ellos, así tener algo de compañía.

Extrañaba tremendamente a las chicas, de vez en cuando hablaba con Sammy quien estaba harta de estar en cama; ella se sentía igual que Lisa, aunque nunca tocaban el tema, las dos tenían un vacio en el alma que dudaban mucho poder llenar.

Una tarde cualquiera cuando ya tenía más de dos semanas en la casa tocaron la puerta, Lisa no sabía quien estaba más impresionada, si ella al ver a la jovencita con porte de actriz porno que con este frio mostraba más que lo que ocultaba o la jovencita la ver una mujer joven abrir la puerta.

Hayes fue la primera en recobrar la compostura.

-Buenas tardes, ¿que desea? – su tono de voz fue amable aunque en el fondo pensaba ¿qué carajos?

-Buenas tardes,-Saludo la chiquilla recomponiéndose de la impresión.- usted debe ser el ama de llaves de quien tanto hablan las chicas en el club, mi nombre es Amely y estoy aquí para ver a Ricky, si no es mucha molestia.

Para las chicas de pueblo se había convertido en un reto entrar en la casa de la hacienda de los hombres. Era como un rito de iniciación, como entrar a una casa embrujada o ir al cementerio a media noche. Solo que como prerrequisito tenias que haber tenido como mínimo un resuelve con el chico en cuestión. No sería de buena educación presentarte en la casa de un chico que ni siquiera has besado, ¿verdad?; o por lo menos eso pensaban las chicas del lugar.

Hayes limito a respirar hondo mientras veía a la chica de arriba abajo, conto hasta tres antes de mostrar su más radiante sonrisa.

-Un minuto por favor.- se giro abriendo la puerta mas no dejo entrar a la chica en casa.

-Rick cielo, si ya terminaste de darle comida al bebe, te buscan en la puerta.- Lisa hablo con una voz exageradamente dulce, se giro nuevamente para ver la cara de desconcierto de la chica.- te imaginaras que con mi brazo enyesado ya no puedo atender al bebe como antes y Rick me está ayudando en casa, se está portando como un verdadero ángel conmigo y los niños.

Rick salió cargando a Joshua quien estaba más que feliz terminado el tetero. -Estaba a punto de sacarle gases ¿quién me busca?

-Una jovencita, seguro que es para pedir una colaboración o algo así,- se acerco a él y dejo intencionalmente la puerta abierta de par en par, mientras tomaba al bebe de sus brazos para ponerlo en su hombro y sacarle los gases- Rick, por favor no tardes sabes que tienes que ayudarme a bañar a Dana. En ese momento la pequeña de casi dos años asomo la cabeza por las piernas de Rick.- ¿Baño?- pregunto la carita angelical.

-Sí, baño princesa, ve y sube que ya te alcanzamos.

Solo Alan alcanzo a ver la sonrisa maliciosa de Hayes mientras subía las escaleras. Y es que bien le decía su padre: cuídate de una mujer celosa.

La cachetada solo se dejo escuchar, mientras que la chica que estaba más buena que comer con los dedos en opinión de Alan, le reclamaba a Rick serle infiel a su familia y amenazaba con contarle sobre sus dos hijitos a todas las chicas que la quisieran escuchar; al mismo tiempo, Alan pudo escuchar una carcajada femenina macabra venir desde el piso superior, aparentemente Hayes estaba disfrutando del mejor momento de su vida.

Sorry demasiadas interrupciones familiares, Saludos.