Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Quiero ser tu piel en el invierno
para que el frio
en ti no pueda entrar.
Quiero ser la luz en tu camino,
sol en la noche,
agua dulce en el mar.
Ser la puerta que nunca deje pasar
a algún silencio y a la soledad,
ser distintos cuerpos con un mismo fin,
ser cariño mío, ser tú en mí.
Mago De Oz / Quiero Ser
El Preludio de Navidad
─Contrólate ─dijo Seiya en un gruñido.
Harry le lanzó una mirada asesina pero intentó serenarse, no necesitaban que él despertase y ocasionara otro problema.
─Yo me ocupo de los lobos tu encárgate de él ─añadió listo para arremeter.
─Está bien ─asintió Harry.
─Serena, llama a tus familiares ─dijo el hibrido.
─Pero ...
─¡Ahora! ─ordenó y en un segundo el cuerpo de Seiya se transformó y con toda su fuerza y destreza se lanzó contra el licántropo apartándolo del rubio.
Harry no esperó y en rápidos movimientos se posicionó delante de Draco y con la otra mano colocó a la niña detrás suyo, su varita lanzaba pequeñas chispas rojas y la gema al final de la varita estaba roja.
Serena aspiró fuertemente y alzó un muro de fuego azul en torno a los demás chicos, Harry suspiró aliviado, sabía que Serena y Seiya se encargarían de poner a salvo a sus amigos y a su hermano, por el momento su misión era sacar de allí a Draco y a la chica de pelo enmarañado.
─Usa el veneno ─le susurró una voz siseaste. Harry recordó un antiguo hechizo que creaba una nube de veneno, con cuidado giró ligeramente su cuerpo.
─Ríndete niño no ganarás ─se burló uno de los mortífagos.
─Acabemos de una vez ─dijo otro molesto─ avada k…
─¡Tenebrarum anguis! ─gritó el pelinegro y dio un golpe seco en el aire, de la punta de su varita salió una gran serpiente negra que se lanzó directo al mortífago y sin darle tiempo a reaccionar hundió los colmillos en el hombre que cayó al suelo muerto al instante, el otro mortífago lanzó un evanesco pero la serpiente se volvió de humo y antes de que pudiera hacer algo otro mortífago cayó al suelo.
─¿Pero qué demonios? ─gritó aterrado otro mortífago alejándose de la serpiente que reptaba en el suelo.
Harry le dio una mirada a sus amigos, Serena estaba haciendo un gran trabajo y aunque le pesaba enormemente sabía que no podría ayudar, además debía poner a salvo a Draco así que aprovechando el desconcierto de los magos arrastró a los dos niños hacia el bosque donde podría defenderse mejor.
Serena del otro lado vio a Harry adentrarse en el bosque y sonrió, todo estaba bien nada pasaría pero ocho hechizos cayeron sobre el muro de fuego que los protegía y la rubia sintió que la fuerza lentamente se le escapan, no tenía suficiente energía para mantener su escudo de fuego por mucho y éste empezaba a disminuir de tamaño, Hagrid sentía impotencia, no quería estar allí sin hacer nada pero sin una varita era sólo un estorbo, lo único que podría hacer en un determinado momento sería proteger con su vida a los niños que estaban en aquel lugar por él, entonces recordó que su pequeño dragón podría usar el fuego para ayudar pero el bebé dragón aún era joven y no tenía suficiente fuerza.
Cassy estaba desesperada, había visto a Harry marcharse, sabía que era lo mejor, debían ponerse a salvo pero ella se sentía impotente, una inútil, si tan sólo tuviera la fuerza.
─Si tan solo fuera más grande ─dijo una voz infantil en su mente, buscó el origen de esa voz pero no había nada, sólo su amigos que siguiendo las indicaciones de su rubia amiga lanzaban hechizos y encantamientos aunque con tan mala puntería que no atinaban a los mortífagos que los rodeaban.
─Quiero ayudar ─susurró la pelinegra.
─Soy muy pequeña ─dijo la voz nuevamente y entonces Cassy abrió los ojos asombrada, el bebé dragón la miraba a los ojos, ese amarillo venenoso veía también con asombro a la chica pelinegra.
─¿Tú me hablaste? ─preguntó dudosa.
─¿Me escuchas? ─respondió la voz, la pelinegra casi hipnotizada estiró su mano hacia el dragón y éste con lentitud acercó la cabeza. Hagrid veía todo con fascinación imposible de contener.
Serena sentía su fuerzas agotarse, ya no podía mantenerse en pie, además mientras mantenía el muro estaba llamando a su familiar pero aquello era un poco difícil, el muro falló y el fuego que los protegía desapareció mas al momento un brillo extremadamente luminoso llenó el lugar.
Seiya empujó al lobo hacia los árboles y de un zarpazo le propino graves heridas que lo dejaron inmovilizado, Greyback gruñó con molestia aquel cachorro estaba dejando en ridículo a sus mejores lobos y ni siquiera estaba usando todo su potencial, el licántropo decidió parar de una vez al loup-garou y con rapidez se transformó, la bizarra forma de los licántropos siempre había asqueado a Seiya pero la peste que acompañaba a ese lobo en especial hizo que el pelinegro deseara no tener el olfato tan fino, el licántropo gruñó y a cuatro patas se lanzó en pos de su presa, Seiya por el contrario relajó sus músculos y tomó su forma humana, el licántropo frenó y lo observo con desconfianza pero su sorpresa creció cuando el pelinegro tomo forma semi-humana y sus ojos adoptaron un color azul eléctrico sobrenatural, los colmillos se redujeron de tamaño pero parecían más afilados. El licántropo se le lanzó encima y Seiya abrió los brazos, antes de que el licántropo reacciona se halló atrapado en los brazos del joven que sin contemplaciones hundió los colmillos cargados de ponzoña en el hombro del mortífago.
Greyback logró soltarse y retroceder, sentía todo su cuerpo arder, sólo había una criatura capaz de ocasionar eso en un licántropo.
─Vampiro ─dijo el hombre.
─Así es ─respondió el pelinegro sonriente, en ese momento una gran luz lleno el lugar.
Seiya cerró los ojos instintivamente protegiéndose de la luz, cuando los volvió a abrir el mortífago había desaparecido pero eso no le intereso, corrió hacia donde Serena y los chicos estaban.
Serena no podía creer lo que veía, Hagrid trastabilló y los leones se asomaron para ver que había impresionado al guardabosque.
─No es posible ─dijo uno de los pocos mortífagos que permanecían de pie. Frente a ellos se erguía un gran dragón de escamas rojizas y de unos cinco metros de largo, tenía las alas ligeramente desplegadas creando una barrera entre los magos y los chicos, el dragón rugió y los cinco mortífagos restantes se echaron atrás y desaparecieron. Seiya caminó hacia el frente, entonces el dragón desapareció y el pelinegro contempló a Cassy, tenía la varita fuertemente sujeta en una mano y la otra mano sobre la cabeza del pequeño dragón, Serena suspiró aliviada al igual que los demás.
─¿Qué fue eso? ─preguntó Hagrid.
─Una habilidad que sólo se desarrolla cuando un mago crea un vínculo con un familiar ─respondió Serena.
─¿Eso significa que…?
─Así es Cassy, te has adelantado a tus compañeros y ya tienes tu familiar ─le sonrió Serena.
─Alguien se acerca ─dijo Seiya.
─Hay que irnos ─agregó Chris tirando del abrigo de Hagrid.
─Sí, es mejor marcharnos ahora ─asintió el guardabosques, luego mirando a Cassy agregó─. Cuida a Norberto.
─Así lo haré ─dijo la chica y los alumnos de Hogwarts se marcharon rápidamente detrás de Hagrid.
─Tenemos que ir por Harry ─exclamaron Luna y Ald cuando ya no hubo extraños.
─Yo lo buscaré, ustedes deben volver ahora, no podemos arriesgarnos más ─dijo Seiya.
─Pero… ─protestaron los niños.
─El hechizo de edad se desvanecerá en unos minutos y no podemos exponernos a otro ataque ─les explicó Serena.
─Bien, entonces vamos ─refunfuñaron los chicos; Serena se acercó a Seiya y le dio un rápido beso.
─Te estaré esperando así que ten cuidado ─pidió la rubia.
─No te preocupes ─contestó él.
Los chicos se sujetaron de las manos y Cassy coló su mano libre sobe su nuevo familiar, con un suave sonido todos desaparecieron. Seiya rápidamente tomó su forma lupina y se ocultó entre los árboles, a los pocos segundos un grupo apareció, un extravagante anciano de larga barba y chillona túnica púrpura que era un dolor para los ojos los lideraba, detrás del anciano loco habían cuatro personas más, entre ellos Seiya reconoció un olor similar al de Harry, era muy vago pero el lobo estaba seguro que la mujer de cabello rojo y el hombre de revuelto pelo negro eran los padres bilógicos del chico, pasó su mirada a otro sujeto de apariencia extravagante vestía completamente de negro y Seiya juró que le hacía falta un buen lavado de cabello; finalmente estaba otro mago más joven de cabello rojo corto; los cinco magos alzaron las varitas y proyectaron luz sobre todo el claro, la mujer se giró hacia el pelinegro y ahogó un grito cuando vieron los cadáveres que la serpiente conjurada por Harry había dejado, luego fueron recorriendo el claro y finalmente el anciano conjuró un patronus que envió hacia el colegio.
─¿Quién pudo hacer esta masacre? ─preguntó el pelirrojo.
─No lo sé, pero fuera quien fuera debe ser alguien muy poderoso ─respondió el anciano.
─Pero hacer algo así…
─El poder corrompe el alma querida Lily ─dijo compresivo el director.
─¡Profesor Dumbledore! ¡Aquí hay uno vivo! ─anunció el joven pelirrojo, los cuatro magos se apresuraron y Seiya se maldijo por no haber terminado con aquel licántropo, sin embargo se giró, no tenía tiempo que perder, debía ir por Harry y largarse antes de que alguien los encontrara.
Harry y los niños corrieron adentrándose en el bosque, en algún momento el pelinegro había cogido a Hermione en brazos, tras ellos aun iban los mortifagos y las maldiciones pasaban casi rosando sus cabellos. El pelinegro se paró a recuperar el aliento, Hermione tenía un tobillo lastimado y Draco tenía raspones por toda la ropa y los brazos, Harry respiró agitado y los tres se ocultaron tras un gran árbol, las raíces levantadas creaban un pequeño agujero donde se refugiaron.
─Sal niño no tienes oportunidad, si sales ahora seremos misericordioso y te mataremos rápido ─ofreció el hombre mientras avanzaba con la varita en alto.
─¿No puedes lanzar otra serpiente? ─preguntó Draco.
─No, se supone que no debería estar usando hechizos ahora, pero… - los ojos verdes brillaban desesperados y Draco lo notó.
─¿Harry? ─susurró Draco, eso ojos eran imposibles de confundir.
─Demonios ─dijo el pelinegro cuando dos mortífagos se pararon sobre las raíces y alumbraron todo el lugar Harry se había apegado más a los dos niños y se cubrió con su capa, como deseaba en ese momento tener la copa de invisibilidad que su padre poseía.
─Se nos han escapado.
─No, debemos encontrarlos, seguro no andan lejos.
Harry suspiró, tenía que hacer algo pero su magia a pesar de haberse nivelado aún estaba inestable y si conjuraba otra serpiente negra no sabía que podía pasar, sobre todo porque aquel conjuro era magia oscura antigua, pero tampoco podía quedarse sin hacer nada.
─Te encontré ─dijo uno de los mortifagos apuntándoles con la varita a la cara.
Harry se sentía desesperado, no había tiempo, sin pensarlo sujeto las manos de los niños y cerró los ojos, recordó a Elizabeth diciendo que la metamorfosis para volverse niebla era muy simple, de pronto su cabeza se sintió ligera y la sensación se extendió por su cuerpo.
─¿Pero qué….? ─frente a los mortífagos los tres chicos se disolvieron en una niebla que se flotó por el bosque prohibido alejándose más y más hacia los terrenos del colegio, cuando sintió la primera barrera Harry respiro aliviado y su cuerpo volvió a ser tangible al igual que el de sus dos desconcertados compañeros.
─¿Qué paso? ─preguntó desconcertada Hermione.
─¿Qué haces aquí? ─preguntó Draco.
─A mi también me da gusto verte Draco ─dijo Harry sarcástico.
─¿Harry? ─Hermione miraba al pelinegro que lentamente volvía a su edad actual.
─¿Qué está pasando? ─preguntó el rubio.
─El hechizo de edad ya terminó supongo, pero eso no es importante hay que salir del bosque.
─Dime, ¿que hacías aquí? ─Draco sujetó el brazo del pelinegro.
─Chris me habló sobre el dragón que Hagrid tenía en su cabaña así que decidí pedirle ayuda a unos amigos y llevarnos el dragón a una isla, ¿pero tú que hacías allí? ─preguntó ahora el pelinegro.
─Ella me arrastró hasta ese lugar ─dijo el rubio algo avergonzado por dejarse arrastrar a ese lugar como un tonto león, el pelinegro fijó sus ojos en la niña que lo miraba maravillada y sonriente, se acercó.
─Oh, no me he presentado, soy Harry Potter ─Hermione se sonrojo cuando el pelinegro le tomó la mano y depositó un beso galantemente.
─Hermione Granger, gracias por salvarnos, de nuevo ─agrego con las mejillas completamente rojas.
─Un placer ─respondió el chico sonriéndole afectuosamente.
─Hay que continuar ¿no? ─interrumpió Draco, molesto por la interacción de los dos chicos.
Harry le tendió la mano a Hermione pero al poyar el pie un terrible dolor la hizo ahogar un grito y ambos se volvieron, Harry la ayudó a apoyarse y andar unos pasos mientras Draco los miraba con clara molestia.
─No podremos seguir así por mucho más ─dijo el pelinegro─ sube ─le dijo a la castaña para llevarla en la espalda, Draco lo miró sorprendido y molesto.
─Pero… ─intentó protestar la chica.
─Debemos salir del bosque prohibido antes que nos encontremos con otra cosa ─dijo Harry y aunque avergonzada Hermione le dio la razón y subió a la espalda del chico que después de acomodarla mejor continuó caminado, Draco estaba muy molesto pero lo disimulaba muy bien.
─¿Que no sabes algún hechizo reparador de huesos? ─pregunto mordaz.
─La verdad no ─contesto sinceramente Harry y se prometió buscar y aprender hechizos curativos en cuanto volviera a Avalon.
Draco iba un poco rezagado y preguntándose si Granger no pesaba nada porque Harry andaba con ligereza y no parecía para nada agotado o siquiera cansado, de pronto choco con la espalda de la castaña que en algún momento había empezado a dormitar.
─¿Qué pasa ahora? ─preguntó el rubio y avanzó unos pasos mirando hacia al frente. Harry contemplaba unas criaturas horribles, tenían aspecto de caballos alados con blancos ojos brillantes, cara y cuello de dragón y cuerpo de esqueleto negro, con una larga cola negra.
─Son Thestrals ─dijo Harry.
─¿Esos caballos que sólo aquellos que han visto la muerte pueden ver? ─preguntó Draco.
─Los mismos.
─Pero, entonces… ─Draco recordó al hombre que fue mordido por la serpiente.
─Bien, ahora podremos regresar más rápido ─anunció el pelinegro alegremente.
─Espera ¿qué estás pensando?
─Pedirles ayuda ─respondió y se acercó a los esqueléticos caballos.
Draco lo oyó sisear y hablar pársel, se preguntó como esperaba que la lengua de las serpientes ayudara pero para su sorpresa el caballo al que Harry le había hablado hincó la rodilla agachándose para permitirle subir, Harry bajó a Hermione que ya estaba dormida y sin esfuerzo la colocó en grupa del caballo.
─Vamos Draco, si quieres puedo pedirles que otro te lleve ─sugirió, el rubio se apresuró a sujetarse de la mano que el pelinegro le tendía, una vez sobre el caballo se aferró con fuerza a la cintura del chico, Harry sonrió sin poder evitarlo e iniciaron el viaje hacia el castillo pero al llegar al límite del bosque había un grupo bastante grande de personas que iban de un lado a otro, el Thestrals soltó unos gruñidos y Harry respondió en otra sarta de cosas.
─¿Qué pasa? ─preguntó el rubio.
─Dice que hay otra entrada pero está en la lechucería ─dijo Harry
─¿Cómo quieres entrar genio? ─preguntó mordaz.
─Volando ─respondió con simpleza y Draco aferró con más fuerza al pelinegro.
Los aurores que patrullaban los terrenos de Hogwarts se sorprendieron cuando las aves más cercanas volaron asustadas pero no le prestaron atención y siguieron en lo suyo.
Hermione despertó cuando Harry le decía que habían llegado a la entrada a su sala común, la castaña abrió los ojos ¿cómo se había podido dormir tanto?, se preguntó pero el pelinegro le restó importancia y después de agradecerle nuevamente a Harry y despedirse del enfurruñado Draco estaba por marcharse cuando…
─Harry ─la voz de Seiya salida de la nada hizo que los niños se asustaran.
─¿Cómo, cómo lograste entrar?─pregunto Harry cuando el pelinegro mayor se quitó el hechizo desilusionador.
─Eso no importa debemos irnos ─dijo
─Seiya ¿puedes curar el tobillo de Hermione? ─pregunto el niño.
El mayor miró a la niña y suspiró, se inclinó y con delicadeza cogió su pie, retiró el zapato, luego la media y el dio una mirada al inflamado tobillo, no le gustaba mucho usar la magia y su varita pero sí conocía hechizos curativos, Vald lo había obligado a aprender así que haciendo gala de sus conocimientos pasó la varita haciendo un elaborado movimiento y el hematoma desapareció. Aliviada Hermione decidió volver a su sala común agradeció una vez más a los chicos y se marchó, después de que entrara Harry insistió en acompañar a Draco y Seiya les lanzó hechizos desilusionadores para poder bajar con más rapidez y así llegaron a las mazmorras sin problemas. Draco entró a su sala común pero antes de que se marchara Harry lo cogió de la mano.
─Draco por favor no te metas en más problemas ─pidió, el rubio iba a contestarle con algún ingenioso cometario pero al ver los preocupados ojos verdes sólo atino a asentir, Harry sonrió y le dio un rápido y sorpresivo abrazo, después se marchó junto con Seiya.
Draco quedó estático cuando Harry lo había abrazado, se sintió raro, una corriente eléctrica lo había recorrido desde la cabeza y su estómago parecía estar lleno de mariposa. Aún aturdido camino a su recamara y se dejó caer en su cama pensado en los vedes ojos del pelinegro.
Harry y Seiya estaban sentados frente a Vald, ambos tenían muecas de enfado pero el mayor tenía una mirada tranquila y se mantenía callado con los ojos cerrados mientras sus dedos tamborileaban el escritorio, frente a él los dos jóvenes lucían desesperados, preferían oír al conde gritar y despotricar sobre lo irresponsables que habían sido y cosas por el estilo pero el mayor los tenía ya una hora en aquella situación, ni siquiera se dignaba a mirarlos.
Harry suspiró aquello parecía ir para largo y si Vald tenía paciencia él tenía aún más, se acomodó mejor en la silla, cerró los ojos y se dispuso a dormir un rato, después de todo no había dormido nada aquella noche. Seiya miró al chico y se reclinó también, minutos después tenía los ojos cerrados y estaba profundamente dormido. Cuando Amon entró se encontró a Vald con una expresión difícil de descifrar, el conde parecía dividido entre reír frenéticamente o tirarse de los cabellos ante la situación, pero el egipcio no espero más y soltó una carcajada.
─Pero que desfachatez la estos chicos ─comentó entre risas.
─Ya no le veo el caso a reprenderlos, digo, Serena me contó lo que ocurrió y ya qué caso tiene ─dijo el conde suspirando.
─Hay Vald, vamos a sufrir con Harry lo que no sufrimos con nuestros hijos ─añadió Amon con una sonrisa divertida.
─Creo que tienes razón ─respondió el conde con una sutil sonrisa.
Ambos se miraron y Amon hizo levitar a Harry hasta el sillón donde lo acomodó mejor y lo dejó dormir, luego despertó a Seiya sutilmente y le dijo que se marchara, el joven los vio desconfiado pero finalmente asintió y se marchó.
Después del incidente las cosas parecían normalizarse en Avalon aunque Cassy ahora tenía clases compartidas con los chicos de quinto curso, Serena había insistido en que Cassy debía aprender todo sobre el lazo entre un hechicero y su familiar, demás está decir que cuando los jóvenes de quinto curso vieron al dragón quedaron muy sorprendidos, era la primera vez que un dragón aceptaba ser familiar de un humano pero a pesar de eso los chicos acogieron a la niña muy bien y en poco tiempo Cassy con ayuda de Vincent y Diana logró hacer que su familiar tomara una forma más sutil para que pudiese entrar en el castillo y acompañar a su maestra todo el tiempo aunque cuando las chicas vieron al dragón miniaturizado se quedaron encantadas, los chicos se rieron un buen tiempo «de la pequeña lagartija» como lo apodaron, claro, hasta que la pelinegra cansada dejó que la pequeña monstruosidad les lanzara una bola de fuego, entonces acabaron las risas y todo volvió a la relativa tranquilidad.
Harry retomo su clases con normalidad y a mediados de diciembre se sorprendió de lo rápido y tranquiló que iba todo, entre su trabajo escolar normal Y sus clases especiales con Vald y Seiya el tiempo pareció volar y cuando menos lo esperó ya solo faltaba un día para las vacaciones de navidad y todo el castillo se llenaba de vida y espíritu festivo.
Aquella mañana todos la habían tenido libre, Harry revisó sus últimos apuntes de alquimia básica y después los guardó, siempre le había gustado avanzar con los deberes antes de las vacaciones así no tendría que estar desesperado los últimos días, Daniela y Athina compartían su punto de vista pero los demás preferían pasar unas vacaciones alegres y sin preocupaciones de deberes. Harry terminó de acomodar mejor las cosas que se llevaría a casa y después de acomodar todo perfectamente se giró y decidió darle una mano a Ald que batallaba con su gran maleta.
─¿Qué tanto llevas allí? ─preguntó.
─Oh, sólo algunas cosas ─respondió el castaño que ante todo intentaba cerrar la maleta sin que Harry viera lo que contenía.
─Déjame ayudarte.
─No es necesario yo puedo solo ─sonrió nervioso.
─Vamos, te tardaras menos si te echo una mano ─insistió Harry colocando su mano sobre la manija de la maleta.
─Pero… ─y sin que pudiera evitarlo la maleta se abrió y al suelo cayeron los libros de la escuela, la ropa desarreglada, las túnicas y otra sarta de cosas, todas enmarañadas y mezcladas. El castaño sonrió nervioso y se rasco la nuca─ está un poco desordenado ─comentó avergonzado.
Harry suspiro y armándose de paciencia decidió ayudar a Ald con su problema de organización.
Una hora después los chicos estaban en el puerto esperando al barco que los llevaría de vuelta a pasar las vacaciones en familia, nadie se quedaba en la escuela, ni siquiera Serena y Seiya se quedarían, el pelinegro y la joven acompañados de Vald se marcharían a Rumania a visitar el viejo castillo de los Carpatos que aun pertenecía al conde y así todos los profesores y habitantes del castillo se iban a pasar unas blancas navidades donde mejor les pareciera. Los chicos de primero se adentraron en el barco y juntos buscaron un camarote, no necesitaron demasiado tiempo pues allí había una puerta blanca con una placa que indicaba que aquel camarote era de uso exclusivo para los de primer año, riendo animados entraron y se acomodaron como mejor les pareció, el viaje pasó muy veloz y cuando tocaron puerto Cassy se despidió de todos los chicos y se marchó junto con Harry y Luna, el pelinegro y Sirius le habían invitado a pasar las navidades con ellos y Luna, que ahora era la protegida de Elizabeth. Cassy iba sonriendo, sería su primera navidad con gente que realmente la apreciaba.
─Chicos, por aquí ─los llamó Sirius que iba acompañado de Remus.
El animago saludo a los tres niños efusivamente y Remus no pudo evitar una sonrisa, los cinco salieron de la bahía encantada y Sirius les dijo que se cogieran de las manos para poder aparecerse.
Cassy quedó impactada al ver la mansión de los Black por dentro, en el salón había un gigantesco árbol navideño deliciosamente decorado seguramente por Elizabeth. Aún contemplaba asombrada el árbol cuando Sirius le puso una mano sobre el hombro y le sonrió cálidamente.
─Cassy, hay algo de lo que debemos hablar ─dijo el pelinegro. Harry miró a su padrino sin comprender pero Luna entendió que Sirius quería privacidad así que cogiendo a Harry del brazo le pidió un tour por la casa.
─Adelante vayan ─dijo Cassy viendo la preocupación en Harry.
─Ella estará bien ─le dijo Luna cuando salieron del salón.
─Es cierto Harry, hay algo muy importante que Sirius debe hablar con Cassy ─corroboró Elizabeth.
─Ama, Kreacher ya ha colocado las cosas de los jóvenes amos en sus habitaciones informó el elfo doméstico.
─Muy bien. Harry, Luna, vengan les mostrare sus recamaras, aunque Harry ya sabe dónde está la suya pero tienes que ver el nuevo decorado ─dijo entusiasta la condesa y se llevó a los niños hacia la segunda planta.
En el salón Sirius invitó a Cassy a sentarse y la miró largo rato, era muy parecida a Bella pero esos ojos… estaba seguro de que eran la herencia de su padre, Cassy tendría que lidiar con muchas cosas aun cuando supiera la verdad.
─¿Sirius? ─preguntó la niña sacándolo de sus pensamientos.
─Cassy, quisiera acerté una pregunta ─dijo finalmente él.
─Adelante.
─¿Qué es lo que sabes de tus padres?
─Nada, en el orfanato dijeron que aparecí una noche envuelta en una manta ¿por qué?
─Hay algo que quisiera contarte Cassy, yo tengo tres, primas dos de ellas están casadas ─empezó y frente a la niña aparecieron tres fotografías las tres mujeres eran de gran belleza y se mostraban altivas y orgullosas, Cassy se fijó en cada una de ellas, una era rubia de ojos azules muy hermosa, la otra era de cabellos castaños, sus ojos eran un poco más claros y su sonrisa se veía más dulce pero la que llamó su atención fue la tercera, una mujer de cabellos negros, mirada fuerte y porte elegante, era una mujer de gran belleza pero en sus ojos había algo que era muy atrayente, casi como el fuego.
»Ella es Bellatrix, o Bella, como solíamos llamarla; decidió ser seguidora de Voldemort y aún seguirá siéndolo pero algo ocurrió; el mago oscuro la mandó a Bosnia en una misión, allí ella conoció a alguien y… ─Sirius sonrió divertido─ se enamoró, la loca de Bella se enamoró como colegiala de ese mago, no sé a qué grado pero debió ser algo muy profundo porque ella decidió desafiar a su maestro, hizo lo que jamás me imagine que haría, ella desobedeció las órdenes del mago oscuro y huyó junto a ese mago, tenían algo muy importante que proteger, pero lamentablemente Voldemort no perdona y los cazó, la pareja de Bella murió protegiéndola y ella logró escapar de los seguidores de Voldemord pero cayó en manos de los aurores, se suponía que ellos debían hacer cumplir la ley y seguir las reglas pero Bella era odiada por ser quien era, una Black y una seguidora de Voldemord así que la encerraron en Azkaban, la prisión de magos donde los dementores rondan y allí Bella dio a luz a un bebé…
»Los aurores en lugar de entregar a ese bebé a su familia más próxima lo abandonaron a las puertas de un orfanato muggle con la esperanza de que nunca fuera hallado, pero él bebe creció y hace unos meses cuando Bella fue trasladad de la prisión de magos debido a una fuga en masa, yo supe que aquel bebe existía ─Cassy miraba a Sirius, las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas y no hubo necesidad de preguntar o explicar más, la niña lloraba silenciosamente.
─Yo… yo…
─Eres una Black, Cassy; tu nombre completo es Casiopea Georgiana Grindelwald Black, tu padre Gillian Grindelwald era el único hijo de un poderoso mago que hace tiempo fue conocido por ser un mago oscuro, Gellert Grindelwald es tu abuelo. Pero lamentablemente nadie debe saberlo por ahora ─dijo colocando las manos sobre los hombros de la niña─ en estos momento si se descubre el nombre de tu padre no sólo los mortífagos intentarán poner su manos sobre ti.
─Pero soy una Balck también ─alegó la niña y Sirius sonrió.
─Así es, eres una Black y por eso mereces tener el lugar que te corresponde Cassy ─Sirius le habló de los papeles que había presentado para adoptarla legamente y la niña se alegró infinitamente ¡tenía una familia, un lugar al cual pertenecía!
Unas horas después Cassy les contó todo a Harry y Luna, ambos se alegraron por su amiga y Harry mencionó que necesitarían más hombres porque las chica estaban tomando el poder de la casa al ser mayoría, todos rieron.
La cena fue muy divertida aunque Cassy y Luna después miraron con horror a la condesa que había decidido que ambas debían tener nuevos guardarropas, así que se las llevó a Londres muggle, Sirius y Harry iban por detrás, ambos abatidos y llevando las bolsas, después fueron a pasear por el callejón Diagon y el día se les paso muy rápido. En La víspera de navidad ocurrió un incidente.
Cassy se levantó a las diez y después de asearse bajó a desayunar, el elfo domestico la veía con adoración y le hacía caravanas cada que se cruzaba con ella. Sirius riendo le dijo que era debido al gran parecido que tenía con Bella.
─Ese elfo adora a Bella ─comentó mientras se servía un vaso de jugo.
─Ya tienes un admirador y fiel defensor, aunque tendrá que ser el segundo ─comentó Harry.
─¡Harry! ─reclamó avergonzada a chica.
─¿De qué están hablando? ─pregunto de pronto un celoso Sirius, nadie le quitaría a su pequeña Cassy.
─Pues de...
─¡SIRIUS ORION BLACK! ─gritaron dos voces haciendo que el mayor pegara un gracioso salto tumbando la silla en el proceso, Sirius vio a las dos mujeres que irrumpieron en el lugar con verdadero horror pues ambas tenían todas las pintas de asesinas en serie, Cassy las veía con curiosidad, las reconocía a las dos, eran sus tías si no se equivocaba.
─Hola chicas, cuanto tiempo ─saludó nervioso.
─¿Cómo has podido mantenerlo en secreto todo este tiempo? ─dijo la rubia.
─¿Cómo has podido ocultarnos que Bella tuvo una hija? ─agrego la castaña.
─¿Cómo lo han sabido? ─preguntó el pelinegro.
─Tal vez lo mencioné en una de las cartas que les envié esta mañana ─comentó casualmente Elizabeth y cuatro pares de ojos se posaron en ella incrédulos.
─¿Lizy, es que acaso quieres que estas locas me maten? ─preguntó el pelinegro en voz alta.
─Estas - locas ─repitieron ambas mujeres y Sirius se puso blanco, lo había dicho sin pensar y ahora cómo se libraría de la ira de esas dos que estaban demostrando que habían heredado el carácter de las temidas mujeres Black…
Continuará…
