Amy Rose estaba a punto de hablar de la historia que tuvo con Shadow acerca de un grupo de aves rapaces llamados Los Salvadores, según ella todo comenzó cuando ella tenía 4 meses de embarazada de su hijo Terios, al escuchar esto Osprey se sorprendió:

-¿ustedes tienen una cría? – Pregunto la águila con curiosidad – que interesante, ustedes son jóvenes aún

-¿cría? – dijo Tails dirigiéndose a ella – eso es un término antiguo

-¿eh?, es que – decía Osprey algo confundida – de donde vengo a la descendencia joven las conocemos como "crías"… creo que no les llaman así – Amy negó con la cabeza

-no, les llamamos bebés – dijo Amy – y si tenemos uno, tiene poco tiempo que nació – hizo una pequeña pausa – y hace pocos meses atrás…

Flashback: Todo se remonta cuando Shadow y Amy aún vivian en la ciudad.

Shadow se había enterado de que Amy estaba embarazada cuando tenía 2 meses. Él estaba sorprendido, Amy no sabía que esperar, Shadow podía aceptarla o escapar y que nunca tuvo nada que ver. Por suerte para ella Shadow la aceptó; sin embargo el estaba muy inseguro e incómodo en el fondo. Al pasar 2 meses desde que se enteró, Amy se dio cuenta de que su compañero tenia, miedo, por así decirlo. Una tarde de domingo, Amy decidió que debía hablar seriamente con Shadow, ellos estaban cerca de un parque infantil, eran las 6:45 de la tarde y no había nadie, solo los 2 erizos.

-Shadow – dijo Amy mirándolo a la cara - ¿podemos hablar? – él se sorprendió por su pregunta tan repentina

-por supuesto – dijo Shadow con una voz suave - ¿en dónde?

-aquí en este parque – Amy señalo con la cabeza, estaban justo al lado del parque, ya allí, ella dio unos pasos hacia delante dándole la espalda a Shadow

-¿de qué quieres… - él quería terminar la pregunta, pero fue interrumpido por un sonido, una presencia, sentía que los observaban

-Shadow – dijo Amy mientras se volteaba para ver a su compañero - ¿estás seguro? – Entonces vio que él estaba viendo hacia otro lado -¿Shadow, estas bien? – de inmediato el reaccionó

-¿Qué? – dijo Shadow quien apenas la había escuchado – perdón, es que creí haber escuchado algo – Amy se molesto un poco

-¿estás seguro? – Dijo ella en un tono tranquilo pero seguía disgustada - ¿en serio estas seguro de que criarás al bebé conmigo?

Shadow se dio cuenta de que su compañera sabia que él no se sentía bien, entonces bajo la mirada, le tenía que decir la verdad.

-Amy… -empezó a decir Shadow – la verdad yo… no –hizo una pausa repentina cuando volvió a escuchar el mismo sonido, esta vez hasta Amy lo escuchó

El ruido provenía de unos árboles que rodeaban el parque infantil, se suponía que no había nadie. Los árboles estaban a espaldas de Shadow, el dio 2 pasos hacia los árboles para ver más de cerca, al hacerlo ya estaba a 3 metros de distancia de Amy.

-¿Qué esta… - Amy no pudo terminar la pregunta porque había escuchado un susurro en el aire y miro a su izquierda

Justo cuando lo hizo, en una fracción de segundo sintió que algo parecido a una mano le agarraba el cuello con fuerza, que lo hizo era una gran silueta oscura parecida a aun ave, fue tan rápido que en menos de lo que pensaba la habían arrastrado al suelo, tan rápido que ni Shadow se había dado cuenta hasta que escucho un sonido fuerte y se volteo a ver a Amy.

-¡AMY! – grito Shadow al ver a su compañera tirada en el suelo con la ave sometiéndola

Se había sorprendido tanto que no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde, el también escucho otro susurro y miro solo para sentir que lo agarraban por el cuello otra ave. El también fue arrastrado hacia el suelo justo donde estaba Amy. La pareja estaba en el suelo, muy sorprendida y no tenían idea de quienes eran los atacantes. Solo cuando se calmaron un poco, vieron que eran 2 aves predadoras. Amy fue atacada por una águila tan negra como Shadow, sus ojos eran amarillos, la rapaz miraba a Amy con una cara de malicia. El otro pájaro era un halcón pardo con los ojos grises, miraba a los 2 erizos con una sonrisa medio macabra con un jadeo.

-no intenten nada - dijo la águila negra con su cara maliciosa

-¿podemos comer ya? – Preguntó el halcón marrón que se le hacía agua a la boca – es que tengo hambre, Brea – su compañera le dio una mirada de negación

-ni lo pienses, Hutch – dijo la águila negra llamada Brea – esta vez hay que llevar prisioneros vivos, no en pedazos – sus ojos volvieron a mirar a los erizos que tenían sus garras aun sosteniendo sus gargantas, y seguían ejerciendo presión

-¿qui… quienes s-son? – Amy apenas podía hablar, estaba sumida en el miedo y aparte de que casi no podía respirar

-¿Qué quieren… de… ¡Ahh! – Shadow intentaba hacer la pregunta pero el halcón le oprimió más su garganta

-eso no te importa – le respondió la águila negra

-tienes razón – dijo Shadow y sonrió – no me importa - entonces cerró los ojos para concentrar su poder y pronto emanaba un aura del poder del Caos, Brea lo observo y esperó - ¡CHAOS…

-¡Shadow! – él escuchó que una voz lo llamaba

Era Amy que tenía una cara de horror y comenzaba a jadear, Shadow vio su expresión que ella tenía, y pronto vio que las 4 garras de la pata derecha del águila negra tocaban el vientre de Amy y que amenazaban con cerrarse con fuerza.

-siento vida aquí adentro – dijo Brea con una voz siniestra mirando a Shadow – si yo fuera tu, lo pensaría 2 veces antes de intentar cualquier cosa – mientras decía eso, una de sus garras rascaba lentamente el vestido rojo de Amy, justo en su vientre que ya estaba algo sobresaliente – después de todo, sería una gran pérdida para ti que las 2 vidas que tanto quieres fuesen destruidas frente a tus ojos, ¿no?

-¡HAZLO! ¡HAZLO! – decía Hutch el halcón entusiasmado

A Amy le salían las lágrimas del pánico, Shadow por su parte estaba en shock, ver eso le recordó la vez en que vio que alguien querido por él murió delante sus ojos a manos de una persona sin que pudiera evitarlo, y no quería ver eso de nuevo. Pronto su aura del Caos se desvaneció y la malvada águila retiro lentamente su talón del vientre de Amy.

-sabia elección – dijo ella en un tono menos cruel, entonces sus ojos miraron a su compañero – Hutch – esa fue su señal, y el halcón asintió emocionado

De inmediato las 2 rapaces apretaron las gargantas de los erizos otra vez, esta vez para que no pudieran respirar. En pocos minutos Shadow y Amy comenzaban a desmayarse. No podían gritar del dolor y la falta de aire, no podrían hacerlo aunque quisieran, solo podían retorcer sus piernas y agarrar los talones que oprimían sus cuellos, hasta que finalmente se rindieron.

-¿el tuyo está vivo? – Preguntó Brea, Hutch asintió con una sonrisa maniaca – bien, esto solo es el comienzo

Dicho esto las 2 rapaces alzaron vuelo esa noche sosteniendo a los erizos desde el tórax. Brea tenía razón, ya que ninguno de los erizos sabía a qué clase de infierno se enfrentarían, algo que cambiaria sus vidas por siempre en poco tiempo.

CONTINUARA.