Robotech no me pertenece

Capitulo 23

Una visita al pueblo

Aproximadamente cuatro días después a las 2 am. Si no leyeron mal 2 AM

Rick sale de su habitación mas dormido que despierto, descalzo esta vestido con un mono de ejercicios negro una franela azul algo vieja y ancha escucha un ruido en el pasillo y ve a Alan acercarse a él, va con unos bóxer negros, una franela sin mangas blanca, una bata de baño azul oscuro y medias negras; puede ver que va igual que dormido que el.

-¿Podrías decirle a la ardilla que deje de cocinar a estas horas?

-No es una ardilla es una comadreja Alan.- le responde Rick mientras comienzan a bajar las escaleras uno al lado del otro.

-Por sus mejillas cualquiera creería que es una ardilla, ¿te has dado cuenta cuanto ha engordado?, tiene las mejillas llenas y rosaditas.- le dice en tono de burla

-Eso es por el invierno idiota, si puedes ver bien aun tiene un cintura de avispa.

-Ah… claro que puedo ver bien, creo que el que no ve bien eres tú, ¿o es que caso no has visto como ha crecido su pechonalidad?- le pregunta Alan abriendo las manos al nivel del pecho como si cargara dos melones.

-No han crecido tanto.- se quejo Rick viendo mal a su amigo, ¿quien le dio a él permiso para estar fijándose en el pecho de Hayes?

-Claro que si han crecido, si no es porque sé que estas a pan y agua pensaría que ya tienes a la ardillita de encargo.- Alan solo sintió el golpe en el hombro al momento que entraron los dos hombres en la cocina.

Lisa en efecto estaba cocinando y Rick se alegro de todas las modificaciones que habían hecho, porque Hayes tenía ocupado casi todo el espacio. Rick solo miro a Alan mientras contaba cuantas bandejas de galletas habían hechas.

-Lisa cielo, ¿qué haces?

-Galletas.

-Obvio, ¿pero porque haces tantas?- pregunto Rick mientras se acercaba a abrazar a Hayes por la espalda mientras esta seguía batiendo masa.

-Le dije a Dana que le dejaría unas galletas hechas para el desayuno ya que no estaríamos aquí cuando ella despierte.

-La enana no puede comer tanto.- le dijo Alan mientras sacaba una jarra de leche de la nevera, y buscaba tres vasos.

-Pensé que ya que mañana íbamos al pueblo, podríamos dejar unas cajas de galletas en el orfanato.- Esta vez dirigiéndose a Rick- Se que tienes que pasar por allá a ver como están las cosas.

Rick solo asintió con la cabeza,- ¿Necesitas que te ayude en algo?- pregunto mientras se acercaba a olerle el cuello, olía a galletas, todo olía a galletas, le estaba dando hambre… y no precisamente de comida.

-Necesito comenzar a guardas las galletas ya hechas, podrías ir por las cajas, están en la sala.

Rick salió a la sala y antes de abandonar la cocina regreso al lado de Hayes.- Después de comer.- la jalo y la sentó en sus piernas al frente a Alan, este ultimo les paso dos vasos de leche y los tres comenzaron a comer.

Así pasaba casi todas las noches…

Hayes no podía dormir y tenía que buscar algo que hacer; Rick sabía lo que sentía, los primeros meses en esa casa ni él, ni Alan ni Ryan dormían absolutamente nada a menos que estuvieran a punto de caer muertos del cansancio. Los recuerdos eran demasiados fuertes y dolorosos, Hayes estaba pasando exactamente por lo mismo; así que Alan y él, solo se dedicaban a apoyarla, estar allí y hacerle compañía.

El tiempo lo cura todo, un día no muy lejano, esperaba Rick, Lisa se sentiría más tranquila y en paz, ese día dormiría toda la noche sin necesidad de extenuarse.

Ya en la mañana, Rick esperaba a Hayes en la entrada, hoy irían al pueblo, aparentemente según Mirilla a Joshua le tocaban algunas vacunas, Sammy envió a Ryan casa de Roy y Claudia y allí consiguió el cartón, en efecto el bebe se había atrasado en varios refuerzos. Rick aparto una cita con el pediatra del pueblo e iban a verlo en este momento, también quería que a Lisa la viese un traumatólogo, Hayes había abierto el Yeso por todos lados, para poder meter una regla y poderse rascar, solo se imaginaba como estaría de aruñada por dentro.

Lisa bajo las escaleras cargando a Joshua, Rick solo escucho un silbido y el click de una cámara fotográfica, aunque en realidad era el teléfono de Alan lo que sonaba. Lo miro de mala gana.

-¿Qué?, es solo que Joshi se ve adorable.- Se justifico Alan, mientras le enviaba la foto a la enfermera de Roy, estaba seguro que su viejo amigo agradecería el incentivo. A Roy, de vez en cuanto había que recordarle que aun tenía algo porque vivir.

Lisa le había puesto al bebe un conjunto de invierno cuerpo completo color amarillo con rayas horizontales naranjas que cubría desde sus pies hasta su cabecita donde reposaban dos orejitas de tigre, era lo más adorable que Rick había visto, aunque Hayes no se quedaba atrás se había puesto botas unos jeans y una blusa azul turquesa su cabello suelto y su chaqueta de invierno color miel, cada día le gustaba más esta mujer, aunque debía admitir que siempre le ha gustado.

-¿Nos vamos?-pregunto Lisa cuando bajo el ultimo escalón.

-Ya todo está en el auto, La señora Elena está en la cocina, ella va a quedar pendiente de Dana, y Alan se comprometió a sacarla un rato a ver los caballos en la tarde.

-Bien, vámonos.

El recorrido fue corto, solo una horas hasta el Hospital, Joshua iba en su asiento de bebe jugando con sus piecitos mientras Lisa iba a su lado en el asiento trasero, tratando de entretenerlo haciéndole cariñitos; y Rick se dedicaba a manejar tranquilo y cambiar las estaciones de música de vez en cuando.

Cuando llegaron Rick descendió del vehículo y ayudo a bajar a Lisa y al bebe, por el momento solo tomo la pañalera,… cuando se la ponía se sintió observado, una sensación bastante desagradable había que agregar, al otro lado de la plaza varias mujeres lo veían de mala gana mientras cuchicheaban dios sabe qué cosa.

-Vamos Hayes nos están esperando.- Y vaya que lo estaban esperando.

Lo último que se imaginaba Rick es lo que paso a continuación:

Entrando al hospital el Sheriff del lugar, un hombre al que conocía desde hace meses lo tiro al piso y lo esposo, mientras una enfermera y un medico llevaban a Lisa aparte con el bebe, aparentemente "alguien", Rick estaba seguro que había sido la estúpida que Lisa había echado de casa, había hecho una denuncia, diciendo que Rick tenía a su esposa en cerrada en casa mientras maltrataba a la pobre mujer.

Mierda porque siempre a él le pasaban estas cosas.- pensó Rick.

Lisa tardo un poco en aclarar la situación, presento sus credenciales de la RDF, en realidad nadie creía que hubiese estado en Macross al momento del atentado contra el SDF-1 y el SDF-2; gracias a Dios, el traumatólogo que iba a ver a Lisa había estudiado con el tipo que la atendió en Macross hablaron por teléfono, y se aclararon las cosas, así que solo tuvo que pasar una hora esposado en la sala de espera del Hospital.

Mientras el Sheriff le retiraba las esposas y los bañaba en disculpas pudo ver a la comadreja riendo en un rincón, él no le veía gracia alguna al asunto.

Por fin atendieron a Joshua y allí comenzó su suplicio, Hayes comenzó preguntando, desde que estaban hechas las vacunas, para que servían, que tanto dolían etc, etc, etc, hasta las credenciales del médico que estaba atendiendo al bebe, al final le toco a Rick sostener a Joshua mientras la enfermera ponía la vacuna simplemente porque Hayes no tuvo el corazón para hacerlo, aun no sabe quien lloro mas si Joshua o Lisa.

El médico llamo a Rick aparte para decirle que lo más probable es que el bebe tuviera fiebre en los próximos días, le dio un medicamento y le deseo suerte, mientras veían a Hayes pasear a Joshua de un lado al otro en el pasillo, tratando de calmarse ella y el bebe.

Luego toco la consulta con el traumatólogo quien después de tomar unas radiografías considero prudente dejar el yeso por dos semanas más para disgusto de Hayes.

Al salir del Hospital Rick aun podía sentir a la gente cuchicheando, malditos metiches.

Lisa decidió ir al supermercado a comprar unas cositas para Joshua y ella, cuando Rick vio el carrito de supermercado se dio cuenta que Hayes tenía planeado seguir cocinando esta noche, daba gracias a Dios que había decidido ir en la camioneta al pueblo, porque si no dudaba mucho que las cosas hubiesen cabido.

Al salir Hayes le entrego el bebe a Rick, y se dirigió a la tienda de lencería, advirtiéndole que no se acercara a ella, ¿cuándo demonios Hayes le iba a creer que estaba acompañando a Minmey?, el no lo sabía, metió las cosas en el auto se coloco el canguro y a Joshua en él, y comenzó a ver aparadores con el bebe por compañía, le hizo gracia pensar que Hayes necesitaba ropa interior nueva… y es que era cierto, estaba más llenita en esa Zona en particular como dijo Alan.

Almorzaron algo y fueron al orfelinato Lisa a dejar las galletas y Rick a hacer su donativo de cada tres meses. Ambos aprovecharon de hacer un recorrido para ver cómo estaban funcionando las cosas, sintiéndose satisfechos con lo que vieron, emprendieron el camino a casa.

Rick estaba agotado, solo quería dormir y olvidarse del mundo, estaba a medio camino de la escalera, cuando Lisa lo llamo.

-Rick, creo que Joshua tiene fiebre.- le dijo mientras cargaba al bebe y le besaba la frente.

En ese momento se dio cuenta porque el pediatra le había deseado suerte, pasaron más de 24 horas antes de que Rick pudiera poner su cabeza en la almohada. El último pensamiento que le vino a la mente antes de dormir fue que ni loco le montaba una barriga a Hayes.

Dios si así se comporta con Joshua no quería ni pensar como seria con sus propios hijos.