Aclaraciones:

YuriO: será "Yuri"

El cerdito amado será: "Yuuri"

Pá evitar confusiones :-D

+Es un AU

+Muerte de personajes.

+OoC

+Mpreg

+Incesto

Ahora sí, disfruten la lectura.


...

Predestinado a amarte.

Pístis, elpís, agápē.

Viktor bajo la cabeza, sin derecho a protestar, simplemente acepto su destino.

Sus ojos se encontraron con la pequeña figura del niño, pequeña, frágil, temerosa; debió entenderlo, debió ser su apoyo desde el principio, pero el rencor hacia su padre, la impotencia que sentía, le impidieron ver que allí, el único verdaderamente inocente era Katsuki Yuuri: Su prometido y futuro esposo.

Tenía seis años cuando llego al castillo, a un lugar totalmente desconocido. Sin nadie a su lado, sin poder comunicarse apropiadamente con las personas a su alrededor, Viktor sabía todo eso y aun así prefirió mantenerse alejado de Yuuri.

Su destino ya estaba enlazado mucho antes de que nacieran. Su padre y el abuelo de Yuuri forjaron esa unión, no fue el destino, no fue Dios, fueron dos hombres avariciosos por el poder del otro, los beneficios y la grandeza.

.

La primera vez que hablo con Yuuri, el pelinegro ya tenía trece años, él con dieciséis*, más consciente de que en tan solo dos años más, ambos estarían uno frente al otro, prometiendo ante Dios, que se amarían por toda una vida.

La belleza de Yuuri comenzaba a florecer esplendorosamente. Más hermoso aún que la rosa que llevaba como adorno en el cabello. Viktor se vio atrapado en la sonrisa que le regalaba a las azucenas y lilas del jardín.

— ¿Te gustan las flores? — Dijo sin pensar, llamando la atención del chico. La sonrisa desapareció y el brillo de sus ojos se esfumo, hizo una pequeña reverencia mientras bajaba su mirada al piso.

Viktor deseo volver a ver su sonrisa.

—Me gustan mucho, su majestad.

Viktor sonrió levemente, la voz de Yuuri era muy linda, dulce y suave. Le gustaría escucharlo por más tiempo.

—Yuuri. — Era la primera vez que decía su nombre, le gusto como sonaba, así que probablemente lo diría muchas veces más.

Las mejillas del pelinegro se encendieron.

Y la pequeña sonrisa de Viktor se convirtió en una carcajada.

La cara de Yuuri competía en color con la rosa en su cabello.

.

Comenzaba a notarlo cada vez más.

Lo seguía con la mirada por los largos y solitarios pasillo del reino, en el jardín cuando cuidaba de las flores, en sus clases para aprender la cultura, las tradiciones y el idioma de su país, al país que ahora debía amar por encima de cualquier cosa.

Le gustaba verlo cuando tejía, incluso cuando se pinchaba los dedos era adorable. Nunca supo hasta ese momento que el té que tomaba todas las tardes Yuuri lo preparaba y lo servía, que sus comidas eran preparadas por Yuuri, que incluso su baño por las noches era alistado por el pelinegro.

Todo con el fin de prepararse para el futuro.

Yuuri estuvo esforzándose por seis años, en un país extraño y completamente solo; mientras él se comportaba como un niño pequeño, culpando a quien menos debía culpar.

Yuuri no sonreía a menudo y Viktor descubrió la razón tras ello, descubrió el porque de su mirada apagada, de su extrema desconfianza y de su temor.

— ¿Qué estás haciendo? — Viktor sostuvo con fuerza su mano, roja por el impacto contra la mejilla de Yuuri, cuando su mirada se conectó con los ojos de Yuuri, apagados, asustados y conteniendo sus lágrimas, su ceño se frunció, su ira se extendía poco a poco por todo su ser.

— ¡Príncipe! — El dolor en su muñeca comenzaba a ser insoportable, cayó al suelo, llorando y pidiendo que la perdonara.

— ¡Su alteza! — Yuuri sujeto su mano, inclinándose ante él, Yuuri también le pido la perdonara.

Viktor soltó a la mujer, acercándose a Yuuri para acariciar su mejilla herida. Estaba roja, pero esta vez no era por vergüenza, el peliplata rechino sus dientes aun enfadado, conteniéndose para no asustar a Yuuri.

—Gracias. — Yuuri era demasiado amable para su propio bien.

.

— ¿Cómo es tu Reino?

—En realidad recuerdo muy poco sobre ese lugar ahora. — Yuuri bajo su mirada apenado al no ser capaz de responder aquella pregunta tan simple.

—Sí, era de esperarse, perdóname por mi estupidez.

—No, no hay nada que deba perdonarle, al contrario, perdón por no poder responder sus dudas correctamente. — Viktor observo a Yuuri en silencio por largos minutos.

—Yuuri. — Dijo su nombre.

No habia nada en particular que quisiera del pelinegro.

—Yuuri.

Sólo quería llamarlo por su nombre.

—Yuuri.

Admirar el bello sonrojo en sus mejillas.

—Yuuri.

Quería ver su sonrisa una vez más, escuchar por horas y horas su voz.

—Yuuri.

Tocar una vez más su piel, suave y hermosa, Yuuri desprendía un delicioso aroma a flores y su cuerpo era realmente cálido.

—Yuuri.

Quería ser especial para él, más que Yuri, su pequeño hermano.

—Yuuri.

¿Era normal que su corazón latiera a si de rápido cuando estaba con Yuuri?

.

Extrañas cosas pasaban alrededor de Viktor, mejor dicho adorables.

— ¿Así que hoy es un narciso?

Todos los días junto al desayuno aparecía una hermosa flor. Perfecta como quien la colocaba ahí, Viktor solía tomarla y la llevaba a todos lados, lamentablemente la flor no duraba para siempre y antes de que el sol se ocultara, Viktor la tomaba y la dejaba entre las hojas de uno de sus tantos libros.

Hasta el momento, le había regalado cincuenta y cinco flores.

Y Viktor esperaba con impaciencia por descubrir la flor del día siguiente.

.

Viktor tomó su mano, Yuuri dejó caer la manta que planeaba colocar sobre Viktor para cubrir su boca y evitar despertar a todos dentro del palacio con sus gritos, Viktor lo había tomado por sorpresa.

—Así que eras tú.

—L-l-lo siento... —Viktor había adoptado mala costumbre de quedarse hasta tarde en la biblioteca del palacio, muchas veces quedándose dormido mientras leía algún libro y usualmente al despertar había una manta cubriendo su cuerpo.

Pensó que Yakov era el responsable, sin embargo Yakov decía no saber nada, su padre estaba fuera de su lista de sospechosos desde el principio, Lilia lo despertaría jalando de sus orejas o vaciando agua sobre su rostro para que él mismo se fuera a su habitación.

Cuando las flores comenzaron a aparecer, cuando vio a Yuuri colocando una rosa roja sobre la mesa con una pequeña sonrisa...

El aroma a flores, Yuuri siempre olía a flores y coincidentemente Viktor pudo percibir ese aroma muchas veces en la manta que lo cubría.

Viktor se puso de pie, su corazón se contrajo dolorosamente cuando vio a Yuuri, retrayéndose, cerrando sus ojos, temblando, esperando lo peor. Viktor no pudo contenerse más, deseaba proteger a ese niño, deseaba tanto ver una vez más su sonrisa, aquella que solo las flores y su hermano pequeño podían admirar y disfrutar.

—No tengas miedo. — Viktor abrazo a Yuuri. — Lo siento Yuuri.

Viktor aun no tenía la palabra correcta para definir lo que sentí hacia Yuuri, para saber qué es lo que debía buscar en esa relación. Lo que si tenía claro es que no deseaba lastimar al pelinegro, no deseaba verlo infeliz cada día a su lado.

Pero ahora la opción de abandonar ese matrimonio; no le gustaba.

—Voy a protegerte.

.

—Mamá a veces me escribe y gracias a ello pude recordar un poco, recuerdo que durante esta temporada, el reino se pinta de rosa, gracias a las flores de cerezo.

El tiempo que pasaba con Yuuri había aumentado poco a poco. Yuuri sonreía más a menudo cuando estaba con él, hablaba un poco más alto y con más confianza, aunque seguía siendo igual de formal. A Viktor le gustaba estar con él, incluso cuando no tenía nada para decirle, simplemente estar a su lado. Observarlo cuando le hablaba a las flores, cuando jugaba con el pequeño Yuri, cuando se concentraba al leer un libro, cuando recogía hojas de menta para preparar su té.

—Yuuri.

— ¿Sí? ¿Qué desea su alteza? — Yuuri dejo de lado el tejido y se concentró en Viktor.

Los sentimientos que Yuuri hacia nacer en él eran tan contradictorios como hermosos. Complacido y extasiado al ver que, aun cuando ya había pasado mucho tiempo desde que lo llamaba por su nombre, Yuuri seguía teniendo la misma reacción al sonrojarse.

— ¿Cuándo vas a llamarme por mi nombre? — Desencantando al pensar que aún no tenía la suficiente confianza como para llamarlo sin títulos de por medio.

— ¿Llamarlo por su nombre? — Viktor asintió, Yuuri lucia como si estuvieran a punto de darle algo maravilloso. — ¿Puedo...? ¿Puedo llamarte por tu nombre? — Muchas veces más de las que podía contar, se encontraba susurrando el nombre de Viktor mientras el peliplata dormía a su lado. No se atrevía a más, Viktor a sus ojos aún estaba muy, muy lejos.

—Puedes. — Concedió Viktor, las sonrisas de Yuuri por más pequeñas que estas fueran siempre eran hermosas, sin embargo, ahora mismo...

La sonrisa que Yuuri le mostro era la más linda de todas, más que cuando hablaba con las flores, más que cuando estaba con Yuri.

Tan cálida y deslumbrante, como el sol. Y solo él la había visto, y solo él la vería.

—Puedes llamarme por mi nombre cuando quieras, las veces que quieras, yo siempre iré a tu lado. — Viktor sostuvo las manos de Yuuri entre las suyas, había heridas en ellas, por las espinas de las flores, por la aguja y por sus arduas tareas en complacerlo a él. — Puedes tocarme, no necesitas ningún permiso para ello. — beso los nudillos de sus manos. Y finalmente atrajo a Yuuri hacía su cuerpo, dejo sus manos para abrazar a Yuuri. — Porque yo, voy a tocarte mucho más a partir de ahora.

.

Se había enamorado.

Así de simple, así de fácil. Con Yuuri todo era tan sencillo, que muchas veces se reía de su yo de días pasados, quebrándose la cabeza por las noches pensando y pensando...

Pensaba en Yuuri, en su voz, en su mirada, en su sonrisa.

Pensaba y pensaba y pensaba, solo en él. No había espacio en su mente para otra cosa. De día de noche e incluso en sus sueños, Yuuri siempre estaba presente. Tan dulce solo como él, tan hermoso y deslumbrante.

Como un ángel.

Viktor estaba sonriendo y todo mundo ahí veía esa gran sonrisa.

Frente al reino, frente a su padre y a los padres de Yuuri, prometiéndole a Dios que amaría a Yuuri hasta que la muerte los separara.

Pero, lo que era más importante, haciendo aquella promesa sagrada a Yuuri.

Se casaron dos semanas después de que Viktor cumpliera los diecinueve años, Yuuri tendría quince y era la persona más hermosa de todo el reino. Pero no te equivoques, Viktor no solo se enamoró de ese tipo de belleza, las virtudes y los defectos de Yuuri, su amabilidad, su calidez, la facilidad con la que ambos podían hablar horas y horas de cualquier mundano tema. Yuuri había leído mucho, Yuuri tenía muchas preguntas y también respuestas. Yuuri era un universo entero, infinitas posibilidades.

—Te amo, Yuuri. — Viktor amaba todo de Yuuri, su torpeza, su timidez, su risa, sus lágrimas. Incluso en los momentos de molestia, en los tiempos de tristeza, de soledad, Viktor solo querría estar al lado de Yuuri.

— ¿Su...? — Viktor se inclinó, Yuuri cerro sus ojos y sus palabras murieron en sus labios, ante el pensamiento de ser besado por Viktor.

No fue un beso, Viktor desvió su rostro hasta el hueco que se formaba entre su hombro y su cuello.

—Te amo. En verdad te amo, Yuuri. — Por primera vez desde que nació, Viktor estaba agradecido con su padre, por traer a Yuuri a su vida. — Perdóname por dejarte solo cuando eras un niño, perdóname por no protegerte apropiadamente, haré que todas las lágrimas que derramaste por esos duros momentos, sean devueltas a ti en lágrimas de felicidad.

— ¿Puedo...? — Yuuri susurro, las primeras lágrimas de felicidad que Viktor le estaba devolviendo. — ¿Puedo amarte?

—Puedes. — Confirmo Viktor, tomando el rostro de Yuuri entre sus manos, delineando sus labios con su dedo pulgar, sonriendo ante las cristalinas y hermosas lágrimas de Yuuri.

—Te amo Viktor.

Su promesa de amor fue sellada con un beso. Tan puro como los sentimientos de ambos y lleno de amor.

...

—Viktor, ¿Qué haces en este lugar? — Lilia entro a la habitación que su "padre" solía usar cuando estaba en el palacio.

—Tuve un sueño extraño, que no logro recordar ahora... — Viktor froto sus ojos, intentando despertar por completo. — Quería estar junto a papá, las tormentas son un poco tenebrosas y no podía dormir.

—Sabes que Yuri no está en el palacio. — Lilia no dijo nada más, Viktor aun no tenía por qué saber que en realidad, Yuri lo odiaba.

—Lo sé, pero es relajante estar aquí, de alguna manera me calma, hay un ligero aroma a flores. Me gusta mucho. — Viktor abrazo contra su cara la pomposa almohada. — Es un sentimiento cálido. — Por supuesto, la esencia de Yuuri se negaba a desaparecer para darle confort a su hijo.

Lilia sonrió levemente, Viktor se parecía mucho a su padre, su verdadero padre.


...

.

.

.

Pístis, elpís, agápē (en griego πίστις, ἐλπίς, ἀγάπη, «Fe, esperanza, amor.»)

Hay una diferencia de edad entre Yuuri y Viktor de cuatro años, tres entre Yuuri & Yuri.

*Sigue habiendo una diferencia de cuatro años, solo que en ese tiempo Yuuri ya había cumplido los trece.

*Bien, dije que serían tres capítulos y en realidad son tres capítulos, este es un especial. El siguiente será un capitulo y final de la historia con Yuuri y Viktor.

*Habrá un epilogo enfocado en Yuri.

Nos leemos.